miércoles, 10 de octubre de 2012

JACK BUTLAND

Poca formación en el blocaje, imponentes estructuras físicas desaprovechadas en el juego aéreo o tendencia a cometer errores de bulto son algunos de los males que han perseguido a los guardametas británicos a lo largo de la historia de un deporte que ellos mismos inventaron. Por regla general los conjuntos ingleses han tenido en la portería uno de sus puntos débiles. Algo que no se ha terminado de corregir en la actualidad, como pone de manifiesto que en la Premier League solamente cuatro guardametas oriundos de las islas disfruten asiduamente de la titularidad. La excepción que confirma la regla la constituye Joe Hart, quien a base de excelentes actuaciones ha disipado los fantasmas del marco de los pross. Tras superar con éxito su bautismo de fuego en la Eurocopa, el cancerbero citizen está preparado para ejercer de maestro de un joven que busca emularle, el prometedor Jack Butland.

Butland es un corpulento guardameta de gran aplomo y personalidad que destaca por la seguridad que pretende imprimir a sus intervenciones. Su potencia en el tren inferior le permite impulsarse con vehemencia y llegar a palos sin dificultades priorizando el blocaje para no hacer abuso del despeje, lo que en ocasiones puede convertirse en un arma de doble filo cuando intenta atrapar disparos poco propicios para ello. Concentrado durante los noventa minutos, sorprende por su madurez y la capacidad jerárquica para colocar correctamente a los zagueros. Domina bien su área y demuestra valentía a la hora de achicar ángulo de disparo al atacante pero aún debe adquirir mayor solvencia a la hora de abandonar los tres palos.

Atesora unos reflejos excelentes que le capacitan para abortar disparos a bocajarro, lo que unido a su capacidad para sacar el pie cuando apenas cuenta con tiempo de reacción le convierten en un cancerbero difícil de batir en el uno contra uno. Potente en el golpeo pero con un amplio margen de mejora en el manejo del cuero, es un portero muy explosivo al que cuesta sorprender con disparos lejanos por su capacidad para llegar a todos los rincones de su marco. No sufre para alejar disparos rasos ya que, pese a su envergadura, posee agilidad suficiente para deslizarse con eficacia. Confiado en sus posibilidades, orienta bien sus despejes y no suele conceder francas segundas oportunidades a los atacantes. Es un compendio de excelentes condiciones físicas y técnicas que de ser bien potenciadas le llevarán a lo más alto.

Nacido el 10 de marzo de 1993 en Bristol, Jack Butland inició su andadura futbolística en el modesto Clevedon United, un club situado en el suroeste de Inglaterra. Tras un paso por la academia de Jamie Shore, decidió dar un salto en su carrera e hizo las maletas rumbo a Birmingham para ingresar en la cantera del club de St Andrew’s. Ese guardameta de gran físico no tardó en ganarse el respaldo de los responsables de cantera del club, que advirtieron en él un talento especial. Desafiando los límites de la precocidad, con apenas dieciséis años había realizado su debut en el campeonato reserva demostrando una inusitada madurez que le acompañaría en su meteórica progresión.

Desde entonces su carrera se adentró en una aventura repleta de experiencias internacionales gracias a la confianza que los técnicos de la federación inglesa depositaron en él. Tras ser reclamado por el combinado sub-16, Butland adquirió fama a nivel continental gracias a la disputa del Europeo sub-17 en Liechtenstein. Allí asombró por su repertorio de paradas y junto al olfato goleador de Wickham y el talento en la distribución de Barkley y McEachran fue vital para que el combinado británico batiese a España en la final del certamen. El broche de oro a su fenomenal campaña se produjo al ser designado como mejor jugador de la cantera del Birmingham por delante de otros jóvenes prometedores como Nathan Redmond.

Cuando su carrera despegaba con solvencia, su progresión sufrió un severo stand by en forma de lesión, ya que una lesión en la mano le obligó a pasar por el quirófano, dejándole en el dique seco durante un extenso período. Pese a esa inactividad, el cuerpo técnico de la federación inglesa no se olvidó de él y siguieron otorgándole confianza con la convocatoria para acudir al Mundial sub-20 en Colombia. Pese a que casi todos los rivales le superaban en edad, Butland no se amedrentó y defendió con acierto su portería, solamente perforada en una ocasión por un combinado nigeriano que fue el verdugo de los pupilos de Brian Eastick.

Después de maravillar en tierras cafeteras, los grandes conjuntos ingleses se fijaron en él pero el Birmingham reaccionó con celeridad renovando su vinculación contractual. Sin embargo, la presencia de Boazz Myhill y su inexperiencia a nivel profesional le cerraban las puertas de la titularidad en el primer equipo. Por ello, como ocurre con muchos jóvenes en Inglaterra, fue cedido a un club más modesto en aras de ganar experiencia para forjar su personalidad. Aterrizó en la cuarta división del fútbol inglés de la mano del Cheltenham y, junto a su compañero de generación Luke Garbutt, rápidamente se convirtió en uno de los más destacados del equipo. Acumuló destacadas actuaciones dejando en varias ocasiones su portería a cero y, tras varios regresos efímeros a St Andrew’s, completó una campaña de intenso aprendizaje que iba a tener una recompensa inesperada.

LOS JUEGOS OLÍMPICOS, SU PRUEBA DE FUEGO
La escasez de porteros ingleses en la élite y sus excelentes actuaciones a los órdenes de Stuart Pearce en el combinado sub-21 provocó la inclusión de Butland en la lista de reservas para acudir a la Eurocopa. Una convocatoria intrascendente de no ser por el contratiempo físico de Ruddy que obligó a Hodgson a recurrir al joven guardameta del Birmingham para completar la convocatoria de cara a Polonia y Ucrania. Jack coincidió con Hart, un compañero que le ayudó a progresar con sus consejos. “Aprendí un montón de Joe, su lección más importante fue que tengo que divertirme jugando. Antes cuando cometía un error me ponía hecho un fiera, él me enseñó a pasar página” recuerda el corpulento guardameta.

Admirador de Peter Schmeichel desde niño, Butland tomó buena nota de su experiencia en los entrenamientos de la Eurocopa y las puso en práctica defendiendo la portería de Gran Bretaña en los Juegos Olímpicos. El Birmingham rechazó elevadas ofertas del Southampton, Liverpool y Tottenham para convertirle en su guardameta titular. La racha de buenas noticias para él continuó cuando un infortunio físico de Joe Hart le hizo debutar a las órdenes de Hodgson en un amistoso frente a Italia a finales de agosto.

 Estar continuamente en la primera plana del foco mediático no es fácil de digerir con tan poca experiencia y esa presión pudo jugarle una mala pasada cuando encadenó errores de bulto en los compromisos ligueros frente a Sheffield Wednesday y Watford. Algún sector de la prensa le cuestionó por ello y, como los grandes porteros, él respondió con grandes actuaciones en los encuentros posteriores. Aún en proceso formativo, en Birmingham saben que deben tener paciencia para no torpedear su progresión. Como ocurrió hace unas temporadas con Joe Hart, en St. Andrew’s está el futuro de la portería de la selección inglesa.


2 comentarios:

Marc Calduch dijo...

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Roberto Mollet Romero dijo...

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