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viernes, 3 de julio de 2015

INFORME MUNDIAL SUB 20 NUEVA ZELANDA (CENTROCAMPISTAS)


Los galardones individuales otorgados por la FIFA atestiguaron el gran nivel de la mayoría de selecciones en la zona ancha a lo largo del torneo. Tanto el balón de oro como el de plata y el de bronce del Mundial fueron a parar al palmarés individual de unos jóvenes centrocampistas que sobresalieron dentro del excelso nivel de la demarcación. Una competición con intensas batallas en la medular que obligaron a decidir muchos encuentros desde los once metros en territorio neozelandés. En la intensa partida de ajedrez en la que se convirtieron muchos encuentros, la histórica campeona Serbia supo sacar ventaja de la inteligencia de su sala de máquinas, cuyo líder, Maksimovic, acabaría anotando el último, y por ende decisivo, gol.

Danilo Barbosa: 28/2/1995
Capitán general de la sala de máquinas brasileña, impuso el diapasón en la medular de una selección verdeamarela que fue de menos a más hasta acariciar su sexta corona de la categoría. La jurisdicción de la zona ancha en suelo neozelandés fue suya durante todo el torneo merced a su rigor táctico, imponente presencia física y vigorosidad en los balones divididos. Belicoso en las disputas aéreas, a su talla añade una potente capacidad de salto que le confiere efectividad y plasticidad a partes iguales. Feroz hasta superar el límite cuando trata de abortar el peligro en situaciones de inferioridad numérica, contabiliza recuperaciones con la misma facilidad con la que distribuye juego amparado en su precisión en el pase corto sin renunciar a los cambios de orientación.

Maksimovic: 26/1/1995
Trabajador silencioso y piedra angular de la selección campeona, volvió a exponer, al igual que en el Europeo sub 19 conquistado por su país hace dos veranos en Lituania, que no se requiere un despliegue físico titánico para cortocircuitar el juego ofensivo adversario y tiranizar bajos sus designios la zona de ancha. Dotado de una inteligencia superior a la media, controla todo lo que sucede a su alrededor y apenas permite situaciones en las que el rival se filtra a su espalda para poner en aprietos al eje de la zaga. Pivote posicional horneado bajo el molde del fútbol formativo moderno, siempre alerta a las coberturas y coherente en los pases aunque no sean demasiado profundos. Atesora una buena lectura para atacar los espacios desde segunda línea.

Andrija Zivkovic: 11/7/1996
El futbolista con mayor desequilibrio individual de todos cuantos se dieron cita en el último mes en territorio neozelandés. Una daga que desangró a cualquier zaguero que pretendió hacerle frente sin superioridad numérica. Letal en el uno contra uno, destapó su vertiginosa conducción con el costado diestro como punto de partida en una lacerante diagonal que fue una de las armas de su variado arsenal. Francotirador a balón parado, explosivo e inteligente para atraer rivales y deshacerse de la posesión del cuero cuando su lateral le doble, ataca con acierto los espacios a la espalda de la zaga rival escudado en su velocidad. Su inusitada facilidad para desequilibrar le obnubila en alguna ocasión induciéndole al individualismo, pero conjuga facilidad goleadora y precisión en la asistencia. Marca las diferencias.

Adama Traore: 28/6/1995
No pudo llevar a su selección hasta la final y tuvo que conformarse con la tercera plaza, pero el balón de oro que le otorgó la FIFA habla alto y claro del derroche de talento que exhibió a lo largo del torneo. Hizo y deshizo a su antojo en la zona de tres cuartos, imprimiendo pausa o acelerando la jugada con asociaciones de alta escuela en el balcón del área. Indescifrable merced a su espectacular manejo de ambas piernas, su bajo centro de gravedad y su agilidad mental eran un dolor de muelas para todos sus marcadores, que no podían apagar su dinamismo ni contrarrestar sus controles orientados, esporádicamente más efectistas que efectivos. Brillante en los golpes francos, es una amenaza para los guardametas por su habilidad para encontrar las esquinas de la portería con remates desde media distancia.

Sergej Milinkovic-Savic: 27/2/1995
El balón de bronce del torneo fue otra de las grandes amenazas ofensivas del combinado campeón. Creativo para asociarse con sus compañeros de vanguardia, es dinámico y no se lo piensa dos veces a la hora de armar el golpeo. Tiene un cañón en su pierna derecha y es eficaz tanto en movimiento como a balón parado. No se mueve con rapidez pero sí con elegancia y es capaz de generar peligro al contragolpe amparado en su potente zancada. Ya formado físicamente, aunque aún tiende a la desconexión nunca rehúye el choque y ofrece la variante del juego directo por su facilidad para generar segundas jugadas con su alto porcentaje de éxito en las disputas aéreas. Inteligente en la lectura de juego y oportunista.

Podstawski; 30/1/1995
Podstawski fue el líder en la medular de una selección portuguesa muy sólida. Astuto para recuperar balones sin necesidad de un despliegue mayúsculo y pulcro con el balón en los pies, sin grandes alardes pero con un volumen de pérdidas bajísimo. Su compañero en la sala de máquinas lusa, Raphael Guzzo, asumió las labores de organización. Poseedor de un buen nivel técnico, imaginativo y con facilidad para sorprender con sus incorporaciones desde segunda línea, necesita progresar en su aportación sin balón. Hyndman atesora todos los atributos para convertirse en un llegador de primer nivel: timming, lectura de juego y sangre fría en la definición. Nández fue el hombre escoba ‘charrúa’, infatigable en su recorrido para maniatar a los mediapuntas adversarios y permitir, con sus coberturas, las irrupciones ofensivas de los laterales, demostró personalidad para manejar el cuero sin ser un dechado de técnica.

Samassekou se destapó como un mediocentro enérgico y de solvente desenvoltura asociativa. Vertical para descolgarse y pisar área rival para exhibir su buen golpeo, necesita progresar en la parcela táctica para no descompensar a su equipo. Zelalem mostró destellos de su descomunal talento, pero lo hizo a cuentagotas. Falto de regularidad, su posición cerca del costado izquierdo tampoco contribuyó a su continuidad en el juego. Punto de partida que también le fue asignado a Zapata, irreverente en el sentido más positivo del término para enriquecer el ataque posicional de una espesa selección colombiana. Descarado y con personalidad para asumir la iniciativa de la jugada en cualquier rincón del frente de ataque, aúna pegada y clarividencia en el balcón del área, pero sufre cuando el ritmo del encuentro se eleva. Erick Aguirre lució su educado pie izquierdo y facilidad para encontrar posiciones francas con las que amenazar gracias a su peligroso disparo desde media distancia. Buenos fundamentos técnicos empañados por una intermitencia que fue demasiada losa para su selección, que no pudo superar la fase de grupos.

Sidy Sarr fue el líder de la selección senegalesa que logró una meritoria cuarta plaza. Espigado centrocampista zurdo de potente zancada e imperial juego aéreo. Se sumó al ataque con tanto acierto como frecuencia sin renunciar a la generosidad el esfuerzo para apoyar a sus compañeros de medular en tareas de recuperación. Su socio en la zona ancha, Mamadou Ndiaye, se mostró enérgico para bloquear los pasillos interiores pero bisoño para guardar la posición y conceder ventajas a la línea de mediapuntas rival. Zdjelar fue el sostén de la campeona, lúcido para interpretar el curso de la jugada, bloqueó infinidad de transiciones ofensivas peligrosas sin necesidad de recurrir a la falta. Toca con premura y simplicidad y encuentra a compañeros alejados con su destreza en el desplazamiento largo. Weigl se mostró como un volante mixto con buena capacidad de posicionamiento y elegancia a la hora de llevar el cuero a las bandas sin retener el balón en sus pies. Su intermitencia lastra un rendimiento que todavía no le permite asumir el timón del equipo con plenas garantías.

Gastón Pereiro: 11/6/1995
Gastón Pereiro aglutina inteligencia entre líneas y pegada. Académico en los controles, exprime su envergadura para agregar a su buen golpeo desde media distancia otra baza anotadora. Impertérrito en la finalización de las jugadas, suple con agilidad mental y habilidad en su pierna izquierda la falta de explosividad en carrera. Obligado a hacer las maletas antes que sus compañeros debido a una lesión, a Stendera le dio tiempo a exhibir su precisión a balón parado, su habilidosa conducción en carrera y su potencia en la arrancada engalanada con su olfato goleador. Kalmar se confirmó como un mediapunta de gran capacidad técnica, excelente manejo de ambas piernas y astucia para emplear su estructura corporal cuando necesita conservar la posesión del cuero. Su envergadura le resta velocidad y necesita ganar en regularidad para marcar las diferencias.

Boschilia es un vertical mediapunta de extraordinario golpeo de balón. A diferencia de otras ocasiones, donde los costados eran su punto de partida, ocupó la zona central y, desde allí, certificó su buen manejo de las transiciones ofensivas, merced a su gran regate en carrera, y su olfato goleador. Aún con margen de mejora en la toma de decisiones. Yaw Yeboah reunió dinamismo, capacidad de desborde y habilidad para salir airoso de la presión en espacios reducidos. Se prodiga en el eslalon y define con sangre fría ante el portero, pero la irregularidad lastra su rendimiento. Iheanacho reúne creatividad y acierto goleador en una estética pierna izquierda capaz de servir dañinos envíos a la espalda de la zaga adversaria. Desequilibrante tanto desde el plano individual como desde el colectivo, necesita pulir su intermitencia. Un aspecto a mejorar también para Andreas Pereira, capaz de sortear rivales con suma facilidad escudado en su vistoso dribbling, así como de generar confusión a espaldas de la pareja de mediocentros y disparar con clase a las esquinas de la portería, pero excesivamente discontinuo y evasivo ante la pugna física.

lunes, 22 de julio de 2013

MUNDIAL SUB-20 2013 (ONCE DE PLATA)

Fue un mundial más competitivo que atractivo, decidido por una batalla final caracterizada por el rigor táctico que solamente pudo encontrar vencedor desde los once metros. El Mundial sub-20, vivero inagotable de talentos, deparó como siempre muchas sorpresas. La épica ligada a la aventura iraquí, la frenética vocación ofensiva de los ghaneses o la madurez táctica de los uruguayos, que tras dejar en la cuneta a una de las grandes favoritas, sucumbió en una dolorosa tanda de penaltis ante una Francia sustentada en las intervenciones de su guardameta Areola. Los galos aderezaron su extraordinario poderío físico con dosis de talento individual y confirmaron su vitola de favorita alzando un trofeo que nunca había conquistado. No fue la edición más brillante pero, como siempre, ha permitido vislumbrar grandes nombres para el futuro.

Bonilla (1993, Colombia)
Solamente la frialdad de Areola en la final impide que sea catalogado como mejor portero de una competición que disputaba por segunda vez. Incluso anotó un penalti en la decisiva tanda ante los surcoreanos que dejó a su país en la cuneta. Guardameta de gran presencia física no exento de agilidad y personalidad. Siempre concentrado y en tensión, es elástico y potente en el impulso para llegar a palos. Extraordinario en la reacción amparándose en sus excelentes reflejos, es difícil de batir en el mano a mano por su determinación reduciendo ángulo de disparo al atacante. Demuestra jerarquía para liderar a su línea de zagueros.

Varela (1993, Uruguay)
En Turquía confirmó las aptitudes que convencieron a Ferguson para acometer su fichaje por el Manchester United. Lateral equilibrado, de excelente rendimiento tanto en la faceta ofensiva como en la defensiva. Difícil de superar en el uno contra uno, es pegajoso en la marca y maduro para interpretar la acción a ejecutar. Incansable, agobia al extremo por su insistencia y sus pocas concesiones. Potente en la zancada, selecciona bien sus subidas y se incorpora con criterio al ataque sacando provecho de las superioridades con su compañero de banda. Su lectura de tiempos en el repliegue le permite brillar en la defensa zonal. Una joya a pulir.

Giménez (1995, Uruguay)
El benjamín del conjunto uruguayo fue uno de las grandes revelaciones pese a su bisoñez. Central con gran capacidad para anticiparse a los movimientos del delantero escudándose en sus buenas condiciones físicas. Robusto, muy aguerrido en la marca individual, se mueve con soltura cuando sale de su radio de acción habitual. Impulsivo, demuestra eficacia en el tackle, aunque en ocasiones abuse de él. Contundente al cruce, se impone con facilidad en balones aéreos frontales y no sufre excesivamente con espacio a su espalda. Culminó su gran campeonato con una buena actuación ubicado en el costado diestro de la zaga en la final.

Ali Faez (1994, Iraq)
Una de las piezas claves dentro de la sorprendente selección iraquí. Lejos del carácter volcánico de su compañero Ali Adnan, es uno de los líderes de la zaga desde la serenidad. Por momentos impertérrito, es un central poseedor de un buen nivel técnico que le permite iniciar la jugada con criterio, batiendo sin dificultades la primera línea de presión rival. Solvente en los cruces, su dosificación de esfuerzos garantiza la regularidad a lo largo del encuentro. Sufre con envíos largos a su espalda y ante delanteros que atacan bien el espacio por sus carencias de velocidad en carrera. Poseedor de un gran golpeo, ejecuta con peligro libres directos lejanos.

Digne (1993, Francia)
Lateral de largo recorrido que representa una bocanada de aire fresco para su equipo. El costado izquierdo es su guarida, el escenario elegido para mostrar todo su potencial atlético y asestar zarpazos a quienes tienen la misión de abortar sus peligrosas irrupciones ofensivas. Potente zancada y notable progresión en carrera son sus mejores armas para recorrer de forma incansable un costado del que se adueña sin complejos a pesar de su bisoñez. Su gran virtud reside en el factor sorpresa, aprovechando su potencia para irrumpir desde campo propio. Por pulir en lo táctico, es difícil de contrarrestar por su gran golpeo en carrera.

Cristóforo (1993, Uruguay)
De menos a más en el torneo, acabó erigiéndose en el jefe de operaciones de la sala de máquinas uruguaya. Trabajador silencioso, es preciso en la entrega, no es un dechado de profundidad en el pase pero desahoga el inicio de la jugada. Poseedor de un buen desplazamiento largo, se asoma poco al ataque pero demuestra un golpeo académico desde media y larga distancia. Disciplinado en su posicionamiento dentro del terreno de juego, demuestra buena lectura defensiva y ofensiva. Intenso en balones divididos, barre el caudal ofensivo rival y organiza con coherencia a través de pases sencillos pero pragmáticos.

Aboagye (1995, Ghana)
Comenzó el torneo como suplente, pero terminó convirtiéndose en la auténtica brújula de la selección ghanesa. Talentoso e imaginativo, comanda los ataques de su equipo por su perfil creativo y precisión en la entrega. Rápido de piernas e inteligente en la orientación de sus controles, aunque es un buen conductor de juego genera más peligro cerca del área rival por su facilidad para hallar huecos en situaciones en las que otros solamente los intuyen. Aún intermitente a lo largo del encuentro, es liviano y le perjudica la pugna física. Dinámico para ofrecer líneas de pase, maneja con brillantez todas las superficies de contacto.

Thauvin (1993, Francia)
Salvador de su país en la dura semifinal contra Ghana, a lo largo de la competición fue una daga que agitó la frecuentemente poco fluida circulación francesa. Atacante zurdo con una innata capacidad para el desborde. Rápido y habilidoso en la conducción, elimina rivales gracias a su destreza en el regate y combina con acierto tirando paredes a alta velocidad. Incisivo y constante a la hora de encarar a su par, es un generador continuo de ocasiones de gol pero debe mejorar su precisión en la finalización de jugadas. Domina la pausa y el cambio de ritmo, rinde a gran nivel en ambos costados y demuestra tacto en la asistencia.

Derlis González (1993, Paraguay)
El elemento diferencial dentro de un aguerrido combinado paraguayo que tiene muy arraigado el gen batallador. Segundo punta bullicioso y osado, némesis de centrales corpulentos por su constancia y velocidad en el desafío individual. Eléctrico y móvil, aprovecha su descaro en el regate para generar dudas en el entramado defensivo rival desde el costado.  Incisivo para atacar los espacios, saca muchos réditos al contragolpe y demuestra criterio a la hora de finalizar las jugadas. Vertiginoso en la conducción, debe seleccionar mejor los momentos de pausa para no perjudicar al colectivo. Su picardía le garantiza buenos registros goleadores.

Acheampong (1993, Ghana)
Una de las claves del gran torneo realizado por la ofensiva selección ghanesa. Verticalidad a raudales, un auténtico vendaval por el costado izquierdo que no cesa en sus maniobras de desborde. Devastador en la arrancada, obliga a su marcador a un gran despliegue físico por su capacidad para intentar sin descanso el uno contra uno. Incisivo atacando los espacios, gana la línea de fondo con una facilidad abrumadora pero aún peca de precipitación para que sus asistencias encuentren destinatario. Punzante en las diagonales, aunque acostumbra a ofrece una salida exterior también habilita espacios para las subidas de su compañero de banda.

Castillo (1993, Chile)
Mezcla la corpulencia de un ariete clásico con la interpretación del juego de un segundo punta de nueva generación. Excelentemente formado en el apartado físico, su contundencia en el remate no ensombrece su desempeño fuera del área de castigo. Inteligente para atacar los espacios libres, su potente zancada le capacita para ofrecer rupturas cortas difíciles de defender para centrales espigados. Desahoga a su equipo ganando los duelos aéreos, cae a bandas, saca provecho de sus controles para no obstaculizar el ritmo del ataque colectivo y su amplia variedad en la finalización de las jugadas le permite sorprender a los guardametas.

MUNDIAL SUB-20 2013 (ONCE DE ORO)

Fue un mundial más competitivo que atractivo, decidido por una batalla final caracterizada por el rigor táctico que solamente pudo encontrar vencedor desde los once metros. El Mundial sub-20, vivero inagotable de talentos, deparó como siempre muchas sorpresas. La épica ligada a la aventura iraquí, la frenética vocación ofensiva de los ghaneses o la madurez táctica de los uruguayos, que tras dejar en la cuneta a una de las grandes favoritas, sucumbió en una dolorosa tanda de penaltis ante una Francia sustentada en las intervenciones de su guardameta Areola. Los galos aderezaron su extraordinario poderío físico con dosis de talento individual y confirmaron su vitola de favorita alzando un trofeo que nunca había conquistado. No fue la edición más brillante pero, como siempre, ha permitido vislumbrar grandes nombres para el futuro.

Areola (1993, Francia)
De menos a más en el torneo, apareció cuando su selección más lo necesitaba, en los momentos decisivos, como los grandes porteros. Guardameta de gran aplomo que transmite seguridad en cada intervención. Buenas condiciones físicas, excelente colocación y ágil en la estirada para desviar disparos ajustados. Espigado, domina casi todas las facetas que debe controlar un gran cancerbero pero aún se muestra dubitativo a la hora de abandonar la línea de gol en los saques de esquina. Jerárquico y confiado en sus posibilidades, atesora unos magníficos reflejos y se muestra eficaz en el uno contra uno con el atacante.

Manquillo (1994, España)
Un auténtico puñal, capaz de destrozar los entramados defensivos rivales con sus enérgicas cabalgadas por el carril diestro. Potente en carrera corta y larga, rompe con asiduidad a la espalda de los zagueros adversarios y gana con facilidad línea de fondo pero aún debe adquirir ese punto de pausa necesario para que sus centros siempre encuentren destinatario. Fibroso y aguerrido para no renunciar el contacto físico, un hueso duro de roer en el contra uno merced a su velocidad punta, cualidad con la que subsana algún déficit táctico derivada del vértigo de su juego. De gran resistencia aeróbica, impregna de profundidad los ataques de su equipo.

Lichnovsky (1994, Chile)
El auténtico mariscal de la zaga chilena. Una inoportuna lesión le apartó de la decisiva prórroga ante Ghana en la que su selección dijo adiós a la competición. Central espigado con gran lectura de juego que le permite frenar a su marcado sin necesidad de recurrir a la agresividad. Difícil de superar en las disputas aéreas por su envergadura, se muestra concentrado para realizar las coberturas a su lateral y exhibe rigor táctico para colocarse en el lugar oportuno ocultando sus carencias de velocidad en carrera. Nada rígido en el giro teniendo en cuenta su estatura, su buena formación técnica le permite ofrecer una salida de balón aseada.

Gastón Silva (Uruguay, 1994)
Su magnífica compenetración con Giménez fue la primera piedra para sustentar el sólido edificio defensivo uruguayo que se quedó a las puertas del título. Con mucha jerarquía, ha demostrado ser un central perfectamente conocedor del oficio pese a su juventud. Concentrado durante los noventa minutos, su disciplina táctica le permite brillar en encuentros con alta carga de presión. Anticipativo, se muestra contundente en el marcaje y expeditivo al cruce para tapar las subidas del lateral de su banda. Dotado de una buena zancada para aguantar a su marcado en distancias largas, sabe imponerse en el juego aéreo.

Ali Adnan (1993, Iraq)
El futbolista más regular de la sorprendente y vertiginosa selección iraquí, amén de uno de sus mejores argumentos ofensivos pese a partir desde el carril izquierdo de la zaga. Lateral de largo recorrido, constante y acertado en sus incursiones en campo contrario. Fuerte físicamente, no se arruga para ir al choque y se desempeña con acierto ocupando el rol de central, batiendo la primera línea de presión en conducción. Punzante en sus cabalgadas, ofrece lo mejor de si en encuentros sin pausa pero debe vigilar mejor su espalda. Atesora un preciso golpeo, del que saca réditos tanto en carrera como a balón parado.

Pogba (1993, Francia)
El balón de oro de la competición, su abrumadora superioridad  en ocasiones fue un arma de doble filo y desembocó en indolencia. Centrocampista box to box de extraordinarias condiciones físicas complementadas con una buena formación técnica. Devastador en la llegada desde segunda línea, atesora una zancada potentísima y un excelente disparo desde media distancia. Resistente aeróbicamente, nunca rehúye la pugna física y exhibe un gran despliegue. Inteligente en el posicionamiento a la hora de recibir, debe adquirir mayor velocidad en la ejecución de movimientos para no ralentizar la circulación y facilitar la labor de presión al rival. Aguerrido y espigado para imponerse en las batallas aéreas, sabe dar variedad al juego con su preciso desplazamiento en largo.

Quintero (1993, Colombia)
A pesar de la prematura e injusta eliminación colombiana, su estrella volvió a brillar con luz propia para confirmar que es un crack en ciernes. Talentoso y dinámico centrocampista con un extraordinario criterio en la lectura de juego. Ágil para mover su físico menudo, la velocidad diferencial la marca con su cabeza. Dotado con el don de la clarividencia, es agudo en el pase y cimenta en él la base de su desempeño dentro del campo. Gira y se orienta con celeridad para ver el fútbol de cara, consciente de que sin interactuar con la posesión su juego se diluye. Inteligente en el juego entre líneas, es altamente preciso en las jugadas a balón parado

Óliver Torres (1994, España)
El faro de una selección española que se estrelló ante el oficio uruguayo a pesar de su brillante desempeño. Pura inteligencia sobre el terreno de juego. Centrocampista ofensivo con un criterio exquisito en la distribución. Inteligente en la recepción, preciso en los controles y el desplazamiento en largo, da fluidez a la circulación de balón gracias a su facilidad para encontrar al compañero desmarcado en pocos toques. Rápido en el giro, activa con facilidad a los atacantes. Toque y dinamismo, creando superioridades posicionales con frecuencia. Pese a su poca presencia física protege bien el cuero gracias a su habilidosa conducción.

Jesé (1993, España)
Estandarte ofensivo de la selección española y ganador de la bota de bronce, volvió a alternar las posiciones y hombre más adelantado de su conjunto con el mismo grado de eficacia. Potente y habilidoso, es demoledor en la arrancada y su facilidad para cambiar de dirección en carrera provoca que sea muy difícil de frenar cuando encara a su par. Osado e imprevisible en el balcón del área, sus detractores le achacan que busca el efectismo pero su juego es tan ‘arrogante’ como fantásticamente imprevisible. Con salida por ambos perfiles tras el regate, hace gala de sangre fría y variedad de registros en la definición.

Bruma (1994, Portugal)
Imparable para cualquier zaguero al que se le encomendó la difícil misión de marcarle, engalanó sus deslumbrantes actuaciones con acierto goleador. Extremo rapidísimo con una facilidad innata para el desborde que adereza sus excelentes condiciones físicas con un buen repertorio de recursos técnicos. Con salida por ambos perfiles tras el regate, es imprevisible cuando encara a su par y sabe aprovechar los pasillos interiores partiendo desde el costado izquierdo. Firme en los apoyos, obliga a su marcador a mantener un nivel de tensión alto por sus explosivas arrancadas. A menudo individualista, atesora un magnífico golpeo de balón.

Assifuah (1994, Ghana)
Bota de oro de la competición, confirmó su rendimiento ascendente imponiéndose en la clasificación de goleadores a otros atacantes con más nombre y experiencia en la élite del fútbol europeo. Rematador incansable de las ocasiones generadas por el talentoso Aboagye, dejó detalles que permiten afirmar que es algo más que un mero finalizador de jugadas. Vertical por antonomasia y voraz en la búsqueda del gol, muy veloz en carrera para generar peligro lejos del área. Impreciso en los controles, no es un dechado de técnica pero arma el golpeo con una facilidad pasmosa. Atesora un gran disparo desde media distancia.

jueves, 27 de septiembre de 2012

CHRISTIAN ATSU


Apurando el cierre de mercado de fichajes, el Zenit dio un golpe de efecto al sacar el talonario para asegurarse la contratación de Hulk, convirtiendo al poderoso atacante brasileño en el fichaje más caro de este verano. Fue una venta determinante para el Oporto, acostumbrado a perder a sus jugadores más determinantes a cambio de engordar su cuenta corriente año tras año. Rastrear el mercado en busca de jóvenes talentos destinados a abandonar la disciplina del club luso rumbo a un campeonato mayor es el sino de una entidad que tiene en la secretaría técnica su tesoro más preciado. Tras explotar con brillantez el mercado sudamericano, los ojeadores de Pinto da Costa comienza a obtener réditos tras expandir su abanico de búsqueda en el continente africano, lugar de procedencia de Christian Atsu, su última perla.

Atsu es un potente extremo zurdo que destila osadía en la mayoría de sus interacciones con el cuero. Vertiginoso en sus galopadas, domina la arrancada y la pausa, lo que unido a su explosividad física le permite retar a su marcado en el uno contra uno. Difícil de frenar cuando encara a su par, denota falta de precisión en algunos controles complejos, algo derivado de una incorrecta posición de su cuerpo a la hora de recibir el cuero. Inteligente a la hora de interpretar los movimientos de sus compañeros, ataca bien los espacios y representa una seria amenaza al contragolpe por su potencia en carrera. Dinámico y con criterio para contribuir al buen funcionamiento colectivo del ataque, no es un dechado técnico pero sabe desequilibrar con su regate corto cuando el rival achica espacios.

La versatilidad es otro de sus atributos más preciados. Aunque no maneja con brillantez su pierna derecha, es capaz de adaptarse perfectamente a ambos costados sin disminuir su rendimiento. Pequeño pero de físico compacto, no rehúye el cuerpo a cuerpo así como tampoco se amedrenta cuando el lateral bordea el reglamento para frenarle. Generoso en el esfuerzo, su extraordinario despliegue físico le permite ayudar a su compañero de banda en labores de repliegue aunque debe seleccionar mejor la intensidad de sus acciones. Ejecutor eficaz de jugadas a balón parado, usa bien el amago y gana línea de fondo con facilidad pero su precisión en el centro está lejos de la más adecuada. No le asusta asumir protagonismo, atrae rivales y asiste con facilidad puesto que aunque posee un duro disparo le falta sangre fría para ser más efectivo en la finalización de las jugadas. Es un torbellino que genera peligro con una facilidad pasmosa.

Nacido el 10 de enero junto a su hermana gemela en la ciudad costera de Adah Foah, Christam Atsu Twasam dio sus primeras patadas a un balón en la calle, rodeado de niños que soñaban con llegar a ser futbolistas profesionales. En los campos de tierra de su colegio comenzó a impresionar por su potencia y manejo del balón ilusionado con entrar a formar parte de un colegio profesional. Fruto de la ocupación holandesa en el país durante los siglos XVII y XIX surgieron unos lazos que se remontan a la fundación de la ciudad. Atendiendo a esa tradición entre el país ghanés y el europeo, el Feyenoord fundó a finales de los 90 la mayor academia de balompié del país. Atsu se enroló en sus filas y comenzó, de esa manera, su trayectoria deportiva.

En la institución del club de Rotterdam pronto se convirtió en uno de los más destacados y tras completar gran parte de su proceso formativo llamó la atención de los directivos del Cheetah FC. En 2009 ingresó en la disciplina del club ghanés, en el que solamente permanecería un año. Su elevado potencial y el agudo olfato de los ojeadores del Oporto le llevaron a la ciudad portuguesa en enero de 2010. De lleno en la cantera de los dragoes, los técnicos lusos confirmaron que su intuición era más certera que nunca. Su inusitado descaro y una potencia fuera de lo común provocaba que el joven de origen ghanés destacase sobremanera en el campeonato de filiales del país ibérico. Unas gratas impresiones que se refrendaban cada vez que el equipo disputaba torneos internacionales de categoría juvenil.

Fue precisamente en uno de esos certámenes donde iba a dar un gran impulso a su carrera. En la edición de 2011 de la Blue Stars Youth Cup, una especie de Mundial de Clubes juvenil, el Oporto se coronó vencedor con una espectacular actuación de su joven estrella ghanesa. Tres goles en cinco partidos y una insultante sensación de superioridad respecto a sus adversarios sirvieron para que Atsu fuese galardonado con el Balón de Oro de la competición. Al finalizar esa campaña y aprovechando que el campeonato liguero ya estaba decidido, Andre Villas-Boas decidió premiar la meteórica progresión de la joya del conjunto filial con su debut en el primer equipo.

VILA DO CONDE COMO TRAMPOLÍN
Firma su contrato profesional pero la gran competencia existente en la parcela ofensiva de los dragoes provoca su cesión como método para adquirir experiencia a nivel profesional. El Rio Ave, siempre atento a las perlas de la cantera de los grandes conjuntos del país, reclamó sus servicios. Hizo las maletas y puso rumbo al Estadio Dos Arcos junto a su compañero Kelvin, recién aterrizado del Paraná brasileño. Ambos fueron las grandes revelaciones de la Liga Zon Sagres 2011/2012. El buen hacer por los costados de los jóvenes portistas, junto a los goles de Joao Tomas, fue el gran argumento para que el conjunto de Vila Do Conde alcanzase la permanencia.

Tras ser proclamado mejor jugador del año en el Rio Ave, Atsu regresó a Oporto con la ambición de ganarse un hueco en el equipo durante la pretemporada. Los amistosos preparatorios sirvieron para adelantar a otros jóvenes como Iturbe en la rotación, adquiriendo peso dentro del vestuario. Aprovechando la ausencia de Hulk para disputar los Juegos Olímpicos de Londres, se ganó la titularidad en la Supercopa cuajando una buena actuación. Su buen momento llegó hasta las islas británicas, donde el Tottenham de Villas-Boas y el Liverpool se fijaron en él para dar más profundidad a su parcela ofensiva.

Vitor Pereira continuó confiando en él y su buen arranque liguero le garantizó su presencia en el combinado nacional ghanés durante los encuentros de clasificación de cara a la Copa de África. Con las ‘estrellas negras’ su juego descarado se ha visto aderezado con la fortuna goleadora, provocando que la prensa le colme de halagos. “No me comparen  con Messi. La comparación no me afecta, pero yo estoy centrado en construir mi propia imagen y en ayudar a la selección de Ghana y al Oporto” declaró Atsu rechazando tan desmesurado elogio. Según su compañero de selección André Ayew “tiene la fortaleza mental para llegar a ser un gran jugador”. Mantener los pies en la tierra será el mejor sustento para una prometedora carrera que se encuentra en uno de los mejores lugares para despegar.


domingo, 7 de febrero de 2010

KWADWO ASAMOAH

La Copa de África ha consolidado la supremacía de la selección egipcia en el continente. Dejando a un lado la decepción por quedarse fuera del Mundial, los hombres de Shehata han dado una auténtica lección táctica a sus oponentes y han demostrado el poder del colectivo tras la ausencia de uno de sus mejores jugadores como es Aboutrika. Un poderío que quedó patente con la consecución del trofeo de máximo goleador del torneo logrado por Gedo, un futbolista que fue suplente en todos los partidos de la competición. Así es Egipto, no importa si se cambian las piezas porque todas conocen a la perfección su papel en el proyecto diseñado por Shehata, auténtico protagonista de los éxitos cosechados por los faraones. Un triunfo que no oculta en su totalidad el fracaso cosechado en la fase de la clasificación que les privará de acudir a Sudáfrica este verano. Quien si estará allí es Costa de Marfil, considerada por muchos la gran baza del continente africano pero con un discreto papel en tierras angoleñas. Drogba y compañía se estrellaron una vez más en el campeonato continental, pero lo que resulta más preocupante para los marfileños son sus dificultades para generar ocasiones de peligro mediante jugadas elaboradas. Los 'elefantes' no pudieron ocultar sus carencias en la creación de juego y sus estrellas buscaron hacer la guerra por su cuenta, estrellándose una vez tras otra frente a las pobladas zagas africanas y mostrando una imagen poco alentadora de cara a la cita sudafricana. No obstante, no todo es desánimo para los intereses africanos en el Mundial, ya que Ghana ha demostrado que es un combinado al alza y con mucho margen de progresión. Los de Milovan Rajevac accedieron a la final desplegando un juego plano y con poca velocidad en la circulación del balón, pero, a cambio, mostraron una extraordinaria solidez defensiva. El técnico serbio ha imprimido disciplina táctica al conjunto ghanés y, además, a la base del combinado presente en Alemania 2006 ha sabido incorporar a algunos de los jóvenes talentos que conquistaron el Mundial sub-20 el pasado mes de octubre. Sin embargo, el jugador más destacado de las 'estrellas negras' en Angola fue un joven que constituye el puente generacional entre los presentes en tierras germanas y los campeones del Mundial sub-20, Kwadwo Asamoah.



Asamoah es un centrocampista de carácter ofensivo que aúna el poderío físico con un buen manejo del esférico, algo de lo que muchos mediocampistas africanos carecen. Un jugador dotado de una buena conducción de balón en carrera que le facilita el regate y le predispone para realizar el pase en profundidad. No es uno de esos futbolistas que mueven a todo el equipo, pero sabe distribuir con criterio y suele errar pocos pases, sin importar mucho la variación en la longitud de éstos. Es bastante dinámico y se mueve con soltura por la zona ancha, buscando entrar en contacto con el cuero, ya que es así cuando realmente se encuentra cómodo. Poseedor de un buen fondo físico, aparece con frecuencia en posiciones francas para el golpeo y no duda en sacar su potente disparo con la pierna izquierda siempre que la ocasión es propicia. En el apartado defensivo se muestra voluntarioso y es capaz de recuperar la posesión del cuero amparándose en su velocidad, pero lo cierto es que debe pulir este apartado de su juego, ya que comete errores por falta de rigor táctico. Inteligente en la lectura del juego, acostumbra a tomar las decisiones acertadas en beneficio de su equipo pero, por otra parte, debe ganar en constancia, puesto que es un poco irregular y tiene poca presencia en algunas fases del encuentro. Rinde a un buen nivel en un 4-3-3, actuando en el flanco izquierdo de la medular, al igual que escorado en la banda en un 4-4-2, pero gracias a su buena visión de juego en la zona de tres cuartos brilla cuando se desenvuelve en la media punta, asistiendo con precisión a los delanteros.



La carrera profesional de Kwadwo Asamoah comenzó en el Liberty Professionalas FC, un equipo de su país natal con el que debutó a temprana edad. Sus condiciones, al igual que sus buenas actuaciones con los 'Satélites negros' no pasaron desapercibidas para el Bellinzona, un conjunto suizo que suele sacar provecho de las negociaciones con jóvenes jugadores extranjeros. Así, Kwadwo pronto pasó a formar parte de las filas del Torino en calidad de cedido. En el conjunto turinés adquirió experiencia y fue adaptándose al fútbol italiano, llamando la atención de varios equipos de la Serie A. Pocos meses después, el Udinese, una de las entidades que mejor trabaja la contratación de jóvenes valores foráneos, consiguió una cesión con opción de compra por la perla ghanesa. Los primeros meses del africano en el Friuli no fueron sencillos y se veía relegado a la suplencia con asiduidad. Pero después de progresar en el apartado táctico y tras una mala racha de resultados de su equipo, Asamoah consiguió entrar en las alineaciones, tanto en el campeonato doméstico como en la extinta copa de la UEFA, y ya no salió más de ellas. Al finalizar la temporada, la directiva del club de Udine decidió ejecutar la opción de compra. A pesar de que el conjunto blanquinegro no está realizando una buena campaña, el jugador ghanés estaba mostrando un buen nivel, que le garantizó su convocatoria para la Copa África. En Angola su estado de forma se elevó y fue el mejor de su selección, debilitada por las bajas de sus compatriotas Essien y Muntari en la medular. En parte gracias a su buen papel en territorio angoleño, Kwadwo ha suscitado el interés de equipos de la talla de la Juventus, pero ahora sólo piensa en sacar a su actual club de la difícil situación en la que está inmerso.



jueves, 22 de octubre de 2009

DOMINIC ADIYIAH


Por primera vez en la historia del fútbol, un combinado africano ha ganado el Mundial sub-20. El pasado Viernes, tras derrotar en la tanda de penaltis a los brasileños, Ghana saboreó la gloria. La conquista es un gran logro para el continente africano, pero es especialmente importante para la federación ghanesa de fútbol. Ya clasificados para la cita mundialista en Sudáfrica, la selección absoluta de Ghana tiene una sólida columna vertebral que les ha posibilitado hacer un buen papel en el Mundial de Alemania en 2006 y en la pasada edición de la Copa de África. No obstante, bisoños jugadores como Inkoom o Agmeyang-Badu, presentes en Egipto con la sub-20, ya han participado en la fase de clasificación a las órdenes de Milovan Rajevac. Tras el buen funcionamiento de los pupilos de Sellas Tetteh en tierras de los faraones, no es extraño que se produzcan modificaciones en la lista de convocados para el Mundial del año próximo. Antes de comenzar la histórica cita, dentro del combinado ghanés, jugadores como Ayew, Mensah, Quansah o Osei, que venía de realizar un magnífico campeonato sub-20 en el continente africano , acaparaban la atención de los ojeadores presentes en Egipto. Sin embargo, iba a ser otro compañero suyo el protagonista de todos los focos. Llegó al torneo sin levantar interés mediático, prácticamente como mero acompañante en la vanguardia junto a Ransford Osei, pero se fue de ella con el título de mejor jugador y máximo goleador bajo el brazo. Ese joven, que dejó a todos boquiabiertos a base de goles decisivos, no es otro que Dominic Adiyiah.


Adiyiah es un delantero incisivo, de gran potencia física y extraordinario instinto depredador. Un atacante capaz de fabricarse un gol él mismo, sacando una ocasión de peligro prácticamente de la nada. Muy rápido sin el balón y también con él, sus cabalgadas con el balón en los pies, cargadas de potencia, van acompañadas de un correcto manejo del esférico. Un chico con personalidad, que no se achica ante las dificultades y que, cuando no entra en contacto con el balón cerca del marco rival, baja a recibir al centro del campo para ejercer de puente entre la medular y los delanteros. No es un delantero de referencia, sino que le gusta moverse por todo el frente de ataque, dejándose caer por ambas bandas para dificultar su marca a los zagueros y, al mismo tiempo, otorgar espacios a su compañero en la vanguardia. Inteligente, a su buena velocidad añade muy buenos desmarques moviéndose a la espalda de la zaga. Pero, sin duda alguna, su atributo más destacado es el fortísimo golpeo con su pierna derecha, en la que tiene un cañón que le capacita para probar fortuna desde larga distancia. Un duro golpeo que se vuelve suave y preciso cuando se encuentra sólo delante del portero, exhibiendo una gran frialdad. Además, también está capacitado para disparar con su pierna izquierda cuando la ocasión así lo requiera. Posee unas magníficas condiciones, pero todavía debe ganar en experiencia y madurez para pulir sus defectos. No tiene una gran envergadura, de hecho apenas supera el metro setenta, por ello suele pasar desapercibido en las faltas laterales y en los saques de esquina, pero también es capaz de hacer goles con la testa, gracias a su potencia de salto.


La carrera del portentoso ariete ghanés comienza a tomar forma en la Academia del Feyenoord con sede en Accra. La entidad de Rotterdam tiene una escuela en la capital ghanesa que le permite captar a varios de los mayores talentos del país y Adiyiah no desaprovechó la oportunidad, anotando goles con asiduidad para llamar la atención de los dirigentes holandeses. Por ello, no sorprende que fuera citado por los técnicos de la federación de su país para integrar las categorías inferiores de la selección ghanesa. Sus buenas actuaciones con los Black Satellites, como se denomina a los escalafones inferiores del combinado nacional ghanés, estaban acompañadas de un buen juego en el Heart of Lions, equipo con el que debutó en la Primera División de su país.


Últimamente, los campeonatos escandinavos están poniendo sus ojos en las jóvenes promesas del continente africano. Algo así es lo que le ocurrió a Adiyiah, quien por medio de un agente de futbolistas fue traspasado al modesto Fredrikstad. En Noruega, el bisoño ariete no acabó de adaptarse, acusando el desconocimiento del idioma, el radical cambio de cultura y, sobre todo, de clima. Era suplente habitual y no se sentía cómodo en su nuevo país.


Todo cambió cuando, a finales de Septiembre, hizo las maletas para irse a disputar el Mundial sub-20 a Egipto. En tierras africanas, pronto empezó a exhibir una gran conexión con Ransford Osei, su compañero de ataque. Dominic comenzó fuerte la competición, marcando un tanto que salvaba a su país del empate ante Uzbekistán. Continuó con su buena línea e hizo doblete en el cuatro a cero que Ghana le endosó a los ingleses. Tras un encuentro de sequía ante Uruguay, parecía que iba a volver a quedarse sin marcar en los octavos de final ante Sudáfrica, pero apareció en el último minuto para otorgar a su selección el pase a los cuartos de final. Allí, el combinado nacional se enfrentaba a Corea, y los coreanos sufrieron la pegada de Adiyiah, quien anotó por partida doble. Ya en semifinales, ante los húngaros, Adiyiah contribuyó con dos nuevos tantos a que su país disputara la final de este certamen contra los brasileños. En el partido decisivo, las cosas no pintaban bien para los africanos, ya que la expulsión de Addo al filo del descanso obligó a los ghaneses a replegar líneas. Por ello, Osei y Adiyiah pasaron prácticamente desapercibidos a lo largo de todo el choque. Aún así, el ariete del Fredrikstad tuvo su momento de gloria cuando le tocó golpear en la decisiva tanda desde los once metros. Volvió a hacer gala de su sangre fría y chutó a la escuadra haciendo imposible la estirada del arquero brasileño Rafael. El balance no pudo ser mejor para el inexperto atacante africano, ya que consiguió ganar el torneo y además acaparó los galardones individuales, consiguiendo ser proclamado el mejor jugador y el máximo goleador. Tras sus exitosos encuentros en este gran escaparate no le van a faltar ofertas, pero tal vez deba esperar un poco para dar el salto a una gran liga, dada su escaso bagaje en el fútbol europeo.