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martes, 24 de mayo de 2016

GASTÓN GURUCEAGA

Fuente: tenfield
“Me gusta porque eres el diferente. Estás vestido distinto y me gusta la presión que puede tener el puesto”, explica Gastón Guruceaga sobre su pasión por la portería. El guardameta uruguayo confesaba a la web de la FIFA en pleno Mundial sub 20 las razones que le impulsaron a enfundarse los guantes, entre las que se encuentran sus antecedentes familiares y su complexión física. Su abuelo era el cancerbero de la selección de Artigas, su región natal, y Gastón siguió sus pasos gracias a su estatura.

“El arquero que teníamos era muy malo. Entonces, como yo era uno de los más altos, me preguntaron si me animaba a atajar. Dije que sí y no salí más”, recuerda en declaraciones al diario Ovación sobre sus inicios entre los tres palos. La decisión fue acertada, ya que a los trece años, uno de los clubes más poderosos del país, Peñarol, llamó a su puerta. Preparó las maletas y se fue a Montevideo. “Me costó, pero al vivir con mi tío se me facilitaron un poco las cosas”, indica respecto a su desembarco en la capital urugaya. En la disciplina del club ‘carbonero’ confirmó todo lo que había intuido Nestor Gonçalves, el principal artífice de su fichaje por el ‘manya’.

Del centro de alto rendimiento de Peñarol a las instalaciones de la federación ‘charrúa’, ya que los técnicos de las categorías inferiores le reclutaron para integrar la disciplina de la selección sub 17, con la que vivió la primera desilusión de su trayectoria deportiva al ser descartado en la convocatoria final para disputar el Mundial de la categoría en México. Gastón, que era un año más joven que el resto de la nómina de jugadores confeccionada por Fabián Coito para preparar la competición, se desquitó cuatro años más tarde.

“No se me dio estar, pero sabía que cuando llegara a esta categoría iba a tener la edad justa. Me preparé mucho para eso. Al habérmelo metido mucho en la cabeza y haber trabajado tanto, creo que aquello me sirvió para este momento”, explicó sobre su trampolín a nivel continental. En el Sudamericano sub 20 del pasado año, en el que Uruguay ejercía como anfitrión y ya con compañeros de su generación, Guruceaga brilló con luz propia.

Una colección de intervenciones de mérito y una sensación constante de guardameta maduro y solvente desataron una catarata de elogios hacia su figura a lo largo y ancho de la parte Sur del continente. La celeste rozó el título, que le arrebató junto al billete para los Juegos de Olímpicos de Río Argentina, y el cancerbero de Peñarol se confirmó como el más prometedor del país. “Para nosotros es un jugador fundamental. Estamos en presencia de un gran arquero de presente y de futuro”, exponía Coito tras el primer encuentro disputado por los suyos en el Mundial celebrado el pasado en Nueva Zelanda. Serbia, a la postre campeona del torneo, se estrenaba en la competición y cayó derrotada, frustrada por un colosal Guruceaga y un solitario tanto de su tocayo Pereiro.
Presión bien encauzada
“Su arma más importante es la personalidad fuerte que tiene para sostener al equipo en esos momentos cuando más lo necesita. Le da apoyo a sus virtudes técnicas, físicas y tácticas”, arguye Carlos Nicola, entrenador de porteros de la selección urugaya, que ensalza esa capacidad de brillar cuando arrinconan a su equipo y le ha acompañado durante su irrupción en la portería de un conjunto con la tradición histórica de Peñarol. “Para mí es una presión linda saber que tengo que tener cero error, me motiva a estar bien entrenado”, desvela sobre su motivación para forjar un estilo de juego que se caracteriza por la solvencia.

Una ética de trabajo que le ha llevado a instaurarse en la titularidad del campeón del último Torneo Apertura a sus 20 años. “En la cancha la juventud queda de lado. Tengo que ordenar la defensa y si les pego un grito lo toman bien”, manifiesta sobre esa actitud jerárquica que ha demostrado durante sus primeros partidos como titular en la primera plantilla aurinegra. Aunque en la mayoría de choques, su bisoñez no supone obstáculo alguno, la falta de experiencia todavía le empuja a cometer algunos errores por exceso de confianza, su gran lunar junto a las dudas en el juego aéreo, minimizadas en categorías inferiores y destapadas durante su salto a la élite.

A su excelente desempeño en el uno contra uno “a partir de unas piernas muy fuertes para aguantar la posición”, como explica Carlos Nicola, agrega ambición en el blocaje. Autoritario, trata de no conceder segundos remates, aunque esa pretensión también puede inducirle al error cuando trata de atajar disparos más propicios para el despeje y deja el esférico suelto cerca de la línea de gol. “Es un gran arquero, técnicamente me gusta mucho. Tiene un gran futuro y lo está demostrando”, expresó Muslera, inquilino de la meta de la selección absoluta ‘charrúa’, antes de desvelar que felicitó a su homónimo en categoría sub 20 por su clasificación al Mundial de la categoría. La cita mundialista finalizó en clave ‘celeste’ en una tanda de penaltis de los octavos de final del torneo ante Brasil, pero a Guruceaga le esperaban gratas sorpresas para consolarle.

Las primeras fueron las ofertas de equipos italianos, turcos e ingleses, que no perdieron ojo de su capacidad de liderazgo y buen hacer bajo palos en Nueva Zelanda. A pesar de esos cantos de sirena desde el otro lado del charco, su futuro estaba en Parque Peñarol. “Por suerte en este momento no necesitamos vender. Son dos jugadores de seriedad y lucha. Nos han llamado equipos importantes, pero les dije que por ahora no son negociables”, confesó en febrero del mes pasado sobre él y su compañero Nahitán Nández Juan Pedro Damiani, presidente de la entidad, que mantuvo su palabra. El guardameta no se movió de Montevideo y Pablo Bengoechea, entrenador ‘carbonero’ hasta el pasado mes de diciembre, le abrió las puertas de la titularidad.

Su estreno en la máxima categoría del fútbol uruguayo en una victoria contra Cerro, en el que mantuvo su portería a cero y dio buena muestra de sus excelentes reflejos, fue el preludio de un semestre exitoso tanto en el plano personal como colectivo. Peñarol dio la vuelta de campeón y Guruceaga se adueñó del marco mirasol, por momentos impenetrable gracias a su destreza a la hora de achicar espacios a los atacantes y su carisma. Su afeitada cabeza y su lenguaje corporal derrochan ese garra ‘charrúa’ con la que se abre paso quemando etapas a nivel nacional e internacional.


Ya con Jorge ‘Polilla’ Da Silva al mando las cosas siguen por el cauce victorioso, con pleno de triunfos aurinegros en el arranque del Clausura. En su estreno en la Copa Libertadores, el joven guardameta de Artigas salió al rescate y permitió a su equipo rescatar un punto tras evitar el descarrilamiento en Perú ante el Sporting Cristal. Si se mantiene firme en su ruta como hasta el momento, el último vagón hará disfrutar a los maquinistas ‘carboneros’.

sábado, 4 de julio de 2015

INFORME MUNDIAL SUB 20 NUEVA ZELANDA (ATACANTES)


No fue el torneo más propicio para los arietes. Nadie logró superar los cinco goles y nadie mostró con rotundidad su candidatura para convertirse en uno de los mejores matadores del área a nivel mundial a medio o largo plazo. Sin el brillo de los finalizadores puros, emergieron los extremos que aunaron capacidad de desequilibrio y olfato anotador.

Mervo: 5/3/1995
Estrenó demarcación y su reconversión a delantero centro no pudo ser más acertada. Como referente ofensivo de la selección húngara anotó cinco goles demostrando su abanico de recursos en la finalización de las jugadas y solamente el mayor número de asistencias de Kovalenko le privó de conquistar la bota de oro de la competición. Corpulento para desenvolverse con eficacia de espaldas a portería, protege bien el esférico y, aunque no es un dechado de técnica, dejó algún detalle de habilidad en espacios reducidos. Ataca bien los espacios y demuestra astucia para anticiparse a los centrales en los envíos de sus compañeros desde el costado. Dinámico y buen cabeceador, fue de más a menos en el torneo.

Andre Silva: 6/11/1995
André Silva es un ariete voraz. Oportunista, inteligente, corpulento y raudo para finalizar la jugada con un amplio abanico de recursos. Inteligente en el desmarque y ortodoxo fuera del área para dar continuidad a la circulación ofensiva, su mentalidad ambiciosa puede jugarle malas pasadas delante del portero. Rubio Rubin es un delantero dinámico, que ataca bien los espacios y sagaz para sacar rédito de cualquier balón suelto delante del área. Echa en falta mayor corpulencia para exprimirse como única punta en el juego de espaldas. Mamadou Thiam es un ariete robusto, vigoroso en el cuerpo a cuerpo y con facilidad para armar, sin titubeos, su pierna en las inmediaciones del área. Su estatismo y carencias técnicas pueden ser obstáculos que frenen su progresión. Biesedin es un atacante de inteligentes movimientos que generan espacios para su propio beneficio y el de sus compañeros de vanguardia, pero bastante errático en la definición.

Franco Acosta: 5/3/1996
Santos Borré es un delantero de superlativa lectura de juego y lúcida movilidad que estuvo muy lejos de su mejor volumen de productividad en el frente de ataque. Apenas dejó una magnífica asistencia en el primer encuentro del torneo y su sangre fría en el mano a mano para estrenar su casillero goleador. Su socio en la vanguardia colombiana, Joao Rodríguez, se reivindicó demostrando su buen golpeo a balón parado y sensibilidad para atacar los espacios a la espalda de los centrales. Jean Carlos, habitual extremo en la cantera madridista, ejerció como referente ofensivo de la selección brasileña y, aunque apenas vio puerta, contribuyó al buen funcionamiento ofensivo de los de Rogerio Micale. Su corpulencia no está reñida con el buen manejo de balón. Franco Acosta es un punta con instinto asesino, liviano para resistir el choque con zagueros corpulentos, pero inteligente para caer a los costados generando peligro y gélido en el uno contra uno con el guardameta.

Ángel Correa, distante de su mejor rendimiento arrastrado por el caótico funcionamiento colectivo argentino, exhibió su cambio de ritmo y oportunismo para sacar provecho de su habilidad en el regate y sangre fría en la finalización de las jugadas. Kovalenko, desde su posición por detrás del punta, logró coronarse como máximo artillero merced a su acierto en la ejecución de libres directos, inteligencia para atacar los espacios y precisión a la hora de encontrar los huecos idóneos para castigar a los guardametas apareciendo por sorpresa dentro del área. Su compañero en el frente de ataque, Kabaiev, diestro acostado a la banda izquierda, hizo de la diagonal un quebradero de cabeza para todos los laterales que le sufrieron, pero le lastró su intermitencia. Gelson Rodrigues fue un torbellino partiendo desde ambas orillas del campo. Centelleante, a su insultante facilidad para el desborde y la osadía de sus movimientos agregó eficacia en el disparo desde fuera del área.

Gbakle: 20/12/1995
Arriola fue un puñal por el costado diestro, pura verticalidad no siempre bien rentabilizada por sus errores a la hora de seleccionar la mejor opción para finalizar la jugada. Compartió demarcación con el estadounidense de ascendencia mexicana Luchkevych, extremo ucraniano de vertiginosa conducción en ocasiones pasado de revoluciones pero siempre incisivo. Cerca de la línea de cal pero con un radio de acción más amplio completó una gran competición Gbakle, con la osadía como base de su juego. Con buen manejo de ambos perfiles, exhibió un amplio catálogo de recursos para el desborde y un peligroso disparo desde media distancia. Más discreto que de costumbre, Rony Lopes dejó destellos de su verticalidad y su peligroso cambio de ritmo. Yahaya, desde su ubicación inicial en el flanco izquierdo del ataque, se movió con libertad por zonas interiores para manifestar su juego irreverente plagado de engaño al zaguero y contundente para culminar las jugadas sin necesidad de pisar la zona de castigo.

Gabriel Jesus es un extremo bullicioso, eficaz y descarado en el regate e inteligente para asociarse con su lateral. Necesita seleccionar con mayor acierto cuando soltar el balón y cuando retenerlo, así como reponerse mentalmente con más premura cuando sus primeros desafíos individuales en la banda no son exitosos. Ivo Rodrigues, al igual que el brasileño, también demuestra una innata facilidad para el desborde y alta porcentaje de éxito en el uno contra uno ya sea cerca de la línea de la cal o en zonas interiores. Atributos que combina con oportunismo para aportar su sello en el apartado anotador. Unos guarismos que no fueron todo lo brillantes que cabría esperar en el referente ofensivo de la selección campeona como Saponjic, quien pese a todo anotó el gol que dio el pasaporte a los balcánicos a la final y se fajó haciendo la labor oscura para que otros compañeros como Zivkovic o Milinkovic-Savic brillasen.

Mandic: 27/2/1995
El delantero del Partizan, benjamín del conjunto dirigido por Veljko Paunovic, alternó la titularidad con Mandic, de potente zancada y generoso en el esfuerzo, que se movió con acierto lejos de portería sin renunciar a dejar su huella perforando las redes rivales como hizo en la gran final. Olfato que también manifestó Khamdamov, extremo zurdo uzbeco con capacidad para exprimir su potencia en carrera al espacio para definir con acierto delante del portero. Actuando como falso ‘9’ Mukhtar ofreció su pegada al cuadro germano. Violentos golpeos desde larga distancia, precisos remates al primer toque dentro del área y certeras ejecuciones a balón parado para completar su póker de dianas en la competición, empañado por su fallo desde los once metros en el cruce de cuartos de final ante Mali que desembocaría en la despedida teutona.

miércoles, 1 de julio de 2015

INFORME MUNDIAL SUB 20 NUEVA ZELANDA (DEFENSAS)

El primer Mundial sub 20 en el que Serbia tocó la cima fue una competición de contrastes, de magia y talento en situaciones ofensivas frenados por la disciplina y las notables acciones de las múltiples individualidades que emergieron desde la retaguardia. Aquí se desgranan algunas de las más destacadas.

Joao Pedro: 15/11/1998
Desde el carril diestro fue una de las claves del buen funcionamiento ofensivo del combinado carioca. Con una enorme incidencia en el ataque posicional, de su sociedad con su compañero de banda Gabriel Jesus emanó la mayoría de profundidad mostrada por la selección brasileña, segunda máxima goleadora de la competición con 15 tantos en 7 partidos. Muy potente en carrera, dobla de manera constante al extremo para ganar línea de fondo con inusitada facilidad y, desde allí, elegir con tanto criterio como precisión la mejor opción para asistir a los atacantes o centrocampistas que llegan desde segunda línea. Su rigor táctico dista bastante de ser el optimo y peca de fogosidad a la hora de irrumpir en campo contrario, pero trata de suplirlo con su frescura física y puede sorprender con su disparo desde larga distancia.

Veljkovic: 26/9/1995
Líder de una solvente zaga serbia que apenas concedió cuatro goles a lo largo de la competición, refrendó las buenas sensaciones que había mostrado cuando se proclamó campeón de Europa sub 19 hace dos veranos en Lituania. Sujetó a su selección cuando peor lo estaba pasando en la final ante Brasil y sobre su disciplina táctica se vertebró el entramado defensivo de un conjunto que mostró muy pocas fisuras hasta en las prórrogas. Gracias a su buen posicionamiento sufre poco cuando el rival busca su espalda con envíos profundas y demuestra inteligencia para anticiparse a los movimientos adversarios y achicar sin necesidad de recurrir a la falta. Eficaz en el tackle y sereno con el balón en los pies.

Joao Nunes
Portugal se despidió del torneo en cuartos de final ante la subcampeona Brasil con apenas dos goles encajadas, registro que le convirtió en la selección menos goleada de la competición, y este autoritario central tuvo mucho que ver en ello. Aplomo de veterano el que desprende este joven zaguero en cada movimiento. Él acompasa a sus compañeros de zaga con sus movimientos certeros, impone su ley en las batallas aéreas de cualquier rincón del terreno de juego e incluso es capaz de saltar varias líneas de presión con su buen desplazamiento en largo cuando el conjunto rival asfixia la salida de balón. Vehemente en los balones divididos, a pesar de su envergadura no desnuda sus carencias ante delanteros livianos por su potente zancada.

Youssouf Koné: 5/7/1995
El juego asociativo de Mali que tan buenas triangulaciones deparó entre el doble pivote y la línea de tres jugadores por detrás del punta encontró un recurso más en este pausado lateral izquierdo que supo seleccionar sus incursiones ofensivas para generar peligro explotando la profundidad de su flanco. En su zurda aúna el tacto para asistir tanto en carrera como a balón parado con la violencia de sus golpeos desde larga distancia para desafiar al guardameta. Hábil para desenvolverse en espacios reducidos, peca de perezoso a la hora de regresar en el retorno tras sus irrupciones en campo contrario y en las basculaciones, pero demuestra solvencia cuando el extremo le desafía en el uno contra uno cerca de la línea de cal.

Akpoguma es un lateral diestro de extraordinaria capacidad aeróbica con buenos fundamentos técnicos que también es capaz de actuar con solvencia en el eje de la zaga gracias a su corpulencia. En ocasiones peca de impetuoso. Miazga es un central muy rocoso, eficaz en el tackle e imperial en las disputas aéreas, que debe incidir en su capacidad de concentración y resguardarse más ante los envíos a su espalda. En el único partido en el que no estuvo sobre el rectángulo de juego, su selección recibió tres goles. Marlon demuestra en el eje de la zaga su capacidad de anticipación y su potente zancada, cualidades empañadas frecuentamente por su abuso del tackle. Mediocentro en origen, Andrés Tello supo adaptarse al flanco diestro de la zaga ofreciendo salida de balón por el costado y buena disciplina táctica. Hamidou Maiga es un central de imponente presencia física, tan autoritario como excesivamente vehemente en algunas ocasiones.

Carter-Vickers: 31/12/1998
Clave en el inicio de la jugada, además de mostrar su poderío en las alturas en ambas áreas, Stark confirmó que es un gran proyecto de central. Al igual que su compañero en el eje de la zaga, Kempf, muy disciplinado en el apartado táctico y con un buen desplazamiento en largo, anticipativo, pero en ocasiones poco expeditivo para frenar a atacantes dinámicos. Carter-Vickers, benjamín del conjunto estadounidense, es un central corpulento y atlético, mucho más maduro de lo que sus 17 años podrían indicar y pegajoso en el marcaje de casi cualquier perfil de delantero. Una sensación de seguridad que también transmitió el colombiano Juan Quintero, mariscal del área con gran lectura de juego.

Lemos se mostró como un central ágil, anticipativo y con criterio con la pelota en los pies, pero también excesivamente descontrolado en los balones divididos. Su compañero de selección y de zaga Mathias Suárez demostró solvencia para recorrer el carril zurdo a cambio de sacrificar la vigilancia de su espalda. Pasado de revoluciones cuando el choque navega por broncos derroteros. Misma impulsividad que en ocasiones le juega malas pasadas a Kristzian Tamás, extremo zurdo reconvertido a lateral. Veloz, vertical y con buenos fundamentos técnicos, su capacidad de reacción le convierte en difícil de superar en el uno contra uno.

El brasileño Jorge se mostró como un lateral ofensivo, siempre abierto a buena altura y con inteligencia para moverse en posiciones interiores, pero bastante relajado en casi todas sus acciones defensivas. Antonov es un portento físico, un lateral de largo recorrido que devora el carril izquierdo, pero con algunos problemas para sujetar a centrocampistas de alto nivel técnico como se evidenció en la final con Gabriel Jesus. Kevin Gutiérrez demostró vocación ofensiva y golpeo de precisión quirúrgica a balón parado, aunque también excesiva precipitación en algunos lances del juego. Rafa exhibió su sedosa zurda en la ejecución de jugadas a balón parado y atrevimiento para interactuar con su compañero de banda. Con margen de mejora en labores defensivas. Tripichio fue uno de los pocos que se salvó de la quema en el desastre argentino. Versátil e inteligente tácticamente, demostró pundonor y criterio cuando se asomó a campo contrario.

lunes, 29 de junio de 2015

ESPECIAL MUNDIAL SUB 20 NUEVA ZELANDA (PORTEROS)


“Somos un equipo y un solo corazón”. Las palabras las pronunció Rajkovic, que ejerció de capitán también en los micrófonos, para describir el porfiado título de su selección, que derrotó a Brasil con un gol de Maksimovic en los compases finales de la prórroga, la cuarta consecutiva en el torneo para los balcánicos. Agarrados a esa fe inquebrantable, el conjunto dirigido por Veljko Paunovic conquistó de manera sorprendente su primer entorchado mundial en la categoría desde su constitución como nación. El joven portero del Estrella Roja fue el líder de una prometedora generación que recoge el testigo de esa pléyade de estrellas que defendió la casaca de Yugoslavia hasta lograr el triunfo final en el Mundial juvenil de 1987 celebrado en Chile. 18 años después, un corajudo grupo de jóvenes devolvió las celebraciones a Belgrado con sus proezas en un campeonato que siempre deja nombres propios que conviene recordar.

Rajkovic (Estrella Roja: 31/10/1995)
El mejor portero de la competición y principal artífice del histórico triunfo de su selección es un coloso que ha hecho valer en Nueva Zelanda la experiencia derivada de defender con solvencia el marco de un histórico de su país como el Estrella Roja. Guardameta de personalidad arrolladora, justifica el brazalete de capitán con su gran liderazgo. Sabe espolear a sus compañeros y muestra el lenguaje corporal de un veterano para ofrecer pausa cuando los suyos están sufriendo. Muy disciplinado en la colocación bajo palos, achica rápido para reducir el ángulo de disparo al atacante y reacciona con eficacia escudado en sus espectaculares reflejos. Intenso para desbaratar segundas opciones,  atesora potencia en la estirada para llegar bien a palos.

Guruceaga (Peñarol: 15/3/1995)
Steffen es un guardameta de extraordinarias condiciones físicas. Espigado, tremendamente ágil y veloz para desplazarse lateralmente interpretando bien el curso de la jugada. Completo también técnicamente, no explota su envergadura en el juego aéreo. Guruceaga  es un arquero muy sobrio, con una confianza en sí mismo que provoca que sea muy difícil de superar en el mano a mano y que conjuga envergadura con agilidad. Poco dado a los artificios, ofrece mucha seguridad a su zaga. Jean logró encadenar más de 500 minutos sin recoger el balón de dentro de su portería.  Un cancerbero con buena colocación, ágil y ducho en el juego de pies, pero con algunas dudas a la hora de desbaratar envíos cruzados.

Sarnavskiy es un portero atípico en categorías inferiores. Dominador de las disputas aéreas, talón de Aquiles de muchos compañeros de demarcación especialmente en su etapa formativa, su confianza le ayuda a desbaratar numerosas ocasiones de peligro rivales en situaciones de desventaja. Djigui Diarra es un guardameta de escasa envergadura, pero de gran agilidad y buenos reflejos. Irregular, es tan espectacular como impredecible. En una generación con una propuesta muy conservadora como la austriaca, un guardameta como Casali, que transmitía constantemente sensación de seguridad, no tardó en asumir un rol capital. Imponente envergadura aderezada con inteligencia para interpretar el curso de la jugada que debe mostrar más decisión a la hora de abandonar la línea de gol. Ibou Sy fue la gran revelación de la portería, pues no se esperaba ni su titularidad y acabó siendo una de las principales bazas en la cuarta plaza de Senegal. Reflejos felinos se conjugan en este especialista en el desafío desde los once metros que necesita mejorar técnicamente. Andre Moreira es un portero sobrio y de gran presencia física, con capacidad para dominar su área pero poco explosivo para reaccionar cuando concede segundas oportunidades.


martes, 23 de julio de 2013

MUNDIAL SUB-20 2013 (ONCE DE BRONCE)


Fue un mundial más competitivo que atractivo, decidido por una batalla final caracterizada por el rigor táctico que solamente pudo encontrar vencedor desde los once metros. El Mundial sub-20, vivero inagotable de talentos, deparó como siempre muchas sorpresas. La épica ligada a la aventura iraquí, la frenética vocación ofensiva de los ghaneses o la madurez táctica de los uruguayos, que tras dejar en la cuneta a una de las grandes favoritas, sucumbió en una dolorosa tanda de penaltis ante una Francia sustentada en las intervenciones de su guardameta Areola. Los galos aderezaron su extraordinario poderío físico con dosis de talento individual y confirmaron su vitola de favorita alzando un trofeo que nunca había conquistado. No fue la edición más brillante pero, como siempre, ha permitido vislumbrar grandes nombres para el futuro.

Kapino (1994, Grecia)
Espigado guardameta no exento de agilidad en la estirada. Sobrio en sus intervenciones, denota temperamento ganador y no le tiembla la voz para corregir los desajustes de su zaga. Imponente por estructura física, saca rédito de su corpulencia y es difícil de batir en el uno contra uno por su capacidad para tapar ángulo de disparo al atacante. Académico en la colocación, interpreta bien el transcurso de la jugada para ejecutar la acción adecuada pero no renuncia a rectificar sobre la marcha escudado en sus magníficos reflejos. Con margen de mejora en las salidas para exprimir su envergadura, demuestra buena técnica de blocaje.

Campos (1993, Chile)
Junto a Lichnovsky, el gran activo defensivo de una selección chilena repleta de talento en su zona de ataque. Lateral diestro anticipativo, con determinación para recuperar el cuero lejos de su área al que su buen nivel aeróbico y potente zancada le impulsan a pisar con frecuencia campo contrario. Con criterio para seleccionar sus irrupciones en ataque, demuestra compenetración con sus compañeros de zaga y cierra bien cuando el cuero discurre por el carril opuesto. Con algunos problemas para medir el timming de sus entradas, es generoso en el esfuerzo y ayuda en la defensa de jugadas a balón parado por su estructura corporal.

Zouma (1994, Francia)
Condicionado en la primera fase por problemas físicos, cometió un error de bulto en la batalla por el primer puesto de grupo contra España pero ese fue su único lunar a lo largo del campeonato. Central corpulento, impetuoso y vehemente en sus entradas con gran determinación para ir al cruce. Reactivo en el giro a pesar de su desarrollo muscular, nunca rehúye el cuerpo a cuerpo consciente de su capacidad para salir victorioso de él. Rocoso e imperial en el juego aéreo, a su potencia en el salto añade buen posicionamiento para cabecear con acierto. Es toda una referencia en las jugadas a balón parado de ambas áreas.

Tiago Ferreira (1993, Portugal)
Rindió por debajo de su mejor nivel, pero pese a ello y a la prematura eliminación de su selección demostró condiciones para convertirse en uno de los centrales con mejor porvenir de los que se dieron cita en Turquía. Zaguero belicoso con la anticipación como eje central de sus acciones defensivas. Potente en el salto, a pesar de no ser el más espigado se muestra autoritario en el juego aéreo. Con criterio en la salida de balón, atesora un buen desplazamiento en largo. Aún le falta solvencia cuando sale de su radio de acción habitual y comete errores relacionados con la confianza. Maduro, interpreta bien su posicionamiento.

Stafilydis (1993, Grecia)
Líder indiscutible de la solvente zaga helena, su regularidad y recorrido ofensivo le permitieron destacar en todos los encuentros disputados. Rápido y constante a la hora de doblar al extremo de su banda, demuestra buen tacto para enviar sus servicios al corazón del área. Por pulir en la parcela táctica, supeditada la espalda a la velocidad progresiva de su carrera y abusa del tackle para frenar a su marcado. Resistente aeróbicamente, conduce bien el cuero para batir líneas de presión, ofrece amplitud y estira al rival. Dominador del factor sorpresa en sus irrupciones ofensivas, demuestra pundonor y no le asustan los duelos de pierna dura.

Gino Acevedo (1993, Uruguay)
Impecable en los momentos decisivos de la competición, es un escudero excelente, el trabajador silencioso que todo entrenador desea. Inteligente en la presión, demuestra rigor táctico para ir al achique y cerrar opciones de pase al rival. Pragmático en la entrega, no ofrece excesiva profundidad pero evita perdidas peligrosas para los intereses de su equipo. Intenso en fase de repliegue, su centro de gravedad le permite abarcar mucho terreno por su solvencia en el desplazamiento lateral y no lo acusa en el choque por su valentía en balones divididos. Dinámico para ofrecer una línea de pase en fase de salida, se prodiga poco en ataque.

Humam Tareq (1996, Iraq)
El faro del combinado iraquí que fue apagándose a medida que avanzó la competición. Una disminución lumínica más relacionada con el ámbito físico que con la asunción de responsabilidades. Zurdo de buena visión de juego y habilidoso en el manejo del esférico, ya fuese cerca del costado izquierdo o en posiciones interiores, desprendía la sensación de futbolista llamado a marcar diferencias, perteneciente a esa estirpe de jugadores que pretenden cambiar el curso del encuentro con una acción. Certero en los controles y muy potente en la arrancada, desequilibra con sus conducciones y desde el pase profundo.

 Deulofeu (1994, España)

Desequilibrante por antonomasia, fue de más a menos y su selección echó de menos su desparpajo en los momentos decisivos. Extremo que destaca por su inusitada facilidad para desbordar a su par. Con mucho desparpajo, busca el uno contra uno sin descanso y con un elevadísimo porcentaje de acierto. Esa confianza en sus propias posibilidades le empuja hacia el individualismo y le obnubila a la hora de tomar la decisión colectivamente más correcta. Con salida por ambos perfiles tras el regate, es sorprendente en el desborde y gana sin dificultades la línea de fondo. Un extremo con unas fantásticas condiciones innatas que deben ser pulidas.


Gianniotas (1993, Grecia)

Formó junto a Stafylidis una de las sociedades exteriores más prolíficas de la competición. Extremo con inusitada facilidad para el regate en carrera y salida por ambos perfiles tras él. Acelerador constante de los ataques de su equipo, ha sido el elemento protagonista dentro de una selección eminentemente contragolpeadora. Aún le falta claridad para ejecutar la acción más oportuna y sacar mayores réditos de su innata capacidad para el desequilibrio, pero somete a su marcador a un intenso esfuerzo físico. Dañino en la diagonal y potente en su salida exterior, golpea con ambas piernas pero echa en falta calma para finalizar las jugadas.

Nico López (1993, Uruguay)

Punto de referencia ofensivo del combinado ‘charrúa’, su protagonismo impregna todas las acciones ofensivas y va más allá de sus goles. Movilidad, velocidad y criterio en la asociación para dinamizar el frente ofensivo. Zurdo de buen manejo de balón, dañino como una daga en la conducción en carrera y punzante en sus desmarques de ruptura. Demoledor en los primeros metros de carrera, los zagueros le retan en la pugna física por su endeblez en el apartado muscular. Excelente en los controles, orienta bien sus recepciones pero debe progresar en la toma de decisiones para no perder el cuero cuando retrasa su posición.

Sanabria (1996, Paraguay)

El más joven del combinado guaraní, cambió la dinámica del duelo ante México saliendo desde el banquillo y se consolidó en la titularidad a base de magníficas actuaciones solamente empañadas por su pueril expulsión en la despedida paraguaya ante Iraq. Delantero de nueva generación, con la portería entre ceja y ceja, pero con gran facilidad para influir en el enriquecimiento del ataque posicional de su equipo. Acertado en la definición de jugadas por su sangre fría y variedad de recursos, es inteligente en sus movimientos fuera del área gracias a su capacidad asociativa. Dinámico y descarado, debe adquirir mayor madurez.

lunes, 22 de julio de 2013

MUNDIAL SUB-20 2013 (ONCE DE PLATA)

Fue un mundial más competitivo que atractivo, decidido por una batalla final caracterizada por el rigor táctico que solamente pudo encontrar vencedor desde los once metros. El Mundial sub-20, vivero inagotable de talentos, deparó como siempre muchas sorpresas. La épica ligada a la aventura iraquí, la frenética vocación ofensiva de los ghaneses o la madurez táctica de los uruguayos, que tras dejar en la cuneta a una de las grandes favoritas, sucumbió en una dolorosa tanda de penaltis ante una Francia sustentada en las intervenciones de su guardameta Areola. Los galos aderezaron su extraordinario poderío físico con dosis de talento individual y confirmaron su vitola de favorita alzando un trofeo que nunca había conquistado. No fue la edición más brillante pero, como siempre, ha permitido vislumbrar grandes nombres para el futuro.

Bonilla (1993, Colombia)
Solamente la frialdad de Areola en la final impide que sea catalogado como mejor portero de una competición que disputaba por segunda vez. Incluso anotó un penalti en la decisiva tanda ante los surcoreanos que dejó a su país en la cuneta. Guardameta de gran presencia física no exento de agilidad y personalidad. Siempre concentrado y en tensión, es elástico y potente en el impulso para llegar a palos. Extraordinario en la reacción amparándose en sus excelentes reflejos, es difícil de batir en el mano a mano por su determinación reduciendo ángulo de disparo al atacante. Demuestra jerarquía para liderar a su línea de zagueros.

Varela (1993, Uruguay)
En Turquía confirmó las aptitudes que convencieron a Ferguson para acometer su fichaje por el Manchester United. Lateral equilibrado, de excelente rendimiento tanto en la faceta ofensiva como en la defensiva. Difícil de superar en el uno contra uno, es pegajoso en la marca y maduro para interpretar la acción a ejecutar. Incansable, agobia al extremo por su insistencia y sus pocas concesiones. Potente en la zancada, selecciona bien sus subidas y se incorpora con criterio al ataque sacando provecho de las superioridades con su compañero de banda. Su lectura de tiempos en el repliegue le permite brillar en la defensa zonal. Una joya a pulir.

Giménez (1995, Uruguay)
El benjamín del conjunto uruguayo fue uno de las grandes revelaciones pese a su bisoñez. Central con gran capacidad para anticiparse a los movimientos del delantero escudándose en sus buenas condiciones físicas. Robusto, muy aguerrido en la marca individual, se mueve con soltura cuando sale de su radio de acción habitual. Impulsivo, demuestra eficacia en el tackle, aunque en ocasiones abuse de él. Contundente al cruce, se impone con facilidad en balones aéreos frontales y no sufre excesivamente con espacio a su espalda. Culminó su gran campeonato con una buena actuación ubicado en el costado diestro de la zaga en la final.

Ali Faez (1994, Iraq)
Una de las piezas claves dentro de la sorprendente selección iraquí. Lejos del carácter volcánico de su compañero Ali Adnan, es uno de los líderes de la zaga desde la serenidad. Por momentos impertérrito, es un central poseedor de un buen nivel técnico que le permite iniciar la jugada con criterio, batiendo sin dificultades la primera línea de presión rival. Solvente en los cruces, su dosificación de esfuerzos garantiza la regularidad a lo largo del encuentro. Sufre con envíos largos a su espalda y ante delanteros que atacan bien el espacio por sus carencias de velocidad en carrera. Poseedor de un gran golpeo, ejecuta con peligro libres directos lejanos.

Digne (1993, Francia)
Lateral de largo recorrido que representa una bocanada de aire fresco para su equipo. El costado izquierdo es su guarida, el escenario elegido para mostrar todo su potencial atlético y asestar zarpazos a quienes tienen la misión de abortar sus peligrosas irrupciones ofensivas. Potente zancada y notable progresión en carrera son sus mejores armas para recorrer de forma incansable un costado del que se adueña sin complejos a pesar de su bisoñez. Su gran virtud reside en el factor sorpresa, aprovechando su potencia para irrumpir desde campo propio. Por pulir en lo táctico, es difícil de contrarrestar por su gran golpeo en carrera.

Cristóforo (1993, Uruguay)
De menos a más en el torneo, acabó erigiéndose en el jefe de operaciones de la sala de máquinas uruguaya. Trabajador silencioso, es preciso en la entrega, no es un dechado de profundidad en el pase pero desahoga el inicio de la jugada. Poseedor de un buen desplazamiento largo, se asoma poco al ataque pero demuestra un golpeo académico desde media y larga distancia. Disciplinado en su posicionamiento dentro del terreno de juego, demuestra buena lectura defensiva y ofensiva. Intenso en balones divididos, barre el caudal ofensivo rival y organiza con coherencia a través de pases sencillos pero pragmáticos.

Aboagye (1995, Ghana)
Comenzó el torneo como suplente, pero terminó convirtiéndose en la auténtica brújula de la selección ghanesa. Talentoso e imaginativo, comanda los ataques de su equipo por su perfil creativo y precisión en la entrega. Rápido de piernas e inteligente en la orientación de sus controles, aunque es un buen conductor de juego genera más peligro cerca del área rival por su facilidad para hallar huecos en situaciones en las que otros solamente los intuyen. Aún intermitente a lo largo del encuentro, es liviano y le perjudica la pugna física. Dinámico para ofrecer líneas de pase, maneja con brillantez todas las superficies de contacto.

Thauvin (1993, Francia)
Salvador de su país en la dura semifinal contra Ghana, a lo largo de la competición fue una daga que agitó la frecuentemente poco fluida circulación francesa. Atacante zurdo con una innata capacidad para el desborde. Rápido y habilidoso en la conducción, elimina rivales gracias a su destreza en el regate y combina con acierto tirando paredes a alta velocidad. Incisivo y constante a la hora de encarar a su par, es un generador continuo de ocasiones de gol pero debe mejorar su precisión en la finalización de jugadas. Domina la pausa y el cambio de ritmo, rinde a gran nivel en ambos costados y demuestra tacto en la asistencia.

Derlis González (1993, Paraguay)
El elemento diferencial dentro de un aguerrido combinado paraguayo que tiene muy arraigado el gen batallador. Segundo punta bullicioso y osado, némesis de centrales corpulentos por su constancia y velocidad en el desafío individual. Eléctrico y móvil, aprovecha su descaro en el regate para generar dudas en el entramado defensivo rival desde el costado.  Incisivo para atacar los espacios, saca muchos réditos al contragolpe y demuestra criterio a la hora de finalizar las jugadas. Vertiginoso en la conducción, debe seleccionar mejor los momentos de pausa para no perjudicar al colectivo. Su picardía le garantiza buenos registros goleadores.

Acheampong (1993, Ghana)
Una de las claves del gran torneo realizado por la ofensiva selección ghanesa. Verticalidad a raudales, un auténtico vendaval por el costado izquierdo que no cesa en sus maniobras de desborde. Devastador en la arrancada, obliga a su marcador a un gran despliegue físico por su capacidad para intentar sin descanso el uno contra uno. Incisivo atacando los espacios, gana la línea de fondo con una facilidad abrumadora pero aún peca de precipitación para que sus asistencias encuentren destinatario. Punzante en las diagonales, aunque acostumbra a ofrece una salida exterior también habilita espacios para las subidas de su compañero de banda.

Castillo (1993, Chile)
Mezcla la corpulencia de un ariete clásico con la interpretación del juego de un segundo punta de nueva generación. Excelentemente formado en el apartado físico, su contundencia en el remate no ensombrece su desempeño fuera del área de castigo. Inteligente para atacar los espacios libres, su potente zancada le capacita para ofrecer rupturas cortas difíciles de defender para centrales espigados. Desahoga a su equipo ganando los duelos aéreos, cae a bandas, saca provecho de sus controles para no obstaculizar el ritmo del ataque colectivo y su amplia variedad en la finalización de las jugadas le permite sorprender a los guardametas.