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martes, 31 de mayo de 2016

EUROPEO SUB 17 AZERBAIJÁN

Con una solidez que cuesta encontrar en una selección sub 17, Portugal conquistó el Europeo de la categoría trece años después de su último título. Los lusos sumaron su sexta corona continental tras superar en la tanda de penaltis al dominador histórico de la competición, España, que regresó a una final tras seis años de ausencia y fue el único conjunto que discutió la superioridad de sus vecinos.

En Azerbayán, país que acogió la competición, Alemania volvió a meterse entre las cuatro mejores selecciones del continente por segundo año consecutivo, pero la remontada de la selección española le impidió acceder al definitivo asalto por el título. En la antesala de la final también finalizó su andadura Holanda, que sufrió la pegada de José Gomes, máximo artillero del torneo con siete dianas. La puntería del ariete con raíces en Guinea Bissau también sentenció a Austria, que dio una muestra más de su buen trabajo en categorías inferiores, pero fue avasallado por el rodillo luso en cuartos de final.

No pudo siquiera llegar a esos duelos a cara o cruz Italia, la gran decepción del torneo, que hizo las maletas de forma prematura tras no poder superar el duro grupo con Serbia, Holanda y España. En la derrota frente a los subcampeones echó en falta a su referente ofensivo, Moise Kean, que refrendó las comparaciones con Balotelli al demostrar tanto su buena mezcla de condiciones físicas y técnicas como su carácter volcánico, plasmado en una absurda expulsión que supuso la triste despedida de un torneo que siempre deja nombres a apuntar para el futuro.


Mile Svilar (Anderlecht/ 1999)
Bélgica mostró a otro producto de su prolífica factoría de guardametas, que apenas encajó dos goles en cuatro partidos. Carismático y de gran potencia en la estirada, sostuvo a su equipo en los partidos más complicados, ante Portugal y Alemania. Llegó a las esquinas de su portería para desbaratar potentes disparos desde fuera del área y protagonizar las intervenciones más espectaculares del torneo, además de mostrar velocidad para achicar espacios al atacante en el uno contra uno y concentración para abortar el peligro con salidas lejos de su área. Sus únicas dudas llegaron en saques de esquina botados cerrados, al segundo palo.
Diogo Dalot (Oporto /1999)
Un portento físico que no negoció en el esfuerzo para recorrer con regularidad todo el carril diestro. A un nivel muy alto durante los seis encuentros de la competición, ofreció un plus ofensivo en los encuentros decisivos, con un tanto para sentenciar la semifinal y otro para inaugurar el marcador en el choque por el título. Menos protagonista con balón que su homólogo en el costado izquierdo, fue perseverante y leyó bien el curso de la jugada para aprovechar en el segundo palo su potente disparo, que exhibió con frecuencia. Aguerrido en la marca, aunque mostró ambición para adentrarse en el área rival, no siempre ejecutó con pulcritud técnica.
De Ligt (Ajax /1999)
Capitán y líder de la zaga de la selección holandesa, justificó en territorio azerí los elogios que le dedicaban los técnicos de la UEFA en la previa del torneo. Central corpulento de pose elegante, con un excelente manejo de balón que le permite ofrecer una salida de balón aseada e incluso filtrar pases en campo contrario cuando decide batir líneas de presión en conducción, se reveló como una pieza clave en las acciones de estrategia ofensivas y defensivas de su equipo. Intuitivo para anticiparse al desarrollo de la jugada, le falta algo de cintura para resistir los quiebros de los delanteros más habilidosos, pero se rehace con acierto.
Tom Baack (Bochum /1999)
Se estrenó en la competición como pivote defensivo y no tardó en pasar al eje de la zaga, donde demostró las cualidades que le permitían funcionar con solvencia como ancla de la selección teutona. Muy sereno con y sin balón, gestiona con sangre fría y acierto la presión rival. Ágil en el desplazamiento lateral, no es el más rápido, pero sabe anticiparse para evitar el desafío del delantero en carrera y cuerpea con acierto. Asume responsabilidades en el inicio de las jugadas sin conceder pérdidas peligrosas, es valiente en los balones divididos y para salir del balcón del área, aunque sufre para reubicarse con balones filtrados a su espalda.
Vinagre (Mónaco/ 1999)
Lateral izquierdo de largo recorrido y brillante pierna izquierda, de la que saca réditos su equipo tanto por su tacto para el centro en carrera como por su precisa ejecución a balón parado. Muy participativo, dobló con frecuencia a su extremo por fuera y se escudó en su buena conducción cuando tiró la diagonal para transitar por pasillos interiores. Eléctrico en el cambio de ritmo, hizo valer sus inicios como extremo para eliminar rivales con el regate y crear superioridades en sus asiduas irrupciones ofensivas. Aunque algunos le buscaron las cosquillas en el juego aéreo, estuvo sólido cuando fue encarado gracias a su velocidad.
Mboula (Barcelona /1999)
Descarado, de larga zancada y buen temple para seleccionar el momento preciso en el que dar la asistencia. Tres condiciones que le convierten en un extremo muy desequilibrante y diferencial. Regateó con suma facilidad tanto en carrera como tras recibir frenado en el vértice del área. Incisivo para atacar los espacios, contribuyó a desnivelar el duelo de semifinales ante Alemania con su facilidad para el desborde y su insistencia, pero estuvo más apagado en la final, bien vigilado por Vinagre. Reposado para esperar a su compañero tras deshacerse de su par, explota la espalda del lateral y no titubea para rentabilizar su buen disparo.
Gedson Fernandes (Benfica /1999)
Un futbolista que responde al perfil de centrocampista moderno, con grandes condiciones físicas y una buena base técnica. Con personalidad para influir en la elaboración del juego ofensivo, distribuyó el balón con acierto a los costados gracias a su criterio en la entrega en corto y su buen desplazamiento de balón. Su zancada le permitió sortear rivales en conducción y eludir la presión con pocos toques y ante posibles pérdidas se mostró disciplinado para contribuir en la rápida recuperación. Ambicioso para filtrar pases y descolgarse con insistencia hacia zonas de gol, se animó a probar fortunas con disparos de media y larga distancia.
Morlanes (Villarreal /1999)
La llave maestra que activaba todo el engranaje de la selección española. Nunca le quemó el balón en los pies, bajó a recibirlo en el balcón de su área cuando la situación requería hilvanar juego con pausa y se hizo notar en campo contrario. Con un volumen bajo de pérdidas, activó a sus compañeros en la zona de tres cuartos gracias a su visión de juego y superó líneas de presión también con soltura en el manejo de balón. No es el más rápido ejecutando, pero su agilidad mental le confiera una gran ventaja. Cuanto toca confrontación física, no escurre el bulto y baja al barro. Su lanzamiento al poste en la tanda definitiva de penaltis no empañó un torneo mayúsculo.
Brahim Díaz (Manchester City /1999)
Un prestidigitador del balón que acompañó su magia con la interpretación colectiva de los grandes directores de orquesta. Imprevisible con balón por su clarividencia, capacidad creativa y bajo centro de gravedad que le predispone para el regate, su excelente manejo de ambas piernas dificulta sobremanera la labor de frenarle cuando encara, aunque su superioridad en ocasiones parece inducirle al error. Su escasa presencia física le hace partir en desventaja de un fútbol cada vez más tendente a lo muscular, aunque sabe jugar sus bazas y lo suple con buena lectura táctica. De menos a más, su paso a la mediapunta a lo largo del torneo favoreció su mayor impacto y dejó una muestra de su personalidad atrevida con el lanzamiento a lo panenka desde los once metros para dirimir el vencedor de la final.
Abel Ruiz (Barcelona /2000)
Además de por sus tantos, es un incordio para los zagueros y un gran aliado para los compañeros que juegan a su espalda por su hiperactividad en el frente de ataque. Con el gol entre ceja y ceja, sus continuos movimientos le convierten en un delantero prolífico en la generación de espacios e incisivo para atacarlos. Con buen remate al primer toque y potencia en la carrera, sabe deshacerse de su par con el recorte para generarse el hueco necesario con el que poder armar el golpeo. Fuerte físicamente para aguantar el balón de espaldas a portería y resistir los choques con los centrales, su voracidad puede llegar a ocultarle la mejor opción en la jugada, pero sabe reponerse si la precisión le juega una mala pasada en el área.
José Gomes (Benfica /1999)
El ejecutor del caudal ofensivo portugués. Finalizó como máximo artillero de la competición, con más dianas que partidos disputados y la sensación de que su contribución al equipo es bastante más amplia que la ofrecida por un simple rematador. Bien desarrollado físicamente, con una zancada portentosa que explota al contragolpe, expuso su oportunismo para castigar cualquier error de los centrales. Punzante para atacar los espacios y aprovechar los pases filtrados por los agudos centrocampistas lusos, demostró ser un excelso cabeceador, orientando bien sus remates y ganando las disputas sin dificultades gracias a su potencia de salto. Enérgico, cayó con frecuencia a los costados. Más discreto en la final que en el resto del torneo.
Fuente: fpf.pt
Diogo Costa (Oporto /1999) exhibió su sangre fría e intuición en el uno contra uno, además de su sobriedad, para mantener su portería a cero hasta la final. En el duelo por el título encajó su único tanto de la competición, un testarazo de Brahim Díaz en el que se mostró titubeante en la salida. En ese duelo estaba en la portería rival Iñaki Peña (Barcelona /1999), un guardameta con un magnífico juego de pies, muy académico en sus estiradas, aunque algo errático a la hora de abandonar su portería. Una faceta en la que también debe progresar el ucraniano Lunin (Dnipro /1999), cancerbero de mucha personalidad y buenos reflejos.
Además de Diogo Dalot, en Azerbayán mostraron su condición de lateral de largo recorrido el infatigable Bellanova (Milan / 2000) y Dujon Sterling (Chelsea/ 1999), muy potente en la zancada, percutor pese a sus carencias en el apartado técnico. Más soltura con el balón en los pies mostró Brandariz (Barcelona / 1999), un central sobrio y capacitado para ofrecer una salida aseada de balón. Más impetuso es Zagadou (PSG / 1999), zaguero zurdo pegajoso en el marcaje y dominante, que no renunciada a adentrarse en campo contrario a base de potencia en la conducción. Diogo Leite (Oporto /1999) fue otra de las notas positivas en el eje de la zaga, sin errores graves y sereno para ser el primer receptor en el inicio de la jugada. El ucraniano Popov (Dinamo Kiev/ 1999), que desde el eje de la zaga plasmó jerarquía, contundencia y buen juego aéreo.
En el costado izquierdo emergió Gian-Luca Itter (Wolfsburgo /1999), un lateral zurdo que irrumpe en compo contrario con insistencia e inteligencia tanto en conducción como doblando a su compañero de banda y asiste sin dificultades gracias a su gran golpeo, aunque le cuesta detener a extremos con gran cambio de ritmo. A pierna cambiada, Gorka Zabarte (Real Madrid/1999) se mostró como un lateral rocoso, muy bien dotado físicamente, con pocas alegrías ofensivas, pero difícil de superar en velocidad por su marcado.
Una sombra para los mediapuntas fue Florentino (Benfica/1999), el perro de presa portugués, que barrió el juego ofensivo del rival con su imponente físico. Recorre la zona ancha sin dificultades merced a una poderosa zancada que le otorga una superioridad que podría verse minimizada con el salto a una categoría superior. Comparte demarcación con un perfil muy diferente el germano Akkaynak (Bayer Leverkusen/1999), un pivote inteligente en lo posicional y ambicioso para mostrar su zancada y descolgarse hasta el balcón del área rival. El mediocentro de origen turco era el lugarteniente de Arne Meier (Hertha/1999), un centrocampista con facilidad para conferir dinamismo a los ataques de su equipo, gran manejo de balón y buen timming de pase, que facilitaba la labor a Havertz (Bayer Leverkusen/1999), mediapunta de poca fortaleza muscular y larga zancada, que le resta velocidad en la ejecución, pero habilidoso para eliminar rivales con su liviana pierna izquierda.
Fina zurda que caracteriza a Chong (Feyenoord/1999), atacante de trote fatigoso en apariencia, pero mucho tacto para asistir y amenazar al portero desde fuera del área. En el otro costado de la selección holandesa destacó Nunnelly (Ajax/1999),extremo eléctrico y siempre dispuesto a desafiar en carrera al lateral, aunque no siempre con la pausa precisa para que sus centros encuentren rematador. Esa facilidad para el desborde también la mostró Fran García (Real Madrid/1999), un jugador de banda izquierda, incisivo y muy vertical. Demostró una gran personalidad para firmar el gol más espectacular del torneo. Un tanto que supuso la eliminación de Inglaterra, aferrada las combinaciones entre los centrocampistas de buen pie Dozzell (Ipswich Town/1999) y Mount (Chelsea, 1999), faros ofensivos de un conjunto en el que la dinamita la puso Reiss Nelson (Arsenal/1999) un atacante que aúna olfato y buen regate para desenvolverse en el costado, su punto de partida en esta competición.
Desde la banda mostró su extenso catálogo de recursos para el regate Joao Filipe (Benfica/1999), un extremo con un tremendo desparpajo, muy preciso en el golpeo, que se erigió en el socio de lujo para José Gomes. Otro fue Quina (West Ham/1999), un interior con buena visión de juego y llegada el área que le arrebató el puesto a  Miguel Luis (Sporting/1999), centrocampista de buen manejo de balón y excelente inteligencia que le permite detectar el momento adecuado para sus llegadas de segunda línea. También mostró buena lectura de los espacios Yari Otto (Wolfsburgo/1999), que apareció por sorpresa para golear y aprovechar los movimientos de arrastre de Dadashov (Red Bull Leipzig/1999), quien fue de menos a más y tardó en justificar su olfato, avalado por su superioridad en el plano físico y buen golpeo. Entre los atacantes que no pudieron superar la fase de grupos, Pinamonti (Inter/1999), un ariete corpulento de buena capacidad técnica e inteligencia en la interpretación del juego. En la decepcionante defensa del título de la selección francesa, El Mokkedem (Toulouse/1999) dejó pinceladas de su facilidad para el regate en conducción, a veces lastrado por su individualismo. El error en la toma de decisiones es uno de los pecados más frecuentes en todos los participantes de una competición que sigue siendo una gran cuna de talentos.

lunes, 2 de mayo de 2016

VINCENT KOZIELLO

Foto: Calciomercato.com
Sostiene el dicho popular que las mejores esencias se guardan en frascos pequeños. Una afirmación que conocen de primera mano en la ciudad francesa de Grasse, denominada la capital mundial del perfume. La pequeña urbe provenzal, prolífica en flores que sirven como base para sus refinadas fragancias, es la cuna de Vincent Koziello. En sus escasos 168 centímetros, el mejor socio de un renacido Ben Arfa en el Allianz Riviera, feudo del Niza, encierra uno de los aromas más singulares de la máxima categoría del fútbol galo.

“Lo vi jugar en el sub 19 del Cannes y era más renacuajo que ahora”, recuerda en declaraciones a France Football Franck Sale, responsable de captación del centro de formación del club que permitió debutar en la élite del fútbol galo a Zinedine Zidane. “Lo pasaba mal porque era un campeonato muy físico, con poco juego por abajo, así que solamente jugaba al final de los partidos. Sin embargo, cuando tenía el balón se le veían sus cualidades”, evoca sobre la encrucijada en la que se vio situado Koziello a los diecisiete años, el tramo en la que muchas trayectorias de futbolistas prometedores se tuercen para nunca más volver a enderezarse.

Entonces se cruzó en su camino el Niza, que aboga por impulsar en sus categorías inferiores un estilo de juego más técnico. Alain Wathelet, director de la cantera rojinegra, recuerda que el pequeño centrocampista tenía “el tipo de perfil para ofrecer un buen rendimiento con la filosofía del club puesta en marcha desde 2007”. “Un jugador inteligente, muy fuerte técnicamente y que no rechace trabajar”, describe Wathelet, que encontró en Niza las facilidades con las que no contaba en Cannes. “El estilo de Niza le convenía. Su único inconveniente era el físico y no sabíamos si iba a progresar lo suficiente en esa parcela”, evoca Sale, que agrega que “nunca será como Cristiano Ronaldo, pero conoce sus cualidades y sus defectos”.

Los técnicos de las ‘águilas’ fueron a verle una decena de veces para convencerse de su talento y el propio Sale le comentó en su adolescencia que necesitaba trabajar más que el resto para mejorar su físico si quería continuar progresando. “Ningún problema, voy a llegar a ser profesional”, fue su contundente respuesta. Para lograrlo se sometió a un plan de fortalecimiento muscular a su llegada a Niza que también contemplaba una dieta hipercalórica para ganar peso que todavía conserva en el primer equipo. Su dinamismo, capacidad técnica y sentido del posicionamiento hicieron el resto para progresar en la cantera de Le Gym. “Era consciente de que no podía jugar en cualquier equipo, pero en Niza buscan empezar desde atrás a producir juego. Pienso que tengo la necesidad de tocar el balón”, revela Koziello, que no ha perdido su gratitud hacia el Cannes.

“El Cannes me dio una oportunidad y el Niza tuvo una gran confianza en mí al ficharme sabiendo que yo no sería jamás un monstruo físico”, expone el menudo centrocampista, que se describe como “un jugador que piensa y juega con sus medios. “Evito los choques y pruebo a corregir los errores tácticos cuando los veo. He tenido que desarrollar otras cualidades, la anticipación sobre todo. Trato de dar el balón antes de la entrada, me desmarco lo máximo posible y necesito estar solo cuando recibo el balón. Debo analizar el juego de mi rival para saber en qué lugar situarme”, explica sobre su patrón de juego que, a su juicio, “requiere un gran desgaste de energía”. Un despliegue que todavía lastra su juego, como sostiene Joseph Flachi, su entrenador en Cannes cuando era un quinceañero: “Debe gestionar mejor sus esfuerzos para ganar en lucidez a la hora de ejecutar la última acción”.

Flachi fue un gran apoyo en su trayectoria formativa, cuando su simple apariencia física sembraba la duda. “Le di el brazalete de capitán. Cuando fuimos a jugar a Marsella, los rivales bromeaban sobre él cuando le vieron antes de empezar el partido. Puedo asegurar que no decían lo mismo tras el pitido final del árbitro”, confiesa el técnico, que se deshace en elogios hacia su apuesta futbolística por su comportamiento tanto dentro como fuera del terreno de juego. Su capacidad para ofrecer profundidad en el juego a su equipo a través del pase y su dinamismo para generar superioridades posicionales le allanaron su camino en las categorías inferiores del Niza y apenas un año y tres meses después de su llegada al club ya estaba realizando su estreno con el primer equipo.

Un despegue progresivo
Koziello fue el decimocuarto canterano que Claude Puel hizo debutar con el primer equipo de las ‘águilas’. El 29 de octubre de 2014, aprovechando las bajas que sufría en la medular, el técnico, que ya había demostrado su fe en los jóvenes valores del club durante su estancia al frente del Lille, le hizo debutar en un encuentro copero justo un día después de su decimonoveno cumpleaños. Saltó el terreno de juego en los primeros compases de la prórroga que su equipo disputaba frente al Metz y pudo acumular sus veinticuatro primeros minutos como profesional en la despedida de su equipo de la competición. La eliminación podía suponer el fin de sus oportunidades, pero Claude le demostró su confianza haciéndole saltar a los terrenos de juego de la élite del fútbol galo en siete ocasiones, dos de ellas desde el pitido inicial.

 Pequeñas dosis de confianza que le sirvieron para tomarle el pulso a un campeonato en el que se acentuaría la inferioridad física que había sufrido desde los inicios de su andadura futbolística.  “La adaptación a la Ligue 1 la hice el año pasado, éste va mejor”, expresa con la confianza que le otorga haberse convertido en uno de los puntos sobre los que se vertebra su equipo en la actual temporada. “Me gusta fijarme en un jugador como Iniesta. Si eres bueno, poco importa tu fisionomía, es el campo el que decide”, abunda cuando tiene que encarar las preguntas acerca de su liviana estructura corporal. A la derecha de un pivote más defensivo, se ha instaurado en la medular de Le Gym, donde explota su inteligencia en la lectura de juego para recuperar balones y su criterio en la distribución para comenzar a hilvanar el tejido ofensivo.

Seguro con el balón, ofrece un elevado porcentaje de acierto en los pases. Envíos cortos, pero precisos, sin apenas pérdidas peligrosas para su equipo y demostrando inteligencia al abrirse al costado para recibir sin necesidad de girarse. Valiente al tackle, no se prodiga mucho en el regate, aunque demuestra habilidad favorecido por su bajo centro de gravedad y tiene ambición para amenazar al guardameta rival llegando desde segunda línea. “Le pido que evite el contacto y desarrolle su visión de juego. Tiene un amplio margen de progresión”, explica su técnico Claude Puel sobre uno de sus inamovibles en la medular, que necesita vigilar con mayor cautela el espacio que se genera a su espalda cuando decide anticiparse al movimiento del centrocampista adversario.

Cerebral dentro y fuera del campo
“Tiene la mentalidad, la técnica, el volumen de juego y una inteligencia superior a la media”, argumenta Joseph Flachi sobre un futbolista que no responde a los cánones estereotipados de futbolista joven. Finalizó el bachillerato científico con una nota alta, lo que le permitía ingresar en una facultad de ingeniería, como sus padres, pero se guió por los idiomas y ahora va a la facultad para estudiar inglés. “No pienso que sea un empollón puro y duro. No soy un ovni, me gusta divertirme. Me ven como a un chaval tímido, pero no soy un ángel”, explica huyendo de esa imagen de niño bueno que le acompaña, aunque matiza que mantiene “la cabeza sobre los hombros” y subraya que “no se va a crecer por lo que ya ha hecho y menos pasar por alguien pretencioso”.

“Les deseo a todos los padres tener un chaval como él”, afirma orgulloso su progenitor Stanislas, que respecto al momento que vive su hijo señala que “es magnífico, pero no nos sorprende verle como titular”. Vincent no ha abandonado todavía el nido familiar, ya que, como él mismo asegura, no ha sentido la necesidad de irse y su entrenador se congratula por ello: “Crece en un entorno muy sano y es muy maduro para su edad”.

A los cuatro años comenzó a darle patadas a un balón con la camiseta del Roquette-Sur-Siagne, la localidad provenzal en la que desarrolló su infancia, todavía con la resaca de la euforia en el país por haber conquistado el Mundial que albergaba el territorio galo. Con la ilusión pueril de emular a Zidane como le recuerdan sus padres inició el trayecto que le ha guiado hasta la titularidad en el Niza recién entrado en la veintena. “No tengo una opinión alta de mí mismo, pero sé que valgo. Sé que con trabajo puedo llegar a otros clubes, pero evolucionar continúa siendo muy difícil”, arguye.

Joris Delle, inquilino de la portería del Allianz Riviera la temporada en la que Koziello se estrenó con el primer equipo, lo tiene claro. “Para mí es un muy buen jugador, además de un chico inteligente. Es joven, pícaro y tiene defectos. Le falta un poco de experiencia, pero va a convertirse en un valor seguro. Creo que será una de las revelaciones de la temporada si Puel le da confianza a largo plazo”, mantenía el actual cancerbero del Lens a principios de la presente campaña. Una predicción que comienza a cumplirse. Aunque debe pulir defectos como el de eludir la presión por pura verticalidad que le obligará a añadir algún movimiento para solventar esos obstáculos en duelos de mayor exigencia, Koziello está en la mira de Wenger, siempre atento al campeonato galo.

Un ojeador de los ‘gunners’ pudo presenciar en el Allianz Riviera cómo el centrocampista del Niza interpretaba un brillante papel protagonista en la victoria de su equipo sobre el Olympique de Lyon. Estuvo en la elaboración y en la definición de la jugada, una cualidad que el técnico alsaciano valoraba especialmente de Cesc, para dar la puntilla al conjunto de la cuenca del Ródano y sellar una de las dieciséis victorias esta temporada que elevan a su equipo hasta la quinta plaza. También siguen de cerca sus evoluciones el Chelsea y el Bayer Leverkusen, atraídos por el perfume de ese fútbol sin complejos, que desafía los cánones. Fragancia que olfatea con satisfacción un Allianz Riviera que sueña con expandirla por todo el continente europeo la próxima temporada.


miércoles, 23 de marzo de 2016

OUSMANE DEMBELE

Foto: 20minutes.fr
“Afrontaría igual una final de un Mundial que una pachanga con sus amigos”. Philippe Montanier, exentrenador del Rennes, no alberga dudas acerca de la clave en la meteórica irrupción de Ousmane Dembele, el chico que ha encandilado a toda Francia en menos de una veintena de partidos en la élite. El atacante de 18 años, máximo goleador sub 20 de las grandes ligas europeas, ha superado todos los obstáculos que han salido a su paso para convertirse en el eje sobre el que gira el ataque de su equipo gracias a su desvergonzado estilo de juego.  

“Soy un jugador que encara sin descanso sobre el campo”, explica el bisoño futbolista a la edición gala de Goal.com en una entrevista en la que negó haber llegado a un acuerdo con el Bayern de Múnich como aseguró BeIn Sports. Su impacto en la campaña de su debut profesional, reflejado en los diez goles y cinco asistencias que ha logrado en apenas dicienueve encuentros de Ligue 1, trascendió las fronteras galas y atrajo hasta territorio bretón a ojeadores bávaros y ‘culés’, pero las estadísticas no alcanzan a abarcar la dimensión de sus diabluras sobre el césped del Roazhon Park, feudo del Rennes, al que ha trasladado la esencia de ese fútbol callejero del que se empapó durante su infancia en uno de los suburbios de la ciudad de Évreux.

“Estaba siempre en el parque. Yo era muy estricta respecto a sus salidas, pero no me preocupaba demasiado. No iba a meterse en líos, estaba fuera, pero iba a jugar al fútbol. Quería convertirse en profesional desde niño, estaba siempre con su balón, hasta para ir a hacer la compra”, recuerda Fatimata Dembele a L’Equipe sobre la infancia de su hijo. “Estaba todo el tiempo allí, desde que salía de la escuela se iba directo”, secunda Moustapha Diatta, actual zaguero del Caen y vecino de Ousmane, que fue clave en el inicio de su andadura futbolística a los siete años. El hermano de Moustapha inscribió a ambos en el Madeleine Evreux, el equipo del conflictivo barrio cuyo estadio contemplaban ensimismados desde el parque.

Las dudas de Montanier y la mediación de Silvestre
Seis años mostrando sus virtudes futbolísticas en Evreux, tres con los colores del Madeleine y uno en el Evreux 27, le valieron para dar el salto al Rennes. Ousmane desechó las propuestas del Le Havre, entidad en la que se forjaron recientemente futbolistas de la talla de Paul Pogba o Mahrez, y el Caen, equipo más cercano a su lugar de nacimiento, atraído por la filosofía del club bretón de abrir con facilidad las puertas del primer equipo a sus canteranos, pero su ascenso a la máxima categoría del fútbol francés fue más complicado de lo que hacía presagiar sus excelentes condiciones y el mimo habitual a los jóvenes de Les Rouges et Noirs.

El pasado verano se postulaba como el momento para dar el salto tras su gran temporada en el filial, pero las reticencias de Montanier, entonces técnico del Rennes, a hacerle un hueco a sus órdenes estuvieron a punto de desembocar en su salida del club. “El primer equipo del Rennes no confía plenamente en mí. En una conversación con él el 7 de mayo, el entrenador Montanier me lo dio a entender”, afirmaba el futbolista con ascendencia mauritana a mediados de junio a So Foot. “Todos los entrenadores de la cantera entendíamos que era el momento de ascender un peldaño más, el filial no satisfacía sus necesidades deportivas. Por eso se lo pedí a Montanier”, recuerda Yannick Menu, su entrenador desde los 13 hasta los 17 años en La Piverdière, ciudad deportiva del Rennes. Una recomendación que el extécnico de la Real Sociedad era reacio a satisfacer. “Le insistí a diario durante tres meses”, explica Menu, que siempre se encontraba con la misma excusa para rechazar su petición, la fragilidad física del futbolista.

Los agentes del joven jugador avivaron la polémica subrayando la “actitud profesional e irreprochable” de su representado en el que también señalaban que Ousmane contaba con el apoyo de sus entrenadores en la cantera, pero no del cuerpo técnico de la primera plantilla. Las quejas no sentaron nada bien, a René Ruello, presidente del club, que cargó las tintas contra el atacante en 20 minutes: “No veo que hay que reprochar al Rennes en el ‘caso Dembele’. Hablan de falta de respeto y de desconsideración. Hay gente que quiere más dinero, que nos dejen de tomar por idiotas”.

“Deportivamente, todos los años estaba por encima de su categoría, era regular y nunca se lesionaba, porque era muy bueno para anticipar el peligro y evitar los golpes. Su progresión era lineal, pero en lo extradeportivo no era igual de simple. Tenía que lidiar con algunos aspectos de sus puntos de referencia educativos”, expone sobre su entorno Menu, que, sin embargo, aclara que no eran ciertas algunas informaciones que le describían como un chico caprichoso y ególatra. Su ausencia en una concentración de pretemporada en Alemania y la voluntad de Gerard Houllier, director deportivo del Red Bull Salzsburgo, de pescar en río revuelto amenazaba con romper una cuerda que se estaba tensando demasiado.

“La propuesta de firmar un contrato profesional llega demasiado tarde. Quiero estar en un club que confíe en mí al 100%. Aquí no lo hacen y no cambiaré mi postura”, declaraba el atacante el pasado verano, cuando no sentía el respaldo de Montanier, a L’Equipe. “Estos jóvenes que tienen un gran potencial están sujetos a una fuerte presión. Entiendo que eso les pueda perturbar”, replicó su técnico. El giro definitivo para reconducir una situación que se estaba enquistando llegó de la mano de Mikäel Silvestre, asesor del presidente. El exzaguero del Manchester United llevó a cabo una exitosa negociación que cristalizó con un vínculo contractual de tres años, firmado el pasado 1 de octubre.

“Fue Silvestre el que convenció a Montanier para dar minutos a Ousmane. Sin él probablemente todavía estaríamos en punto muerto”, explicó a France Football en enero Badou Sambagué, abogado y representante del futbolista. Un mes después de su renovación, debutaba en Ligue 1 y la semana siguiente se estrenaba como goleador en su primera titularidad. En ese encuentro ante el Girondins de Burdeos abrió el catálogo de sus recursos para desequilibrar a su par, el sello, junto al dinamismo, de sus peripecias por el frente de ataque. “Es importante driblar, siempre lo ha sido para mí. Driblar está bien, pero debe servir para ser eficaz después. Necesitas eliminar a un adversario para generar huecos”, explica sobre una forma de comportarse sobre el terreno de juego que ha puesto en jaque a la mayoría de zagueros a los que se ha enfrentado.

De vilipendiado por el presidente a héroe de la afición
Ousmane Dembele pasó de tener un pie fuera del club el pasado verano a convertirse en el faro que ilumina a su equipo en las acciones ofensivas. Anota un gol cada 137 minutos sin ocupar la punta de ataque y se ha convertido en ejecutor de todas las jugadas a balón parado gracias a su gran golpeo con ambas piernas. Ambidiestro, una condición que él mismo ha calificado como “un arma suplementaria”, ha asegurado que “últimamente ha trabajado su pie derecho porque el izquierdo es el más natural”, pero no lanza con la zurda ni penaltis ni faltas, como la que coló al Nantes para sellar su hat trick a los veintitrés minutos de juego en el derbi bretón, con ojeadores del Barcelona en la grada.

En Rennes, a menos de 200 kilómetros de la escuela de Pont Aven, donde Gauguin cultivó el impresionismo, obsesionado por captar la fugacidad del momento, Ousmane reivindica esa esencia. Sus rápidas galopadas gracias a sus delgadas piernas de gacela reproducen su particular naturaleza del juego resplandeciente. Trazo final con cualquiera de sus dos pinceles, lengua fuera y a celebrar. Cuadro terminado. No le importa la parte por la que empezar a pintar su lienzo, se empapa de la atmósfera de partido que le rodeé y comienza a expresar su arte conforme a los condicionantes ambientales, como hace dos semanas, cuando demostró su versatilidad para abandonar los costados y liderar la remontada de su equipo ante el Olympique de Lyon.

Entre Cristiano y Neymar
“Puede llegar a ganar el Balón de Oro. He visto a Cristiano Ronaldo a la misma edad en el Manchester United y Ousmane tiene unas características que me recuerdan a las del joven Cristiano”, indica Silvestre, compañero del atacante portugués respecto a las similitudes entre el atacante de Madeira y la joven perla francesa. ‘Ous’, como le denominan sus allegados, aúna verticalidad, facilidad para quebrar la cintura a su par, salida por ambos perfiles tras el regate y esa manera casi obsesiva de buscar el uno contra uno con el rival del futbolista luso en sus inicios, pero se mira en el espejo de Neymar. Una admiración que responde a su confesa admiración por el Barcelona y el atractivo estilo de juego del brasileño, que trata de emular, como reflejan sus 133 intentos de regates desde su debut liguero.

“Me fijo en sus elecciones. Hace prácticamente todo lo correcto, la pasa cuando tiene que pasarla y dispara en el momento justo. Sabe también calmar el juego. Dribla, pero sabe igualmente no hacerlo y jugar más simple. Trabajo eso en los entrenamientos”, explica sobre su inspiración en la estrella azulgrana para pulir detalles como la lectura de juego, que ha ido corrigiendo gracias a la labor de sus entrenadores. “En sub 13 y sub 15, cuando su equipo perdía, cogía el balón y se iba directo a la portería rival. Le hicimos comprender que se podían marcar diferencias igualmente con un pase o un movimiento sin balón”, desvela Teddy Musumbu, con el que se entrenaba todos los días del pasado verano mientras su conflicto que el Rennes no encontraba solución.

“Es un jugador de ruptura, gracias a sus cambios de dirección coge a sus rivales a contrapié”, explica Ludovic Batelli, seleccionador francés sub 19, que no se extraña porque su actual entrenador en el Rennes, Rolland Courbis, le haya en alguna ocasión como ‘9’ pese a su endeblez muscular. Aunque tiene tendencia a perder lucidez en la acción final con algunos toques superfluos, hay que dejarle hacer. Debe continuar trabajando y optimizando sus puntos fuertes. Lo que ha hecho a su edad en Ligue 1 es una forma excepcional de completar su formación”, arguye Batelli sobre algunos áreas de mejora en las que el propio jugador sabe que tiene que incidir.


jueves, 11 de junio de 2015

EUROPEO SUB 17 BULGARIA 2015


Francia hizo valer su vitola de máxima favorita y conquistó el primer Europeo sub 17 compuesto por 16 selecciones en su fase final. El conjunto galo se mostró superior a todos los adversarios que se cruzaron en su camino y logró su segundo entorchado continental en la categoría derrotando en la final a una Alemania que había demostrado su solvencia encajando solamente un gol en su trayecto hacia el duelo decisivo. Los jóvenes teutones no pudieron frenar en el último choque el torrente ofensivo galo, que les doblegó con un contundente 3-1 en el marcador en la resolución de un torneo que todos los años aporta nombres a los que seguir de cerca en el futuro.

Jens Teunckens; 30/1/1998 Brujas
Otros guardametas encajaron menos goles que él a lo largo del torneo, pero ninguno fue capaz de mantener con vida a su selección en momentos críticos como demostró en varios choques de la competición. Guardameta ágil, con una alta capacidad de concentración y bien colocado para abortar las ocasiones de peligro con sobriedad. Ágil en la estirada y con notables reflejos, orienta bien sus despejes para no conceder segundas oportunidades al adversario. Acertado para responder al desafío de los once metros, su único lunar llegó con un golpeo de falta mal repelido en la semifinal, pero mostró entereza para reponerse a lo largo del choque.

Donnaruma (AC Milan) es un espigado guardameta que demostró hechuras de gran cancerbero. Imponente en el uno contra uno, a su privilegiado físico añadió elasticidad para llegar a palos con suficiencia. Frommann (Friburgo) demostró personalidad, acierto a la hora de imponerse en el desafío individual con el atacante y buenos reflejos, aunque también algunas dudas en los balones divididos. Luca Zidane (Real Madrid) atesora buenas facultades técnicas y físicas, aunque debe pulir algunas lagunas en los envíos aéreos que desembocan en inseguridad para sus zagueros.

Alec Georgen: 17/9/1998 PSG
Su poderío físico no era tan abrumador como el de otros compañeros de generación, ni deslumbraba por su excelso nivel técnico, pero se erigió en pieza clave dentro del funcionamiento colectivo del campeón. Incansable a la hora de irrumpir en el área rival, explotó el hecho de compartir banda frecuentemente con un extremo zurdo para aprovechar sus diagonales y dar profundidad a su equipo sin renunciar al movimiento de doblarle con movimientos interiores. Voluntarioso para otorgar pocas concesiones en el marcaje individual, queda la incógnita de comprobar su rendimiento más exigido por los adversarios.

16/12/1998 West Ham
Capitán general de la retaguardia inglesa, un proyecto de jerarca de la línea de zagueros que confirmó en tierras búlgaras todos los halagos que le auguran un brillante porvenir. El enésimo producto de la inagotable factoría de talentos que es la academia del West Ham se ha mostrado como un central de gran presencia física aderezada con un aplomo impropio de su edad. Atesora una potente zancada para salir al cruce con solvencia y demuestra inteligencia en la lectura de juego para anticiparse a los movimientos de su marcado. Debe ganar en contundencia. Los grandes clubes de la Premier ya han sondeado su fichaje.

Dayot Upamecano: 27/10/1998 Valenciennes

El líder de una solvente zaga francesa que alcanzó la final con apenas un gol encajado y último exponente de unas categorías inferiores galas que en los últimos años se están caracterizando por acoger a centrales capaces de aunar todos los registros para llegar a convertirse en auténtico especialista de su posición. Rocoso para salir vencedor de la pugna física, demostró criterio en el inicio de la jugada y permitió a su equipo adelantar la última línea de presión escudado en su potente zancada, todo un aval cuando el delantero le reta en carrera larga. Su envergadura no se traduce en rigidez a la hora de girar y le da un plus en el juego aéreo.

Marc Cucurella; 22/7/1998
Todo un torbellino por el carril izquierdo, coto privado que recorre de manera insaciable a lo largo de los noventa minutos. Un portento físico que complementa sus dotes atléticas con una buena formación técnica adquirida en uno de los mejores viveros de talento del continente. Gran recurso para ofrecer profundidad al juego ofensivo de su equipo y superioridad numérica a su compañero de banda, dobla con acierto y atesora buen tacto para generar peligro con sus centros al área. Correoso en el marcaje, es difícil de superar en el uno contra uno por su velocidad y fuerza, aunque debe medir mejor la vehemencia de sus entradas.

Álex Martín (Real Madrid) es un central de gran aplomo, capaz de asumir responsabilidades con brillantez en la salida de balón, echa en falta más explosividad en sus desplazamientos. Doucoure (PSG) se impone en el eje de la zaga merced a su gran presencia física, contundente en las disputas, sufre más ante atacantes de centro de gravedad bajo. Llamas es un zaguero que se desempeña tanto en el carril zurdo como en el perfil izquierdo de la zona central, bien dotado técnicamente, sereno y con buen golpeo, con margen de mejora en la basculación. Dasilva (Chelsea) es un lateral izquierdo de largo recorrido, muy veloz y con buen tacto para colocar envíos peligrosos al área, pero poco disciplinado tácticamente. La misma demarcación que el inglés ocupó en la fase decisiva Karakas (Bochum), que alternó esa posición con la de central demostrando ser un jugador con buena salida de balón, voluntarioso en el marcaje y preciso en el golpeo a balón parado. Faes (Anderlecht) es un central de poderosa zancada y buen juego aéreo que necesita medir mejor la vehemencia de sus entradas.

Timothé Cognat: 25/1/1998 Olympique Lyonnais
La brújula del campeón. Cerebro del entramado defensivo galo, asumió responsabilidades para erigirse en piedra angular de la salida de balón sin desdeñar la opción de pisar área rival, donde él mismo confiesa que debe progresar para finiquitar las jugadas. Inteligente para aparecer desde segunda línea, su buena formación técnica le permite distribuir desde su posición privilegiada para organizar a los suyos desde el doble pivote. Preciso en la entrega, es capaz de descongestionar la circulación con sus cambios de orientación y, aunque no es su atributo más destacado, no rehúye la pugna física cuando el contexto así lo establece.

Carles Aleñà: 5/1/1998 FC Barcelona
Siempre dispuesto a ofrecer una opción de pase a sus compañeros, este centrocampista de exquisita capacidad asociativa y habilidad en su pierna izquierda fue el principal argumento para generar desequilibrio en una selección española falta de pegada. Excelso en la visión de todo lo que ocurre sobre el rectángulo de juego, atesora un buen golpeo de balón y domina tanto la entrega en corto como el pase largo. Potente en la conducción e inteligente para descolgarse hacia el balcón del área rival, domina los conceptos del juego de posición con solvencia merced a su formación azulgrana. Talento amasado con buenas condiciones físicas.

Nanimato Ikone: 2/5/1998 PSG
Un huracán por el costado que ejerció como uno de los principales agitadores dentro del demoledor funcionamiento ofensivo galo. Zurdo de gran primer toque como demostró en varios controles orientados de gran dificultad, exhibió lo mejor de su capacidad de desborde partiendo desde el costado diestro. Casi imparable cuando arranca con espacios, su juego interior no es el más brillante pero crea muchos problemas a la zaga adversaria con la diagonal ante la amenaza de su disparo. Muy descarado en todas sus acciones, la toma de decisiones es una asignatura pendiente que debe aprobar al igual que su precipitación en la definición.

Marcus Edwards 20/12/1998
El futbolista diferente de esta generación inglesa es un pequeño esteta tan llamativo por su aspecto como por su habilidad en el manejo del cuero. Zurdo escurridizo muy ducho a la hora de sortear rivales, inteligente para moverse entre líneas y clarividente para repartir asistencias en el balcón del área rival. Un auténtico experto a la hora de quebrar cinturas, es un mediapunta creativo, muy ágil tanto física como mentalmente para diseñar la jugada décimas de segundo antes de ejecutarla. Maestro del engaño en el uno contra uno gracias a su inteligencia para amagar con el cuerpo y su giro de tobillo, le penaliza su endeblez física.

Felix Passlack: 28/5/1998 Borussia Dortmund
Llegó al torneo con la vitola de líder de la selección al germana y cumplió con las expectativas asumiendo las riendas de las operaciones ofensivas para llevar a su país hasta la final. Centrocampista ofensivo de buena formación técnica y excelentes condiciones físicas, capaz de desenvolverse en las tres posiciones por detrás del punta. Vertical y osado en su juego, a su velocidad añade la amenaza de un excelente golpeo tanto en carrera como a balón parado. Con arrojo para ir al choque con posibilidades de salir victorioso, a su vertiginosa capacidad de desborde agrega un punto de fantasía que no siempre le ayuda en la lectura de juego.

Locatelli (Milan) es un mediocentro con poso y envergadura para dominar la zona ancha, aunque excesivamente pausado en algunos compases del choque. Lovric (Sturn Graz) es un interior con criterio en la distribución y mucho recorrido, que se asoma con facilidad al balcón del área rival donde no se lo piensa a la hora de finalizar jugada, aunque necesita ganar en constancia. El mismo rol desempeñó Ademoglu, que mostró personalidad para asumir las labores de distribución belgas en la fase de grupos, pero se diluyó en los cruces. Boutobba (Olympique Marseille) exhibió su sedosa pierna izquierda en la pierna izquierda con mucho peso en las transiciones ofensivas empañada por su escaso acierto a la hora de finalizar jugadas. Villalba (Valencia) compartió lucidez entre líneas y habilidad con su excelente giro de tobillo, todavía inmaduro a la hora de sacar provecho a sus magníficas condiciones técnicas. Willock es un mediapunta diestro que hace del flanco izquierdo de ataque su punto de partida para sus punzantes diagonales de las que, en ocasiones, abusa.

Olmo (Dinamo Zagreb) fue un vendaval intermitente por los flancos de ataque gracias a su velocidad y capacidad de desborde falta de definición. Otra pesadilla para los laterales fue su compañero de equipo Brekalo (Dinamo Zagreb), un extremo de poderoso tren inferior y habilidosa conducción que gana línea de fondo con facilidad y es generoso en la toma de decisiones. Adelaide (Lens/Arsenal) exhibió su potencia por los costados no siempre rentabilizada por sus dificultades para bajar las revoluciones en el contexto necesario y Köhlert (Hamburgo), que partía desde ambos costados, evidenció una talentoso zurda a la que le penalizó la intermitencia. Con libertad por tres cuartos se movió Azzaoui (Tottenham), excelso regateador lastrado por su margen de mejora en la toma de decisiones.

Odsonne Edouard: 16/1/1998 PSG
Máximo artillero de la competición con ocho dianas, fue el brazo ejecutor de un conjunto campeón que desarrolló un notable caudal ofensivo y apareció en los momentos decisivos para ayudar a los suyos a alzarse con el título. Muy poderoso físicamente, el joven galo siempre tiene la portería entre ceja y ceja. Rocoso y presto para la pugna con los centrales, se maneja bien de espaldas y atacando centros laterales, no tanto cuando la zaga no le concede espacios para exprimir su zancada. Rápido para armar el remate al primer toque, demostró su potencia de disparo con remates de distancia y ejecutando libres directos.

Eggestein (Werder Bremen) se confirmó como un punta dinámico, capaz de enriquecer el funcionamiento colectivo de su equipo sin olvidarse del gol por la vía individual. Muy rápido en la ejecución. Van Vaerenbergh (Brujas) demostró agudeza para atacar los espacios y buen juego aéreo, aunque algo falto de puntería. ‘Kuki’ Zalazar (Málaga) dejó algún destello de su rebosante talento, pero muy lejos de su capacidad de influencia y mejor rendimiento. Mavididi (Arsenal) es un delantero muy peligroso al espacio y con buen disparo que debe agregar calma a su proceso de definición.

martes, 31 de marzo de 2015

NABIL FEKIR


Los diecisiete futbolistas nacidos en suelo francés que representaron a Argelia en el pasado Mundial de Brasil y, sobre todo, el gran rendimiento del combinado africano en el torneo avivaron el debate en el país galo de los franco-argelinos. Un asunto que cobró trascendencia cuando Laurent Blanc, entonces al frente de les bleus se reunió con directivos de la federación francesa para abordar los casos de los denominados ‘binacionales’. El propósito de la cita estaba perfectamente definido, el técnico no estaba dispuesto a que los jóvenes talentos con raíces familiares norafricanas se enfundasen la casaca verde cuando les entrasen las dudas sobre su futura proyección en el combinado nacional de su país natal. Había que despejar esa disyuntiva de la cabeza y muchos creyeron que la única manera una convocatoria temprana en categoría absoluta para obligarles a decidir. Un método que Deschamps ha empleado con Nabil Fekir, el último talento precoz dubitativo.

Fekir es uno de los diamantes en el rebosante joyero que prepara Francia para ‘su’ Eurocopa, un descarado atacante que traslada el osado juego de los suburbios de las ciudades a los grandes templos de fútbol. Maestro del engaño, culebrea con su zurda de seda y su habilidosa conducción, con el cuero siempre pegado al pie para quebradero de cabeza de los zagueros, que se debaten entre anticiparle con el riesgo de perder la posición o esperar a ser encarados con un alto porcentaje de quedar retratados. En un campeonato de fortaleza física extrema como el Ligue 1, Nabil, una hormiga entre elefantes con la picaresca por bandera, sabe utilizar su bajo centro de gravedad para aguantar la posesión y sacar faltas a sus marcadores con una facilidad casi insultante.

Nacido en Décines, a las afueras de Lyon, hijo de padres argelinos, tras debutar como profesional la pasada campaña al cobijo de Remi Garde ante la Real Sociedad en la previa de la Liga de Campeones, está viviendo en el presente curso futbolístico la campaña de su eclosión. Formando dupla con Lacazette en la punta del ataque ha logrado devolver al club de Gerland, muy alejado en las dos últimas campañas de la primera plaza, a la lucha por el título y ha desatado una ardua lucha entre su país natal y el de su familia por lograr su internacionalidad.

“Me siento muy orgulloso de ser argelino”, confesó Fekir a un programa de televisión a comienzos del mes de marzo, incluso después de enfundarse la casaca nacional gala con la selección sub 21. Para entonces ya se había iniciado el pulso entre ambas federaciones. Christian Gourcuff, seleccionador de los argelinos con una longeva trayectoria en los banquillos de la primera división gala, logró su consentimiento para ser citado con los ‘zorros del desierto’ en un stage en Qatar pero apenas duró tres horas. El atacante lionés, que nunca le ocultó sus dudas al padre de su compañero de equipo, revocó su decisión apenas tres horas frustrando el deseo de su progenitor, que soñaba con que Nabil defendiese los intereses del combinado norafricano.

Los argelinos perdían así a un futbolista capaz de marcar las diferencias, con buen último pase e instinto asesino, de esa estirpe que congela su sangre en zonas a los que a lo mayoría les suben las pulsaciones. Excelso lanzador a balón parado, demuestra que su tacto en los controles es extensible a los golpeos, combinando sutileza tanto en el disparo en carrera como en la asistencia lateral. Hiperactivo, no hay rincón del frente de ataque que sea extraño para él, pero su ubicación predilecta es cerca del flanco diestro, entre el lateral zurdo y el central de ese perfil. Ahí elude el contacto físico, atrae rivales y les supera buscando el uno contra uno, faceta en la que se muestra tremendamente eficaz. Algo falto de velocidad para los desmarques de ruptura, es inteligente para interpretar los movimientos y tiene sentido del timming para sorprender desde segunda línea.

“Fekir es un jugador con un potencial increíble, considero que nos puede traer algo diferente. Desempeña un rol diferente a los otros atacantes, puede marcar y poner a sus compañeros en disposición de ello”, explicó Didier Deschamps, seleccionador galo, cuando era preguntado por los medios sobre la principal novedad en su convocatoria para enfrentarse a Brasil y Dinamarca. Un doble enfrentamiento que le sirvió para estrenarse en Saint-Denis en los minutos finales de la derrota ante Brasil mostrando destellos de su descaro en los veinte minutos que estuvo en el rectángulo de juego. “Nabil hizo una entrada interesante, pero no es bueno para él pedirle todo de golpe, es un jugador joven todavía. Necesita socios, no le debemos pedir todo de repentea aún cuando ha demostrado ser capaz de marcar las diferencias”, afirmó el encargado de levantar la Copa del Mundo en el 98, satisfecho del desempeño a sus órdenes, pero cauteloso en la exposición de la nueva estrella a su cargo.

Referente Benzema
“Me recuerda a Ben Arfa, es del mismo estilo de regates y último pase. Hatem era como Messi, yo le vi hacer cosas increíbles, pero no tomó buenas elecciones en su carrera. No debería irse así de Lyon así de joven”, confesó Benzema, impresionado por las cualidades de su paisano lionés. El delantero del Real Madrid, consciente de que el atacante de Gerland estaba en el ojo mediático por su decisión, tuvo palabras de elogio para su nuevo compañero en el combinado nacional y se mostró comprensivo con una situación que a él le tocó vivir en el pasado. No en vano, en 2006 se vio en la misma tesitura cuando miembros de la federación argelina pretendieron convencerle para representar al combinado nacional africano y se vio obligado a decidirse por su país natal en una decisión que calificó como “una elección, sobre todo, deportiva”.

Casi una década después, la historia se repite, un atacante idolatrado en Gerland que había mostrado sus filias argelinas se decanta por su país natal para alegría de su club, que ve cómo el diamante pulido en su vivero no pierde valor de mercado al declinar la propuesta argelina que le obligaría a estar ausente en el transcurso de la temporada con motivo de la disputa de la Copa de África. Un talento forjado en los modestos Athletic Club Villeurbanne, Vaulx en Velin, Caluire y St. Priest con un paso bianual entre estos dos últimos conjuntos por la academia del gigante lionés, hasta que los técnicos formativos de les gones decidieron reincorporarle definitivamente.

Después de dos temporadas preparando su salto a Gerland, Remi Garde le ofreció la oportunidad de consolidarse en el primer equipo en una campaña en la que superó la decena de presencias el terreno de juego en lo que iba a ser el preludio de su eclosión. Un inicio de campaña dubitativo, con eliminación europea incluida, puso en duda el acierto de la llegada de Fournier al banquillo, pero el tiempo ha dado la razón al veterano técnico, que ha edificado un ataque temible con Lacazette y Fekir como puntales para discutir el reinado del PSG. Los once goles y siete asistencias que acumula el zurdo, además de aupar a su equipo a la élite de la tabla, han despertado el interés de la Premier League, con el alsaciano Wenger a la cabeza.

“Con todos los grandes jugadores que tiene el Arsenal sería difícil para mí tener una plaza en el equipo. Nunca sabes lo que puede suceder, pero no quiero abandonar Lyon demasiado temprano y terminar sentado en el banquillo de cualquier otro sitio”, señaló la perla lionesa, que apostilló que le encanta jugar para terminar señalando que “no soy feliz si no tengo partidos”. Talentoso y con cautela para gestionar una carrera que se ha disparado esta campaña, el vínculo contractual de Fekir con su club se extiende hasta 2019. Aunque su futuro inmediato no parece estar marcado por un traspaso, Jean Michel Aulas, presidente de la entidad gala y experto en hacer caja con sus grandes figuras, ya se frota las manos ante otra posible gran venta.