martes, 7 de junio de 2016

AMADOU DIAWARA

Fuente: bolognafc.it
“Estoy muy contento de cómo ha sucedido la historia, te puedo decir que la calidad no tiene…” Amadou Diawara cruza los brazos, se encoge de hombros, tartamudea, comienza a gesticular y no encuentra la forma de articular las palabras para describir a un periodista su inesperado asentamiento en el primer equipo del Bolonia cuando parecía un refuerzo destinado al conjunto Primavera. Gira la cabeza para hablar con el jefe de prensa rossoblu y al mirar al frente ve a los periodistas y se echa las manos a sus ojos vidriosos. La emoción y los nervios se entremezclan en su primera rueda de prensa el pasado 30 de septiembre. Para entonces, el jovencísimo centrocampista había encadenado tres titularidades con buenas sensaciones en un equipo al que se le resistían los resultados positivos en el inicio liguero.

“De niño jugaba en Guinea en un equipo de la iglesia y me trajo a Italia mi agente, Robert Visan. Después Corvino me probó en su academia de Lecce durante una semana y me prometió que me llevaría con él”, explica a La Gazzetta dello Sport el mediocentro, que fue inscrito en la Virtus Cesena tras aterrizar en territorio transalpino y, después de un par de pruebas, se enroló en la primera plantilla del San Marino, club del tercer escalafón del fútbol italiano. Una quincena de partidos le bastaron para demostrar que, pese a su bisoñez, la categoría se le quedaba pequeña.

“El campeonato de Lega Pro (Tercera División) me ha sido muy útil porque entendí la dinámica del fútbol italiano. Un día quiero debutar en Serie A, pero soy consciente de que el trayecto es bastante largo”, afirmaba el mediocampista africano el pasado verano. Pantaleo Corvino, director deportivo del club de Casteldebole, fue clave en el atajo tomado por Diawara para alcanzar la élite italiana. “Mantuvo su palabra y me fichó para el Bolonia, no podía llevarme de primeras porque era extracomunitario”, desvela Amadou, que llegó al Renato Dall’Ara de la mano del hombre que propició el desembarco en el Calcio de Mirko Vucinic, Stevan Jovetic y Matija Nastasic.

El destino de Diawara en la presente campaña iba a ser el conjunto Primavera de la entidad rossoblu, pero su madurez y buenas actuaciones durante la pretemporada le impulsaron hasta la primera plantilla. “Tiene un largo camino por recorrer y juego en una posición delicada, pero tiene carácter y ha progresado durante la pretemporada. Debemos ser cautos antes de catalogarlo como un fenómeno”, manifestó Delio Rossi, el técnico que le hizo dio la alternativa en Serie A, para que los focos mediáticos no deslumbrasen a su pupilo oriundo de Guinea Conakry.
 “Es un jugador con una gran fortaleza física, muy buena capacidad de control y fuerte defensivamente”, explica Luca Mancini, presidente del San Marino Calcio, ahora en el cuarto escalón del fútbol italiano, que podría llenar sus arcas con hasta 800.000 euros por la venta del futbolista. Migajas para la plusvalía que podría obtener con su futuro traspaso el Bolonia, que, según publicó La Gazzetta dello Sport, ya ha rechazado una oferta de 13 millones de euros del Schalke 04 y otra del Eintracht de Frankfurt. En la Bundesliga, al igual que en la Premier League y en el seno de los grandes clubes del futbol italiano han quedado prendados de la capacidad para barrer el juego ofensivo rival de un futbolista con muchísima personalidad. Tímido y parco en palabras delante de un micrófono, pero desvergonzado en la medular de su equipo.

La reciente salida de la entidad de la Emilia-Romagna de Pantaleo Corvino, gran artífice de la llegada de Diawara a Bolonia, añade más incertidumbre al futuro de la joven perla, que rompió su relación profesional con Robert el pasado mes de enero para pasar a ser representado por Daniele Piraino, agente considerado afín a Romualdo Corvino, hijo de Pantaleo. El Corriere di Bologna especulaba la pasada semana con la presión del club con el objetivo de emplazar al jugador a un nuevo cambio de representante para dejar sus asuntos en las manos de Federico Pastorello, agente durante su carrera futbolística de Marco Di Vaio, actual manager de la sociedad boloñesa. Al acecho aguarda el Manchester City, ya que el Daily Mirror apunta al mediocentro africano como una de las peticiones de Guardiola a su llegada a la disciplina ‘citizen’.
¿Futuro azzurro?
“Su deseo es llegar a ser italiano en todos los sentidos y un día poder vestir la camiseta de la selección nacional”, desvelaba a la víspera de las pasadas vacaciones navideñas su exagente Visan con unas declaraciones que chocaban con la decisión inicial del jugador, que había definido como una de sus metas llegar a vestir la camiseta del combinado nacional de Guinea Conakry. “Obviamente Amadou está muy arraigado a Guinea, pero en Italia es muy feliz. Cada intenta adentrarse en nuestra cultura y tradiciones”, explica Visan abriendo la puerta a una convocatoria con la Nazionale.
El aumento de jugadores con doble nacionalidad en Coverciano, centro de operaciones de la selección italiana, amplía el horizonte azzurro del futbolista menor de 19 años con más minutos en las grandes ligas europeas, que se ha consolidado en las alineaciones del Bologna. Primero lo hizo a las órdenes de Delio Rossi y, tras la destitución del técnico de Rimini, bajo los designios de Roberto Donadoni sin perder la humildad y la motivación por progresar. “Debo mejorar tácticamente”, señala el guineano, que necesita ser menos impulsivo con el balón dividido para no incurrir en sanciones disciplinarias que condicionen su actuación a lo largo de los noventa minutos.
 Esas carencias en el rigor táctico, vinculadas en Italia a su juventud y a su formación fuera de una cantera europea, no eclipsan su despliegue en la parcela ancha, ofreciendo tranquilidad delante de la defensa y criterio con la pelota en los pies. Capaz en el juego aéreo merced a su buena compostura física, es batallador y desplaza el balón con ambas piernas, lo que le ofrece una salida por ambas perfiles tras frenar el avance adversario. “Me gusta mucho Yaya Touré, me inspiro en él y quiero seguir sus pasos”, confesó durante su primera aparición en sala de prensa Diawara, menos proclive que el de Costa de Marfil en sus escaramuzas ofensivas, pero con similitudes en el juego respecto al centrocampista del Manchester City.

“Cuando veo a Diawara me recuerda a Yaya Touré. Pienso que la Premier League debe ser su campeonato”, esgrime Luca Mancini, que se deshace en elogios hacia el centrocampista al igual que exjugadores del Bolonia como Lamberto Zauli en la web de la UEFA: “Tiene 18 años, pero cuando lo ves en el campo parece que está jugando en el jardín de su casa. Si sigue mejorando está destinado a convertirse en un gran jugador. No me sorprende que grandes clubes lo estén siguiendo”.
La D&D
“Es un proyecto de gran jugador, todavía es muy joven, pero cuando eres tan bueno la edad no es importante. Él juega con entusiasmo. Puede carecer de experiencia, pero eso es parte del juego y llegará con el tiempo”, expone Roberto Donadoni, que no miró la fecha de nacimiento para darle las riendas del equipo a él y a otro compañero como Donsah, estableciendo una sociedad que la prensa transalpina ha bautizada como D&D. El mediocampista ghanés es su compañero en la medular y su mejor amigo en el vestuario.

Juntos reivindican el leitmotiv “la calidad no tiene edad”, repetido por Diawara ante los periodistas cuando se iniciaba la temporada de su estreno en la élite, decorada con excelentes actuaciones en sus 34 titularidades. “Todo parece un sueño. Ha ido muy rápido, estaba jugando en el equipo de mi parroquia y ahora estoy aquí. Solo tengo 18 años y quiero mejorar”, proclamaba el pasado mes de enero a los reporteros de la UEFA. De los humildes campos al lado de las iglesias guineanas a los mejores templos del fútbol europeo, la juventud y las condiciones innatas bendicen el prodigio que quieren seguir disfrutando en Bologna.


martes, 31 de mayo de 2016

EUROPEO SUB 17 AZERBAIJÁN

Con una solidez que cuesta encontrar en una selección sub 17, Portugal conquistó el Europeo de la categoría trece años después de su último título. Los lusos sumaron su sexta corona continental tras superar en la tanda de penaltis al dominador histórico de la competición, España, que regresó a una final tras seis años de ausencia y fue el único conjunto que discutió la superioridad de sus vecinos.

En Azerbayán, país que acogió la competición, Alemania volvió a meterse entre las cuatro mejores selecciones del continente por segundo año consecutivo, pero la remontada de la selección española le impidió acceder al definitivo asalto por el título. En la antesala de la final también finalizó su andadura Holanda, que sufrió la pegada de José Gomes, máximo artillero del torneo con siete dianas. La puntería del ariete con raíces en Guinea Bissau también sentenció a Austria, que dio una muestra más de su buen trabajo en categorías inferiores, pero fue avasallado por el rodillo luso en cuartos de final.

No pudo siquiera llegar a esos duelos a cara o cruz Italia, la gran decepción del torneo, que hizo las maletas de forma prematura tras no poder superar el duro grupo con Serbia, Holanda y España. En la derrota frente a los subcampeones echó en falta a su referente ofensivo, Moise Kean, que refrendó las comparaciones con Balotelli al demostrar tanto su buena mezcla de condiciones físicas y técnicas como su carácter volcánico, plasmado en una absurda expulsión que supuso la triste despedida de un torneo que siempre deja nombres a apuntar para el futuro.


Mile Svilar (Anderlecht/ 1999)
Bélgica mostró a otro producto de su prolífica factoría de guardametas, que apenas encajó dos goles en cuatro partidos. Carismático y de gran potencia en la estirada, sostuvo a su equipo en los partidos más complicados, ante Portugal y Alemania. Llegó a las esquinas de su portería para desbaratar potentes disparos desde fuera del área y protagonizar las intervenciones más espectaculares del torneo, además de mostrar velocidad para achicar espacios al atacante en el uno contra uno y concentración para abortar el peligro con salidas lejos de su área. Sus únicas dudas llegaron en saques de esquina botados cerrados, al segundo palo.
Diogo Dalot (Oporto /1999)
Un portento físico que no negoció en el esfuerzo para recorrer con regularidad todo el carril diestro. A un nivel muy alto durante los seis encuentros de la competición, ofreció un plus ofensivo en los encuentros decisivos, con un tanto para sentenciar la semifinal y otro para inaugurar el marcador en el choque por el título. Menos protagonista con balón que su homólogo en el costado izquierdo, fue perseverante y leyó bien el curso de la jugada para aprovechar en el segundo palo su potente disparo, que exhibió con frecuencia. Aguerrido en la marca, aunque mostró ambición para adentrarse en el área rival, no siempre ejecutó con pulcritud técnica.
De Ligt (Ajax /1999)
Capitán y líder de la zaga de la selección holandesa, justificó en territorio azerí los elogios que le dedicaban los técnicos de la UEFA en la previa del torneo. Central corpulento de pose elegante, con un excelente manejo de balón que le permite ofrecer una salida de balón aseada e incluso filtrar pases en campo contrario cuando decide batir líneas de presión en conducción, se reveló como una pieza clave en las acciones de estrategia ofensivas y defensivas de su equipo. Intuitivo para anticiparse al desarrollo de la jugada, le falta algo de cintura para resistir los quiebros de los delanteros más habilidosos, pero se rehace con acierto.
Tom Baack (Bochum /1999)
Se estrenó en la competición como pivote defensivo y no tardó en pasar al eje de la zaga, donde demostró las cualidades que le permitían funcionar con solvencia como ancla de la selección teutona. Muy sereno con y sin balón, gestiona con sangre fría y acierto la presión rival. Ágil en el desplazamiento lateral, no es el más rápido, pero sabe anticiparse para evitar el desafío del delantero en carrera y cuerpea con acierto. Asume responsabilidades en el inicio de las jugadas sin conceder pérdidas peligrosas, es valiente en los balones divididos y para salir del balcón del área, aunque sufre para reubicarse con balones filtrados a su espalda.
Vinagre (Mónaco/ 1999)
Lateral izquierdo de largo recorrido y brillante pierna izquierda, de la que saca réditos su equipo tanto por su tacto para el centro en carrera como por su precisa ejecución a balón parado. Muy participativo, dobló con frecuencia a su extremo por fuera y se escudó en su buena conducción cuando tiró la diagonal para transitar por pasillos interiores. Eléctrico en el cambio de ritmo, hizo valer sus inicios como extremo para eliminar rivales con el regate y crear superioridades en sus asiduas irrupciones ofensivas. Aunque algunos le buscaron las cosquillas en el juego aéreo, estuvo sólido cuando fue encarado gracias a su velocidad.
Mboula (Barcelona /1999)
Descarado, de larga zancada y buen temple para seleccionar el momento preciso en el que dar la asistencia. Tres condiciones que le convierten en un extremo muy desequilibrante y diferencial. Regateó con suma facilidad tanto en carrera como tras recibir frenado en el vértice del área. Incisivo para atacar los espacios, contribuyó a desnivelar el duelo de semifinales ante Alemania con su facilidad para el desborde y su insistencia, pero estuvo más apagado en la final, bien vigilado por Vinagre. Reposado para esperar a su compañero tras deshacerse de su par, explota la espalda del lateral y no titubea para rentabilizar su buen disparo.
Gedson Fernandes (Benfica /1999)
Un futbolista que responde al perfil de centrocampista moderno, con grandes condiciones físicas y una buena base técnica. Con personalidad para influir en la elaboración del juego ofensivo, distribuyó el balón con acierto a los costados gracias a su criterio en la entrega en corto y su buen desplazamiento de balón. Su zancada le permitió sortear rivales en conducción y eludir la presión con pocos toques y ante posibles pérdidas se mostró disciplinado para contribuir en la rápida recuperación. Ambicioso para filtrar pases y descolgarse con insistencia hacia zonas de gol, se animó a probar fortunas con disparos de media y larga distancia.
Morlanes (Villarreal /1999)
La llave maestra que activaba todo el engranaje de la selección española. Nunca le quemó el balón en los pies, bajó a recibirlo en el balcón de su área cuando la situación requería hilvanar juego con pausa y se hizo notar en campo contrario. Con un volumen bajo de pérdidas, activó a sus compañeros en la zona de tres cuartos gracias a su visión de juego y superó líneas de presión también con soltura en el manejo de balón. No es el más rápido ejecutando, pero su agilidad mental le confiera una gran ventaja. Cuanto toca confrontación física, no escurre el bulto y baja al barro. Su lanzamiento al poste en la tanda definitiva de penaltis no empañó un torneo mayúsculo.
Brahim Díaz (Manchester City /1999)
Un prestidigitador del balón que acompañó su magia con la interpretación colectiva de los grandes directores de orquesta. Imprevisible con balón por su clarividencia, capacidad creativa y bajo centro de gravedad que le predispone para el regate, su excelente manejo de ambas piernas dificulta sobremanera la labor de frenarle cuando encara, aunque su superioridad en ocasiones parece inducirle al error. Su escasa presencia física le hace partir en desventaja de un fútbol cada vez más tendente a lo muscular, aunque sabe jugar sus bazas y lo suple con buena lectura táctica. De menos a más, su paso a la mediapunta a lo largo del torneo favoreció su mayor impacto y dejó una muestra de su personalidad atrevida con el lanzamiento a lo panenka desde los once metros para dirimir el vencedor de la final.
Abel Ruiz (Barcelona /2000)
Además de por sus tantos, es un incordio para los zagueros y un gran aliado para los compañeros que juegan a su espalda por su hiperactividad en el frente de ataque. Con el gol entre ceja y ceja, sus continuos movimientos le convierten en un delantero prolífico en la generación de espacios e incisivo para atacarlos. Con buen remate al primer toque y potencia en la carrera, sabe deshacerse de su par con el recorte para generarse el hueco necesario con el que poder armar el golpeo. Fuerte físicamente para aguantar el balón de espaldas a portería y resistir los choques con los centrales, su voracidad puede llegar a ocultarle la mejor opción en la jugada, pero sabe reponerse si la precisión le juega una mala pasada en el área.
José Gomes (Benfica /1999)
El ejecutor del caudal ofensivo portugués. Finalizó como máximo artillero de la competición, con más dianas que partidos disputados y la sensación de que su contribución al equipo es bastante más amplia que la ofrecida por un simple rematador. Bien desarrollado físicamente, con una zancada portentosa que explota al contragolpe, expuso su oportunismo para castigar cualquier error de los centrales. Punzante para atacar los espacios y aprovechar los pases filtrados por los agudos centrocampistas lusos, demostró ser un excelso cabeceador, orientando bien sus remates y ganando las disputas sin dificultades gracias a su potencia de salto. Enérgico, cayó con frecuencia a los costados. Más discreto en la final que en el resto del torneo.
Fuente: fpf.pt
Diogo Costa (Oporto /1999) exhibió su sangre fría e intuición en el uno contra uno, además de su sobriedad, para mantener su portería a cero hasta la final. En el duelo por el título encajó su único tanto de la competición, un testarazo de Brahim Díaz en el que se mostró titubeante en la salida. En ese duelo estaba en la portería rival Iñaki Peña (Barcelona /1999), un guardameta con un magnífico juego de pies, muy académico en sus estiradas, aunque algo errático a la hora de abandonar su portería. Una faceta en la que también debe progresar el ucraniano Lunin (Dnipro /1999), cancerbero de mucha personalidad y buenos reflejos.
Además de Diogo Dalot, en Azerbayán mostraron su condición de lateral de largo recorrido el infatigable Bellanova (Milan / 2000) Dujon Sterling (Chelsea/ 1999), muy potente en la zancada, percutor pese a sus carencias en el apartado técnico. Más soltura con el balón en los pies mostró Brandariz (Barcelona / 1999), un central sobrio y capacitado para ofrecer una salida aseada de balón. Más impetuso es Zagadou (PSG / 1999), zaguero zurdo pegajoso en el marcaje y dominante, que no renunciada a adentrarse en campo contrario a base de potencia en la conducción. Diogo Leite (Oporto /1999) fue otra de las notas positivas en el eje de la zaga, sin errores graves y sereno para ser el primer receptor en el inicio de la jugada. El ucraniano Popov (Dinamo Kiev/ 1999), que desde el eje de la zaga plasmó jerarquía, contundencia y buen juego aéreo.
En el costado izquierdo emergió Gian-Luca Itter (Wolfsburgo /1999), un lateral zurdo que irrumpe en compo contrario con insistencia e inteligencia tanto en conducción como doblando a su compañero de banda y asiste sin dificultades gracias a su gran golpeo, aunque le cuesta detener a extremos con gran cambio de ritmo. A pierna cambiada, Gorka Zabarte (Real Madrid/1999) se mostró como un lateral rocoso, muy bien dotado físicamente, con pocas alegrías ofensivas, pero difícil de superar en velocidad por su marcado.
Una sombra para los mediapuntas fue Florentino (Benfica/1999), el perro de presa portugués, que barrió el juego ofensivo del rival con su imponente físico. Recorre la zona ancha sin dificultades merced a una poderosa zancada que le otorga una superioridad que podría verse minimizada con el salto a una categoría superior. Comparte demarcación con un perfil muy diferente el germano Akkaynak (Bayer Leverkusen/1999), un pivote inteligente en lo posicional y ambicioso para mostrar su zancada y descolgarse hasta el balcón del área rival. El mediocentro de origen turco era el lugarteniente de Arne Meier (Hertha/1999), un centrocampista con facilidad para conferir dinamismo a los ataques de su equipo, gran manejo de balón y buen timming de pase, que facilitaba la labor a Havertz (Bayer Leverkusen/1999), mediapunta de poca fortaleza muscular y larga zancada, que le resta velocidad en la ejecución, pero habilidoso para eliminar rivales con su liviana pierna izquierda.
Fina zurda que caracteriza a Chong (Feyenoord/1999), atacante de trote fatigoso en apariencia, pero mucho tacto para asistir y amenazar al portero desde fuera del área. En el otro costado de la selección holandesa destacó Nunnelly (Ajax/1999),extremo eléctrico y siempre dispuesto a desafiar en carrera al lateral, aunque no siempre con la pausa precisa para que sus centros encuentren rematador. Esa facilidad para el desborde también la mostró Fran García (Real Madrid/1999), un jugador de banda izquierda, incisivo y muy vertical. Demostró una gran personalidad para firmar el gol más espectacular del torneo. Un tanto que supuso la eliminación de Inglaterra, aferrada las combinaciones entre los centrocampistas de buen pie Dozzell (Ipswich Town/1999) y Mount (Chelsea, 1999), faros ofensivos de un conjunto en el que la dinamita la puso Reiss Nelson (Arsenal/1999) un atacante que aúna olfato y buen regate para desenvolverse en el costado, su punto de partida en esta competición.
Desde la banda mostró su extenso catálogo de recursos para el regate Joao Filipe (Benfica/1999), un extremo con un tremendo desparpajo, muy preciso en el golpeo, que se erigió en el socio de lujo para José Gomes. Otro fue Quina (West Ham/1999), un interior con buena visión de juego y llegada el área que le arrebató el puesto a  Miguel Luis (Sporting/1999), centrocampista de buen manejo de balón y excelente inteligencia que le permite detectar el momento adecuado para sus llegadas de segunda línea. También mostró buena lectura de los espacios Yari Otto (Wolfsburgo/1999), que apareció por sorpresa para golear y aprovechar los movimientos de arrastre de Dadashov (Red Bull Leipzig/1999), quien fue de menos a más y tardó en justificar su olfato, avalado por su superioridad en el plano físico y buen golpeo. Entre los atacantes que no pudieron superar la fase de grupos, Pinamonti (Inter/1999), un ariete corpulento de buena capacidad técnica e inteligencia en la interpretación del juego. En la decepcionante defensa del título de la selección francesa, El Mokkedem (Toulouse/1999) dejó pinceladas de su facilidad para el regate en conducción, a veces lastrado por su individualismo. El error en la toma de decisiones es uno de los pecados más frecuentes en todos los participantes de una competición que sigue siendo una gran cuna de talentos.

martes, 24 de mayo de 2016

GASTÓN GURUCEAGA

Fuente: tenfield
“Me gusta porque eres el diferente. Estás vestido distinto y me gusta la presión que puede tener el puesto”, explica Gastón Guruceaga sobre su pasión por la portería. El guardameta uruguayo confesaba a la web de la FIFA en pleno Mundial sub 20 las razones que le impulsaron a enfundarse los guantes, entre las que se encuentran sus antecedentes familiares y su complexión física. Su abuelo era el cancerbero de la selección de Artigas, su región natal, y Gastón siguió sus pasos gracias a su estatura.

“El arquero que teníamos era muy malo. Entonces, como yo era uno de los más altos, me preguntaron si me animaba a atajar. Dije que sí y no salí más”, recuerda en declaraciones al diario Ovación sobre sus inicios entre los tres palos. La decisión fue acertada, ya que a los trece años, uno de los clubes más poderosos del país, Peñarol, llamó a su puerta. Preparó las maletas y se fue a Montevideo. “Me costó, pero al vivir con mi tío se me facilitaron un poco las cosas”, indica respecto a su desembarco en la capital urugaya. En la disciplina del club ‘carbonero’ confirmó todo lo que había intuido Nestor Gonçalves, el principal artífice de su fichaje por el ‘manya’.

Del centro de alto rendimiento de Peñarol a las instalaciones de la federación ‘charrúa’, ya que los técnicos de las categorías inferiores le reclutaron para integrar la disciplina de la selección sub 17, con la que vivió la primera desilusión de su trayectoria deportiva al ser descartado en la convocatoria final para disputar el Mundial de la categoría en México. Gastón, que era un año más joven que el resto de la nómina de jugadores confeccionada por Fabián Coito para preparar la competición, se desquitó cuatro años más tarde.

“No se me dio estar, pero sabía que cuando llegara a esta categoría iba a tener la edad justa. Me preparé mucho para eso. Al habérmelo metido mucho en la cabeza y haber trabajado tanto, creo que aquello me sirvió para este momento”, explicó sobre su trampolín a nivel continental. En el Sudamericano sub 20 del pasado año, en el que Uruguay ejercía como anfitrión y ya con compañeros de su generación, Guruceaga brilló con luz propia.

Una colección de intervenciones de mérito y una sensación constante de guardameta maduro y solvente desataron una catarata de elogios hacia su figura a lo largo y ancho de la parte Sur del continente. La celeste rozó el título, que le arrebató junto al billete para los Juegos de Olímpicos de Río Argentina, y el cancerbero de Peñarol se confirmó como el más prometedor del país. “Para nosotros es un jugador fundamental. Estamos en presencia de un gran arquero de presente y de futuro”, exponía Coito tras el primer encuentro disputado por los suyos en el Mundial celebrado el pasado en Nueva Zelanda. Serbia, a la postre campeona del torneo, se estrenaba en la competición y cayó derrotada, frustrada por un colosal Guruceaga y un solitario tanto de su tocayo Pereiro.
Presión bien encauzada
“Su arma más importante es la personalidad fuerte que tiene para sostener al equipo en esos momentos cuando más lo necesita. Le da apoyo a sus virtudes técnicas, físicas y tácticas”, arguye Carlos Nicola, entrenador de porteros de la selección urugaya, que ensalza esa capacidad de brillar cuando arrinconan a su equipo y le ha acompañado durante su irrupción en la portería de un conjunto con la tradición histórica de Peñarol. “Para mí es una presión linda saber que tengo que tener cero error, me motiva a estar bien entrenado”, desvela sobre su motivación para forjar un estilo de juego que se caracteriza por la solvencia.

Una ética de trabajo que le ha llevado a instaurarse en la titularidad del campeón del último Torneo Apertura a sus 20 años. “En la cancha la juventud queda de lado. Tengo que ordenar la defensa y si les pego un grito lo toman bien”, manifiesta sobre esa actitud jerárquica que ha demostrado durante sus primeros partidos como titular en la primera plantilla aurinegra. Aunque en la mayoría de choques, su bisoñez no supone obstáculo alguno, la falta de experiencia todavía le empuja a cometer algunos errores por exceso de confianza, su gran lunar junto a las dudas en el juego aéreo, minimizadas en categorías inferiores y destapadas durante su salto a la élite.

A su excelente desempeño en el uno contra uno “a partir de unas piernas muy fuertes para aguantar la posición”, como explica Carlos Nicola, agrega ambición en el blocaje. Autoritario, trata de no conceder segundos remates, aunque esa pretensión también puede inducirle al error cuando trata de atajar disparos más propicios para el despeje y deja el esférico suelto cerca de la línea de gol. “Es un gran arquero, técnicamente me gusta mucho. Tiene un gran futuro y lo está demostrando”, expresó Muslera, inquilino de la meta de la selección absoluta ‘charrúa’, antes de desvelar que felicitó a su homónimo en categoría sub 20 por su clasificación al Mundial de la categoría. La cita mundialista finalizó en clave ‘celeste’ en una tanda de penaltis de los octavos de final del torneo ante Brasil, pero a Guruceaga le esperaban gratas sorpresas para consolarle.

Las primeras fueron las ofertas de equipos italianos, turcos e ingleses, que no perdieron ojo de su capacidad de liderazgo y buen hacer bajo palos en Nueva Zelanda. A pesar de esos cantos de sirena desde el otro lado del charco, su futuro estaba en Parque Peñarol. “Por suerte en este momento no necesitamos vender. Son dos jugadores de seriedad y lucha. Nos han llamado equipos importantes, pero les dije que por ahora no son negociables”, confesó en febrero del mes pasado sobre él y su compañero Nahitán Nández Juan Pedro Damiani, presidente de la entidad, que mantuvo su palabra. El guardameta no se movió de Montevideo y Pablo Bengoechea, entrenador ‘carbonero’ hasta el pasado mes de diciembre, le abrió las puertas de la titularidad.

Su estreno en la máxima categoría del fútbol uruguayo en una victoria contra Cerro, en el que mantuvo su portería a cero y dio buena muestra de sus excelentes reflejos, fue el preludio de un semestre exitoso tanto en el plano personal como colectivo. Peñarol dio la vuelta de campeón y Guruceaga se adueñó del marco mirasol, por momentos impenetrable gracias a su destreza a la hora de achicar espacios a los atacantes y su carisma. Su afeitada cabeza y su lenguaje corporal derrochan ese garra ‘charrúa’ con la que se abre paso quemando etapas a nivel nacional e internacional.


Ya con Jorge ‘Polilla’ Da Silva al mando las cosas siguen por el cauce victorioso, con pleno de triunfos aurinegros en el arranque del Clausura. En su estreno en la Copa Libertadores, el joven guardameta de Artigas salió al rescate y permitió a su equipo rescatar un punto tras evitar el descarrilamiento en Perú ante el Sporting Cristal. Si se mantiene firme en su ruta como hasta el momento, el último vagón hará disfrutar a los maquinistas ‘carboneros’.

martes, 10 de mayo de 2016

ALEX IWOBI

Foto: Goonersphere

“Es una locura, un sentimiento demencial. Cuando eres joven sueñas con esto, es como un sueño hecho realidad”, afirmaba Alex Iwobi tras su primera titularidad liguera en el Emirates Stadium. Lo hacía todavía en una nube, gracias a una tarde para imborrable para él, en la que la hinchada del Arsenal coreó su nombre mientras le ovacionaba al ser sustituido. Un preciso centro al área antes de cumplirse los cuatro minutos que Alexis Sánchez aprovechó para abrir el marcador, una diana al filo del descanso que encarriló la goleada y varias maniobras ofensivas que pusieron en jaque a la defensa del Watford fueron los méritos para recibir el cariño de toda la grada ‘gunner’.
“Tiene algo especial”, explicaba Wenger en la zona mixta del estadio londinense sobre el enésimo joven al que permitió dar el salto al primer equipo desde las categorías inferiores durante su larga estancia en el club. Su halago refrendaba la confianza depositada en él que desprendían sus palabras cuatro días antes de situarle en el once inicial por primera vez en un encuentro de Liga de Campeones, en un escenario de la magnitud del Camp Nou. “Lo que veo en él es un jugador creativo, que trabaja muchísimo y tiene un gran espíritu de equipo. Puede jugar por ambas bandas y moverse por el centro, es un jugador muy interesante”, declaraba el alsaciano a la web de la UEFA.
“Es versátil y tiene un grandísimo atributo, porque los delanteros normalmente no tienen esa visión de 360 grados que se necesita en el centro del campo”, expresaba Arteta en la web del Arsenal después de la buena actuación del joven atacante en el duelo copero ante el Hull City. Una visión periférica ensalzada por el mediocentro donostiarra que, a la luz de sus últimas declaraciones, pule con su compañero Özil como espejo. “No sé cómo lo hace porque en el campo piensas que va a buscar a alguien cerca suyo, pero él siempre parece tener el tiempo del dominio del tiempo y el espacio. Es consciente de lo que le rodea, he aprendido mucho de él”, concedió Iwobi tras repartir dos asistencias en el feudo del West Ham.
“Es sorprendente lo rápido que se ha integrado en nuestro juego”, indicó después de ese encuentro ante los ‘hammers’ Wenger, que confesó estar gratamente sorprendido por su rendimiento. “No esperaba este nivel de eficacia ni su impacto en el marcador”, proclamó el alsaciano acerca de un futbolista que ha logrado dos goles y ha gestado una terna en sus tres primeras titularidades en el campeonato liguero. Una excelente carta de presentación que ha escrito gracias a su instinto para interpretar el juego en el área y sus cercanías, aderezada con esa voluntad creativa y coral en sus acciones que tan bien casa con la propuesta asociativa del equipo londinense.
Iwobi mueve de forma continua sus brazos para reclamar la posesión del cuero o indicarle a su compañero el movimiento a desarrollar para continuar la jugada cuando es él quien tiene el esférico en sus botas. Aunque no se prodiga en desmarques de ruptura, sí traza con frecuencia los de apoyo y se mueve con inteligencia entre líneas. “Es un poco tímido y no habla demasiado, pero coge todos los consejos que le dan y trabaja muy duro”, revela su compañero Coquelin sobre un futbolista que pese a tener los costados como posición de partida no responde a los cánones de los extremos forjados en territorio británico. Lejos de ser una centella en carrera, su ejecución técnica no es la más brilllante, pero se maneja bien en espacios reducidos, con facilidad para el amago y el cambio de pierna, arma valiosa para dar fluidez a la circulación de balón junto a su agilidad mental.

De ‘león’ a ‘águila’
Nacido el 3 de marzo de 1996 en la ciudad nigeriana de Lagos, Alex Iwobi llegó a Londres siendo un niño y a los ocho pasó a formar parte de la academia del Arsenal. Sobrino de Jay Jay Okocha, en su día protagonista del traspaso que implicaba a un jugador africano con un desembolso más cuantioso fruto de los 24 millones de dólares que el PSG pagó al Fenerbahçe, su progresión en la cantera ‘gunner’ le permitió jugar con la selección inglesa desde la categoría sub 16 hasta la sub 18, pero con el paso del tiempo eligió representar a su país de origen.
“Entiendo que algunos aficionados de Inglaterra estén sorprendidos con mi decisión”, confesó Iwobi a The Sun, un medio que también recogió el motivo de su elección. “Cuando recibí la primera llamada de la federación nigeriana, mi padre me dijo que siguiese a mi corazón y eso fue lo que hice”, explicó el atacante de 19 años, que también reconoció la influencia en su decisión de una leyenda ‘gunner’ como Nwanko Kanu y su tío Okocha, con cuyas comparaciones tendrá que lidiar en sus actuaciones con la casaca verde de las ‘superáguilas’: “Es una leyenda del fútbol africano, sé que voy a tener que trabajar duro para que la gente hablé bien de mí”.
“Creo que va a dejar huella. Él es de Nigeria y todos le apoyamos y adoramos. Es la estrella que estamos buscando”, señaló Kanu, ex-compañero de selección de su tío Okocha, que mostró la admiración por su joven compatriota tras su gran actuación ante el Watford. “Enhorabuena Iwobi, estamos orgullosos de ti, así que continúa jugando de esta manera”, escribió en su perfil de Twitter el espigado exariete Kanu. Iwobi debutó en octubre de 2015, pero el encuentro era de carácter amistoso y le permitía retractarse en su decisión de elegir a la selección africana. La confirmación oficial llegó el pasado mes de marzo, cuando disputó unos minutos en el encuentro de clasificación para la Copa de África ante Egipto, que dio la vuelta al mundo por una afluencia en las gradas muy superior a la capacidad del estadio.
Su eclosión en 2016 y la confianza que la federación nigeriana parece tener depositada en él podrían traer consigo una consecuencia negativa para Wenger.“Espero con ansias los próximos Juegos Olímpicos y si estoy convocado daré lo mejor de mí para hacer una contribución significativa”, declaró Iwobi la pasada semana para presentar su candidatura a estar en Brasil este verano representando su país en una cita deportiva que le haría perderse el inicio de la próxima Premier League. “Tenemos que respetar su decisión”, manifestó conciliador el entrenador francés, que confirmó que el club está en negociaciones con su joven perla para prolongar su vínculo contractual hasta 2021. Una operación que contempla un suculento aumento de suelo para seguir fomentando el vuelo de un águila que cañonea defensas con rumbo firme.

lunes, 2 de mayo de 2016

VINCENT KOZIELLO

Foto: Calciomercato.com
Sostiene el dicho popular que las mejores esencias se guardan en frascos pequeños. Una afirmación que conocen de primera mano en la ciudad francesa de Grasse, denominada la capital mundial del perfume. La pequeña urbe provenzal, prolífica en flores que sirven como base para sus refinadas fragancias, es la cuna de Vincent Koziello. En sus escasos 168 centímetros, el mejor socio de un renacido Ben Arfa en el Allianz Riviera, feudo del Niza, encierra uno de los aromas más singulares de la máxima categoría del fútbol galo.

“Lo vi jugar en el sub 19 del Cannes y era más renacuajo que ahora”, recuerda en declaraciones a France Football Franck Sale, responsable de captación del centro de formación del club que permitió debutar en la élite del fútbol galo a Zinedine Zidane. “Lo pasaba mal porque era un campeonato muy físico, con poco juego por abajo, así que solamente jugaba al final de los partidos. Sin embargo, cuando tenía el balón se le veían sus cualidades”, evoca sobre la encrucijada en la que se vio situado Koziello a los diecisiete años, el tramo en la que muchas trayectorias de futbolistas prometedores se tuercen para nunca más volver a enderezarse.

Entonces se cruzó en su camino el Niza, que aboga por impulsar en sus categorías inferiores un estilo de juego más técnico. Alain Wathelet, director de la cantera rojinegra, recuerda que el pequeño centrocampista tenía “el tipo de perfil para ofrecer un buen rendimiento con la filosofía del club puesta en marcha desde 2007”. “Un jugador inteligente, muy fuerte técnicamente y que no rechace trabajar”, describe Wathelet, que encontró en Niza las facilidades con las que no contaba en Cannes. “El estilo de Niza le convenía. Su único inconveniente era el físico y no sabíamos si iba a progresar lo suficiente en esa parcela”, evoca Sale, que agrega que “nunca será como Cristiano Ronaldo, pero conoce sus cualidades y sus defectos”.

Los técnicos de las ‘águilas’ fueron a verle una decena de veces para convencerse de su talento y el propio Sale le comentó en su adolescencia que necesitaba trabajar más que el resto para mejorar su físico si quería continuar progresando. “Ningún problema, voy a llegar a ser profesional”, fue su contundente respuesta. Para lograrlo se sometió a un plan de fortalecimiento muscular a su llegada a Niza que también contemplaba una dieta hipercalórica para ganar peso que todavía conserva en el primer equipo. Su dinamismo, capacidad técnica y sentido del posicionamiento hicieron el resto para progresar en la cantera de Le Gym. “Era consciente de que no podía jugar en cualquier equipo, pero en Niza buscan empezar desde atrás a producir juego. Pienso que tengo la necesidad de tocar el balón”, revela Koziello, que no ha perdido su gratitud hacia el Cannes.

“El Cannes me dio una oportunidad y el Niza tuvo una gran confianza en mí al ficharme sabiendo que yo no sería jamás un monstruo físico”, expone el menudo centrocampista, que se describe como “un jugador que piensa y juega con sus medios. “Evito los choques y pruebo a corregir los errores tácticos cuando los veo. He tenido que desarrollar otras cualidades, la anticipación sobre todo. Trato de dar el balón antes de la entrada, me desmarco lo máximo posible y necesito estar solo cuando recibo el balón. Debo analizar el juego de mi rival para saber en qué lugar situarme”, explica sobre su patrón de juego que, a su juicio, “requiere un gran desgaste de energía”. Un despliegue que todavía lastra su juego, como sostiene Joseph Flachi, su entrenador en Cannes cuando era un quinceañero: “Debe gestionar mejor sus esfuerzos para ganar en lucidez a la hora de ejecutar la última acción”.

Flachi fue un gran apoyo en su trayectoria formativa, cuando su simple apariencia física sembraba la duda. “Le di el brazalete de capitán. Cuando fuimos a jugar a Marsella, los rivales bromeaban sobre él cuando le vieron antes de empezar el partido. Puedo asegurar que no decían lo mismo tras el pitido final del árbitro”, confiesa el técnico, que se deshace en elogios hacia su apuesta futbolística por su comportamiento tanto dentro como fuera del terreno de juego. Su capacidad para ofrecer profundidad en el juego a su equipo a través del pase y su dinamismo para generar superioridades posicionales le allanaron su camino en las categorías inferiores del Niza y apenas un año y tres meses después de su llegada al club ya estaba realizando su estreno con el primer equipo.

Un despegue progresivo
Koziello fue el decimocuarto canterano que Claude Puel hizo debutar con el primer equipo de las ‘águilas’. El 29 de octubre de 2014, aprovechando las bajas que sufría en la medular, el técnico, que ya había demostrado su fe en los jóvenes valores del club durante su estancia al frente del Lille, le hizo debutar en un encuentro copero justo un día después de su decimonoveno cumpleaños. Saltó el terreno de juego en los primeros compases de la prórroga que su equipo disputaba frente al Metz y pudo acumular sus veinticuatro primeros minutos como profesional en la despedida de su equipo de la competición. La eliminación podía suponer el fin de sus oportunidades, pero Claude le demostró su confianza haciéndole saltar a los terrenos de juego de la élite del fútbol galo en siete ocasiones, dos de ellas desde el pitido inicial.

 Pequeñas dosis de confianza que le sirvieron para tomarle el pulso a un campeonato en el que se acentuaría la inferioridad física que había sufrido desde los inicios de su andadura futbolística.  “La adaptación a la Ligue 1 la hice el año pasado, éste va mejor”, expresa con la confianza que le otorga haberse convertido en uno de los puntos sobre los que se vertebra su equipo en la actual temporada. “Me gusta fijarme en un jugador como Iniesta. Si eres bueno, poco importa tu fisionomía, es el campo el que decide”, abunda cuando tiene que encarar las preguntas acerca de su liviana estructura corporal. A la derecha de un pivote más defensivo, se ha instaurado en la medular de Le Gym, donde explota su inteligencia en la lectura de juego para recuperar balones y su criterio en la distribución para comenzar a hilvanar el tejido ofensivo.

Seguro con el balón, ofrece un elevado porcentaje de acierto en los pases. Envíos cortos, pero precisos, sin apenas pérdidas peligrosas para su equipo y demostrando inteligencia al abrirse al costado para recibir sin necesidad de girarse. Valiente al tackle, no se prodiga mucho en el regate, aunque demuestra habilidad favorecido por su bajo centro de gravedad y tiene ambición para amenazar al guardameta rival llegando desde segunda línea. “Le pido que evite el contacto y desarrolle su visión de juego. Tiene un amplio margen de progresión”, explica su técnico Claude Puel sobre uno de sus inamovibles en la medular, que necesita vigilar con mayor cautela el espacio que se genera a su espalda cuando decide anticiparse al movimiento del centrocampista adversario.

Cerebral dentro y fuera del campo
“Tiene la mentalidad, la técnica, el volumen de juego y una inteligencia superior a la media”, argumenta Joseph Flachi sobre un futbolista que no responde a los cánones estereotipados de futbolista joven. Finalizó el bachillerato científico con una nota alta, lo que le permitía ingresar en una facultad de ingeniería, como sus padres, pero se guió por los idiomas y ahora va a la facultad para estudiar inglés. “No pienso que sea un empollón puro y duro. No soy un ovni, me gusta divertirme. Me ven como a un chaval tímido, pero no soy un ángel”, explica huyendo de esa imagen de niño bueno que le acompaña, aunque matiza que mantiene “la cabeza sobre los hombros” y subraya que “no se va a crecer por lo que ya ha hecho y menos pasar por alguien pretencioso”.

“Les deseo a todos los padres tener un chaval como él”, afirma orgulloso su progenitor Stanislas, que respecto al momento que vive su hijo señala que “es magnífico, pero no nos sorprende verle como titular”. Vincent no ha abandonado todavía el nido familiar, ya que, como él mismo asegura, no ha sentido la necesidad de irse y su entrenador se congratula por ello: “Crece en un entorno muy sano y es muy maduro para su edad”.

A los cuatro años comenzó a darle patadas a un balón con la camiseta del Roquette-Sur-Siagne, la localidad provenzal en la que desarrolló su infancia, todavía con la resaca de la euforia en el país por haber conquistado el Mundial que albergaba el territorio galo. Con la ilusión pueril de emular a Zidane como le recuerdan sus padres inició el trayecto que le ha guiado hasta la titularidad en el Niza recién entrado en la veintena. “No tengo una opinión alta de mí mismo, pero sé que valgo. Sé que con trabajo puedo llegar a otros clubes, pero evolucionar continúa siendo muy difícil”, arguye.

Joris Delle, inquilino de la portería del Allianz Riviera la temporada en la que Koziello se estrenó con el primer equipo, lo tiene claro. “Para mí es un muy buen jugador, además de un chico inteligente. Es joven, pícaro y tiene defectos. Le falta un poco de experiencia, pero va a convertirse en un valor seguro. Creo que será una de las revelaciones de la temporada si Puel le da confianza a largo plazo”, mantenía el actual cancerbero del Lens a principios de la presente campaña. Una predicción que comienza a cumplirse. Aunque debe pulir defectos como el de eludir la presión por pura verticalidad que le obligará a añadir algún movimiento para solventar esos obstáculos en duelos de mayor exigencia, Koziello está en la mira de Wenger, siempre atento al campeonato galo.

Un ojeador de los ‘gunners’ pudo presenciar en el Allianz Riviera cómo el centrocampista del Niza interpretaba un brillante papel protagonista en la victoria de su equipo sobre el Olympique de Lyon. Estuvo en la elaboración y en la definición de la jugada, una cualidad que el técnico alsaciano valoraba especialmente de Cesc, para dar la puntilla al conjunto de la cuenca del Ródano y sellar una de las dieciséis victorias esta temporada que elevan a su equipo hasta la quinta plaza. También siguen de cerca sus evoluciones el Chelsea y el Bayer Leverkusen, atraídos por el perfume de ese fútbol sin complejos, que desafía los cánones. Fragancia que olfatea con satisfacción un Allianz Riviera que sueña con expandirla por todo el continente europeo la próxima temporada.


martes, 12 de abril de 2016

MAHMOUD DAHOUD

Foto: Bundesliga.de
“Tiene un auténtico motor y es voluntarioso en el esfuerzo, pero debe ser más eficiente y aprender a dosificarse para darse cuenta de que no siempre tiene que correr”, expone exigente Andre Schubert, técnico del Borussia Mönchengladbach, sobre su pupilo Mahmoud Dahoud, el centrocampista con el segundo promedio más alto de distancia recorrida por partido antes del parón invernal en la Bundesliga. El entrenador de los ‘potros’, que ha otorgado al joven mediocentro toda su confianza desde su llegada al banquillo del primer equipo, destapa en declaraciones a Kicker el potencial físico de una de las sorpresas agradables de la presente edición de la Bundesliga, a quien se le atisba el talento con la pelota desde su primer contacto con ella.

Schubert, que ya había dirigido a Dahoud en las categorías inferiores del club, reconoce que uno de los futbolistas que más ilusionan en el Borussia Park “es capaz de correr doce o trece kilómetros y medio por partido”, pero todavía no explota de manera adecuada esa capacidad aeróbica. “Eso llegará con la experiencia, sus compañeros de equipo también le guiarán”, puntualiza consciente de que es la primera temporada que inicia en la élite del fútbol germano. Una bisoñez que no ha sido óbice para que haya dejado impronta en su desembarco en el máximo nivel, con personalidad para irrumpir en la medular y contribuir a liderar el despegue clasificatorio de un equipo que había iniciado el campeonato liguero con pleno de derrotas en las cinco primeras jornadas.

Ese decepcionante comienzo de campaña en Renania del Norte fue demasiada losa para Lucien Favre, que fue destituido tras una derrota en Colonia que había supuesto el estreno en la titularidad de un Dahoud al que empezaba a hacer hueco como acompañante de Granit Xhaka en el doble pivote. Tras la marcha de Kramer al Bayer Leverkusen se abría una vacante en la sala de máquinas del conjunto del Mönchengladbach que el club no reemplazó en el mercado de traspasos. La solución para la parcela central estaba en casa, ya que parecía el momento idóneo para que diese el salto uno de los mejores talentos forjados en la cantera del club, en la órbita del técnico suizo desde 2013.

El verano de ese año fue cuando el preparador helvético comenzó a mostrar su fe en él. Le ofreció sus primeros minutos con el plantel profesional a los 17 años en la Audi Cup, como premio a su buen desempeño en los entrenamientos de pretemporada. “Juega de forma inteligente. Es genial que podamos tener a un niño así formado en la cantera”, declaraba entonces a Bild Favre, satisfecho de su rendimiento. Eran las primeras pinceladas de talento de un centrocampista que engarza las características modernas con las tradicionales del país germano en esa demarcación.

‘Mo’, como le denominan afectuosamente sus compañeros y su cuerpo técnico, aúna la sutileza en el manejo de balón que acompaña a la última generación de futbolistas surgida en territorio teutón con ese gusto por buscar la portería rival a través de media distancia que ha proliferado a lo largo de la historia de la Bundesliga. Clarividente para filtrar pases sin dificultades y aportar profundidad a los ataques de su equipo, enseña su buen disparo lejano con frecuencia gracias a su dinamismo para aparecer tanto en la base de las jugadas como en la zona de tres cuartos de campo.

Otro diamante fruto de la inmigración
Nacido el primer día de 1996 en la ciudad siria de Amuda, Mahmoud Dahoud no vivió en su país natal ni un año, pues sus padres lo abandonaron para mudarse a Alemania en busca de un futuro más próspero. Asentado en el país germano desde la cuna, ‘Mo’empezó a darle patadas a un balón en Langenfeld, con la camiseta del modesto SC Germania Reusrath, en los suburbios de Düsseldorf como otros muchos hijos de inmigrantes de los que ahora se nutre la federación alemana en sus categorías inferiores. Su primera toma de contacto con el club le sirvió como puente para llegar a la entidad deportiva más grande de la capital de Renania del Norte-Westfalia, el Fortuna.

Diferencial por su talento, el Borussia Mönchengladbach llamó a su puerta a los 14 años y rápidamente se convirtió en uno de los mayores valores emergentes del sector formativo de la entidad. Sus apoyos, agilidad en el giro para recibir y ofrecer una solución a sus compañeros le permitía ejercitarse sin haber alcanzado la primera plantilla con una primera plantilla que tenía a Marco Reus como estandarte. Su progresión se regía por los cauces adecuados, solamente alterada de forma ligera por una intervención quirúrgica en su tobillo, y su estreno en un encuentro oficial a las órdenes de Lucien Favre se produjo a finales del mes de agosto en la ronda previa de Europa League, en la última media hora de la goleada de su equipo ante el FK Sarajevo.

Disfrutó de veinte minutos más en el duelo de competición europea frente al Apollón Limassol y una aparición testimonial durante la victoria en el tramo final del pasado campeonato liguero sobre el Borussia Dortmund, pero la progresión de Dahoud se medía con el segundo equipo de los ‘potros’, con los galones de líder que disfrutaba a las órdenes de Schubert. Ahí imponía su capacidad para influir en los partidos, con protagonismo en el inicio de las maniobras ofensivas y ambición para descolgarse hasta el balcón del área rival. Muy preciso en el pase corto sin apagar su creatividad innata, está exhibiendo en su reencuentro con Schubert, pero ahora en el Borussia Park, esa habilidad para hilvanar el juego del equipo.

Internacional con la selección alemana sub 20 en cuatro ocasiones, comienza a trasladar todo lo apuntado en categorías formativas a la élite del fútbol tanto nacional como continental. La fulgurante irrupción de Dahoud, reflejada en su distinción como mejor jugador del club en el pasado mes de septiembre, se extendió hasta la Liga de Campeones, en las que completó acertadas actuaciones frente a pesos pesados a nivel continental como la Juventus y el Manchester City. Aún tiene trabajo por delante para progresar en la dosificación de esfuerzos y el timming para no incurrir en falta a la hora de cortocircuitar el funcionamiento ofensivo rival, pero ya muestra interesantes maniobras a nivel disciplina táctica que le permiten recuperar balones en las cercanías de su área.

Enérgico, no rehúye la disputa aunque la fortaleza muscular no constituya uno de sus puntos destacados y comienza a ser uno de los grandes protagonistas de su equipo semana tras semana. Con contrato hasta 2018, rotativos alemanes e ingleses especulan con la posibilidad de que Guardiola le reclute en su desembarco en el Manchester City pese a que apenas supera el millar de minutos disputados en la Bundesliga y la prensa italiana refleja la grata impresión que causó en la directiva de la Juventus en su encuentro continental. Muestras que refrendan su acertado desembarco en la primera plantilla, pero que no sacian la ambición del joven jugador.


“No voy a levantar el pie del acelerador y pensar que ahora ya soy un habitual titular”, expresa consciente de que no todos son días de vino y rosas en la élite. “Me preparo con la mentalidad de que las cosas pueden llegar a ser más duras y, si eso ocurre, pelearé por superar esos malos momentos”, explicó recientemente a la web de la Bundesliga. Por el momento, esos pasos inciertos no han llegado y ejerce de brújula en un equipo que acostumbra a dañar a sus adversarios con rápidas transiciones gracias a la capacidad para desplegarse con la velocidad de sus hombres de ataque. Una celeridad en el juego que potencian pases como los que aporta Dahoud, el mejor herrero para permitir un galope de los ‘potros’ en condiciones óptimas.


miércoles, 23 de marzo de 2016

OUSMANE DEMBELE

Foto: 20minutes.fr
“Afrontaría igual una final de un Mundial que una pachanga con sus amigos”. Philippe Montanier, exentrenador del Rennes, no alberga dudas acerca de la clave en la meteórica irrupción de Ousmane Dembele, el chico que ha encandilado a toda Francia en menos de una veintena de partidos en la élite. El atacante de 18 años, máximo goleador sub 20 de las grandes ligas europeas, ha superado todos los obstáculos que han salido a su paso para convertirse en el eje sobre el que gira el ataque de su equipo gracias a su desvergonzado estilo de juego.  

“Soy un jugador que encara sin descanso sobre el campo”, explica el bisoño futbolista a la edición gala de Goal.com en una entrevista en la que negó haber llegado a un acuerdo con el Bayern de Múnich como aseguró BeIn Sports. Su impacto en la campaña de su debut profesional, reflejado en los diez goles y cinco asistencias que ha logrado en apenas dicienueve encuentros de Ligue 1, trascendió las fronteras galas y atrajo hasta territorio bretón a ojeadores bávaros y ‘culés’, pero las estadísticas no alcanzan a abarcar la dimensión de sus diabluras sobre el césped del Roazhon Park, feudo del Rennes, al que ha trasladado la esencia de ese fútbol callejero del que se empapó durante su infancia en uno de los suburbios de la ciudad de Évreux.

“Estaba siempre en el parque. Yo era muy estricta respecto a sus salidas, pero no me preocupaba demasiado. No iba a meterse en líos, estaba fuera, pero iba a jugar al fútbol. Quería convertirse en profesional desde niño, estaba siempre con su balón, hasta para ir a hacer la compra”, recuerda Fatimata Dembele a L’Equipe sobre la infancia de su hijo. “Estaba todo el tiempo allí, desde que salía de la escuela se iba directo”, secunda Moustapha Diatta, actual zaguero del Caen y vecino de Ousmane, que fue clave en el inicio de su andadura futbolística a los siete años. El hermano de Moustapha inscribió a ambos en el Madeleine Evreux, el equipo del conflictivo barrio cuyo estadio contemplaban ensimismados desde el parque.

Las dudas de Montanier y la mediación de Silvestre
Seis años mostrando sus virtudes futbolísticas en Evreux, tres con los colores del Madeleine y uno en el Evreux 27, le valieron para dar el salto al Rennes. Ousmane desechó las propuestas del Le Havre, entidad en la que se forjaron recientemente futbolistas de la talla de Paul Pogba o Mahrez, y el Caen, equipo más cercano a su lugar de nacimiento, atraído por la filosofía del club bretón de abrir con facilidad las puertas del primer equipo a sus canteranos, pero su ascenso a la máxima categoría del fútbol francés fue más complicado de lo que hacía presagiar sus excelentes condiciones y el mimo habitual a los jóvenes de Les Rouges et Noirs.

El pasado verano se postulaba como el momento para dar el salto tras su gran temporada en el filial, pero las reticencias de Montanier, entonces técnico del Rennes, a hacerle un hueco a sus órdenes estuvieron a punto de desembocar en su salida del club. “El primer equipo del Rennes no confía plenamente en mí. En una conversación con él el 7 de mayo, el entrenador Montanier me lo dio a entender”, afirmaba el futbolista con ascendencia mauritana a mediados de junio a So Foot. “Todos los entrenadores de la cantera entendíamos que era el momento de ascender un peldaño más, el filial no satisfacía sus necesidades deportivas. Por eso se lo pedí a Montanier”, recuerda Yannick Menu, su entrenador desde los 13 hasta los 17 años en La Piverdière, ciudad deportiva del Rennes. Una recomendación que el extécnico de la Real Sociedad era reacio a satisfacer. “Le insistí a diario durante tres meses”, explica Menu, que siempre se encontraba con la misma excusa para rechazar su petición, la fragilidad física del futbolista.

Los agentes del joven jugador avivaron la polémica subrayando la “actitud profesional e irreprochable” de su representado en el que también señalaban que Ousmane contaba con el apoyo de sus entrenadores en la cantera, pero no del cuerpo técnico de la primera plantilla. Las quejas no sentaron nada bien, a René Ruello, presidente del club, que cargó las tintas contra el atacante en 20 minutes: “No veo que hay que reprochar al Rennes en el ‘caso Dembele’. Hablan de falta de respeto y de desconsideración. Hay gente que quiere más dinero, que nos dejen de tomar por idiotas”.

“Deportivamente, todos los años estaba por encima de su categoría, era regular y nunca se lesionaba, porque era muy bueno para anticipar el peligro y evitar los golpes. Su progresión era lineal, pero en lo extradeportivo no era igual de simple. Tenía que lidiar con algunos aspectos de sus puntos de referencia educativos”, expone sobre su entorno Menu, que, sin embargo, aclara que no eran ciertas algunas informaciones que le describían como un chico caprichoso y ególatra. Su ausencia en una concentración de pretemporada en Alemania y la voluntad de Gerard Houllier, director deportivo del Red Bull Salzsburgo, de pescar en río revuelto amenazaba con romper una cuerda que se estaba tensando demasiado.

“La propuesta de firmar un contrato profesional llega demasiado tarde. Quiero estar en un club que confíe en mí al 100%. Aquí no lo hacen y no cambiaré mi postura”, declaraba el atacante el pasado verano, cuando no sentía el respaldo de Montanier, a L’Equipe. “Estos jóvenes que tienen un gran potencial están sujetos a una fuerte presión. Entiendo que eso les pueda perturbar”, replicó su técnico. El giro definitivo para reconducir una situación que se estaba enquistando llegó de la mano de Mikäel Silvestre, asesor del presidente. El exzaguero del Manchester United llevó a cabo una exitosa negociación que cristalizó con un vínculo contractual de tres años, firmado el pasado 1 de octubre.

“Fue Silvestre el que convenció a Montanier para dar minutos a Ousmane. Sin él probablemente todavía estaríamos en punto muerto”, explicó a France Football en enero Badou Sambagué, abogado y representante del futbolista. Un mes después de su renovación, debutaba en Ligue 1 y la semana siguiente se estrenaba como goleador en su primera titularidad. En ese encuentro ante el Girondins de Burdeos abrió el catálogo de sus recursos para desequilibrar a su par, el sello, junto al dinamismo, de sus peripecias por el frente de ataque. “Es importante driblar, siempre lo ha sido para mí. Driblar está bien, pero debe servir para ser eficaz después. Necesitas eliminar a un adversario para generar huecos”, explica sobre una forma de comportarse sobre el terreno de juego que ha puesto en jaque a la mayoría de zagueros a los que se ha enfrentado.

De vilipendiado por el presidente a héroe de la afición
Ousmane Dembele pasó de tener un pie fuera del club el pasado verano a convertirse en el faro que ilumina a su equipo en las acciones ofensivas. Anota un gol cada 137 minutos sin ocupar la punta de ataque y se ha convertido en ejecutor de todas las jugadas a balón parado gracias a su gran golpeo con ambas piernas. Ambidiestro, una condición que él mismo ha calificado como “un arma suplementaria”, ha asegurado que “últimamente ha trabajado su pie derecho porque el izquierdo es el más natural”, pero no lanza con la zurda ni penaltis ni faltas, como la que coló al Nantes para sellar su hat trick a los veintitrés minutos de juego en el derbi bretón, con ojeadores del Barcelona en la grada.

En Rennes, a menos de 200 kilómetros de la escuela de Pont Aven, donde Gauguin cultivó el impresionismo, obsesionado por captar la fugacidad del momento, Ousmane reivindica esa esencia. Sus rápidas galopadas gracias a sus delgadas piernas de gacela reproducen su particular naturaleza del juego resplandeciente. Trazo final con cualquiera de sus dos pinceles, lengua fuera y a celebrar. Cuadro terminado. No le importa la parte por la que empezar a pintar su lienzo, se empapa de la atmósfera de partido que le rodeé y comienza a expresar su arte conforme a los condicionantes ambientales, como hace dos semanas, cuando demostró su versatilidad para abandonar los costados y liderar la remontada de su equipo ante el Olympique de Lyon.

Entre Cristiano y Neymar
“Puede llegar a ganar el Balón de Oro. He visto a Cristiano Ronaldo a la misma edad en el Manchester United y Ousmane tiene unas características que me recuerdan a las del joven Cristiano”, indica Silvestre, compañero del atacante portugués respecto a las similitudes entre el atacante de Madeira y la joven perla francesa. ‘Ous’, como le denominan sus allegados, aúna verticalidad, facilidad para quebrar la cintura a su par, salida por ambos perfiles tras el regate y esa manera casi obsesiva de buscar el uno contra uno con el rival del futbolista luso en sus inicios, pero se mira en el espejo de Neymar. Una admiración que responde a su confesa admiración por el Barcelona y el atractivo estilo de juego del brasileño, que trata de emular, como reflejan sus 133 intentos de regates desde su debut liguero.

“Me fijo en sus elecciones. Hace prácticamente todo lo correcto, la pasa cuando tiene que pasarla y dispara en el momento justo. Sabe también calmar el juego. Dribla, pero sabe igualmente no hacerlo y jugar más simple. Trabajo eso en los entrenamientos”, explica sobre su inspiración en la estrella azulgrana para pulir detalles como la lectura de juego, que ha ido corrigiendo gracias a la labor de sus entrenadores. “En sub 13 y sub 15, cuando su equipo perdía, cogía el balón y se iba directo a la portería rival. Le hicimos comprender que se podían marcar diferencias igualmente con un pase o un movimiento sin balón”, desvela Teddy Musumbu, con el que se entrenaba todos los días del pasado verano mientras su conflicto que el Rennes no encontraba solución.

“Es un jugador de ruptura, gracias a sus cambios de dirección coge a sus rivales a contrapié”, explica Ludovic Batelli, seleccionador francés sub 19, que no se extraña porque su actual entrenador en el Rennes, Rolland Courbis, le haya en alguna ocasión como ‘9’ pese a su endeblez muscular. Aunque tiene tendencia a perder lucidez en la acción final con algunos toques superfluos, hay que dejarle hacer. Debe continuar trabajando y optimizando sus puntos fuertes. Lo que ha hecho a su edad en Ligue 1 es una forma excepcional de completar su formación”, arguye Batelli sobre algunos áreas de mejora en las que el propio jugador sabe que tiene que incidir.