Mostrando entradas con la etiqueta IRAQ. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta IRAQ. Mostrar todas las entradas

martes, 23 de julio de 2013

MUNDIAL SUB-20 2013 (ONCE DE BRONCE)


Fue un mundial más competitivo que atractivo, decidido por una batalla final caracterizada por el rigor táctico que solamente pudo encontrar vencedor desde los once metros. El Mundial sub-20, vivero inagotable de talentos, deparó como siempre muchas sorpresas. La épica ligada a la aventura iraquí, la frenética vocación ofensiva de los ghaneses o la madurez táctica de los uruguayos, que tras dejar en la cuneta a una de las grandes favoritas, sucumbió en una dolorosa tanda de penaltis ante una Francia sustentada en las intervenciones de su guardameta Areola. Los galos aderezaron su extraordinario poderío físico con dosis de talento individual y confirmaron su vitola de favorita alzando un trofeo que nunca había conquistado. No fue la edición más brillante pero, como siempre, ha permitido vislumbrar grandes nombres para el futuro.

Kapino (1994, Grecia)
Espigado guardameta no exento de agilidad en la estirada. Sobrio en sus intervenciones, denota temperamento ganador y no le tiembla la voz para corregir los desajustes de su zaga. Imponente por estructura física, saca rédito de su corpulencia y es difícil de batir en el uno contra uno por su capacidad para tapar ángulo de disparo al atacante. Académico en la colocación, interpreta bien el transcurso de la jugada para ejecutar la acción adecuada pero no renuncia a rectificar sobre la marcha escudado en sus magníficos reflejos. Con margen de mejora en las salidas para exprimir su envergadura, demuestra buena técnica de blocaje.

Campos (1993, Chile)
Junto a Lichnovsky, el gran activo defensivo de una selección chilena repleta de talento en su zona de ataque. Lateral diestro anticipativo, con determinación para recuperar el cuero lejos de su área al que su buen nivel aeróbico y potente zancada le impulsan a pisar con frecuencia campo contrario. Con criterio para seleccionar sus irrupciones en ataque, demuestra compenetración con sus compañeros de zaga y cierra bien cuando el cuero discurre por el carril opuesto. Con algunos problemas para medir el timming de sus entradas, es generoso en el esfuerzo y ayuda en la defensa de jugadas a balón parado por su estructura corporal.

Zouma (1994, Francia)
Condicionado en la primera fase por problemas físicos, cometió un error de bulto en la batalla por el primer puesto de grupo contra España pero ese fue su único lunar a lo largo del campeonato. Central corpulento, impetuoso y vehemente en sus entradas con gran determinación para ir al cruce. Reactivo en el giro a pesar de su desarrollo muscular, nunca rehúye el cuerpo a cuerpo consciente de su capacidad para salir victorioso de él. Rocoso e imperial en el juego aéreo, a su potencia en el salto añade buen posicionamiento para cabecear con acierto. Es toda una referencia en las jugadas a balón parado de ambas áreas.

Tiago Ferreira (1993, Portugal)
Rindió por debajo de su mejor nivel, pero pese a ello y a la prematura eliminación de su selección demostró condiciones para convertirse en uno de los centrales con mejor porvenir de los que se dieron cita en Turquía. Zaguero belicoso con la anticipación como eje central de sus acciones defensivas. Potente en el salto, a pesar de no ser el más espigado se muestra autoritario en el juego aéreo. Con criterio en la salida de balón, atesora un buen desplazamiento en largo. Aún le falta solvencia cuando sale de su radio de acción habitual y comete errores relacionados con la confianza. Maduro, interpreta bien su posicionamiento.

Stafilydis (1993, Grecia)
Líder indiscutible de la solvente zaga helena, su regularidad y recorrido ofensivo le permitieron destacar en todos los encuentros disputados. Rápido y constante a la hora de doblar al extremo de su banda, demuestra buen tacto para enviar sus servicios al corazón del área. Por pulir en la parcela táctica, supeditada la espalda a la velocidad progresiva de su carrera y abusa del tackle para frenar a su marcado. Resistente aeróbicamente, conduce bien el cuero para batir líneas de presión, ofrece amplitud y estira al rival. Dominador del factor sorpresa en sus irrupciones ofensivas, demuestra pundonor y no le asustan los duelos de pierna dura.

Gino Acevedo (1993, Uruguay)
Impecable en los momentos decisivos de la competición, es un escudero excelente, el trabajador silencioso que todo entrenador desea. Inteligente en la presión, demuestra rigor táctico para ir al achique y cerrar opciones de pase al rival. Pragmático en la entrega, no ofrece excesiva profundidad pero evita perdidas peligrosas para los intereses de su equipo. Intenso en fase de repliegue, su centro de gravedad le permite abarcar mucho terreno por su solvencia en el desplazamiento lateral y no lo acusa en el choque por su valentía en balones divididos. Dinámico para ofrecer una línea de pase en fase de salida, se prodiga poco en ataque.

Humam Tareq (1996, Iraq)
El faro del combinado iraquí que fue apagándose a medida que avanzó la competición. Una disminución lumínica más relacionada con el ámbito físico que con la asunción de responsabilidades. Zurdo de buena visión de juego y habilidoso en el manejo del esférico, ya fuese cerca del costado izquierdo o en posiciones interiores, desprendía la sensación de futbolista llamado a marcar diferencias, perteneciente a esa estirpe de jugadores que pretenden cambiar el curso del encuentro con una acción. Certero en los controles y muy potente en la arrancada, desequilibra con sus conducciones y desde el pase profundo.

 Deulofeu (1994, España)

Desequilibrante por antonomasia, fue de más a menos y su selección echó de menos su desparpajo en los momentos decisivos. Extremo que destaca por su inusitada facilidad para desbordar a su par. Con mucho desparpajo, busca el uno contra uno sin descanso y con un elevadísimo porcentaje de acierto. Esa confianza en sus propias posibilidades le empuja hacia el individualismo y le obnubila a la hora de tomar la decisión colectivamente más correcta. Con salida por ambos perfiles tras el regate, es sorprendente en el desborde y gana sin dificultades la línea de fondo. Un extremo con unas fantásticas condiciones innatas que deben ser pulidas.


Gianniotas (1993, Grecia)

Formó junto a Stafylidis una de las sociedades exteriores más prolíficas de la competición. Extremo con inusitada facilidad para el regate en carrera y salida por ambos perfiles tras él. Acelerador constante de los ataques de su equipo, ha sido el elemento protagonista dentro de una selección eminentemente contragolpeadora. Aún le falta claridad para ejecutar la acción más oportuna y sacar mayores réditos de su innata capacidad para el desequilibrio, pero somete a su marcador a un intenso esfuerzo físico. Dañino en la diagonal y potente en su salida exterior, golpea con ambas piernas pero echa en falta calma para finalizar las jugadas.

Nico López (1993, Uruguay)

Punto de referencia ofensivo del combinado ‘charrúa’, su protagonismo impregna todas las acciones ofensivas y va más allá de sus goles. Movilidad, velocidad y criterio en la asociación para dinamizar el frente ofensivo. Zurdo de buen manejo de balón, dañino como una daga en la conducción en carrera y punzante en sus desmarques de ruptura. Demoledor en los primeros metros de carrera, los zagueros le retan en la pugna física por su endeblez en el apartado muscular. Excelente en los controles, orienta bien sus recepciones pero debe progresar en la toma de decisiones para no perder el cuero cuando retrasa su posición.

Sanabria (1996, Paraguay)

El más joven del combinado guaraní, cambió la dinámica del duelo ante México saliendo desde el banquillo y se consolidó en la titularidad a base de magníficas actuaciones solamente empañadas por su pueril expulsión en la despedida paraguaya ante Iraq. Delantero de nueva generación, con la portería entre ceja y ceja, pero con gran facilidad para influir en el enriquecimiento del ataque posicional de su equipo. Acertado en la definición de jugadas por su sangre fría y variedad de recursos, es inteligente en sus movimientos fuera del área gracias a su capacidad asociativa. Dinámico y descarado, debe adquirir mayor madurez.

lunes, 22 de julio de 2013

MUNDIAL SUB-20 2013 (ONCE DE PLATA)

Fue un mundial más competitivo que atractivo, decidido por una batalla final caracterizada por el rigor táctico que solamente pudo encontrar vencedor desde los once metros. El Mundial sub-20, vivero inagotable de talentos, deparó como siempre muchas sorpresas. La épica ligada a la aventura iraquí, la frenética vocación ofensiva de los ghaneses o la madurez táctica de los uruguayos, que tras dejar en la cuneta a una de las grandes favoritas, sucumbió en una dolorosa tanda de penaltis ante una Francia sustentada en las intervenciones de su guardameta Areola. Los galos aderezaron su extraordinario poderío físico con dosis de talento individual y confirmaron su vitola de favorita alzando un trofeo que nunca había conquistado. No fue la edición más brillante pero, como siempre, ha permitido vislumbrar grandes nombres para el futuro.

Bonilla (1993, Colombia)
Solamente la frialdad de Areola en la final impide que sea catalogado como mejor portero de una competición que disputaba por segunda vez. Incluso anotó un penalti en la decisiva tanda ante los surcoreanos que dejó a su país en la cuneta. Guardameta de gran presencia física no exento de agilidad y personalidad. Siempre concentrado y en tensión, es elástico y potente en el impulso para llegar a palos. Extraordinario en la reacción amparándose en sus excelentes reflejos, es difícil de batir en el mano a mano por su determinación reduciendo ángulo de disparo al atacante. Demuestra jerarquía para liderar a su línea de zagueros.

Varela (1993, Uruguay)
En Turquía confirmó las aptitudes que convencieron a Ferguson para acometer su fichaje por el Manchester United. Lateral equilibrado, de excelente rendimiento tanto en la faceta ofensiva como en la defensiva. Difícil de superar en el uno contra uno, es pegajoso en la marca y maduro para interpretar la acción a ejecutar. Incansable, agobia al extremo por su insistencia y sus pocas concesiones. Potente en la zancada, selecciona bien sus subidas y se incorpora con criterio al ataque sacando provecho de las superioridades con su compañero de banda. Su lectura de tiempos en el repliegue le permite brillar en la defensa zonal. Una joya a pulir.

Giménez (1995, Uruguay)
El benjamín del conjunto uruguayo fue uno de las grandes revelaciones pese a su bisoñez. Central con gran capacidad para anticiparse a los movimientos del delantero escudándose en sus buenas condiciones físicas. Robusto, muy aguerrido en la marca individual, se mueve con soltura cuando sale de su radio de acción habitual. Impulsivo, demuestra eficacia en el tackle, aunque en ocasiones abuse de él. Contundente al cruce, se impone con facilidad en balones aéreos frontales y no sufre excesivamente con espacio a su espalda. Culminó su gran campeonato con una buena actuación ubicado en el costado diestro de la zaga en la final.

Ali Faez (1994, Iraq)
Una de las piezas claves dentro de la sorprendente selección iraquí. Lejos del carácter volcánico de su compañero Ali Adnan, es uno de los líderes de la zaga desde la serenidad. Por momentos impertérrito, es un central poseedor de un buen nivel técnico que le permite iniciar la jugada con criterio, batiendo sin dificultades la primera línea de presión rival. Solvente en los cruces, su dosificación de esfuerzos garantiza la regularidad a lo largo del encuentro. Sufre con envíos largos a su espalda y ante delanteros que atacan bien el espacio por sus carencias de velocidad en carrera. Poseedor de un gran golpeo, ejecuta con peligro libres directos lejanos.

Digne (1993, Francia)
Lateral de largo recorrido que representa una bocanada de aire fresco para su equipo. El costado izquierdo es su guarida, el escenario elegido para mostrar todo su potencial atlético y asestar zarpazos a quienes tienen la misión de abortar sus peligrosas irrupciones ofensivas. Potente zancada y notable progresión en carrera son sus mejores armas para recorrer de forma incansable un costado del que se adueña sin complejos a pesar de su bisoñez. Su gran virtud reside en el factor sorpresa, aprovechando su potencia para irrumpir desde campo propio. Por pulir en lo táctico, es difícil de contrarrestar por su gran golpeo en carrera.

Cristóforo (1993, Uruguay)
De menos a más en el torneo, acabó erigiéndose en el jefe de operaciones de la sala de máquinas uruguaya. Trabajador silencioso, es preciso en la entrega, no es un dechado de profundidad en el pase pero desahoga el inicio de la jugada. Poseedor de un buen desplazamiento largo, se asoma poco al ataque pero demuestra un golpeo académico desde media y larga distancia. Disciplinado en su posicionamiento dentro del terreno de juego, demuestra buena lectura defensiva y ofensiva. Intenso en balones divididos, barre el caudal ofensivo rival y organiza con coherencia a través de pases sencillos pero pragmáticos.

Aboagye (1995, Ghana)
Comenzó el torneo como suplente, pero terminó convirtiéndose en la auténtica brújula de la selección ghanesa. Talentoso e imaginativo, comanda los ataques de su equipo por su perfil creativo y precisión en la entrega. Rápido de piernas e inteligente en la orientación de sus controles, aunque es un buen conductor de juego genera más peligro cerca del área rival por su facilidad para hallar huecos en situaciones en las que otros solamente los intuyen. Aún intermitente a lo largo del encuentro, es liviano y le perjudica la pugna física. Dinámico para ofrecer líneas de pase, maneja con brillantez todas las superficies de contacto.

Thauvin (1993, Francia)
Salvador de su país en la dura semifinal contra Ghana, a lo largo de la competición fue una daga que agitó la frecuentemente poco fluida circulación francesa. Atacante zurdo con una innata capacidad para el desborde. Rápido y habilidoso en la conducción, elimina rivales gracias a su destreza en el regate y combina con acierto tirando paredes a alta velocidad. Incisivo y constante a la hora de encarar a su par, es un generador continuo de ocasiones de gol pero debe mejorar su precisión en la finalización de jugadas. Domina la pausa y el cambio de ritmo, rinde a gran nivel en ambos costados y demuestra tacto en la asistencia.

Derlis González (1993, Paraguay)
El elemento diferencial dentro de un aguerrido combinado paraguayo que tiene muy arraigado el gen batallador. Segundo punta bullicioso y osado, némesis de centrales corpulentos por su constancia y velocidad en el desafío individual. Eléctrico y móvil, aprovecha su descaro en el regate para generar dudas en el entramado defensivo rival desde el costado.  Incisivo para atacar los espacios, saca muchos réditos al contragolpe y demuestra criterio a la hora de finalizar las jugadas. Vertiginoso en la conducción, debe seleccionar mejor los momentos de pausa para no perjudicar al colectivo. Su picardía le garantiza buenos registros goleadores.

Acheampong (1993, Ghana)
Una de las claves del gran torneo realizado por la ofensiva selección ghanesa. Verticalidad a raudales, un auténtico vendaval por el costado izquierdo que no cesa en sus maniobras de desborde. Devastador en la arrancada, obliga a su marcador a un gran despliegue físico por su capacidad para intentar sin descanso el uno contra uno. Incisivo atacando los espacios, gana la línea de fondo con una facilidad abrumadora pero aún peca de precipitación para que sus asistencias encuentren destinatario. Punzante en las diagonales, aunque acostumbra a ofrece una salida exterior también habilita espacios para las subidas de su compañero de banda.

Castillo (1993, Chile)
Mezcla la corpulencia de un ariete clásico con la interpretación del juego de un segundo punta de nueva generación. Excelentemente formado en el apartado físico, su contundencia en el remate no ensombrece su desempeño fuera del área de castigo. Inteligente para atacar los espacios libres, su potente zancada le capacita para ofrecer rupturas cortas difíciles de defender para centrales espigados. Desahoga a su equipo ganando los duelos aéreos, cae a bandas, saca provecho de sus controles para no obstaculizar el ritmo del ataque colectivo y su amplia variedad en la finalización de las jugadas le permite sorprender a los guardametas.

MUNDIAL SUB-20 2013 (ONCE DE ORO)

Fue un mundial más competitivo que atractivo, decidido por una batalla final caracterizada por el rigor táctico que solamente pudo encontrar vencedor desde los once metros. El Mundial sub-20, vivero inagotable de talentos, deparó como siempre muchas sorpresas. La épica ligada a la aventura iraquí, la frenética vocación ofensiva de los ghaneses o la madurez táctica de los uruguayos, que tras dejar en la cuneta a una de las grandes favoritas, sucumbió en una dolorosa tanda de penaltis ante una Francia sustentada en las intervenciones de su guardameta Areola. Los galos aderezaron su extraordinario poderío físico con dosis de talento individual y confirmaron su vitola de favorita alzando un trofeo que nunca había conquistado. No fue la edición más brillante pero, como siempre, ha permitido vislumbrar grandes nombres para el futuro.

Areola (1993, Francia)
De menos a más en el torneo, apareció cuando su selección más lo necesitaba, en los momentos decisivos, como los grandes porteros. Guardameta de gran aplomo que transmite seguridad en cada intervención. Buenas condiciones físicas, excelente colocación y ágil en la estirada para desviar disparos ajustados. Espigado, domina casi todas las facetas que debe controlar un gran cancerbero pero aún se muestra dubitativo a la hora de abandonar la línea de gol en los saques de esquina. Jerárquico y confiado en sus posibilidades, atesora unos magníficos reflejos y se muestra eficaz en el uno contra uno con el atacante.

Manquillo (1994, España)
Un auténtico puñal, capaz de destrozar los entramados defensivos rivales con sus enérgicas cabalgadas por el carril diestro. Potente en carrera corta y larga, rompe con asiduidad a la espalda de los zagueros adversarios y gana con facilidad línea de fondo pero aún debe adquirir ese punto de pausa necesario para que sus centros siempre encuentren destinatario. Fibroso y aguerrido para no renunciar el contacto físico, un hueso duro de roer en el contra uno merced a su velocidad punta, cualidad con la que subsana algún déficit táctico derivada del vértigo de su juego. De gran resistencia aeróbica, impregna de profundidad los ataques de su equipo.

Lichnovsky (1994, Chile)
El auténtico mariscal de la zaga chilena. Una inoportuna lesión le apartó de la decisiva prórroga ante Ghana en la que su selección dijo adiós a la competición. Central espigado con gran lectura de juego que le permite frenar a su marcado sin necesidad de recurrir a la agresividad. Difícil de superar en las disputas aéreas por su envergadura, se muestra concentrado para realizar las coberturas a su lateral y exhibe rigor táctico para colocarse en el lugar oportuno ocultando sus carencias de velocidad en carrera. Nada rígido en el giro teniendo en cuenta su estatura, su buena formación técnica le permite ofrecer una salida de balón aseada.

Gastón Silva (Uruguay, 1994)
Su magnífica compenetración con Giménez fue la primera piedra para sustentar el sólido edificio defensivo uruguayo que se quedó a las puertas del título. Con mucha jerarquía, ha demostrado ser un central perfectamente conocedor del oficio pese a su juventud. Concentrado durante los noventa minutos, su disciplina táctica le permite brillar en encuentros con alta carga de presión. Anticipativo, se muestra contundente en el marcaje y expeditivo al cruce para tapar las subidas del lateral de su banda. Dotado de una buena zancada para aguantar a su marcado en distancias largas, sabe imponerse en el juego aéreo.

Ali Adnan (1993, Iraq)
El futbolista más regular de la sorprendente y vertiginosa selección iraquí, amén de uno de sus mejores argumentos ofensivos pese a partir desde el carril izquierdo de la zaga. Lateral de largo recorrido, constante y acertado en sus incursiones en campo contrario. Fuerte físicamente, no se arruga para ir al choque y se desempeña con acierto ocupando el rol de central, batiendo la primera línea de presión en conducción. Punzante en sus cabalgadas, ofrece lo mejor de si en encuentros sin pausa pero debe vigilar mejor su espalda. Atesora un preciso golpeo, del que saca réditos tanto en carrera como a balón parado.

Pogba (1993, Francia)
El balón de oro de la competición, su abrumadora superioridad  en ocasiones fue un arma de doble filo y desembocó en indolencia. Centrocampista box to box de extraordinarias condiciones físicas complementadas con una buena formación técnica. Devastador en la llegada desde segunda línea, atesora una zancada potentísima y un excelente disparo desde media distancia. Resistente aeróbicamente, nunca rehúye la pugna física y exhibe un gran despliegue. Inteligente en el posicionamiento a la hora de recibir, debe adquirir mayor velocidad en la ejecución de movimientos para no ralentizar la circulación y facilitar la labor de presión al rival. Aguerrido y espigado para imponerse en las batallas aéreas, sabe dar variedad al juego con su preciso desplazamiento en largo.

Quintero (1993, Colombia)
A pesar de la prematura e injusta eliminación colombiana, su estrella volvió a brillar con luz propia para confirmar que es un crack en ciernes. Talentoso y dinámico centrocampista con un extraordinario criterio en la lectura de juego. Ágil para mover su físico menudo, la velocidad diferencial la marca con su cabeza. Dotado con el don de la clarividencia, es agudo en el pase y cimenta en él la base de su desempeño dentro del campo. Gira y se orienta con celeridad para ver el fútbol de cara, consciente de que sin interactuar con la posesión su juego se diluye. Inteligente en el juego entre líneas, es altamente preciso en las jugadas a balón parado

Óliver Torres (1994, España)
El faro de una selección española que se estrelló ante el oficio uruguayo a pesar de su brillante desempeño. Pura inteligencia sobre el terreno de juego. Centrocampista ofensivo con un criterio exquisito en la distribución. Inteligente en la recepción, preciso en los controles y el desplazamiento en largo, da fluidez a la circulación de balón gracias a su facilidad para encontrar al compañero desmarcado en pocos toques. Rápido en el giro, activa con facilidad a los atacantes. Toque y dinamismo, creando superioridades posicionales con frecuencia. Pese a su poca presencia física protege bien el cuero gracias a su habilidosa conducción.

Jesé (1993, España)
Estandarte ofensivo de la selección española y ganador de la bota de bronce, volvió a alternar las posiciones y hombre más adelantado de su conjunto con el mismo grado de eficacia. Potente y habilidoso, es demoledor en la arrancada y su facilidad para cambiar de dirección en carrera provoca que sea muy difícil de frenar cuando encara a su par. Osado e imprevisible en el balcón del área, sus detractores le achacan que busca el efectismo pero su juego es tan ‘arrogante’ como fantásticamente imprevisible. Con salida por ambos perfiles tras el regate, hace gala de sangre fría y variedad de registros en la definición.

Bruma (1994, Portugal)
Imparable para cualquier zaguero al que se le encomendó la difícil misión de marcarle, engalanó sus deslumbrantes actuaciones con acierto goleador. Extremo rapidísimo con una facilidad innata para el desborde que adereza sus excelentes condiciones físicas con un buen repertorio de recursos técnicos. Con salida por ambos perfiles tras el regate, es imprevisible cuando encara a su par y sabe aprovechar los pasillos interiores partiendo desde el costado izquierdo. Firme en los apoyos, obliga a su marcador a mantener un nivel de tensión alto por sus explosivas arrancadas. A menudo individualista, atesora un magnífico golpeo de balón.

Assifuah (1994, Ghana)
Bota de oro de la competición, confirmó su rendimiento ascendente imponiéndose en la clasificación de goleadores a otros atacantes con más nombre y experiencia en la élite del fútbol europeo. Rematador incansable de las ocasiones generadas por el talentoso Aboagye, dejó detalles que permiten afirmar que es algo más que un mero finalizador de jugadas. Vertical por antonomasia y voraz en la búsqueda del gol, muy veloz en carrera para generar peligro lejos del área. Impreciso en los controles, no es un dechado de técnica pero arma el golpeo con una facilidad pasmosa. Atesora un gran disparo desde media distancia.