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martes, 31 de mayo de 2016

EUROPEO SUB 17 AZERBAIJÁN

Con una solidez que cuesta encontrar en una selección sub 17, Portugal conquistó el Europeo de la categoría trece años después de su último título. Los lusos sumaron su sexta corona continental tras superar en la tanda de penaltis al dominador histórico de la competición, España, que regresó a una final tras seis años de ausencia y fue el único conjunto que discutió la superioridad de sus vecinos.

En Azerbayán, país que acogió la competición, Alemania volvió a meterse entre las cuatro mejores selecciones del continente por segundo año consecutivo, pero la remontada de la selección española le impidió acceder al definitivo asalto por el título. En la antesala de la final también finalizó su andadura Holanda, que sufrió la pegada de José Gomes, máximo artillero del torneo con siete dianas. La puntería del ariete con raíces en Guinea Bissau también sentenció a Austria, que dio una muestra más de su buen trabajo en categorías inferiores, pero fue avasallado por el rodillo luso en cuartos de final.

No pudo siquiera llegar a esos duelos a cara o cruz Italia, la gran decepción del torneo, que hizo las maletas de forma prematura tras no poder superar el duro grupo con Serbia, Holanda y España. En la derrota frente a los subcampeones echó en falta a su referente ofensivo, Moise Kean, que refrendó las comparaciones con Balotelli al demostrar tanto su buena mezcla de condiciones físicas y técnicas como su carácter volcánico, plasmado en una absurda expulsión que supuso la triste despedida de un torneo que siempre deja nombres a apuntar para el futuro.


Mile Svilar (Anderlecht/ 1999)
Bélgica mostró a otro producto de su prolífica factoría de guardametas, que apenas encajó dos goles en cuatro partidos. Carismático y de gran potencia en la estirada, sostuvo a su equipo en los partidos más complicados, ante Portugal y Alemania. Llegó a las esquinas de su portería para desbaratar potentes disparos desde fuera del área y protagonizar las intervenciones más espectaculares del torneo, además de mostrar velocidad para achicar espacios al atacante en el uno contra uno y concentración para abortar el peligro con salidas lejos de su área. Sus únicas dudas llegaron en saques de esquina botados cerrados, al segundo palo.
Diogo Dalot (Oporto /1999)
Un portento físico que no negoció en el esfuerzo para recorrer con regularidad todo el carril diestro. A un nivel muy alto durante los seis encuentros de la competición, ofreció un plus ofensivo en los encuentros decisivos, con un tanto para sentenciar la semifinal y otro para inaugurar el marcador en el choque por el título. Menos protagonista con balón que su homólogo en el costado izquierdo, fue perseverante y leyó bien el curso de la jugada para aprovechar en el segundo palo su potente disparo, que exhibió con frecuencia. Aguerrido en la marca, aunque mostró ambición para adentrarse en el área rival, no siempre ejecutó con pulcritud técnica.
De Ligt (Ajax /1999)
Capitán y líder de la zaga de la selección holandesa, justificó en territorio azerí los elogios que le dedicaban los técnicos de la UEFA en la previa del torneo. Central corpulento de pose elegante, con un excelente manejo de balón que le permite ofrecer una salida de balón aseada e incluso filtrar pases en campo contrario cuando decide batir líneas de presión en conducción, se reveló como una pieza clave en las acciones de estrategia ofensivas y defensivas de su equipo. Intuitivo para anticiparse al desarrollo de la jugada, le falta algo de cintura para resistir los quiebros de los delanteros más habilidosos, pero se rehace con acierto.
Tom Baack (Bochum /1999)
Se estrenó en la competición como pivote defensivo y no tardó en pasar al eje de la zaga, donde demostró las cualidades que le permitían funcionar con solvencia como ancla de la selección teutona. Muy sereno con y sin balón, gestiona con sangre fría y acierto la presión rival. Ágil en el desplazamiento lateral, no es el más rápido, pero sabe anticiparse para evitar el desafío del delantero en carrera y cuerpea con acierto. Asume responsabilidades en el inicio de las jugadas sin conceder pérdidas peligrosas, es valiente en los balones divididos y para salir del balcón del área, aunque sufre para reubicarse con balones filtrados a su espalda.
Vinagre (Mónaco/ 1999)
Lateral izquierdo de largo recorrido y brillante pierna izquierda, de la que saca réditos su equipo tanto por su tacto para el centro en carrera como por su precisa ejecución a balón parado. Muy participativo, dobló con frecuencia a su extremo por fuera y se escudó en su buena conducción cuando tiró la diagonal para transitar por pasillos interiores. Eléctrico en el cambio de ritmo, hizo valer sus inicios como extremo para eliminar rivales con el regate y crear superioridades en sus asiduas irrupciones ofensivas. Aunque algunos le buscaron las cosquillas en el juego aéreo, estuvo sólido cuando fue encarado gracias a su velocidad.
Mboula (Barcelona /1999)
Descarado, de larga zancada y buen temple para seleccionar el momento preciso en el que dar la asistencia. Tres condiciones que le convierten en un extremo muy desequilibrante y diferencial. Regateó con suma facilidad tanto en carrera como tras recibir frenado en el vértice del área. Incisivo para atacar los espacios, contribuyó a desnivelar el duelo de semifinales ante Alemania con su facilidad para el desborde y su insistencia, pero estuvo más apagado en la final, bien vigilado por Vinagre. Reposado para esperar a su compañero tras deshacerse de su par, explota la espalda del lateral y no titubea para rentabilizar su buen disparo.
Gedson Fernandes (Benfica /1999)
Un futbolista que responde al perfil de centrocampista moderno, con grandes condiciones físicas y una buena base técnica. Con personalidad para influir en la elaboración del juego ofensivo, distribuyó el balón con acierto a los costados gracias a su criterio en la entrega en corto y su buen desplazamiento de balón. Su zancada le permitió sortear rivales en conducción y eludir la presión con pocos toques y ante posibles pérdidas se mostró disciplinado para contribuir en la rápida recuperación. Ambicioso para filtrar pases y descolgarse con insistencia hacia zonas de gol, se animó a probar fortunas con disparos de media y larga distancia.
Morlanes (Villarreal /1999)
La llave maestra que activaba todo el engranaje de la selección española. Nunca le quemó el balón en los pies, bajó a recibirlo en el balcón de su área cuando la situación requería hilvanar juego con pausa y se hizo notar en campo contrario. Con un volumen bajo de pérdidas, activó a sus compañeros en la zona de tres cuartos gracias a su visión de juego y superó líneas de presión también con soltura en el manejo de balón. No es el más rápido ejecutando, pero su agilidad mental le confiera una gran ventaja. Cuanto toca confrontación física, no escurre el bulto y baja al barro. Su lanzamiento al poste en la tanda definitiva de penaltis no empañó un torneo mayúsculo.
Brahim Díaz (Manchester City /1999)
Un prestidigitador del balón que acompañó su magia con la interpretación colectiva de los grandes directores de orquesta. Imprevisible con balón por su clarividencia, capacidad creativa y bajo centro de gravedad que le predispone para el regate, su excelente manejo de ambas piernas dificulta sobremanera la labor de frenarle cuando encara, aunque su superioridad en ocasiones parece inducirle al error. Su escasa presencia física le hace partir en desventaja de un fútbol cada vez más tendente a lo muscular, aunque sabe jugar sus bazas y lo suple con buena lectura táctica. De menos a más, su paso a la mediapunta a lo largo del torneo favoreció su mayor impacto y dejó una muestra de su personalidad atrevida con el lanzamiento a lo panenka desde los once metros para dirimir el vencedor de la final.
Abel Ruiz (Barcelona /2000)
Además de por sus tantos, es un incordio para los zagueros y un gran aliado para los compañeros que juegan a su espalda por su hiperactividad en el frente de ataque. Con el gol entre ceja y ceja, sus continuos movimientos le convierten en un delantero prolífico en la generación de espacios e incisivo para atacarlos. Con buen remate al primer toque y potencia en la carrera, sabe deshacerse de su par con el recorte para generarse el hueco necesario con el que poder armar el golpeo. Fuerte físicamente para aguantar el balón de espaldas a portería y resistir los choques con los centrales, su voracidad puede llegar a ocultarle la mejor opción en la jugada, pero sabe reponerse si la precisión le juega una mala pasada en el área.
José Gomes (Benfica /1999)
El ejecutor del caudal ofensivo portugués. Finalizó como máximo artillero de la competición, con más dianas que partidos disputados y la sensación de que su contribución al equipo es bastante más amplia que la ofrecida por un simple rematador. Bien desarrollado físicamente, con una zancada portentosa que explota al contragolpe, expuso su oportunismo para castigar cualquier error de los centrales. Punzante para atacar los espacios y aprovechar los pases filtrados por los agudos centrocampistas lusos, demostró ser un excelso cabeceador, orientando bien sus remates y ganando las disputas sin dificultades gracias a su potencia de salto. Enérgico, cayó con frecuencia a los costados. Más discreto en la final que en el resto del torneo.
Fuente: fpf.pt
Diogo Costa (Oporto /1999) exhibió su sangre fría e intuición en el uno contra uno, además de su sobriedad, para mantener su portería a cero hasta la final. En el duelo por el título encajó su único tanto de la competición, un testarazo de Brahim Díaz en el que se mostró titubeante en la salida. En ese duelo estaba en la portería rival Iñaki Peña (Barcelona /1999), un guardameta con un magnífico juego de pies, muy académico en sus estiradas, aunque algo errático a la hora de abandonar su portería. Una faceta en la que también debe progresar el ucraniano Lunin (Dnipro /1999), cancerbero de mucha personalidad y buenos reflejos.
Además de Diogo Dalot, en Azerbayán mostraron su condición de lateral de largo recorrido el infatigable Bellanova (Milan / 2000) y Dujon Sterling (Chelsea/ 1999), muy potente en la zancada, percutor pese a sus carencias en el apartado técnico. Más soltura con el balón en los pies mostró Brandariz (Barcelona / 1999), un central sobrio y capacitado para ofrecer una salida aseada de balón. Más impetuso es Zagadou (PSG / 1999), zaguero zurdo pegajoso en el marcaje y dominante, que no renunciada a adentrarse en campo contrario a base de potencia en la conducción. Diogo Leite (Oporto /1999) fue otra de las notas positivas en el eje de la zaga, sin errores graves y sereno para ser el primer receptor en el inicio de la jugada. El ucraniano Popov (Dinamo Kiev/ 1999), que desde el eje de la zaga plasmó jerarquía, contundencia y buen juego aéreo.
En el costado izquierdo emergió Gian-Luca Itter (Wolfsburgo /1999), un lateral zurdo que irrumpe en compo contrario con insistencia e inteligencia tanto en conducción como doblando a su compañero de banda y asiste sin dificultades gracias a su gran golpeo, aunque le cuesta detener a extremos con gran cambio de ritmo. A pierna cambiada, Gorka Zabarte (Real Madrid/1999) se mostró como un lateral rocoso, muy bien dotado físicamente, con pocas alegrías ofensivas, pero difícil de superar en velocidad por su marcado.
Una sombra para los mediapuntas fue Florentino (Benfica/1999), el perro de presa portugués, que barrió el juego ofensivo del rival con su imponente físico. Recorre la zona ancha sin dificultades merced a una poderosa zancada que le otorga una superioridad que podría verse minimizada con el salto a una categoría superior. Comparte demarcación con un perfil muy diferente el germano Akkaynak (Bayer Leverkusen/1999), un pivote inteligente en lo posicional y ambicioso para mostrar su zancada y descolgarse hasta el balcón del área rival. El mediocentro de origen turco era el lugarteniente de Arne Meier (Hertha/1999), un centrocampista con facilidad para conferir dinamismo a los ataques de su equipo, gran manejo de balón y buen timming de pase, que facilitaba la labor a Havertz (Bayer Leverkusen/1999), mediapunta de poca fortaleza muscular y larga zancada, que le resta velocidad en la ejecución, pero habilidoso para eliminar rivales con su liviana pierna izquierda.
Fina zurda que caracteriza a Chong (Feyenoord/1999), atacante de trote fatigoso en apariencia, pero mucho tacto para asistir y amenazar al portero desde fuera del área. En el otro costado de la selección holandesa destacó Nunnelly (Ajax/1999),extremo eléctrico y siempre dispuesto a desafiar en carrera al lateral, aunque no siempre con la pausa precisa para que sus centros encuentren rematador. Esa facilidad para el desborde también la mostró Fran García (Real Madrid/1999), un jugador de banda izquierda, incisivo y muy vertical. Demostró una gran personalidad para firmar el gol más espectacular del torneo. Un tanto que supuso la eliminación de Inglaterra, aferrada las combinaciones entre los centrocampistas de buen pie Dozzell (Ipswich Town/1999) y Mount (Chelsea, 1999), faros ofensivos de un conjunto en el que la dinamita la puso Reiss Nelson (Arsenal/1999) un atacante que aúna olfato y buen regate para desenvolverse en el costado, su punto de partida en esta competición.
Desde la banda mostró su extenso catálogo de recursos para el regate Joao Filipe (Benfica/1999), un extremo con un tremendo desparpajo, muy preciso en el golpeo, que se erigió en el socio de lujo para José Gomes. Otro fue Quina (West Ham/1999), un interior con buena visión de juego y llegada el área que le arrebató el puesto a  Miguel Luis (Sporting/1999), centrocampista de buen manejo de balón y excelente inteligencia que le permite detectar el momento adecuado para sus llegadas de segunda línea. También mostró buena lectura de los espacios Yari Otto (Wolfsburgo/1999), que apareció por sorpresa para golear y aprovechar los movimientos de arrastre de Dadashov (Red Bull Leipzig/1999), quien fue de menos a más y tardó en justificar su olfato, avalado por su superioridad en el plano físico y buen golpeo. Entre los atacantes que no pudieron superar la fase de grupos, Pinamonti (Inter/1999), un ariete corpulento de buena capacidad técnica e inteligencia en la interpretación del juego. En la decepcionante defensa del título de la selección francesa, El Mokkedem (Toulouse/1999) dejó pinceladas de su facilidad para el regate en conducción, a veces lastrado por su individualismo. El error en la toma de decisiones es uno de los pecados más frecuentes en todos los participantes de una competición que sigue siendo una gran cuna de talentos.

jueves, 28 de enero de 2016

DELE ALLI

Alli celebra su primer tanto como internacional absoluto inglés: Fuente The FA
“Los jóvenes necesitan que la gente importante les tenga fe y, más importante, que se le transmita esa fe”. La afirmación pertenece a Mauricio Pochettino, convertido en pieza clave dentro del proyecto de rejuvenecimiento acometido por Roy Hodgson en la selección inglesa. Beneficiado por la apuesta del preparador argentino, que no se fija en la fecha de nacimiento a la hora de dar oportunidades a sus jugadores, el veterano técnico al mando de los ‘pross’ ha convertido el combinado nacional en el cuarto con la media de edad más baja en 2015 y el primero en Europa, ya que encabeza la clasificación Nigeria, Ghana y Camerún.

De los dieciocho futbolistas que Roy Hodgson ha hecho debutar con la elástica nacional, diez fueron moldeados por el actual entrenador del Tottenham. El entrenador santafesino, objeto de una lluvia de críticas a su llegada al banquillo del Southampton por la polémica destitución de Nigel Adkins y su desconocimiento del idioma, ha transformado ese recelo en respeto hacia su metodología de trabajo. El niño al que Bielsa y Griffa fueron a buscar de madrugada a casa para ingresar en la cantera de Newell’s no ha olvidado sus orígenes en su trayectoria como técnico y ha impulsado la llegada de savia nueva a los ‘three lions’ fabricando un puente sin peaje que ha encontrado en Dele Alli a su último viandante.

“La forma en la que jugó contra Francia y el gol que hizo te hace pensar que está preparado para ganarse un hueco”, expuso recientemente el exdefensa internacional inglés Jamie Carragher en SkySports sobre Dele Alli. El centrocampista de 19 años aprovechó el partido amistoso que homenajeó a las víctimas de la masacre terrorista en París el pasado mes de noviembre para mostrar sus credenciales de cara a acudir a la Eurocopa de este verano. En un escenario tan imponente como Wembley, firmó un gol que refrenda su condición de centrocampista total. Peleó con fiereza un ante Schneiderlin un balón dividido, recibió en la continuación de la jugada un pase de Rooney y asestó un derechazo cruzado dirigido a la escuadra de la portería defendida por su compañero de club Lloris. Su recuperación para iniciar la jugada del tanto que sentenció el choque en la segunda mitad terminó de redondear una excelente actuación que terminó de abrirle un hueco en la dinámica del combinado nacional.

“Pienso que siempre hay un jugador que llega al final a un equipo en competiciones internacionales y creo que él es uno de ellos”, sostiene Carragher, que destaca su ductilidad táctica e incluso reclama su titularidad en el conjunto dirigido por Roy Hodgson. “Roy (Hodgson) y Gary (Neville) emplean a tres en  la zona del centro y uno de los que juega regularmente ahí es Ross Barkley. A día de hoy, Dele Alli le ha superado”, afirma sin ambages el exzaguero. Su elegante zancada, su acertada toma de decisiones en el balcón del área rival y su dinamismo han convertido al centrocampista del Tottenham en uno de los futbolistas más destacados de la Premier en su campaña de su debut, situación que ha desatado una catarata de elogios.

“Está destinado a hacer grandes cosas”, indicó con contundencia el exfutbolista del Liverpool Graeme Souness tras su excelente desempeño en el derbi del Norte de Londres ante el Arsenal, en el que fue elegido mejor jugador del partido. “Parece que lleve jugando cinco o seis años. La cantidad de veces que ha interceptado el balón te indica que posee una gran lectura de juego. Es fino con el balón, tiene agresividad y buena técnica”, añadió impresionado el escocés. Halagos a los que se sumó Thierry Henry. “Por la forma en la que leyó el encuentro y la manera de utilizar su cuerpo no parecía que tuviese 19 años”, proclamó el exdelantero ‘gunner’.

A Karl Robinson, el hombre que le ascendió a la primer plantilla del MK Dons y le dirigió durante tres temporadas, no le sorprende su rápida adaptación al máximo nivel. “Tiene los pies en la tierra y su estilo de juego es el que cualquier aficionado quiere ver. Cubre cada brizna de hierba, va al tackle, marca goles…es el futbolista moderno”, explica el técnico del Liverpool, que también alaba la ética de trabajo del bisoño futbolista del Tottenham: “Si Dele tiene que correr 10 millas lo hará y si le pides que corra 100 también. Creo que esa es la clave para que tenga una exitosa carrera”.

El sinuoso trayecto hacia la Premier
“Le tuve que dejar ir para darle un futuro mejor. Sentimentalmente fue un momento desgarrador, pero era lo más adecuado. Tenía serios problemas con el alcohol provocados por una infancia infeliz. Me enganché al vodka y a la cerveza durante unos años”. Era la dura confesión a The Sun de Denise Alli, la madre de Bamidele Jermaine Alli, el centrocampista del Tottenham nacido el 11 de abril de 1996 en Milton Keynes.  “Los servicios sociales me vinieron a ver después de las quejas de mis vecinos sobre cómo criaba a mis hijos, pero nunca me los quitaron”, rememora la madre del prometedor centrocampista, que aclara que “fue mi decisión dejar a Dele con otra familia”. “Sabía que era la única forma de que él pudiese convertir en realidad su sueño de llegar a ser futbolista profesional”, añade.

“Le encantaba el fútbol y empezó a darle patadas a un balón en cuanto pudo caminar. Siempre quiso ser futbolista, desde que era muy pequeño soñaba con jugar en el Barcelona”, explica Denise sobre su tercer hijo, fruto de una relación efímera con un empresario nigeriano. Cuando Dele tenía cinco año se mudó seis meses con su padre a Nigeria, pero el cambio no funcionó y regresó a Inglaterra. En su vuelta, mientras los problemas de la madre iban creciendo, el niño tuvo algún incidente en la escuela.
“Los niños de la edad de Dele estaban todo el día en la calle. Fumando, metidos en peleas y robando. Algunos acabaron en la cárcel. Estaba preocupada porque Dele estuviese tentado por ese tipo de vida”, evoca Denise, que empezó a preocuparse porque su hijo se metiese en una de las bandas que proliferaban en la zona de Bradwell, su lugar de residencia en Milton Keynes. Entonces decidió que lo mejor para él era mudarse a casa de los Hickford y fue acogido por Alan y Sally, padres de Harry, compañero de equipo de Bamidele.

“Los Hickford no eran mis amigos, pero tenían un hogar agradable y sabía que tenía que dar a mi hijo una oportunidad para seguir adelante con su vida. Cuando le dejé no hubo lamentos, solo una sensación de alivio porque sabía que estaría seguro y lejos de las calles”, relata Denise, que recuerda la entereza de su hijo ante su decisión. “Dele me dijo: Estoy bien mamá, no te preocupes por mí”. “Dele vivió con nosotros, pero no, nunca lo adoptamos formalmente. Preferimos mantenerlo todo en privado”, confiesa Sally Hickford, que ejerció el papel de madre cuando Denise le confió a su hijo a los trece años.

La propia Denise, que explica que su tercer hijo nunca dejó de tener relación con su padre biológico pese a residir en Houston, reconoce que no existe rencor alguno por parte de su hijo. De hecho, ahora le ayuda económicamente con su tratamiento para no caer en el alcohol. Su particular infancia y preadolescencia ayudaron a madurar a Dele antes que el resto de los chicos de su edad. “Siempre fue muy independiente”, recuerda Andy King, secretario del City Colts, el modesto club en el que Dele inició su formación futbolística.

Allí todavía recuerdan su forma de llegar al club. “Algunos chicos vienen como prima donnas con padres agresivos, pero en el caso de Dele no fue así. Vino con unos amigos y demostró su talento natural, era un atleta innato”, explica King sobre aquel niño que era un prodigio físicamente, al que también le gustaba el rugby. Uno de los entrenadores en aquel modesto club, Mark Walsh, pasó a la academia del MK Dons y se llevó a tres chicos. Entre ellos estaban Dele y su amigo y prácticamente hermano adoptivo Harry Hickford.

Mike Dove, jefe de la cantera del MK Dons, todavía se acuerda de ese chico delgado de 11 años que no paraba de hacer filigranas con el balón. “No tenía miedo”, repasa, al tiempo que ensalza su mentalidad. “Era brillante para adaptarse a las nuevas situaciones, por eso se siente cómodo cuando asciende a nuevos niveles”, puntualiza Dove sobre una de las causas que explican su fulgurante ascensión en las categorías inferiores de este moderno club fundado a comienzos del siglo XXI. 

“Fue bendecido con talento, un gran corazón y una mentalidad para el fútbol increíble en alguien tan joven como él”, argumenta Karl Robinson, que creyó que llegaría a la selección inglesa desde su debut con el primer equipo a los 16 años. Una estruendosa irrupción acorde a todas las esperanzas que habían depositadas sobre su figura. “En su primer partido con nosotros marcó un golazo desde fuera del área y sonrió como diciendo: ¿qué esperabas sino que hiciese?”, rememora Dean Lewington, capital del MK Dons por aquel entonces.

“Contra el Notts County marcó un hat-trick como mediocentro y continuaba sin subírsele el éxito a la cabeza. Ahí fue cuando todos empezaron a darse cuenta de que tenía algo especial”, rememora Lewington, a quien le impresionó su madurez y variedad de registros: “Es un jugador técnicamente fantástico, pero su capacidad física es la mejor que he visto. Es increíble su habilidad para moverse por todo el campo” Lewington.

Coherencia en su trayectoria
En su primera temporada completa en la medular del MK Stadium, Alli anotó 16 goles y repartió 15 asistencias. Antes de comenzar la pasada campaña, el Liverpool, el club del que era aficionado fruto de su idolatría por Steven Gerrard, quiso ficharle. Dele dudó, pero decidió que lo más adecuado era no moverse para seguir progresando. “Siempre decíamos que llegaría el día en que Dele debería dejar el club. Las pasadas navidades tuve una conversación con él en un hotel de Crewe y nos pusimos de acuerdo en que había llegado ese momento”, recordaba Karl Robinson en un reportaje del Daily Mail tras el debut del joven centrocampista con la selección absoluta inglesa.

El Tottenham convenció tanto al futbolista como al club con su fórmula de continuar a préstamo en Milton Keynes hasta el final de temporada. “Muchos equipos grandes perdieron su oportunidad”, recuerda Robinson, que confiesa que “tres dijeron que no era lo suficientemente bueno”. “Decían que solo era la League One, pero ahí es donde estuvieron Walcott, Bale o Oxlade-Chamberlain y Alli tenía mejores estadísticas que todos ellos”, expresa el entrenador de Liverpool, al que el tiempo ha terminado otorgando la razón.

Después de una buena pretemporada con los ‘spurs’, Pochettino le guió con cautela y prefirió no darle la titularidad en el inicio liguero. Con el paso de las jornadas, le hizo un hueco en el once inicial, ya fuese como elemento ofensivo en el doble pivote o en la media punta, en la que explota su habilidad para filtrar pases a la espalda de la defensa y su capacidad aeróbica para incomodar la salida de balón del adversario. En ambas ha rayado a un gran nivel y solamente necesita pulir defectos como una mejor selección de las zonas en las que correr riesgos en pase, especialmente porque determinadas pérdidas son gravemente penalizadas en un campeonato de transiciones fulgurantes como la Premier.

Su arrolladora aparición en los escenarios de mayor tronío del fútbol de las islas, con seis goles y tres asistencias como reflejo, ha encandilado a todos los ilustres del campeonato inglés. “Dele Alli es lo más parecido a Steven Gerrard que he visto. Puede marcar goles, crearlos, ir al tackle, cabecear y dar pases. Fantástico futbolista integral”, twitteó Harry Redknapp, exentrenador del Tottenham y técnico de Frank Lampard en la campaña de su bautismo en la élite. “Se ve que es un jugador maduro y muestra su gran calidad, pero en el fútbol hay que ir paso a paso y debemos tener precaución”, subraya Pochettino, consciente de los perjuicios que podría llegar a suponer cargar de presión a un jugador de 19 años.

“Tiene personalidad y un buen carácter, pero es demasiado deprisa para hablar de pasos más grandes”, abunda el técnico argentino. En la misma línea se mantiene Karl Robinson. “Es tremendamente talentoso, es un gran chico, pero tiene que trabajar duro porque todavía no ha hecho nada”, explica Robinson, que revela el plan de actuación que siguieron con él en su club: “Fuimos estrictos con él porque la disciplina es importante, pero siempre lo aceptó de buen grado”.

La fórmula no pudo ser más acertada. El MK Dons logró el ascenso a la Championship y Alli fue distinguido como mejor jugador joven de la división de bronce del fútbol inglés. La alegría del vestuario en Milton Keynes, el chico de la sonrisa perenne que “disfruta con naturalidad del juego”, como describen en el club que le formó como futbolista, sigue la senda correcta. “Ha cuidado de sí mismo increíblemente bien y ese tipo de gente merece tener éxito”, afirma Robinson.

Su excelente lectura para llegar al área rival desde segunda línea, su gran manejo de balón y desparpajo no pasaron desapercibidas para el exfutbolista nigeriano del Wimbledon John Fashanu, que trató de convencerle para que jugase por el país africano como hace años decidió Victor Moses, pero Dele Alli soñaba con llegar a la selección inglesa. “Cada vez que surge un nuevo reto, se remanga y va a por él dando lo mejor de sí mismo”, expone Robinson. El último desafío en su carrera es el de pasar en 18 meses del tercer escalón del fútbol inglés a la Eurocopa, una proeza mayúscula que Roy Hodgson baraja mientras confía su progresión a Pochettino.


jueves, 11 de junio de 2015

EUROPEO SUB 17 BULGARIA 2015


Francia hizo valer su vitola de máxima favorita y conquistó el primer Europeo sub 17 compuesto por 16 selecciones en su fase final. El conjunto galo se mostró superior a todos los adversarios que se cruzaron en su camino y logró su segundo entorchado continental en la categoría derrotando en la final a una Alemania que había demostrado su solvencia encajando solamente un gol en su trayecto hacia el duelo decisivo. Los jóvenes teutones no pudieron frenar en el último choque el torrente ofensivo galo, que les doblegó con un contundente 3-1 en el marcador en la resolución de un torneo que todos los años aporta nombres a los que seguir de cerca en el futuro.

Jens Teunckens; 30/1/1998 Brujas
Otros guardametas encajaron menos goles que él a lo largo del torneo, pero ninguno fue capaz de mantener con vida a su selección en momentos críticos como demostró en varios choques de la competición. Guardameta ágil, con una alta capacidad de concentración y bien colocado para abortar las ocasiones de peligro con sobriedad. Ágil en la estirada y con notables reflejos, orienta bien sus despejes para no conceder segundas oportunidades al adversario. Acertado para responder al desafío de los once metros, su único lunar llegó con un golpeo de falta mal repelido en la semifinal, pero mostró entereza para reponerse a lo largo del choque.

Donnaruma (AC Milan) es un espigado guardameta que demostró hechuras de gran cancerbero. Imponente en el uno contra uno, a su privilegiado físico añadió elasticidad para llegar a palos con suficiencia. Frommann (Friburgo) demostró personalidad, acierto a la hora de imponerse en el desafío individual con el atacante y buenos reflejos, aunque también algunas dudas en los balones divididos. Luca Zidane (Real Madrid) atesora buenas facultades técnicas y físicas, aunque debe pulir algunas lagunas en los envíos aéreos que desembocan en inseguridad para sus zagueros.

Alec Georgen: 17/9/1998 PSG
Su poderío físico no era tan abrumador como el de otros compañeros de generación, ni deslumbraba por su excelso nivel técnico, pero se erigió en pieza clave dentro del funcionamiento colectivo del campeón. Incansable a la hora de irrumpir en el área rival, explotó el hecho de compartir banda frecuentemente con un extremo zurdo para aprovechar sus diagonales y dar profundidad a su equipo sin renunciar al movimiento de doblarle con movimientos interiores. Voluntarioso para otorgar pocas concesiones en el marcaje individual, queda la incógnita de comprobar su rendimiento más exigido por los adversarios.

16/12/1998 West Ham
Capitán general de la retaguardia inglesa, un proyecto de jerarca de la línea de zagueros que confirmó en tierras búlgaras todos los halagos que le auguran un brillante porvenir. El enésimo producto de la inagotable factoría de talentos que es la academia del West Ham se ha mostrado como un central de gran presencia física aderezada con un aplomo impropio de su edad. Atesora una potente zancada para salir al cruce con solvencia y demuestra inteligencia en la lectura de juego para anticiparse a los movimientos de su marcado. Debe ganar en contundencia. Los grandes clubes de la Premier ya han sondeado su fichaje.

Dayot Upamecano: 27/10/1998 Valenciennes

El líder de una solvente zaga francesa que alcanzó la final con apenas un gol encajado y último exponente de unas categorías inferiores galas que en los últimos años se están caracterizando por acoger a centrales capaces de aunar todos los registros para llegar a convertirse en auténtico especialista de su posición. Rocoso para salir vencedor de la pugna física, demostró criterio en el inicio de la jugada y permitió a su equipo adelantar la última línea de presión escudado en su potente zancada, todo un aval cuando el delantero le reta en carrera larga. Su envergadura no se traduce en rigidez a la hora de girar y le da un plus en el juego aéreo.

Marc Cucurella; 22/7/1998
Todo un torbellino por el carril izquierdo, coto privado que recorre de manera insaciable a lo largo de los noventa minutos. Un portento físico que complementa sus dotes atléticas con una buena formación técnica adquirida en uno de los mejores viveros de talento del continente. Gran recurso para ofrecer profundidad al juego ofensivo de su equipo y superioridad numérica a su compañero de banda, dobla con acierto y atesora buen tacto para generar peligro con sus centros al área. Correoso en el marcaje, es difícil de superar en el uno contra uno por su velocidad y fuerza, aunque debe medir mejor la vehemencia de sus entradas.

Álex Martín (Real Madrid) es un central de gran aplomo, capaz de asumir responsabilidades con brillantez en la salida de balón, echa en falta más explosividad en sus desplazamientos. Doucoure (PSG) se impone en el eje de la zaga merced a su gran presencia física, contundente en las disputas, sufre más ante atacantes de centro de gravedad bajo. Llamas es un zaguero que se desempeña tanto en el carril zurdo como en el perfil izquierdo de la zona central, bien dotado técnicamente, sereno y con buen golpeo, con margen de mejora en la basculación. Dasilva (Chelsea) es un lateral izquierdo de largo recorrido, muy veloz y con buen tacto para colocar envíos peligrosos al área, pero poco disciplinado tácticamente. La misma demarcación que el inglés ocupó en la fase decisiva Karakas (Bochum), que alternó esa posición con la de central demostrando ser un jugador con buena salida de balón, voluntarioso en el marcaje y preciso en el golpeo a balón parado. Faes (Anderlecht) es un central de poderosa zancada y buen juego aéreo que necesita medir mejor la vehemencia de sus entradas.

Timothé Cognat: 25/1/1998 Olympique Lyonnais
La brújula del campeón. Cerebro del entramado defensivo galo, asumió responsabilidades para erigirse en piedra angular de la salida de balón sin desdeñar la opción de pisar área rival, donde él mismo confiesa que debe progresar para finiquitar las jugadas. Inteligente para aparecer desde segunda línea, su buena formación técnica le permite distribuir desde su posición privilegiada para organizar a los suyos desde el doble pivote. Preciso en la entrega, es capaz de descongestionar la circulación con sus cambios de orientación y, aunque no es su atributo más destacado, no rehúye la pugna física cuando el contexto así lo establece.

Carles Aleñà: 5/1/1998 FC Barcelona
Siempre dispuesto a ofrecer una opción de pase a sus compañeros, este centrocampista de exquisita capacidad asociativa y habilidad en su pierna izquierda fue el principal argumento para generar desequilibrio en una selección española falta de pegada. Excelso en la visión de todo lo que ocurre sobre el rectángulo de juego, atesora un buen golpeo de balón y domina tanto la entrega en corto como el pase largo. Potente en la conducción e inteligente para descolgarse hacia el balcón del área rival, domina los conceptos del juego de posición con solvencia merced a su formación azulgrana. Talento amasado con buenas condiciones físicas.

Nanimato Ikone: 2/5/1998 PSG
Un huracán por el costado que ejerció como uno de los principales agitadores dentro del demoledor funcionamiento ofensivo galo. Zurdo de gran primer toque como demostró en varios controles orientados de gran dificultad, exhibió lo mejor de su capacidad de desborde partiendo desde el costado diestro. Casi imparable cuando arranca con espacios, su juego interior no es el más brillante pero crea muchos problemas a la zaga adversaria con la diagonal ante la amenaza de su disparo. Muy descarado en todas sus acciones, la toma de decisiones es una asignatura pendiente que debe aprobar al igual que su precipitación en la definición.

Marcus Edwards 20/12/1998
El futbolista diferente de esta generación inglesa es un pequeño esteta tan llamativo por su aspecto como por su habilidad en el manejo del cuero. Zurdo escurridizo muy ducho a la hora de sortear rivales, inteligente para moverse entre líneas y clarividente para repartir asistencias en el balcón del área rival. Un auténtico experto a la hora de quebrar cinturas, es un mediapunta creativo, muy ágil tanto física como mentalmente para diseñar la jugada décimas de segundo antes de ejecutarla. Maestro del engaño en el uno contra uno gracias a su inteligencia para amagar con el cuerpo y su giro de tobillo, le penaliza su endeblez física.

Felix Passlack: 28/5/1998 Borussia Dortmund
Llegó al torneo con la vitola de líder de la selección al germana y cumplió con las expectativas asumiendo las riendas de las operaciones ofensivas para llevar a su país hasta la final. Centrocampista ofensivo de buena formación técnica y excelentes condiciones físicas, capaz de desenvolverse en las tres posiciones por detrás del punta. Vertical y osado en su juego, a su velocidad añade la amenaza de un excelente golpeo tanto en carrera como a balón parado. Con arrojo para ir al choque con posibilidades de salir victorioso, a su vertiginosa capacidad de desborde agrega un punto de fantasía que no siempre le ayuda en la lectura de juego.

Locatelli (Milan) es un mediocentro con poso y envergadura para dominar la zona ancha, aunque excesivamente pausado en algunos compases del choque. Lovric (Sturn Graz) es un interior con criterio en la distribución y mucho recorrido, que se asoma con facilidad al balcón del área rival donde no se lo piensa a la hora de finalizar jugada, aunque necesita ganar en constancia. El mismo rol desempeñó Ademoglu, que mostró personalidad para asumir las labores de distribución belgas en la fase de grupos, pero se diluyó en los cruces. Boutobba (Olympique Marseille) exhibió su sedosa pierna izquierda en la pierna izquierda con mucho peso en las transiciones ofensivas empañada por su escaso acierto a la hora de finalizar jugadas. Villalba (Valencia) compartió lucidez entre líneas y habilidad con su excelente giro de tobillo, todavía inmaduro a la hora de sacar provecho a sus magníficas condiciones técnicas. Willock es un mediapunta diestro que hace del flanco izquierdo de ataque su punto de partida para sus punzantes diagonales de las que, en ocasiones, abusa.

Olmo (Dinamo Zagreb) fue un vendaval intermitente por los flancos de ataque gracias a su velocidad y capacidad de desborde falta de definición. Otra pesadilla para los laterales fue su compañero de equipo Brekalo (Dinamo Zagreb), un extremo de poderoso tren inferior y habilidosa conducción que gana línea de fondo con facilidad y es generoso en la toma de decisiones. Adelaide (Lens/Arsenal) exhibió su potencia por los costados no siempre rentabilizada por sus dificultades para bajar las revoluciones en el contexto necesario y Köhlert (Hamburgo), que partía desde ambos costados, evidenció una talentoso zurda a la que le penalizó la intermitencia. Con libertad por tres cuartos se movió Azzaoui (Tottenham), excelso regateador lastrado por su margen de mejora en la toma de decisiones.

Odsonne Edouard: 16/1/1998 PSG
Máximo artillero de la competición con ocho dianas, fue el brazo ejecutor de un conjunto campeón que desarrolló un notable caudal ofensivo y apareció en los momentos decisivos para ayudar a los suyos a alzarse con el título. Muy poderoso físicamente, el joven galo siempre tiene la portería entre ceja y ceja. Rocoso y presto para la pugna con los centrales, se maneja bien de espaldas y atacando centros laterales, no tanto cuando la zaga no le concede espacios para exprimir su zancada. Rápido para armar el remate al primer toque, demostró su potencia de disparo con remates de distancia y ejecutando libres directos.

Eggestein (Werder Bremen) se confirmó como un punta dinámico, capaz de enriquecer el funcionamiento colectivo de su equipo sin olvidarse del gol por la vía individual. Muy rápido en la ejecución. Van Vaerenbergh (Brujas) demostró agudeza para atacar los espacios y buen juego aéreo, aunque algo falto de puntería. ‘Kuki’ Zalazar (Málaga) dejó algún destello de su rebosante talento, pero muy lejos de su capacidad de influencia y mejor rendimiento. Mavididi (Arsenal) es un delantero muy peligroso al espacio y con buen disparo que debe agregar calma a su proceso de definición.

martes, 28 de abril de 2015

DOMINIC SOLANKE


Antes de ajusticiar a los guardametas rivales, era él quien fabricaba las jugadas. Antes de compartir vestuario y terreno de juego con sus ídolos, solamente era aquel niño que había abandonado su Reading natal y esbozaba una sonrisa de oreja a oreja al comprobar cómo tenía a su lado al gran capitán del Chelsea antes de inmortalizar ese momento.

Una fotografía que corrió como la pólvora en las redes sociales después del debut de aquel crío en la máxima competición continental en Stamford Bridge sin haber alcanzado la mayoría de edad. La instantánea, colgada en su perfil por John Terry, recogía a un Terry que comenzaba a vivir sus primeras noches gloriosas en Europa con un Dominic Solanke de apenas sólo siete años que acababa de enrolarse en la disciplina ‘blue’. “Estoy realmente orgulloso de que Dominic Solanke haya realizado su debut con el primer equipo, felicidades compañero y créeme que es la primera de muchas con la camiseta del Chelsea”, fue el texto que el central escribió para acompañar el documento gráfico.

Era la bendición del encargado de levantar la única Champions League que el club luce con orgullo en las vitrinas de Stamford Bridge a la joya más lujosa de la Academia. Presente y futuro codo con codo en un documento que desde la entidad confían en que adquiera carácter premonitorio. En el seno del cuadro londinense todas las esperanzas están depositadas en que el tempranero debut de Solanke sólo sea la primera página de un longevo y exitoso historial con la casaca blue para coger el testigo del actual portador del brazalete de la primera plantilla.

“Me gusta coger el balón y hacer internadas, pero también me gusta trabajar atrás y mezclarme con los defensas para que no sepan lo que hago. En el Chelsea  hay muchos jugadores de clase mundial, por lo que hay que seguir trabajando y la oportunidad llegará”, reconocía Dominic Solanke a la web del Chelsea en octubre de 2014, después de cumplir su sueño de estrenarse con el primer equipo en un choque de Liga de Campeones frente al Maribor. “Estoy en la luna con mi debut. Casi debuto el otro día, pero esto ha sido más especial, en Stamofrd Bridge”, indicaba entusiasmado el delantero al comprobar la confianza depositada por Mourinho en él.

“Fue una noche que no olvidará. Seguro que jugará muchos partidos de Champions League porque será un buen jugador”, aventuró el técnico luso, que se decidió a dar la alternativa al atacante de ascendencia nigeriano después de sus magníficos registros anotadores en las categorías inferiores del club. Comparado con Diego Casto, Solanke es menos combativo, pero más fino y ya con hechuras de delantero de élite pese a su temprana edad, un perfil físico del gusto del de Setubal, que prefiere dosificar ante la presión mediática al goleador de una camada que ha arrasado en las competiciones formativas los últimos años.

Entre esa base prometedora integrada por los Christensen, Loftus-Cheek, Musonda y Boga, Solanke era el delantero ‘moderno’ que aterrorizaba a las zagas. Un atacante que aúna unas innatas condiciones físicas con una buena formación técnica. Con la portería siempre entre ceja y ceja, pero lejos del perfil clásico de matador de área. Domina casi todas las suertes de un ‘9’; es oportunista, potente en carrera e inteligente para realizar desmarques de apoyo y dar continuidad a la jugada. Elegante y dinámico, aunque rehúye el choque más de lo habitual en un ariete británico, juega de espaldas y de cara a portería, con un remate al primer toque de alto nivel. En ocasiones demasiado conformista en sus recepciones adoleciendo de movimientos de ruptura, sabe ejercer el rol de asistente y en la zona de castigo es letal, con una sangre fría propia de los goleadores de alto nivel cuando desafía mano a mano al guardameta.

Ese instinto asesino, su inteligencia para leer el curso de la jugada y una notable estructura corporal aún en proceso de desarrollo son ingredientes lujosos en la cocción de un gran delantero que los hinchas ‘blues’ paladean con ilusión después del mal sabor de boca de un menú de jóvenes ilusionantes a los que el club tuvo que retirar de la carta. Mancienne, McEachran, Lucas Piazón, Borini o Kakuta, la lista de ‘juguetes rotos’ es extensa y desde el seno del club, con Mourinho a la cabeza, se trabaja con la cautela como norma principal para no desperdiciar esta hornada de jóvenes talentos.

“Si dentro de unos años Lewis (Baker), Isaiah (Brown) y Dominic (Solanke) no son jugadores de la selección absoluta, yo debería a culparme a mí mismo. Ellos son parte de un proceso que el club comenzó sin mí, pero ahora tengo chicos que serán jugadores del Chelsea. Con 17 años ellos tienen que entrenar con nosotros y jugar con los sub 21”, aseguraba José Mourinho el pasado verano cuando se refería a los jóvenes que hacían la pretemporada con la primera plantilla destacando a ese cuarteto de perlas en su cantera entre la que se destacaría el ariete nacido en Reading con su estreno en la Liga de Campeones. Esa noche fue el broche de oro para un 2014 de ensueño para Dom, como se le conoce en el vestuario londinense.

Un goleador de récord
Solanke había cerrado la campaña 2013/2014 con celebraciones, primero la de la consecución del Europeo sub 17 con Inglaterra, en la que se erigió en pieza clave de los pross y máximo goleador del torneo junto al holandés Jari Schuurman, y posteriormente la de la FA Youth Cup, en la que volvió a dejar su sello con un doblete en el partido de vuelta para doblegar al Fulham en Stamford Bridge, Méritos más que suficiente para ser premiado con el galardón de mejor jugador inglés joven del año. Lo recibió de manos de Wayne Rooney, con el que compartiría entrenamientos en la selección absoluta después de ser reclutado por Roy Hodgson para ejercitarse con el combinado nacional absoluto cubriendo el hueco del lesionado Sturridge.

El gol en las competiciones juveniles inglesas llevaba el sello de Solanke el año pasado y el atacante londinense lo ha confirmado y trasladado a nivel continental en este 2015. Máximo artillero de la Uefa Youth League con 12 dianas superando el registro establecido por Munir en la primera edición del torneo, tres de ellas fueron en la final a cuatro disputado en Nyon para ayudar a su equipo a proclamarse rey juvenil del fútbol europeo. El conjunto dirigido por Adi Viveash lograba sacarse la espina de la campaña anterior, en la que el Schalke les eliminó en el único encuentro en el que los ingleses han sucumbido en esa competición.

La victoria en competición europea fue el preludio de otra fiesta ‘blue’, ya que ayer revalidaron su título de campeón ante el Manchester City en la prestigiosa FA Youth Cup, en la que Dominic Adoleye Solanke-Mitchell, el nombre que figura en su documento de identidad, estuvo más discreto que en los dos duelos finales de la anterior campaña. Pese a ello, dejó su impronta goleadora para cerrar la victoria en el choque de ida. Una muesca más en la culata de este artillero, al que Southgate medita convocar para disputar el Europeo sub 21 de este verano. Sería otro peldaño más en la ascensión de un joven ariete con un futuro inmediato tan prometedor como difuso. “La próxima temporada tiene dos caminos. Para mí sería un gran error irse cedido a otro club en Inglaterra o en Europa”, señala José Mourinho, que tiene claro cuál sería el sendero correcto por el que guiar su progresión:  “Quedándose en el Chelsea, entrenando con el primer equipo, haciendo la pretemporada y reemplazando en algunas ocasiones a los delanteros principales y jugando cada semana con los sub 21 o sub 18 no necesitaría irse fuera cedido. Él necesita ir paso a paso y en un par de años será un jugador del primer equipo”. Paso a paso, con su potente zancada, Solanke quiere recorrer un largo trayecto en Stamford Bridge.


lunes, 22 de julio de 2013

WILFRIED ZAHA

Ya sea por cultura futbolística o por estructura de fútbol base, resulta destacable que cada país se caracterice por ‘fabricar’ con mayor éxito un perfil de jugador que se multiplica por el territorio de su geografía. Así, durante un período de tiempo determinado brotan un gran número de futbolistas con unas características similares que están destinados a competir por un puesto en un combinado nacional con tendencia al overbooking. Si Italia se caracterizó por producir zagueros de alta fiabilidad a lo largo de su historia,  en los últimos años España está alumbrando a un amplio número de centrocampistas de elevado nivel técnico y las islas británicas están viendo florecer a unos desequilibrantes extremos que compiten por los pocos puestos disponibles en los flancos de ataque de los three lions. ‘Ayudado’ por sus orígenes marfileños, el último atacante en sumarse a esa amplia nómina de escurridizos atacantes de la selección ha sido Wilfried Zaha, el joven más prometedor de la pasada edición de la división de plata inglesa.

Zaha es un potente atacante con el descaro por bandera. Pura verticalidad, la improvisación constituye el primer mandamiento de su juego. “No elijo los regates, simplemente suceden” reconoce él mismo para definir su forma de comportarse sobre el terreno de juego. Y es que cuando la posesión del balón pasa por sus botas una sensación de peligro brota por rivales y compañeros. Aún con margen de mejora en la orientación de sus controles por un mejorable posicionamiento de su cuerpo en el momento de la recepción, cuando encara con el balón controlado es totalmente imprevisible por su amplio catálogo de recursos para el desborde. No confía demasiado en su pierna izquierda pero aún así está capacitado para salir por ambos perfiles tras el regate.

Elástico, Zaha es demoledor en la arrancada, con una inusitada facilidad para mantener un ritmo alto en carrera larga y un descomunal cambio de ritmo para dejar clavados a los zagueros. De excelentes condiciones atléticas, con espacios por delante es incontenible y los contragolpes representan el escenario predilecto para explotar todas sus habilidades. Abre el campo y recibe cerca de la línea de cal, pero el carril del ataque no representa una jaula para él y se mueve por casi todas las zonas del ataque. Atrae rivales y les elimina con su espectacular regate en carrera. Entiende el juego como un constante desafío al rival. Apasionado del duelo individual, enseña el cuero, invita a su marcador a arrebatárselo para terminar alejándole de su alcance con un rápido movimiento de piernas.

Su confianza en el regate le conduce al individualismo en algunas ocasiones, aunque su toma de decisiones no acostumbra a ser una rémora para el colectivo. Malabarista, a su poderío en el regate añade un buen disparo desde media distancia que le permite aportar en el aspecto anotador, un apartado de su juego en el que aún no explota todo su potencial. Anárquico y fantástico a partes iguales, ofrece un alto rendimiento cerca de ambos costados pero la libertad que le otorga partir desde el flanco izquierdo le permite marcar diferencias. Recibe a pierna cambiada, se orienta de forma adecuada e inicia la diagonal hacia posiciones interiores realizando un eslalon sorteando contrarios a medida que se acerca al área, generando incertidumbre en los defensores y ventajas para sus compañeros de ataque. Capaz de ganar la línea de fondo con facilidad, saca provecho de la precisión de su golpeo para enviar certeros centros a la zona de castigo. Desequilibrio en estado puro, de su madurez dependerá el techo de su evolución.

Dazet Wilfried Armel Zaha nació en Abidján, la capital de Costa de Marfil, el 10 de noviembre de 1992. Como otros jóvenes prometedores de su ciudad, inició su trayectoria futbolística en el ASEC Mimosas, un prestigioso club del país africano que impulsó las carreras de jugadores como Kolo y Yayá Touré. Criado en el seno de una familia numerosa, Wilfried llegó a Londres a los cuatro años y no tardó en destacar en las prácticas deportivas escolares. Allí sus profesores le definieron como “un absoluto perfeccionista”. Vistió la camiseta del Wimblendon y se convirtió en la estrella del equipo durante numerosos torneos infantiles hasta que el Crystal Palace le incorporó a sus categorías inferiores.

“La primera vez que lo vi estábamos entrenando. Vino muy flaco, pero era muy fuerte con la pelota. Era un talento natural” recuerda Aaron Smith, uno de los coordinadores de las categorías inferiores del Crystal Palace. Unas categorías que recorrió con brillantez y velocidad, como si de una de sus habituales cabalgadas se tratase, hasta llegar al primer equipo sin haber alcanzado la mayoría de edad. La grada de Selshurst Park estaba un tanto desilusionada por aquel entonces tras perder las meritorias jugadas individuales de Victor Moses pero ya intuía que la marcha del extremo de origen nigeriano rumbo al Wigan podría ser subsanada con otro joven talento con raíces africanas. Y desde luego que así fue. Zaha debutó a finales de la temporada 2009-2010 y en la siguiente campaña se consolidó en la primera plantilla.

Todavía alternando la titularidad con la suplencia, dejó detalles de su enorme potencial como preludio a la campaña de su explosión. Y es que 2012 será un año inolvidable para él. No sólo se convirtió en el referente indiscutible del conjunto londinense, sino que acaparó los elogios del país cuando lideró a su equipo hasta las semifinales de la Carling Cup. Por el camino dejó una auténtica exhibición en Old Trafford en los cuartos de final de la competición que encandiló a Sir Alex Ferguson. Nombrado mejor jugador joven del año e internacional sub-21, Hodgson decidió premiarle con una convocatoria para estrenarse con la selección absoluta pero esa inesperada llamada iba a traer una sorpresa aún más desconcertante cuando el vertical atacante le mostró sus dudas, destapando que días antes había recibido una llamada de Didier Drogba para inducirle a que se decantase por defender a su país natal en la Copa África.

La llamada del veterano técnico inglés era para un compromiso amistoso y no le cerraba las puertas marfileñas si decidía cambiar de opinión y decantarse por el combinado africano, así que aceptó la propuesta y debutó con los pross en un encuentro ante Suecia el pasado mes de noviembre. El mismo mes que llegó al banquillo del Crystal Palace su actual entrenador, Ian Holloway, que se quedó prendado de sus magníficas condiciones. “Le he dicho a todos los jugadores de mi plantilla que le pasen el balón a él lo antes posible porque es lo mejor que le puede suceder al equipo” declaró el peculiar técnico. Unos elogios que a buen seguro contribuyeron a aumentar el ego de un chico que no destaca por su humildad. “Nunca he visto a un jugador y he pensado que es mejor que yo, a menos que se trata de Cristiano Ronaldo o Lionel Messi” aseguraba hace unos meses en referencia a su nivel.

“Quiero enfrentarme a defensores que verdaderamente me pongan a prueba” declaraba a finales de 2012, exponiendo que la división de plata del fútbol inglés era un mero trampolín para él. Apenas un mes más tarde, haciendo realidad sus deseos, el Manchester United acordaba con el Crystal Palace su fichaje y su permanencia en la entidad de Londres hasta el final de la pasada campaña. “Quiero agradecer a los directivos del Crystal Palace por hacer posible el traspaso, pero me mantendré centrado en los próximos cinco meses con el equipo” aseguró respecto a su compromiso con el club que le moldeó como futbolista. Una fidelidad que se mantuvo hasta el último momento, puesto que sus sobresalientes actuaciones fueron la piedra angular para que lograse el ascenso. Su ya ex compañero Paddy McCarthy lo tiene claro: “llegará tan lejos como se proponga. Él tiene un talento especial. Probablemente sea el jugador con más talento individual que he encontrado en mi carrera, y eso que he visto mucho”. En sus manos está no arrojarlo por la borda.