martes, 31 de marzo de 2015

NABIL FEKIR


Los diecisiete futbolistas nacidos en suelo francés que representaron a Argelia en el pasado Mundial de Brasil y, sobre todo, el gran rendimiento del combinado africano en el torneo avivaron el debate en el país galo de los franco-argelinos. Un asunto que cobró trascendencia cuando Laurent Blanc, entonces al frente de les bleus se reunió con directivos de la federación francesa para abordar los casos de los denominados ‘binacionales’. El propósito de la cita estaba perfectamente definido, el técnico no estaba dispuesto a que los jóvenes talentos con raíces familiares norafricanas se enfundasen la casaca verde cuando les entrasen las dudas sobre su futura proyección en el combinado nacional de su país natal. Había que despejar esa disyuntiva de la cabeza y muchos creyeron que la única manera una convocatoria temprana en categoría absoluta para obligarles a decidir. Un método que Deschamps ha empleado con Nabil Fekir, el último talento precoz dubitativo.

Fekir es uno de los diamantes en el rebosante joyero que prepara Francia para ‘su’ Eurocopa, un descarado atacante que traslada el osado juego de los suburbios de las ciudades a los grandes templos de fútbol. Maestro del engaño, culebrea con su zurda de seda y su habilidosa conducción, con el cuero siempre pegado al pie para quebradero de cabeza de los zagueros, que se debaten entre anticiparle con el riesgo de perder la posición o esperar a ser encarados con un alto porcentaje de quedar retratados. En un campeonato de fortaleza física extrema como el Ligue 1, Nabil, una hormiga entre elefantes con la picaresca por bandera, sabe utilizar su bajo centro de gravedad para aguantar la posesión y sacar faltas a sus marcadores con una facilidad casi insultante.

Nacido en Décines, a las afueras de Lyon, hijo de padres argelinos, tras debutar como profesional la pasada campaña al cobijo de Remi Garde ante la Real Sociedad en la previa de la Liga de Campeones, está viviendo en el presente curso futbolístico la campaña de su eclosión. Formando dupla con Lacazette en la punta del ataque ha logrado devolver al club de Gerland, muy alejado en las dos últimas campañas de la primera plaza, a la lucha por el título y ha desatado una ardua lucha entre su país natal y el de su familia por lograr su internacionalidad.

“Me siento muy orgulloso de ser argelino”, confesó Fekir a un programa de televisión a comienzos del mes de marzo, incluso después de enfundarse la casaca nacional gala con la selección sub 21. Para entonces ya se había iniciado el pulso entre ambas federaciones. Christian Gourcuff, seleccionador de los argelinos con una longeva trayectoria en los banquillos de la primera división gala, logró su consentimiento para ser citado con los ‘zorros del desierto’ en un stage en Qatar pero apenas duró tres horas. El atacante lionés, que nunca le ocultó sus dudas al padre de su compañero de equipo, revocó su decisión apenas tres horas frustrando el deseo de su progenitor, que soñaba con que Nabil defendiese los intereses del combinado norafricano.

Los argelinos perdían así a un futbolista capaz de marcar las diferencias, con buen último pase e instinto asesino, de esa estirpe que congela su sangre en zonas a los que a lo mayoría les suben las pulsaciones. Excelso lanzador a balón parado, demuestra que su tacto en los controles es extensible a los golpeos, combinando sutileza tanto en el disparo en carrera como en la asistencia lateral. Hiperactivo, no hay rincón del frente de ataque que sea extraño para él, pero su ubicación predilecta es cerca del flanco diestro, entre el lateral zurdo y el central de ese perfil. Ahí elude el contacto físico, atrae rivales y les supera buscando el uno contra uno, faceta en la que se muestra tremendamente eficaz. Algo falto de velocidad para los desmarques de ruptura, es inteligente para interpretar los movimientos y tiene sentido del timming para sorprender desde segunda línea.

“Fekir es un jugador con un potencial increíble, considero que nos puede traer algo diferente. Desempeña un rol diferente a los otros atacantes, puede marcar y poner a sus compañeros en disposición de ello”, explicó Didier Deschamps, seleccionador galo, cuando era preguntado por los medios sobre la principal novedad en su convocatoria para enfrentarse a Brasil y Dinamarca. Un doble enfrentamiento que le sirvió para estrenarse en Saint-Denis en los minutos finales de la derrota ante Brasil mostrando destellos de su descaro en los veinte minutos que estuvo en el rectángulo de juego. “Nabil hizo una entrada interesante, pero no es bueno para él pedirle todo de golpe, es un jugador joven todavía. Necesita socios, no le debemos pedir todo de repentea aún cuando ha demostrado ser capaz de marcar las diferencias”, afirmó el encargado de levantar la Copa del Mundo en el 98, satisfecho del desempeño a sus órdenes, pero cauteloso en la exposición de la nueva estrella a su cargo.

Referente Benzema
“Me recuerda a Ben Arfa, es del mismo estilo de regates y último pase. Hatem era como Messi, yo le vi hacer cosas increíbles, pero no tomó buenas elecciones en su carrera. No debería irse así de Lyon así de joven”, confesó Benzema, impresionado por las cualidades de su paisano lionés. El delantero del Real Madrid, consciente de que el atacante de Gerland estaba en el ojo mediático por su decisión, tuvo palabras de elogio para su nuevo compañero en el combinado nacional y se mostró comprensivo con una situación que a él le tocó vivir en el pasado. No en vano, en 2006 se vio en la misma tesitura cuando miembros de la federación argelina pretendieron convencerle para representar al combinado nacional africano y se vio obligado a decidirse por su país natal en una decisión que calificó como “una elección, sobre todo, deportiva”.

Casi una década después, la historia se repite, un atacante idolatrado en Gerland que había mostrado sus filias argelinas se decanta por su país natal para alegría de su club, que ve cómo el diamante pulido en su vivero no pierde valor de mercado al declinar la propuesta argelina que le obligaría a estar ausente en el transcurso de la temporada con motivo de la disputa de la Copa de África. Un talento forjado en los modestos Athletic Club Villeurbanne, Vaulx en Velin, Caluire y St. Priest con un paso bianual entre estos dos últimos conjuntos por la academia del gigante lionés, hasta que los técnicos formativos de les gones decidieron reincorporarle definitivamente.

Después de dos temporadas preparando su salto a Gerland, Remi Garde le ofreció la oportunidad de consolidarse en el primer equipo en una campaña en la que superó la decena de presencias el terreno de juego en lo que iba a ser el preludio de su eclosión. Un inicio de campaña dubitativo, con eliminación europea incluida, puso en duda el acierto de la llegada de Fournier al banquillo, pero el tiempo ha dado la razón al veterano técnico, que ha edificado un ataque temible con Lacazette y Fekir como puntales para discutir el reinado del PSG. Los once goles y siete asistencias que acumula el zurdo, además de aupar a su equipo a la élite de la tabla, han despertado el interés de la Premier League, con el alsaciano Wenger a la cabeza.

“Con todos los grandes jugadores que tiene el Arsenal sería difícil para mí tener una plaza en el equipo. Nunca sabes lo que puede suceder, pero no quiero abandonar Lyon demasiado temprano y terminar sentado en el banquillo de cualquier otro sitio”, señaló la perla lionesa, que apostilló que le encanta jugar para terminar señalando que “no soy feliz si no tengo partidos”. Talentoso y con cautela para gestionar una carrera que se ha disparado esta campaña, el vínculo contractual de Fekir con su club se extiende hasta 2019. Aunque su futuro inmediato no parece estar marcado por un traspaso, Jean Michel Aulas, presidente de la entidad gala y experto en hacer caja con sus grandes figuras, ya se frota las manos ante otra posible gran venta.

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