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martes, 10 de mayo de 2016

ALEX IWOBI

Foto: Goonersphere

“Es una locura, un sentimiento demencial. Cuando eres joven sueñas con esto, es como un sueño hecho realidad”, afirmaba Alex Iwobi tras su primera titularidad liguera en el Emirates Stadium. Lo hacía todavía en una nube, gracias a una tarde para imborrable para él, en la que la hinchada del Arsenal coreó su nombre mientras le ovacionaba al ser sustituido. Un preciso centro al área antes de cumplirse los cuatro minutos que Alexis Sánchez aprovechó para abrir el marcador, una diana al filo del descanso que encarriló la goleada y varias maniobras ofensivas que pusieron en jaque a la defensa del Watford fueron los méritos para recibir el cariño de toda la grada ‘gunner’.
“Tiene algo especial”, explicaba Wenger en la zona mixta del estadio londinense sobre el enésimo joven al que permitió dar el salto al primer equipo desde las categorías inferiores durante su larga estancia en el club. Su halago refrendaba la confianza depositada en él que desprendían sus palabras cuatro días antes de situarle en el once inicial por primera vez en un encuentro de Liga de Campeones, en un escenario de la magnitud del Camp Nou. “Lo que veo en él es un jugador creativo, que trabaja muchísimo y tiene un gran espíritu de equipo. Puede jugar por ambas bandas y moverse por el centro, es un jugador muy interesante”, declaraba el alsaciano a la web de la UEFA.
“Es versátil y tiene un grandísimo atributo, porque los delanteros normalmente no tienen esa visión de 360 grados que se necesita en el centro del campo”, expresaba Arteta en la web del Arsenal después de la buena actuación del joven atacante en el duelo copero ante el Hull City. Una visión periférica ensalzada por el mediocentro donostiarra que, a la luz de sus últimas declaraciones, pule con su compañero Özil como espejo. “No sé cómo lo hace porque en el campo piensas que va a buscar a alguien cerca suyo, pero él siempre parece tener el tiempo del dominio del tiempo y el espacio. Es consciente de lo que le rodea, he aprendido mucho de él”, concedió Iwobi tras repartir dos asistencias en el feudo del West Ham.
“Es sorprendente lo rápido que se ha integrado en nuestro juego”, indicó después de ese encuentro ante los ‘hammers’ Wenger, que confesó estar gratamente sorprendido por su rendimiento. “No esperaba este nivel de eficacia ni su impacto en el marcador”, proclamó el alsaciano acerca de un futbolista que ha logrado dos goles y ha gestado una terna en sus tres primeras titularidades en el campeonato liguero. Una excelente carta de presentación que ha escrito gracias a su instinto para interpretar el juego en el área y sus cercanías, aderezada con esa voluntad creativa y coral en sus acciones que tan bien casa con la propuesta asociativa del equipo londinense.
Iwobi mueve de forma continua sus brazos para reclamar la posesión del cuero o indicarle a su compañero el movimiento a desarrollar para continuar la jugada cuando es él quien tiene el esférico en sus botas. Aunque no se prodiga en desmarques de ruptura, sí traza con frecuencia los de apoyo y se mueve con inteligencia entre líneas. “Es un poco tímido y no habla demasiado, pero coge todos los consejos que le dan y trabaja muy duro”, revela su compañero Coquelin sobre un futbolista que pese a tener los costados como posición de partida no responde a los cánones de los extremos forjados en territorio británico. Lejos de ser una centella en carrera, su ejecución técnica no es la más brilllante, pero se maneja bien en espacios reducidos, con facilidad para el amago y el cambio de pierna, arma valiosa para dar fluidez a la circulación de balón junto a su agilidad mental.

De ‘león’ a ‘águila’
Nacido el 3 de marzo de 1996 en la ciudad nigeriana de Lagos, Alex Iwobi llegó a Londres siendo un niño y a los ocho pasó a formar parte de la academia del Arsenal. Sobrino de Jay Jay Okocha, en su día protagonista del traspaso que implicaba a un jugador africano con un desembolso más cuantioso fruto de los 24 millones de dólares que el PSG pagó al Fenerbahçe, su progresión en la cantera ‘gunner’ le permitió jugar con la selección inglesa desde la categoría sub 16 hasta la sub 18, pero con el paso del tiempo eligió representar a su país de origen.
“Entiendo que algunos aficionados de Inglaterra estén sorprendidos con mi decisión”, confesó Iwobi a The Sun, un medio que también recogió el motivo de su elección. “Cuando recibí la primera llamada de la federación nigeriana, mi padre me dijo que siguiese a mi corazón y eso fue lo que hice”, explicó el atacante de 19 años, que también reconoció la influencia en su decisión de una leyenda ‘gunner’ como Nwanko Kanu y su tío Okocha, con cuyas comparaciones tendrá que lidiar en sus actuaciones con la casaca verde de las ‘superáguilas’: “Es una leyenda del fútbol africano, sé que voy a tener que trabajar duro para que la gente hablé bien de mí”.
“Creo que va a dejar huella. Él es de Nigeria y todos le apoyamos y adoramos. Es la estrella que estamos buscando”, señaló Kanu, ex-compañero de selección de su tío Okocha, que mostró la admiración por su joven compatriota tras su gran actuación ante el Watford. “Enhorabuena Iwobi, estamos orgullosos de ti, así que continúa jugando de esta manera”, escribió en su perfil de Twitter el espigado exariete Kanu. Iwobi debutó en octubre de 2015, pero el encuentro era de carácter amistoso y le permitía retractarse en su decisión de elegir a la selección africana. La confirmación oficial llegó el pasado mes de marzo, cuando disputó unos minutos en el encuentro de clasificación para la Copa de África ante Egipto, que dio la vuelta al mundo por una afluencia en las gradas muy superior a la capacidad del estadio.
Su eclosión en 2016 y la confianza que la federación nigeriana parece tener depositada en él podrían traer consigo una consecuencia negativa para Wenger.“Espero con ansias los próximos Juegos Olímpicos y si estoy convocado daré lo mejor de mí para hacer una contribución significativa”, declaró Iwobi la pasada semana para presentar su candidatura a estar en Brasil este verano representando su país en una cita deportiva que le haría perderse el inicio de la próxima Premier League. “Tenemos que respetar su decisión”, manifestó conciliador el entrenador francés, que confirmó que el club está en negociaciones con su joven perla para prolongar su vínculo contractual hasta 2021. Una operación que contempla un suculento aumento de suelo para seguir fomentando el vuelo de un águila que cañonea defensas con rumbo firme.

sábado, 4 de julio de 2015

INFORME MUNDIAL SUB 20 NUEVA ZELANDA (ATACANTES)


No fue el torneo más propicio para los arietes. Nadie logró superar los cinco goles y nadie mostró con rotundidad su candidatura para convertirse en uno de los mejores matadores del área a nivel mundial a medio o largo plazo. Sin el brillo de los finalizadores puros, emergieron los extremos que aunaron capacidad de desequilibrio y olfato anotador.

Mervo: 5/3/1995
Estrenó demarcación y su reconversión a delantero centro no pudo ser más acertada. Como referente ofensivo de la selección húngara anotó cinco goles demostrando su abanico de recursos en la finalización de las jugadas y solamente el mayor número de asistencias de Kovalenko le privó de conquistar la bota de oro de la competición. Corpulento para desenvolverse con eficacia de espaldas a portería, protege bien el esférico y, aunque no es un dechado de técnica, dejó algún detalle de habilidad en espacios reducidos. Ataca bien los espacios y demuestra astucia para anticiparse a los centrales en los envíos de sus compañeros desde el costado. Dinámico y buen cabeceador, fue de más a menos en el torneo.

Andre Silva: 6/11/1995
André Silva es un ariete voraz. Oportunista, inteligente, corpulento y raudo para finalizar la jugada con un amplio abanico de recursos. Inteligente en el desmarque y ortodoxo fuera del área para dar continuidad a la circulación ofensiva, su mentalidad ambiciosa puede jugarle malas pasadas delante del portero. Rubio Rubin es un delantero dinámico, que ataca bien los espacios y sagaz para sacar rédito de cualquier balón suelto delante del área. Echa en falta mayor corpulencia para exprimirse como única punta en el juego de espaldas. Mamadou Thiam es un ariete robusto, vigoroso en el cuerpo a cuerpo y con facilidad para armar, sin titubeos, su pierna en las inmediaciones del área. Su estatismo y carencias técnicas pueden ser obstáculos que frenen su progresión. Biesedin es un atacante de inteligentes movimientos que generan espacios para su propio beneficio y el de sus compañeros de vanguardia, pero bastante errático en la definición.

Franco Acosta: 5/3/1996
Santos Borré es un delantero de superlativa lectura de juego y lúcida movilidad que estuvo muy lejos de su mejor volumen de productividad en el frente de ataque. Apenas dejó una magnífica asistencia en el primer encuentro del torneo y su sangre fría en el mano a mano para estrenar su casillero goleador. Su socio en la vanguardia colombiana, Joao Rodríguez, se reivindicó demostrando su buen golpeo a balón parado y sensibilidad para atacar los espacios a la espalda de los centrales. Jean Carlos, habitual extremo en la cantera madridista, ejerció como referente ofensivo de la selección brasileña y, aunque apenas vio puerta, contribuyó al buen funcionamiento ofensivo de los de Rogerio Micale. Su corpulencia no está reñida con el buen manejo de balón. Franco Acosta es un punta con instinto asesino, liviano para resistir el choque con zagueros corpulentos, pero inteligente para caer a los costados generando peligro y gélido en el uno contra uno con el guardameta.

Ángel Correa, distante de su mejor rendimiento arrastrado por el caótico funcionamiento colectivo argentino, exhibió su cambio de ritmo y oportunismo para sacar provecho de su habilidad en el regate y sangre fría en la finalización de las jugadas. Kovalenko, desde su posición por detrás del punta, logró coronarse como máximo artillero merced a su acierto en la ejecución de libres directos, inteligencia para atacar los espacios y precisión a la hora de encontrar los huecos idóneos para castigar a los guardametas apareciendo por sorpresa dentro del área. Su compañero en el frente de ataque, Kabaiev, diestro acostado a la banda izquierda, hizo de la diagonal un quebradero de cabeza para todos los laterales que le sufrieron, pero le lastró su intermitencia. Gelson Rodrigues fue un torbellino partiendo desde ambas orillas del campo. Centelleante, a su insultante facilidad para el desborde y la osadía de sus movimientos agregó eficacia en el disparo desde fuera del área.

Gbakle: 20/12/1995
Arriola fue un puñal por el costado diestro, pura verticalidad no siempre bien rentabilizada por sus errores a la hora de seleccionar la mejor opción para finalizar la jugada. Compartió demarcación con el estadounidense de ascendencia mexicana Luchkevych, extremo ucraniano de vertiginosa conducción en ocasiones pasado de revoluciones pero siempre incisivo. Cerca de la línea de cal pero con un radio de acción más amplio completó una gran competición Gbakle, con la osadía como base de su juego. Con buen manejo de ambos perfiles, exhibió un amplio catálogo de recursos para el desborde y un peligroso disparo desde media distancia. Más discreto que de costumbre, Rony Lopes dejó destellos de su verticalidad y su peligroso cambio de ritmo. Yahaya, desde su ubicación inicial en el flanco izquierdo del ataque, se movió con libertad por zonas interiores para manifestar su juego irreverente plagado de engaño al zaguero y contundente para culminar las jugadas sin necesidad de pisar la zona de castigo.

Gabriel Jesus es un extremo bullicioso, eficaz y descarado en el regate e inteligente para asociarse con su lateral. Necesita seleccionar con mayor acierto cuando soltar el balón y cuando retenerlo, así como reponerse mentalmente con más premura cuando sus primeros desafíos individuales en la banda no son exitosos. Ivo Rodrigues, al igual que el brasileño, también demuestra una innata facilidad para el desborde y alta porcentaje de éxito en el uno contra uno ya sea cerca de la línea de la cal o en zonas interiores. Atributos que combina con oportunismo para aportar su sello en el apartado anotador. Unos guarismos que no fueron todo lo brillantes que cabría esperar en el referente ofensivo de la selección campeona como Saponjic, quien pese a todo anotó el gol que dio el pasaporte a los balcánicos a la final y se fajó haciendo la labor oscura para que otros compañeros como Zivkovic o Milinkovic-Savic brillasen.

Mandic: 27/2/1995
El delantero del Partizan, benjamín del conjunto dirigido por Veljko Paunovic, alternó la titularidad con Mandic, de potente zancada y generoso en el esfuerzo, que se movió con acierto lejos de portería sin renunciar a dejar su huella perforando las redes rivales como hizo en la gran final. Olfato que también manifestó Khamdamov, extremo zurdo uzbeco con capacidad para exprimir su potencia en carrera al espacio para definir con acierto delante del portero. Actuando como falso ‘9’ Mukhtar ofreció su pegada al cuadro germano. Violentos golpeos desde larga distancia, precisos remates al primer toque dentro del área y certeras ejecuciones a balón parado para completar su póker de dianas en la competición, empañado por su fallo desde los once metros en el cruce de cuartos de final ante Mali que desembocaría en la despedida teutona.

viernes, 3 de julio de 2015

INFORME MUNDIAL SUB 20 NUEVA ZELANDA (CENTROCAMPISTAS)


Los galardones individuales otorgados por la FIFA atestiguaron el gran nivel de la mayoría de selecciones en la zona ancha a lo largo del torneo. Tanto el balón de oro como el de plata y el de bronce del Mundial fueron a parar al palmarés individual de unos jóvenes centrocampistas que sobresalieron dentro del excelso nivel de la demarcación. Una competición con intensas batallas en la medular que obligaron a decidir muchos encuentros desde los once metros en territorio neozelandés. En la intensa partida de ajedrez en la que se convirtieron muchos encuentros, la histórica campeona Serbia supo sacar ventaja de la inteligencia de su sala de máquinas, cuyo líder, Maksimovic, acabaría anotando el último, y por ende decisivo, gol.

Danilo Barbosa: 28/2/1995
Capitán general de la sala de máquinas brasileña, impuso el diapasón en la medular de una selección verdeamarela que fue de menos a más hasta acariciar su sexta corona de la categoría. La jurisdicción de la zona ancha en suelo neozelandés fue suya durante todo el torneo merced a su rigor táctico, imponente presencia física y vigorosidad en los balones divididos. Belicoso en las disputas aéreas, a su talla añade una potente capacidad de salto que le confiere efectividad y plasticidad a partes iguales. Feroz hasta superar el límite cuando trata de abortar el peligro en situaciones de inferioridad numérica, contabiliza recuperaciones con la misma facilidad con la que distribuye juego amparado en su precisión en el pase corto sin renunciar a los cambios de orientación.

Maksimovic: 26/1/1995
Trabajador silencioso y piedra angular de la selección campeona, volvió a exponer, al igual que en el Europeo sub 19 conquistado por su país hace dos veranos en Lituania, que no se requiere un despliegue físico titánico para cortocircuitar el juego ofensivo adversario y tiranizar bajos sus designios la zona de ancha. Dotado de una inteligencia superior a la media, controla todo lo que sucede a su alrededor y apenas permite situaciones en las que el rival se filtra a su espalda para poner en aprietos al eje de la zaga. Pivote posicional horneado bajo el molde del fútbol formativo moderno, siempre alerta a las coberturas y coherente en los pases aunque no sean demasiado profundos. Atesora una buena lectura para atacar los espacios desde segunda línea.

Andrija Zivkovic: 11/7/1996
El futbolista con mayor desequilibrio individual de todos cuantos se dieron cita en el último mes en territorio neozelandés. Una daga que desangró a cualquier zaguero que pretendió hacerle frente sin superioridad numérica. Letal en el uno contra uno, destapó su vertiginosa conducción con el costado diestro como punto de partida en una lacerante diagonal que fue una de las armas de su variado arsenal. Francotirador a balón parado, explosivo e inteligente para atraer rivales y deshacerse de la posesión del cuero cuando su lateral le doble, ataca con acierto los espacios a la espalda de la zaga rival escudado en su velocidad. Su inusitada facilidad para desequilibrar le obnubila en alguna ocasión induciéndole al individualismo, pero conjuga facilidad goleadora y precisión en la asistencia. Marca las diferencias.

Adama Traore: 28/6/1995
No pudo llevar a su selección hasta la final y tuvo que conformarse con la tercera plaza, pero el balón de oro que le otorgó la FIFA habla alto y claro del derroche de talento que exhibió a lo largo del torneo. Hizo y deshizo a su antojo en la zona de tres cuartos, imprimiendo pausa o acelerando la jugada con asociaciones de alta escuela en el balcón del área. Indescifrable merced a su espectacular manejo de ambas piernas, su bajo centro de gravedad y su agilidad mental eran un dolor de muelas para todos sus marcadores, que no podían apagar su dinamismo ni contrarrestar sus controles orientados, esporádicamente más efectistas que efectivos. Brillante en los golpes francos, es una amenaza para los guardametas por su habilidad para encontrar las esquinas de la portería con remates desde media distancia.

Sergej Milinkovic-Savic: 27/2/1995
El balón de bronce del torneo fue otra de las grandes amenazas ofensivas del combinado campeón. Creativo para asociarse con sus compañeros de vanguardia, es dinámico y no se lo piensa dos veces a la hora de armar el golpeo. Tiene un cañón en su pierna derecha y es eficaz tanto en movimiento como a balón parado. No se mueve con rapidez pero sí con elegancia y es capaz de generar peligro al contragolpe amparado en su potente zancada. Ya formado físicamente, aunque aún tiende a la desconexión nunca rehúye el choque y ofrece la variante del juego directo por su facilidad para generar segundas jugadas con su alto porcentaje de éxito en las disputas aéreas. Inteligente en la lectura de juego y oportunista.

Podstawski; 30/1/1995
Podstawski fue el líder en la medular de una selección portuguesa muy sólida. Astuto para recuperar balones sin necesidad de un despliegue mayúsculo y pulcro con el balón en los pies, sin grandes alardes pero con un volumen de pérdidas bajísimo. Su compañero en la sala de máquinas lusa, Raphael Guzzo, asumió las labores de organización. Poseedor de un buen nivel técnico, imaginativo y con facilidad para sorprender con sus incorporaciones desde segunda línea, necesita progresar en su aportación sin balón. Hyndman atesora todos los atributos para convertirse en un llegador de primer nivel: timming, lectura de juego y sangre fría en la definición. Nández fue el hombre escoba ‘charrúa’, infatigable en su recorrido para maniatar a los mediapuntas adversarios y permitir, con sus coberturas, las irrupciones ofensivas de los laterales, demostró personalidad para manejar el cuero sin ser un dechado de técnica.

Samassekou se destapó como un mediocentro enérgico y de solvente desenvoltura asociativa. Vertical para descolgarse y pisar área rival para exhibir su buen golpeo, necesita progresar en la parcela táctica para no descompensar a su equipo. Zelalem mostró destellos de su descomunal talento, pero lo hizo a cuentagotas. Falto de regularidad, su posición cerca del costado izquierdo tampoco contribuyó a su continuidad en el juego. Punto de partida que también le fue asignado a Zapata, irreverente en el sentido más positivo del término para enriquecer el ataque posicional de una espesa selección colombiana. Descarado y con personalidad para asumir la iniciativa de la jugada en cualquier rincón del frente de ataque, aúna pegada y clarividencia en el balcón del área, pero sufre cuando el ritmo del encuentro se eleva. Erick Aguirre lució su educado pie izquierdo y facilidad para encontrar posiciones francas con las que amenazar gracias a su peligroso disparo desde media distancia. Buenos fundamentos técnicos empañados por una intermitencia que fue demasiada losa para su selección, que no pudo superar la fase de grupos.

Sidy Sarr fue el líder de la selección senegalesa que logró una meritoria cuarta plaza. Espigado centrocampista zurdo de potente zancada e imperial juego aéreo. Se sumó al ataque con tanto acierto como frecuencia sin renunciar a la generosidad el esfuerzo para apoyar a sus compañeros de medular en tareas de recuperación. Su socio en la zona ancha, Mamadou Ndiaye, se mostró enérgico para bloquear los pasillos interiores pero bisoño para guardar la posición y conceder ventajas a la línea de mediapuntas rival. Zdjelar fue el sostén de la campeona, lúcido para interpretar el curso de la jugada, bloqueó infinidad de transiciones ofensivas peligrosas sin necesidad de recurrir a la falta. Toca con premura y simplicidad y encuentra a compañeros alejados con su destreza en el desplazamiento largo. Weigl se mostró como un volante mixto con buena capacidad de posicionamiento y elegancia a la hora de llevar el cuero a las bandas sin retener el balón en sus pies. Su intermitencia lastra un rendimiento que todavía no le permite asumir el timón del equipo con plenas garantías.

Gastón Pereiro: 11/6/1995
Gastón Pereiro aglutina inteligencia entre líneas y pegada. Académico en los controles, exprime su envergadura para agregar a su buen golpeo desde media distancia otra baza anotadora. Impertérrito en la finalización de las jugadas, suple con agilidad mental y habilidad en su pierna izquierda la falta de explosividad en carrera. Obligado a hacer las maletas antes que sus compañeros debido a una lesión, a Stendera le dio tiempo a exhibir su precisión a balón parado, su habilidosa conducción en carrera y su potencia en la arrancada engalanada con su olfato goleador. Kalmar se confirmó como un mediapunta de gran capacidad técnica, excelente manejo de ambas piernas y astucia para emplear su estructura corporal cuando necesita conservar la posesión del cuero. Su envergadura le resta velocidad y necesita ganar en regularidad para marcar las diferencias.

Boschilia es un vertical mediapunta de extraordinario golpeo de balón. A diferencia de otras ocasiones, donde los costados eran su punto de partida, ocupó la zona central y, desde allí, certificó su buen manejo de las transiciones ofensivas, merced a su gran regate en carrera, y su olfato goleador. Aún con margen de mejora en la toma de decisiones. Yaw Yeboah reunió dinamismo, capacidad de desborde y habilidad para salir airoso de la presión en espacios reducidos. Se prodiga en el eslalon y define con sangre fría ante el portero, pero la irregularidad lastra su rendimiento. Iheanacho reúne creatividad y acierto goleador en una estética pierna izquierda capaz de servir dañinos envíos a la espalda de la zaga adversaria. Desequilibrante tanto desde el plano individual como desde el colectivo, necesita pulir su intermitencia. Un aspecto a mejorar también para Andreas Pereira, capaz de sortear rivales con suma facilidad escudado en su vistoso dribbling, así como de generar confusión a espaldas de la pareja de mediocentros y disparar con clase a las esquinas de la portería, pero excesivamente discontinuo y evasivo ante la pugna física.

martes, 12 de noviembre de 2013

MUNDIAL SUB-17 EMIRATOS ÁRABES UNIDOS 2013 (ONCE DE ORO)

Amparada en una pegada demoledora, Nigeria superó a todos sus adversarios y conquistó el tetracampeonato para auparse en la primera plaza del palmarés histórico de la competición. Fue la recompensa a una selección vertical, que atacaba en tromba y nunca desaprovecha de aumentar el marcador como sí ocurría con otros combinados más especuladores como el argentino. La edición que finalizó ayer constituyó una debacle europea, en la que solamente la debutante Suecia salvó el honor con una medalla de bronce cimentada en su sorprendente carácter competitivo. A Italia no le bastaron las intervenciones salvadoras de su guardameta Scuffet y sucumbió en octavos de final ante la subcampeona México, verdugo en la siguiente ronda de un combinado brasileño que se estrelló en los once metros después de completar una excelente fase de grupos. Uruguay gustó en la primera fase y los octavos de final, pero sucumbió en el segundo duelo a vida o muerte ante el talento de Iheanacho y la pegada de Awoniyi, piezas clave de un arrollador conjunto nigeriano que conquistó con justicia un Mundial que como siempre ha dejado nombres a tener en cuenta.

ONCE IDEAL
Augusto Batalla (Argentina)
El portero más maduro de todos los presentes en tierras asiáticas. Guardameta que eleva la sobriedad a su máximo exponente. Con alma de líder transmite una inusitada sensación de seguridad, solamente puesta en entredicho con envíos aéreos cruzados. Dominador de su área, aúna reflejos, envergadura y buena colocación. Inteligente para interpretar el curso de la jugada, aprovecha bien su corpulencia para reducir el ángulo al atacante en el uno contra uno. Su enrabietada expulsión en semifinales fue el único lunar en una pulcra actuación.

Muhammed Musa (Nigeria)
Capitán y líder de la zaga, se mostró como el as en la manga de un combinado nigeriano osado por antonomasia. Lateral de largo recorrido, incansable en sus irrupciones ofensivas y engañoso respecto a sus aportaciones en campo contrario. Aparentemente tosco en la conducción, aprovecha bien la amplitud de su carril y demostró un notable tacto para asistir a los atacantes con envíos cruzados. Atrevido para probar fortuna con su potente disparo desde larga distancia, aunque tácticamente está por pulir cubre bien su zona escudado en sus condiciones físicas.

Emmanuel Mammana (Argentina)
El pilar sobre el que se cimentó todo el edificio defensivo de la ‘albiceleste’. Central disciplinado tácticamente, sereno en sus acciones y acertado para solventar transiciones defensivas en inferioridad numérica. Concentrado para realizar las coberturas al lateral de su zona, demuestra habilidad al cruce cuando bascula a los costados. Aún se siente incómodo lejos de su área, pero muestra detalles interesantes en la anticipación. Con criterio para batir la primera línea de presión rival, es importante en las jugadas a balón parado de ambas áreas.

Salomón Wbias (México)
Representa el perfil de central moderno, capaz de frenar a su marcado con automatismos defensivos pero con buen nivel técnico para ser un elemento fundamental en el inicio de las jugadas. Jerarca absoluto en la salida de balón, demostró osadía en los once metros frente a Brasil y batió con asiduidad líneas de pase tanto asistiendo como en conducción. Eficaz en las batallas aéreas, destacó en las jugadas de estrategia y voluntad para anticiparse a los movimientos del delantero lejos de su área. Debe controlar su ímpetu en los balones divididos.

Joaquín Ibáñez (Argentina)
Aunque perjudicó seriamente a su selección con su cartulina roja en la premia parte de las semifinales, ejerció con frecuencia como desatascador de un especulativo combinado argentino. Lateral zurdo de marca vocación ofensiva que añade olfato goleador a su capacidad para repartir asistencias desde el costado. Potente en la zancada y siempre dispuesto a doblar a su extremo, debe mejorar en el repliegue. Aún precipitado a la hora de elegir la mejor opción en campo adversario, colabora en las jugadas a balón parado merced a su buen hacer en el juego aéreo.

Chidiebere Nwakali (Nigeria)
De menos a más a lo largo del torneo, terminó constituyéndose como un elemento fundamental para equilibrar el dinamismo extremo de su selección. Capaz de sujetar al atrevido conjunto nigeriano, a su buen posicionamiento agregó un notable despliegue físico. Discreto pero efectivo, uno de las claves para el excelente funcionamiento colectivo del campeón y frecuente lanzador de sus fulgurantes contragolpes a través de buenos desplazamientos en largo hacia los costados. Versátil para jugar como pivote único, acompañado e incluso en el centro de la zaga.

Elias Andersson (Suecia)
Su labor fue capital para que el combinado nórdico conquistase la tercera plaza y alcanzase tan alto grado de competitividad. Desde la posición de mediocentro, dinamitó el juego ofensivo rival y comenzó a elaborar el de su país con su sedosa zurda. Por momentos excesivamente pausado, no siempre es profundo pero denota criterio para conservar la posesión y ofrece líneas de pase a sus compañeros para ofrecer soluciones al poseedor del cuero. Participativo e inteligente en la lectura de juego, reúne elegancia y precisión para sacar réditos a su golpeo a balón parado.

Kelechi Iheanacho (Nigeria)
Mejor jugador y segundo máximo artillero de la competición. Creatividad y gol para un jugador diferencial en los encuentros de mayor dificultad. Zurdo dinámico y clarividente en las proximidades del área rival para filtrar envíos en profundidad. El costado diestro fue su punto de partida pero sus movimientos abarcaron todo el frente del ataque. Capaz de desequilibrar desde el plano individual y desde el colectivo, aún debe pulir su intermitencia. Habilidoso en la conducción y el regate, atesora un preciso disparo desde media distancia.

Nathan (Brasil)
Aunque su selección no logró un hueco entre las cuatro mejores del torneo, estuvo presente en el reparto de premios al ser galardonado con el balón de plata. Talentoso y dinámico mediapunta con facilidad para generar ocasiones de gol. Habilidoso en el manejo del cuero y acertado en la asociación, demostró cambio de ritmo, último pase y acierto goleador para destrozar las defensas rivales. Imprevisible por su facilidad para crear peligro desde cualquier zona del ataque, mostró poco liderazgo cuando el panorama fue adverso ante México.

Musa Yahaya (Nigeria)
Un año menor que la mayoría de participantes en la competición pero una de las armas más peligrosas de la selección campeona. Ya fuese cerca del costado izquierdo o detrás del delantero, fue capaz de plasmar su atrevimiento y excelente manejo del cuero con ambas piernas para destrozar a las defensas. Maestro absoluto del amago y la finta, resquebrajó las zagas rivales con su habilidad para el regate y su clarividencia en la asistencia. Punzante en la diagonal, se asocia con facilidad en el balcón del área y arma rápido el disparo desde media distancia.

Valmir Berisha (Suecia)
Comparado por apariencia física y orígenes familiares con Zlatan Ibrahimovic, demostró una regularidad anotadora aplastante y conquistó la bota de oro del torneo. Potente en la zancada e incisivo para atacar los espacios, demuestra osadía y variedad de registros en la finalización de las jugadas. Bien formado físicamente, aúna criterio y habilidad para aguantar el cuero de espaldas. Una delicia para las incorporaciones de los centrocampistas desde segunda línea. Su corpulencia le resta velocidad en carrera pero no obstaculizo su oportunismo dentro del área.

martes, 18 de octubre de 2011

AHMED MUSA

La Eredivise es un eterno vivero de jóvenes promesas. Los clubes holandeses apuestan por la juventud y el talento, sabedores de que en un futuro obtendrán beneficios económicos con la venta de sus mejores jugadores. Cuando los futbolistas aspiran a jugar en los campeonatos europeos más competitivos estás condenado a reinventarte año tras año para poder sobreponerte a los golpes de mercado. Es por ello que este modelo de gestión es el más utilizado en los equipos de la máxima categoría del fútbol holandés. Dentro de ella, se encuentra la particularidad del VVV Venlo que busca en otros continentes talentosos y precoces futbolistas para su posterior venta. Primero lo realizaron exitosamente con Tijani Babangida y Keisuke Honda. Ahora el turno parece tocarle a una nueva perla nigeriana, Ahmed Musa.

Musa es un veloz extremo que tiene en la explosividad su principal baza para desbordar a su par. Incisivo y osado en su juego, encara con mucha frecuencia a su par escudado en una gran frecuencia de zancada que le permite desbordar una y otra vez en carrera. “Me encanta la velocidad que tengo y eso es lo que causa mayor dificultad a los jugadores a los que me enfrento” asegura el joven atacante consciente de su poderío a la hora de zafarse de su par. Con más problemas para desequilibrar cuando el entramado defensivo rival concede pocos espacios, es un jugador con salida por ambos perfiles tras el regate y se muestra demoledor cuando su equipo sale al contragolpe.

A pesar de no tener mucha confianza en su pierna izquierda, se desenvuelve perfectamente cerca de ambos costados y jugando a banda cambiada aprovecha su potencia en la arrancada y trazar la diagonal para sacar su potente disparo desde fuera del área. Luchador y generoso en el esfuerzo, con su presión dificulta la salida de balón del conjunto rival y no duda en retrasar su posición para ayudar en defensa al lateral de su banda. Conquista con facilidad la línea de fondo pero debe ganar en precisión a la hora de ajustar sus envíos laterales al corazón del área. Aunque no es un dechado técnico sí posee facilidad para asociarse y se siente muy cómodo tirando paredes con sus compañeros y moviéndose por posiciones interiores para ofrecer variantes al juego ofensivo de su equipo. Un atacante oportunista, con bastante olfato goleador, capaz de generar numerosas ocasiones de gol aunque necesita ser más frío en la definición.

Nacido el 14 de Octubre de 1992 en la ciudad nigeriana de Jos, Ahmed Musa, como la mayoría de niños africanos, se refugió en el fútbol para hacer más llevadera una infancia dura y llena de pobreza. Así, comenzó su andadura futbolística en la Aminchi Football Academy donde realizó todo su proceso formativo hasta que el JUTH, equipo de su ciudad natal, decidió llevarle al profesionalismo con solamente dieciséis años. Pese a su juventud, el bisoño extremo no decepcionó y empezó a mostrar destellos de todo su potencial, llegando incluso a anotar cuatro goles antes de cumplir la mayoría de edad.

Considerado por aquel entonces como una de las mayores promesas del país, el Kano Pillars, club que lucha por el título, consiguió hacerse con sus servicios y el club norteño acertó de lleno con su incorporación. El equipo solamente pudo proclamarse subcampeón de Nigeria pero el rendimiento de su precoz atacante fue extraordinario, anotando dieciocho goles que le sirvieron para proclamarse como máximo goleador de la competición además de convertirse en el hombre más joven en conseguir ese galardón.

Su repercusión en el continente africano era de una magnitud abrumadora y los aficionados al fútbol de su país empezaron a pedir a Lars Lagerback, seleccionador nacional nigeriano en el año 2010, la inclusión de Musa en la lista de convocados para disputar el Mundial de Sudáfrica. El preparador sueco le colocó en la nómina de preseleccionados pero desechó su participación en la última criba antes de la cita mundialista.

Lejos de venirse abajo por su descarte en la selección, el veloz atacante pronto encontró consuelo a nivel de clubes con la noticia de su desembarco en el viejo continente. Sin pensárselo dos veces Ahmed Musa hizo las maletas y puso rumbo Venlo sin haber alcanzado aún la mayoría de edad. Por los convenios de la FIFA no pudo debutar hasta haber cumplido los dieciocho años, pero nada más hacerlo encandiló a su nueva afición con sus electrizantes cabalgadas cerca de la línea de cal.

Tal fue el rol de protagonismo del nigeriano en el VVV Venlo que cuando llegó la disputa del Africano sub-20, el conjunto neerlandés se negó a ceder a su joven estrella para que defendiese la elástica de su país. Tras un intenso tira y afloja, el Venlo y la federación nigeriana llegaron un acuerdo mediante el cual el chico jugaría un partido y regresaría para ayudar a su club en la lucha por la permanencia. Así fue, Musa jugó el duelo frente a Ghana, en el que fue elegido mejor jugador del encuentro, y volvió para ponerse a las órdenes de su técnico en Holanda.

Después de finalizar la temporada y con el objetivo logrado de continuar una campaña más en la Eredivisie, Musa partió hacia Colombia para defender los intereses de su Nigeria natal en el Mundial sub-20. Allí, en el debut de las ‘superáguilas’ en esta competición, fue pieza clave en el buen rendimiento del combinado africano con tres goles y otras tantas asistencias. Sin embargo, a pesar de la superior fortaleza física mostrada hasta entonces, los nigerianos no pudieron superar a los jóvenes franceses y tuvieron que hacer las maletas en los cuartos de final.

NO A LOS GRANDES
Tras su gran papel en Colombia a Musa le llovieron las ofertas de grandes equipos como el Manchester United, Ajax, Tottenham o el FC Barcelona. Sin embargo, el joven afirmó que “es cierto que me seguían pero sabía que no debía ir a un club de primer nivel” puesto que prefiere “seguir evolucionando a la espera de dar el salto con garantías definitivas”. Sin apenas tiempo para el descanso después de la cita mundialista, se reincorporó en la disciplina del VVV Venlo y continuó demostrando toda su valía con un doblete frente al Ajax, club que intentó conseguir su pase este verano. “Sé que hubiera sido bueno su fichaje por el Ajax, pero Musa sigue siendo un jugador joven y necesita jugar para mantener su progresión” afirma su agente en unas declaraciones repletas de coherencia.

Internacional nigeriano en todas las categorías, Musa milita en la Eredivisie pero ya ha tenido la suerte de enfrentarse al mejor jugador del mundo en un encuentro amistoso que disputó frente a Argentina. Admirador confeso de Nwanko Kanu, Wenger le sigue la pista y el joven nigeriano se deja querer. “Me gustaría jugar en el Arsenal” afirma sin tapujos. Unas declaraciones que permiten descubrir sus ilusiones de infancia pero que no tapan la coherencia de un chico con las ideas muy claras. “Estoy muy contento con lo que la gente dice de mí, pero todavía estoy aprendiendo y tengo que aprender aún más”, “voy a seguir trabajando duro y creo que algún día puedo llegar a ser un gran jugador”. El camino lo tiene claro, ahora solamente falta que no se desvíe de él.