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domingo, 7 de julio de 2019

EUROPEO SUB 21 ITALIA 2019 (PORTEROS)

Formación inicial de España en la final (EFE)


En Udine, una ciudad habituada a dar cobijo a jóvenes jugadores de un amplio abanico de países por el modelo de gestión de la familia Pozzo, España conquistó su quinto título de campeona de Europa sub 21. La selección dirigida por Luis de la Fuente igualó en el palmarés a Italia, que le derrotó en la jornada inaugural para empujarle a una encrucijada de la que salió de forma brillante. El conjunto dirigido por Luigi di Biagio, que presentó su dimisión tras la prematura eliminación, acusó su falta de puntería para descerrajar a Polonia y conservar el liderato del grupo para acceder a semifinales, con el premio añadido del billete para los Juegos Olímpicos del próximo año en Tokio.
Obtuvo ese pasaporte a Japón Rumanía, lanzada por un ritmo de juego altísimo aderezado con facilidad goleadora para refrendar en tierras transalpinas que Cosmin Contra tiene a su disposición a una buena hornada para acelerar el relevo generacional. Francia, que mostró más talento individual y exuberancia física que ensamblaje de sus piezas y capacidad agonística, capituló de forma contundente en la batalla por una plaza en la final. En el duelo definitivo, Alemania no pudo revalidar el título de campeón en un torneo que supuso una vía de escape para varios talentos que en la última temporada habían visto silenciada su progresión tras una atronadora irrupción y fue aciago para las dos selecciones balcánicas presentes en él.


Los porteros más destacados:
Ionut Radu (Inter/Genoa-Rumanía, 1997)
Capitán de la revelación del torneo, confirmó todo lo mostrado a lo largo de la temporada defendiendo la portería del Genoa. Con personalidad y grandes reflejos, aunque no es el más académico en sus intervenciones emplea bien los pies tanto para rechazar los remates como para iniciar la jugada. Espigado, con potencia en la estirada para desbaratar los disparos más esquinados, incurre en algún error de colocación y timing a la hora de salir del área pequeña. Siempre sitúa una camiseta que rinde tributo a su hermana fallecida cerca de los tres palos y tras el vibrante triunfo sobre Inglaterra la mostró a las cámaras para protagonizar una de las imágenes con mayor carga sentimental de la competición.

Grabara (Liverpool/Aarhus-Polonia, 1999) fue la muralla polaca que frenó a Italia con una ristra de paradas y evitó una goleada de escándalo en el duelo contra España en el que cedieron el liderato del grupo. Ágil, acertado en el uno contra uno y con mucha confianza en sí mismo, debe mejorar con los pies. Mantiene una rivalidad con su compatriota Dragowski que evoca a la de los porteros alemanes de décadas pasadas. Poco exigido en la fase de grupos, Nübel (Schalke 04-Alemania, 1996) mostró una buena respuesta cuando aparecieron las grietas en la zaga. Por su instinto en el uno contra uno, morfología, radiante aparición en la élite como guardián del Schalke 04 y una precisión en los pies que mantiene como legado de sus inicios como delantero, convive con la sombra de la comparativa con Neuer. Reactivo para frustrar remates con poco margen de maniobra, muestra una buena formación técnica y su corpulencia no le impide recuperar la posición para desbaratar remates consecutivos. Con la vehemencia de las salidas y la defensa de su área en acciones de estrategia como aspectos a pulir, el segundo gol de España en la final, en el que no orientó a un lado su despeje, fue su gran lunar a lo largo de las dos semanas en tierras italianas.

El anfitrión Meret (Napoli-Italia, 1997) plasmó en el marco ‘azzurro’ el crecimiento que le ha llevado a asentarse en el subcampeón liguero de su país a pesar de los problemas físicos encadenados desde que se ganó un hueco en la máxima categoría como ángel de la guarda de la SPAL. Con voluntad de anticiparse al transcurso de la jugada gracias a su buena lectura de juego, el meta que se abrió camino hacia la élite con Handanovic como espejo es un cancerbero muy completo. Alto y muy liviano, aúna elasticidad para desviar los disparos con mayor ángulo y reflejos para anular las amenazas a bocajarro. La precisión con los pies y las salidas focalizan las áreas en las que debe incidir para refrendar su candidatura en la oposición a Donnarumma como dueño del candado de la Selección Absoluta a medio y largo plazo.



martes, 31 de mayo de 2016

EUROPEO SUB 17 AZERBAIJÁN

Con una solidez que cuesta encontrar en una selección sub 17, Portugal conquistó el Europeo de la categoría trece años después de su último título. Los lusos sumaron su sexta corona continental tras superar en la tanda de penaltis al dominador histórico de la competición, España, que regresó a una final tras seis años de ausencia y fue el único conjunto que discutió la superioridad de sus vecinos.

En Azerbayán, país que acogió la competición, Alemania volvió a meterse entre las cuatro mejores selecciones del continente por segundo año consecutivo, pero la remontada de la selección española le impidió acceder al definitivo asalto por el título. En la antesala de la final también finalizó su andadura Holanda, que sufrió la pegada de José Gomes, máximo artillero del torneo con siete dianas. La puntería del ariete con raíces en Guinea Bissau también sentenció a Austria, que dio una muestra más de su buen trabajo en categorías inferiores, pero fue avasallado por el rodillo luso en cuartos de final.

No pudo siquiera llegar a esos duelos a cara o cruz Italia, la gran decepción del torneo, que hizo las maletas de forma prematura tras no poder superar el duro grupo con Serbia, Holanda y España. En la derrota frente a los subcampeones echó en falta a su referente ofensivo, Moise Kean, que refrendó las comparaciones con Balotelli al demostrar tanto su buena mezcla de condiciones físicas y técnicas como su carácter volcánico, plasmado en una absurda expulsión que supuso la triste despedida de un torneo que siempre deja nombres a apuntar para el futuro.


Mile Svilar (Anderlecht/ 1999)
Bélgica mostró a otro producto de su prolífica factoría de guardametas, que apenas encajó dos goles en cuatro partidos. Carismático y de gran potencia en la estirada, sostuvo a su equipo en los partidos más complicados, ante Portugal y Alemania. Llegó a las esquinas de su portería para desbaratar potentes disparos desde fuera del área y protagonizar las intervenciones más espectaculares del torneo, además de mostrar velocidad para achicar espacios al atacante en el uno contra uno y concentración para abortar el peligro con salidas lejos de su área. Sus únicas dudas llegaron en saques de esquina botados cerrados, al segundo palo.
Diogo Dalot (Oporto /1999)
Un portento físico que no negoció en el esfuerzo para recorrer con regularidad todo el carril diestro. A un nivel muy alto durante los seis encuentros de la competición, ofreció un plus ofensivo en los encuentros decisivos, con un tanto para sentenciar la semifinal y otro para inaugurar el marcador en el choque por el título. Menos protagonista con balón que su homólogo en el costado izquierdo, fue perseverante y leyó bien el curso de la jugada para aprovechar en el segundo palo su potente disparo, que exhibió con frecuencia. Aguerrido en la marca, aunque mostró ambición para adentrarse en el área rival, no siempre ejecutó con pulcritud técnica.
De Ligt (Ajax /1999)
Capitán y líder de la zaga de la selección holandesa, justificó en territorio azerí los elogios que le dedicaban los técnicos de la UEFA en la previa del torneo. Central corpulento de pose elegante, con un excelente manejo de balón que le permite ofrecer una salida de balón aseada e incluso filtrar pases en campo contrario cuando decide batir líneas de presión en conducción, se reveló como una pieza clave en las acciones de estrategia ofensivas y defensivas de su equipo. Intuitivo para anticiparse al desarrollo de la jugada, le falta algo de cintura para resistir los quiebros de los delanteros más habilidosos, pero se rehace con acierto.
Tom Baack (Bochum /1999)
Se estrenó en la competición como pivote defensivo y no tardó en pasar al eje de la zaga, donde demostró las cualidades que le permitían funcionar con solvencia como ancla de la selección teutona. Muy sereno con y sin balón, gestiona con sangre fría y acierto la presión rival. Ágil en el desplazamiento lateral, no es el más rápido, pero sabe anticiparse para evitar el desafío del delantero en carrera y cuerpea con acierto. Asume responsabilidades en el inicio de las jugadas sin conceder pérdidas peligrosas, es valiente en los balones divididos y para salir del balcón del área, aunque sufre para reubicarse con balones filtrados a su espalda.
Vinagre (Mónaco/ 1999)
Lateral izquierdo de largo recorrido y brillante pierna izquierda, de la que saca réditos su equipo tanto por su tacto para el centro en carrera como por su precisa ejecución a balón parado. Muy participativo, dobló con frecuencia a su extremo por fuera y se escudó en su buena conducción cuando tiró la diagonal para transitar por pasillos interiores. Eléctrico en el cambio de ritmo, hizo valer sus inicios como extremo para eliminar rivales con el regate y crear superioridades en sus asiduas irrupciones ofensivas. Aunque algunos le buscaron las cosquillas en el juego aéreo, estuvo sólido cuando fue encarado gracias a su velocidad.
Mboula (Barcelona /1999)
Descarado, de larga zancada y buen temple para seleccionar el momento preciso en el que dar la asistencia. Tres condiciones que le convierten en un extremo muy desequilibrante y diferencial. Regateó con suma facilidad tanto en carrera como tras recibir frenado en el vértice del área. Incisivo para atacar los espacios, contribuyó a desnivelar el duelo de semifinales ante Alemania con su facilidad para el desborde y su insistencia, pero estuvo más apagado en la final, bien vigilado por Vinagre. Reposado para esperar a su compañero tras deshacerse de su par, explota la espalda del lateral y no titubea para rentabilizar su buen disparo.
Gedson Fernandes (Benfica /1999)
Un futbolista que responde al perfil de centrocampista moderno, con grandes condiciones físicas y una buena base técnica. Con personalidad para influir en la elaboración del juego ofensivo, distribuyó el balón con acierto a los costados gracias a su criterio en la entrega en corto y su buen desplazamiento de balón. Su zancada le permitió sortear rivales en conducción y eludir la presión con pocos toques y ante posibles pérdidas se mostró disciplinado para contribuir en la rápida recuperación. Ambicioso para filtrar pases y descolgarse con insistencia hacia zonas de gol, se animó a probar fortunas con disparos de media y larga distancia.
Morlanes (Villarreal /1999)
La llave maestra que activaba todo el engranaje de la selección española. Nunca le quemó el balón en los pies, bajó a recibirlo en el balcón de su área cuando la situación requería hilvanar juego con pausa y se hizo notar en campo contrario. Con un volumen bajo de pérdidas, activó a sus compañeros en la zona de tres cuartos gracias a su visión de juego y superó líneas de presión también con soltura en el manejo de balón. No es el más rápido ejecutando, pero su agilidad mental le confiera una gran ventaja. Cuanto toca confrontación física, no escurre el bulto y baja al barro. Su lanzamiento al poste en la tanda definitiva de penaltis no empañó un torneo mayúsculo.
Brahim Díaz (Manchester City /1999)
Un prestidigitador del balón que acompañó su magia con la interpretación colectiva de los grandes directores de orquesta. Imprevisible con balón por su clarividencia, capacidad creativa y bajo centro de gravedad que le predispone para el regate, su excelente manejo de ambas piernas dificulta sobremanera la labor de frenarle cuando encara, aunque su superioridad en ocasiones parece inducirle al error. Su escasa presencia física le hace partir en desventaja de un fútbol cada vez más tendente a lo muscular, aunque sabe jugar sus bazas y lo suple con buena lectura táctica. De menos a más, su paso a la mediapunta a lo largo del torneo favoreció su mayor impacto y dejó una muestra de su personalidad atrevida con el lanzamiento a lo panenka desde los once metros para dirimir el vencedor de la final.
Abel Ruiz (Barcelona /2000)
Además de por sus tantos, es un incordio para los zagueros y un gran aliado para los compañeros que juegan a su espalda por su hiperactividad en el frente de ataque. Con el gol entre ceja y ceja, sus continuos movimientos le convierten en un delantero prolífico en la generación de espacios e incisivo para atacarlos. Con buen remate al primer toque y potencia en la carrera, sabe deshacerse de su par con el recorte para generarse el hueco necesario con el que poder armar el golpeo. Fuerte físicamente para aguantar el balón de espaldas a portería y resistir los choques con los centrales, su voracidad puede llegar a ocultarle la mejor opción en la jugada, pero sabe reponerse si la precisión le juega una mala pasada en el área.
José Gomes (Benfica /1999)
El ejecutor del caudal ofensivo portugués. Finalizó como máximo artillero de la competición, con más dianas que partidos disputados y la sensación de que su contribución al equipo es bastante más amplia que la ofrecida por un simple rematador. Bien desarrollado físicamente, con una zancada portentosa que explota al contragolpe, expuso su oportunismo para castigar cualquier error de los centrales. Punzante para atacar los espacios y aprovechar los pases filtrados por los agudos centrocampistas lusos, demostró ser un excelso cabeceador, orientando bien sus remates y ganando las disputas sin dificultades gracias a su potencia de salto. Enérgico, cayó con frecuencia a los costados. Más discreto en la final que en el resto del torneo.
Fuente: fpf.pt
Diogo Costa (Oporto /1999) exhibió su sangre fría e intuición en el uno contra uno, además de su sobriedad, para mantener su portería a cero hasta la final. En el duelo por el título encajó su único tanto de la competición, un testarazo de Brahim Díaz en el que se mostró titubeante en la salida. En ese duelo estaba en la portería rival Iñaki Peña (Barcelona /1999), un guardameta con un magnífico juego de pies, muy académico en sus estiradas, aunque algo errático a la hora de abandonar su portería. Una faceta en la que también debe progresar el ucraniano Lunin (Dnipro /1999), cancerbero de mucha personalidad y buenos reflejos.
Además de Diogo Dalot, en Azerbayán mostraron su condición de lateral de largo recorrido el infatigable Bellanova (Milan / 2000) y Dujon Sterling (Chelsea/ 1999), muy potente en la zancada, percutor pese a sus carencias en el apartado técnico. Más soltura con el balón en los pies mostró Brandariz (Barcelona / 1999), un central sobrio y capacitado para ofrecer una salida aseada de balón. Más impetuso es Zagadou (PSG / 1999), zaguero zurdo pegajoso en el marcaje y dominante, que no renunciada a adentrarse en campo contrario a base de potencia en la conducción. Diogo Leite (Oporto /1999) fue otra de las notas positivas en el eje de la zaga, sin errores graves y sereno para ser el primer receptor en el inicio de la jugada. El ucraniano Popov (Dinamo Kiev/ 1999), que desde el eje de la zaga plasmó jerarquía, contundencia y buen juego aéreo.
En el costado izquierdo emergió Gian-Luca Itter (Wolfsburgo /1999), un lateral zurdo que irrumpe en compo contrario con insistencia e inteligencia tanto en conducción como doblando a su compañero de banda y asiste sin dificultades gracias a su gran golpeo, aunque le cuesta detener a extremos con gran cambio de ritmo. A pierna cambiada, Gorka Zabarte (Real Madrid/1999) se mostró como un lateral rocoso, muy bien dotado físicamente, con pocas alegrías ofensivas, pero difícil de superar en velocidad por su marcado.
Una sombra para los mediapuntas fue Florentino (Benfica/1999), el perro de presa portugués, que barrió el juego ofensivo del rival con su imponente físico. Recorre la zona ancha sin dificultades merced a una poderosa zancada que le otorga una superioridad que podría verse minimizada con el salto a una categoría superior. Comparte demarcación con un perfil muy diferente el germano Akkaynak (Bayer Leverkusen/1999), un pivote inteligente en lo posicional y ambicioso para mostrar su zancada y descolgarse hasta el balcón del área rival. El mediocentro de origen turco era el lugarteniente de Arne Meier (Hertha/1999), un centrocampista con facilidad para conferir dinamismo a los ataques de su equipo, gran manejo de balón y buen timming de pase, que facilitaba la labor a Havertz (Bayer Leverkusen/1999), mediapunta de poca fortaleza muscular y larga zancada, que le resta velocidad en la ejecución, pero habilidoso para eliminar rivales con su liviana pierna izquierda.
Fina zurda que caracteriza a Chong (Feyenoord/1999), atacante de trote fatigoso en apariencia, pero mucho tacto para asistir y amenazar al portero desde fuera del área. En el otro costado de la selección holandesa destacó Nunnelly (Ajax/1999),extremo eléctrico y siempre dispuesto a desafiar en carrera al lateral, aunque no siempre con la pausa precisa para que sus centros encuentren rematador. Esa facilidad para el desborde también la mostró Fran García (Real Madrid/1999), un jugador de banda izquierda, incisivo y muy vertical. Demostró una gran personalidad para firmar el gol más espectacular del torneo. Un tanto que supuso la eliminación de Inglaterra, aferrada las combinaciones entre los centrocampistas de buen pie Dozzell (Ipswich Town/1999) y Mount (Chelsea, 1999), faros ofensivos de un conjunto en el que la dinamita la puso Reiss Nelson (Arsenal/1999) un atacante que aúna olfato y buen regate para desenvolverse en el costado, su punto de partida en esta competición.
Desde la banda mostró su extenso catálogo de recursos para el regate Joao Filipe (Benfica/1999), un extremo con un tremendo desparpajo, muy preciso en el golpeo, que se erigió en el socio de lujo para José Gomes. Otro fue Quina (West Ham/1999), un interior con buena visión de juego y llegada el área que le arrebató el puesto a  Miguel Luis (Sporting/1999), centrocampista de buen manejo de balón y excelente inteligencia que le permite detectar el momento adecuado para sus llegadas de segunda línea. También mostró buena lectura de los espacios Yari Otto (Wolfsburgo/1999), que apareció por sorpresa para golear y aprovechar los movimientos de arrastre de Dadashov (Red Bull Leipzig/1999), quien fue de menos a más y tardó en justificar su olfato, avalado por su superioridad en el plano físico y buen golpeo. Entre los atacantes que no pudieron superar la fase de grupos, Pinamonti (Inter/1999), un ariete corpulento de buena capacidad técnica e inteligencia en la interpretación del juego. En la decepcionante defensa del título de la selección francesa, El Mokkedem (Toulouse/1999) dejó pinceladas de su facilidad para el regate en conducción, a veces lastrado por su individualismo. El error en la toma de decisiones es uno de los pecados más frecuentes en todos los participantes de una competición que sigue siendo una gran cuna de talentos.

martes, 12 de abril de 2016

MAHMOUD DAHOUD

Foto: Bundesliga.de
“Tiene un auténtico motor y es voluntarioso en el esfuerzo, pero debe ser más eficiente y aprender a dosificarse para darse cuenta de que no siempre tiene que correr”, expone exigente Andre Schubert, técnico del Borussia Mönchengladbach, sobre su pupilo Mahmoud Dahoud, el centrocampista con el segundo promedio más alto de distancia recorrida por partido antes del parón invernal en la Bundesliga. El entrenador de los ‘potros’, que ha otorgado al joven mediocentro toda su confianza desde su llegada al banquillo del primer equipo, destapa en declaraciones a Kicker el potencial físico de una de las sorpresas agradables de la presente edición de la Bundesliga, a quien se le atisba el talento con la pelota desde su primer contacto con ella.

Schubert, que ya había dirigido a Dahoud en las categorías inferiores del club, reconoce que uno de los futbolistas que más ilusionan en el Borussia Park “es capaz de correr doce o trece kilómetros y medio por partido”, pero todavía no explota de manera adecuada esa capacidad aeróbica. “Eso llegará con la experiencia, sus compañeros de equipo también le guiarán”, puntualiza consciente de que es la primera temporada que inicia en la élite del fútbol germano. Una bisoñez que no ha sido óbice para que haya dejado impronta en su desembarco en el máximo nivel, con personalidad para irrumpir en la medular y contribuir a liderar el despegue clasificatorio de un equipo que había iniciado el campeonato liguero con pleno de derrotas en las cinco primeras jornadas.

Ese decepcionante comienzo de campaña en Renania del Norte fue demasiada losa para Lucien Favre, que fue destituido tras una derrota en Colonia que había supuesto el estreno en la titularidad de un Dahoud al que empezaba a hacer hueco como acompañante de Granit Xhaka en el doble pivote. Tras la marcha de Kramer al Bayer Leverkusen se abría una vacante en la sala de máquinas del conjunto del Mönchengladbach que el club no reemplazó en el mercado de traspasos. La solución para la parcela central estaba en casa, ya que parecía el momento idóneo para que diese el salto uno de los mejores talentos forjados en la cantera del club, en la órbita del técnico suizo desde 2013.

El verano de ese año fue cuando el preparador helvético comenzó a mostrar su fe en él. Le ofreció sus primeros minutos con el plantel profesional a los 17 años en la Audi Cup, como premio a su buen desempeño en los entrenamientos de pretemporada. “Juega de forma inteligente. Es genial que podamos tener a un niño así formado en la cantera”, declaraba entonces a Bild Favre, satisfecho de su rendimiento. Eran las primeras pinceladas de talento de un centrocampista que engarza las características modernas con las tradicionales del país germano en esa demarcación.

‘Mo’, como le denominan afectuosamente sus compañeros y su cuerpo técnico, aúna la sutileza en el manejo de balón que acompaña a la última generación de futbolistas surgida en territorio teutón con ese gusto por buscar la portería rival a través de media distancia que ha proliferado a lo largo de la historia de la Bundesliga. Clarividente para filtrar pases sin dificultades y aportar profundidad a los ataques de su equipo, enseña su buen disparo lejano con frecuencia gracias a su dinamismo para aparecer tanto en la base de las jugadas como en la zona de tres cuartos de campo.

Otro diamante fruto de la inmigración
Nacido el primer día de 1996 en la ciudad siria de Amuda, Mahmoud Dahoud no vivió en su país natal ni un año, pues sus padres lo abandonaron para mudarse a Alemania en busca de un futuro más próspero. Asentado en el país germano desde la cuna, ‘Mo’empezó a darle patadas a un balón en Langenfeld, con la camiseta del modesto SC Germania Reusrath, en los suburbios de Düsseldorf como otros muchos hijos de inmigrantes de los que ahora se nutre la federación alemana en sus categorías inferiores. Su primera toma de contacto con el club le sirvió como puente para llegar a la entidad deportiva más grande de la capital de Renania del Norte-Westfalia, el Fortuna.

Diferencial por su talento, el Borussia Mönchengladbach llamó a su puerta a los 14 años y rápidamente se convirtió en uno de los mayores valores emergentes del sector formativo de la entidad. Sus apoyos, agilidad en el giro para recibir y ofrecer una solución a sus compañeros le permitía ejercitarse sin haber alcanzado la primera plantilla con una primera plantilla que tenía a Marco Reus como estandarte. Su progresión se regía por los cauces adecuados, solamente alterada de forma ligera por una intervención quirúrgica en su tobillo, y su estreno en un encuentro oficial a las órdenes de Lucien Favre se produjo a finales del mes de agosto en la ronda previa de Europa League, en la última media hora de la goleada de su equipo ante el FK Sarajevo.

Disfrutó de veinte minutos más en el duelo de competición europea frente al Apollón Limassol y una aparición testimonial durante la victoria en el tramo final del pasado campeonato liguero sobre el Borussia Dortmund, pero la progresión de Dahoud se medía con el segundo equipo de los ‘potros’, con los galones de líder que disfrutaba a las órdenes de Schubert. Ahí imponía su capacidad para influir en los partidos, con protagonismo en el inicio de las maniobras ofensivas y ambición para descolgarse hasta el balcón del área rival. Muy preciso en el pase corto sin apagar su creatividad innata, está exhibiendo en su reencuentro con Schubert, pero ahora en el Borussia Park, esa habilidad para hilvanar el juego del equipo.

Internacional con la selección alemana sub 20 en cuatro ocasiones, comienza a trasladar todo lo apuntado en categorías formativas a la élite del fútbol tanto nacional como continental. La fulgurante irrupción de Dahoud, reflejada en su distinción como mejor jugador del club en el pasado mes de septiembre, se extendió hasta la Liga de Campeones, en las que completó acertadas actuaciones frente a pesos pesados a nivel continental como la Juventus y el Manchester City. Aún tiene trabajo por delante para progresar en la dosificación de esfuerzos y el timming para no incurrir en falta a la hora de cortocircuitar el funcionamiento ofensivo rival, pero ya muestra interesantes maniobras a nivel disciplina táctica que le permiten recuperar balones en las cercanías de su área.

Enérgico, no rehúye la disputa aunque la fortaleza muscular no constituya uno de sus puntos destacados y comienza a ser uno de los grandes protagonistas de su equipo semana tras semana. Con contrato hasta 2018, rotativos alemanes e ingleses especulan con la posibilidad de que Guardiola le reclute en su desembarco en el Manchester City pese a que apenas supera el millar de minutos disputados en la Bundesliga y la prensa italiana refleja la grata impresión que causó en la directiva de la Juventus en su encuentro continental. Muestras que refrendan su acertado desembarco en la primera plantilla, pero que no sacian la ambición del joven jugador.


“No voy a levantar el pie del acelerador y pensar que ahora ya soy un habitual titular”, expresa consciente de que no todos son días de vino y rosas en la élite. “Me preparo con la mentalidad de que las cosas pueden llegar a ser más duras y, si eso ocurre, pelearé por superar esos malos momentos”, explicó recientemente a la web de la Bundesliga. Por el momento, esos pasos inciertos no han llegado y ejerce de brújula en un equipo que acostumbra a dañar a sus adversarios con rápidas transiciones gracias a la capacidad para desplegarse con la velocidad de sus hombres de ataque. Una celeridad en el juego que potencian pases como los que aporta Dahoud, el mejor herrero para permitir un galope de los ‘potros’ en condiciones óptimas.


sábado, 4 de julio de 2015

INFORME MUNDIAL SUB 20 NUEVA ZELANDA (ATACANTES)


No fue el torneo más propicio para los arietes. Nadie logró superar los cinco goles y nadie mostró con rotundidad su candidatura para convertirse en uno de los mejores matadores del área a nivel mundial a medio o largo plazo. Sin el brillo de los finalizadores puros, emergieron los extremos que aunaron capacidad de desequilibrio y olfato anotador.

Mervo: 5/3/1995
Estrenó demarcación y su reconversión a delantero centro no pudo ser más acertada. Como referente ofensivo de la selección húngara anotó cinco goles demostrando su abanico de recursos en la finalización de las jugadas y solamente el mayor número de asistencias de Kovalenko le privó de conquistar la bota de oro de la competición. Corpulento para desenvolverse con eficacia de espaldas a portería, protege bien el esférico y, aunque no es un dechado de técnica, dejó algún detalle de habilidad en espacios reducidos. Ataca bien los espacios y demuestra astucia para anticiparse a los centrales en los envíos de sus compañeros desde el costado. Dinámico y buen cabeceador, fue de más a menos en el torneo.

Andre Silva: 6/11/1995
André Silva es un ariete voraz. Oportunista, inteligente, corpulento y raudo para finalizar la jugada con un amplio abanico de recursos. Inteligente en el desmarque y ortodoxo fuera del área para dar continuidad a la circulación ofensiva, su mentalidad ambiciosa puede jugarle malas pasadas delante del portero. Rubio Rubin es un delantero dinámico, que ataca bien los espacios y sagaz para sacar rédito de cualquier balón suelto delante del área. Echa en falta mayor corpulencia para exprimirse como única punta en el juego de espaldas. Mamadou Thiam es un ariete robusto, vigoroso en el cuerpo a cuerpo y con facilidad para armar, sin titubeos, su pierna en las inmediaciones del área. Su estatismo y carencias técnicas pueden ser obstáculos que frenen su progresión. Biesedin es un atacante de inteligentes movimientos que generan espacios para su propio beneficio y el de sus compañeros de vanguardia, pero bastante errático en la definición.

Franco Acosta: 5/3/1996
Santos Borré es un delantero de superlativa lectura de juego y lúcida movilidad que estuvo muy lejos de su mejor volumen de productividad en el frente de ataque. Apenas dejó una magnífica asistencia en el primer encuentro del torneo y su sangre fría en el mano a mano para estrenar su casillero goleador. Su socio en la vanguardia colombiana, Joao Rodríguez, se reivindicó demostrando su buen golpeo a balón parado y sensibilidad para atacar los espacios a la espalda de los centrales. Jean Carlos, habitual extremo en la cantera madridista, ejerció como referente ofensivo de la selección brasileña y, aunque apenas vio puerta, contribuyó al buen funcionamiento ofensivo de los de Rogerio Micale. Su corpulencia no está reñida con el buen manejo de balón. Franco Acosta es un punta con instinto asesino, liviano para resistir el choque con zagueros corpulentos, pero inteligente para caer a los costados generando peligro y gélido en el uno contra uno con el guardameta.

Ángel Correa, distante de su mejor rendimiento arrastrado por el caótico funcionamiento colectivo argentino, exhibió su cambio de ritmo y oportunismo para sacar provecho de su habilidad en el regate y sangre fría en la finalización de las jugadas. Kovalenko, desde su posición por detrás del punta, logró coronarse como máximo artillero merced a su acierto en la ejecución de libres directos, inteligencia para atacar los espacios y precisión a la hora de encontrar los huecos idóneos para castigar a los guardametas apareciendo por sorpresa dentro del área. Su compañero en el frente de ataque, Kabaiev, diestro acostado a la banda izquierda, hizo de la diagonal un quebradero de cabeza para todos los laterales que le sufrieron, pero le lastró su intermitencia. Gelson Rodrigues fue un torbellino partiendo desde ambas orillas del campo. Centelleante, a su insultante facilidad para el desborde y la osadía de sus movimientos agregó eficacia en el disparo desde fuera del área.

Gbakle: 20/12/1995
Arriola fue un puñal por el costado diestro, pura verticalidad no siempre bien rentabilizada por sus errores a la hora de seleccionar la mejor opción para finalizar la jugada. Compartió demarcación con el estadounidense de ascendencia mexicana Luchkevych, extremo ucraniano de vertiginosa conducción en ocasiones pasado de revoluciones pero siempre incisivo. Cerca de la línea de cal pero con un radio de acción más amplio completó una gran competición Gbakle, con la osadía como base de su juego. Con buen manejo de ambos perfiles, exhibió un amplio catálogo de recursos para el desborde y un peligroso disparo desde media distancia. Más discreto que de costumbre, Rony Lopes dejó destellos de su verticalidad y su peligroso cambio de ritmo. Yahaya, desde su ubicación inicial en el flanco izquierdo del ataque, se movió con libertad por zonas interiores para manifestar su juego irreverente plagado de engaño al zaguero y contundente para culminar las jugadas sin necesidad de pisar la zona de castigo.

Gabriel Jesus es un extremo bullicioso, eficaz y descarado en el regate e inteligente para asociarse con su lateral. Necesita seleccionar con mayor acierto cuando soltar el balón y cuando retenerlo, así como reponerse mentalmente con más premura cuando sus primeros desafíos individuales en la banda no son exitosos. Ivo Rodrigues, al igual que el brasileño, también demuestra una innata facilidad para el desborde y alta porcentaje de éxito en el uno contra uno ya sea cerca de la línea de la cal o en zonas interiores. Atributos que combina con oportunismo para aportar su sello en el apartado anotador. Unos guarismos que no fueron todo lo brillantes que cabría esperar en el referente ofensivo de la selección campeona como Saponjic, quien pese a todo anotó el gol que dio el pasaporte a los balcánicos a la final y se fajó haciendo la labor oscura para que otros compañeros como Zivkovic o Milinkovic-Savic brillasen.

Mandic: 27/2/1995
El delantero del Partizan, benjamín del conjunto dirigido por Veljko Paunovic, alternó la titularidad con Mandic, de potente zancada y generoso en el esfuerzo, que se movió con acierto lejos de portería sin renunciar a dejar su huella perforando las redes rivales como hizo en la gran final. Olfato que también manifestó Khamdamov, extremo zurdo uzbeco con capacidad para exprimir su potencia en carrera al espacio para definir con acierto delante del portero. Actuando como falso ‘9’ Mukhtar ofreció su pegada al cuadro germano. Violentos golpeos desde larga distancia, precisos remates al primer toque dentro del área y certeras ejecuciones a balón parado para completar su póker de dianas en la competición, empañado por su fallo desde los once metros en el cruce de cuartos de final ante Mali que desembocaría en la despedida teutona.

viernes, 3 de julio de 2015

INFORME MUNDIAL SUB 20 NUEVA ZELANDA (CENTROCAMPISTAS)


Los galardones individuales otorgados por la FIFA atestiguaron el gran nivel de la mayoría de selecciones en la zona ancha a lo largo del torneo. Tanto el balón de oro como el de plata y el de bronce del Mundial fueron a parar al palmarés individual de unos jóvenes centrocampistas que sobresalieron dentro del excelso nivel de la demarcación. Una competición con intensas batallas en la medular que obligaron a decidir muchos encuentros desde los once metros en territorio neozelandés. En la intensa partida de ajedrez en la que se convirtieron muchos encuentros, la histórica campeona Serbia supo sacar ventaja de la inteligencia de su sala de máquinas, cuyo líder, Maksimovic, acabaría anotando el último, y por ende decisivo, gol.

Danilo Barbosa: 28/2/1995
Capitán general de la sala de máquinas brasileña, impuso el diapasón en la medular de una selección verdeamarela que fue de menos a más hasta acariciar su sexta corona de la categoría. La jurisdicción de la zona ancha en suelo neozelandés fue suya durante todo el torneo merced a su rigor táctico, imponente presencia física y vigorosidad en los balones divididos. Belicoso en las disputas aéreas, a su talla añade una potente capacidad de salto que le confiere efectividad y plasticidad a partes iguales. Feroz hasta superar el límite cuando trata de abortar el peligro en situaciones de inferioridad numérica, contabiliza recuperaciones con la misma facilidad con la que distribuye juego amparado en su precisión en el pase corto sin renunciar a los cambios de orientación.

Maksimovic: 26/1/1995
Trabajador silencioso y piedra angular de la selección campeona, volvió a exponer, al igual que en el Europeo sub 19 conquistado por su país hace dos veranos en Lituania, que no se requiere un despliegue físico titánico para cortocircuitar el juego ofensivo adversario y tiranizar bajos sus designios la zona de ancha. Dotado de una inteligencia superior a la media, controla todo lo que sucede a su alrededor y apenas permite situaciones en las que el rival se filtra a su espalda para poner en aprietos al eje de la zaga. Pivote posicional horneado bajo el molde del fútbol formativo moderno, siempre alerta a las coberturas y coherente en los pases aunque no sean demasiado profundos. Atesora una buena lectura para atacar los espacios desde segunda línea.

Andrija Zivkovic: 11/7/1996
El futbolista con mayor desequilibrio individual de todos cuantos se dieron cita en el último mes en territorio neozelandés. Una daga que desangró a cualquier zaguero que pretendió hacerle frente sin superioridad numérica. Letal en el uno contra uno, destapó su vertiginosa conducción con el costado diestro como punto de partida en una lacerante diagonal que fue una de las armas de su variado arsenal. Francotirador a balón parado, explosivo e inteligente para atraer rivales y deshacerse de la posesión del cuero cuando su lateral le doble, ataca con acierto los espacios a la espalda de la zaga rival escudado en su velocidad. Su inusitada facilidad para desequilibrar le obnubila en alguna ocasión induciéndole al individualismo, pero conjuga facilidad goleadora y precisión en la asistencia. Marca las diferencias.

Adama Traore: 28/6/1995
No pudo llevar a su selección hasta la final y tuvo que conformarse con la tercera plaza, pero el balón de oro que le otorgó la FIFA habla alto y claro del derroche de talento que exhibió a lo largo del torneo. Hizo y deshizo a su antojo en la zona de tres cuartos, imprimiendo pausa o acelerando la jugada con asociaciones de alta escuela en el balcón del área. Indescifrable merced a su espectacular manejo de ambas piernas, su bajo centro de gravedad y su agilidad mental eran un dolor de muelas para todos sus marcadores, que no podían apagar su dinamismo ni contrarrestar sus controles orientados, esporádicamente más efectistas que efectivos. Brillante en los golpes francos, es una amenaza para los guardametas por su habilidad para encontrar las esquinas de la portería con remates desde media distancia.

Sergej Milinkovic-Savic: 27/2/1995
El balón de bronce del torneo fue otra de las grandes amenazas ofensivas del combinado campeón. Creativo para asociarse con sus compañeros de vanguardia, es dinámico y no se lo piensa dos veces a la hora de armar el golpeo. Tiene un cañón en su pierna derecha y es eficaz tanto en movimiento como a balón parado. No se mueve con rapidez pero sí con elegancia y es capaz de generar peligro al contragolpe amparado en su potente zancada. Ya formado físicamente, aunque aún tiende a la desconexión nunca rehúye el choque y ofrece la variante del juego directo por su facilidad para generar segundas jugadas con su alto porcentaje de éxito en las disputas aéreas. Inteligente en la lectura de juego y oportunista.

Podstawski; 30/1/1995
Podstawski fue el líder en la medular de una selección portuguesa muy sólida. Astuto para recuperar balones sin necesidad de un despliegue mayúsculo y pulcro con el balón en los pies, sin grandes alardes pero con un volumen de pérdidas bajísimo. Su compañero en la sala de máquinas lusa, Raphael Guzzo, asumió las labores de organización. Poseedor de un buen nivel técnico, imaginativo y con facilidad para sorprender con sus incorporaciones desde segunda línea, necesita progresar en su aportación sin balón. Hyndman atesora todos los atributos para convertirse en un llegador de primer nivel: timming, lectura de juego y sangre fría en la definición. Nández fue el hombre escoba ‘charrúa’, infatigable en su recorrido para maniatar a los mediapuntas adversarios y permitir, con sus coberturas, las irrupciones ofensivas de los laterales, demostró personalidad para manejar el cuero sin ser un dechado de técnica.

Samassekou se destapó como un mediocentro enérgico y de solvente desenvoltura asociativa. Vertical para descolgarse y pisar área rival para exhibir su buen golpeo, necesita progresar en la parcela táctica para no descompensar a su equipo. Zelalem mostró destellos de su descomunal talento, pero lo hizo a cuentagotas. Falto de regularidad, su posición cerca del costado izquierdo tampoco contribuyó a su continuidad en el juego. Punto de partida que también le fue asignado a Zapata, irreverente en el sentido más positivo del término para enriquecer el ataque posicional de una espesa selección colombiana. Descarado y con personalidad para asumir la iniciativa de la jugada en cualquier rincón del frente de ataque, aúna pegada y clarividencia en el balcón del área, pero sufre cuando el ritmo del encuentro se eleva. Erick Aguirre lució su educado pie izquierdo y facilidad para encontrar posiciones francas con las que amenazar gracias a su peligroso disparo desde media distancia. Buenos fundamentos técnicos empañados por una intermitencia que fue demasiada losa para su selección, que no pudo superar la fase de grupos.

Sidy Sarr fue el líder de la selección senegalesa que logró una meritoria cuarta plaza. Espigado centrocampista zurdo de potente zancada e imperial juego aéreo. Se sumó al ataque con tanto acierto como frecuencia sin renunciar a la generosidad el esfuerzo para apoyar a sus compañeros de medular en tareas de recuperación. Su socio en la zona ancha, Mamadou Ndiaye, se mostró enérgico para bloquear los pasillos interiores pero bisoño para guardar la posición y conceder ventajas a la línea de mediapuntas rival. Zdjelar fue el sostén de la campeona, lúcido para interpretar el curso de la jugada, bloqueó infinidad de transiciones ofensivas peligrosas sin necesidad de recurrir a la falta. Toca con premura y simplicidad y encuentra a compañeros alejados con su destreza en el desplazamiento largo. Weigl se mostró como un volante mixto con buena capacidad de posicionamiento y elegancia a la hora de llevar el cuero a las bandas sin retener el balón en sus pies. Su intermitencia lastra un rendimiento que todavía no le permite asumir el timón del equipo con plenas garantías.

Gastón Pereiro: 11/6/1995
Gastón Pereiro aglutina inteligencia entre líneas y pegada. Académico en los controles, exprime su envergadura para agregar a su buen golpeo desde media distancia otra baza anotadora. Impertérrito en la finalización de las jugadas, suple con agilidad mental y habilidad en su pierna izquierda la falta de explosividad en carrera. Obligado a hacer las maletas antes que sus compañeros debido a una lesión, a Stendera le dio tiempo a exhibir su precisión a balón parado, su habilidosa conducción en carrera y su potencia en la arrancada engalanada con su olfato goleador. Kalmar se confirmó como un mediapunta de gran capacidad técnica, excelente manejo de ambas piernas y astucia para emplear su estructura corporal cuando necesita conservar la posesión del cuero. Su envergadura le resta velocidad y necesita ganar en regularidad para marcar las diferencias.

Boschilia es un vertical mediapunta de extraordinario golpeo de balón. A diferencia de otras ocasiones, donde los costados eran su punto de partida, ocupó la zona central y, desde allí, certificó su buen manejo de las transiciones ofensivas, merced a su gran regate en carrera, y su olfato goleador. Aún con margen de mejora en la toma de decisiones. Yaw Yeboah reunió dinamismo, capacidad de desborde y habilidad para salir airoso de la presión en espacios reducidos. Se prodiga en el eslalon y define con sangre fría ante el portero, pero la irregularidad lastra su rendimiento. Iheanacho reúne creatividad y acierto goleador en una estética pierna izquierda capaz de servir dañinos envíos a la espalda de la zaga adversaria. Desequilibrante tanto desde el plano individual como desde el colectivo, necesita pulir su intermitencia. Un aspecto a mejorar también para Andreas Pereira, capaz de sortear rivales con suma facilidad escudado en su vistoso dribbling, así como de generar confusión a espaldas de la pareja de mediocentros y disparar con clase a las esquinas de la portería, pero excesivamente discontinuo y evasivo ante la pugna física.

miércoles, 1 de julio de 2015

INFORME MUNDIAL SUB 20 NUEVA ZELANDA (DEFENSAS)

El primer Mundial sub 20 en el que Serbia tocó la cima fue una competición de contrastes, de magia y talento en situaciones ofensivas frenados por la disciplina y las notables acciones de las múltiples individualidades que emergieron desde la retaguardia. Aquí se desgranan algunas de las más destacadas.

Joao Pedro: 15/11/1998
Desde el carril diestro fue una de las claves del buen funcionamiento ofensivo del combinado carioca. Con una enorme incidencia en el ataque posicional, de su sociedad con su compañero de banda Gabriel Jesus emanó la mayoría de profundidad mostrada por la selección brasileña, segunda máxima goleadora de la competición con 15 tantos en 7 partidos. Muy potente en carrera, dobla de manera constante al extremo para ganar línea de fondo con inusitada facilidad y, desde allí, elegir con tanto criterio como precisión la mejor opción para asistir a los atacantes o centrocampistas que llegan desde segunda línea. Su rigor táctico dista bastante de ser el optimo y peca de fogosidad a la hora de irrumpir en campo contrario, pero trata de suplirlo con su frescura física y puede sorprender con su disparo desde larga distancia.

Veljkovic: 26/9/1995
Líder de una solvente zaga serbia que apenas concedió cuatro goles a lo largo de la competición, refrendó las buenas sensaciones que había mostrado cuando se proclamó campeón de Europa sub 19 hace dos veranos en Lituania. Sujetó a su selección cuando peor lo estaba pasando en la final ante Brasil y sobre su disciplina táctica se vertebró el entramado defensivo de un conjunto que mostró muy pocas fisuras hasta en las prórrogas. Gracias a su buen posicionamiento sufre poco cuando el rival busca su espalda con envíos profundas y demuestra inteligencia para anticiparse a los movimientos adversarios y achicar sin necesidad de recurrir a la falta. Eficaz en el tackle y sereno con el balón en los pies.

Joao Nunes
Portugal se despidió del torneo en cuartos de final ante la subcampeona Brasil con apenas dos goles encajadas, registro que le convirtió en la selección menos goleada de la competición, y este autoritario central tuvo mucho que ver en ello. Aplomo de veterano el que desprende este joven zaguero en cada movimiento. Él acompasa a sus compañeros de zaga con sus movimientos certeros, impone su ley en las batallas aéreas de cualquier rincón del terreno de juego e incluso es capaz de saltar varias líneas de presión con su buen desplazamiento en largo cuando el conjunto rival asfixia la salida de balón. Vehemente en los balones divididos, a pesar de su envergadura no desnuda sus carencias ante delanteros livianos por su potente zancada.

Youssouf Koné: 5/7/1995
El juego asociativo de Mali que tan buenas triangulaciones deparó entre el doble pivote y la línea de tres jugadores por detrás del punta encontró un recurso más en este pausado lateral izquierdo que supo seleccionar sus incursiones ofensivas para generar peligro explotando la profundidad de su flanco. En su zurda aúna el tacto para asistir tanto en carrera como a balón parado con la violencia de sus golpeos desde larga distancia para desafiar al guardameta. Hábil para desenvolverse en espacios reducidos, peca de perezoso a la hora de regresar en el retorno tras sus irrupciones en campo contrario y en las basculaciones, pero demuestra solvencia cuando el extremo le desafía en el uno contra uno cerca de la línea de cal.

Akpoguma es un lateral diestro de extraordinaria capacidad aeróbica con buenos fundamentos técnicos que también es capaz de actuar con solvencia en el eje de la zaga gracias a su corpulencia. En ocasiones peca de impetuoso. Miazga es un central muy rocoso, eficaz en el tackle e imperial en las disputas aéreas, que debe incidir en su capacidad de concentración y resguardarse más ante los envíos a su espalda. En el único partido en el que no estuvo sobre el rectángulo de juego, su selección recibió tres goles. Marlon demuestra en el eje de la zaga su capacidad de anticipación y su potente zancada, cualidades empañadas frecuentamente por su abuso del tackle. Mediocentro en origen, Andrés Tello supo adaptarse al flanco diestro de la zaga ofreciendo salida de balón por el costado y buena disciplina táctica. Hamidou Maiga es un central de imponente presencia física, tan autoritario como excesivamente vehemente en algunas ocasiones.

Carter-Vickers: 31/12/1998
Clave en el inicio de la jugada, además de mostrar su poderío en las alturas en ambas áreas, Stark confirmó que es un gran proyecto de central. Al igual que su compañero en el eje de la zaga, Kempf, muy disciplinado en el apartado táctico y con un buen desplazamiento en largo, anticipativo, pero en ocasiones poco expeditivo para frenar a atacantes dinámicos. Carter-Vickers, benjamín del conjunto estadounidense, es un central corpulento y atlético, mucho más maduro de lo que sus 17 años podrían indicar y pegajoso en el marcaje de casi cualquier perfil de delantero. Una sensación de seguridad que también transmitió el colombiano Juan Quintero, mariscal del área con gran lectura de juego.

Lemos se mostró como un central ágil, anticipativo y con criterio con la pelota en los pies, pero también excesivamente descontrolado en los balones divididos. Su compañero de selección y de zaga Mathias Suárez demostró solvencia para recorrer el carril zurdo a cambio de sacrificar la vigilancia de su espalda. Pasado de revoluciones cuando el choque navega por broncos derroteros. Misma impulsividad que en ocasiones le juega malas pasadas a Kristzian Tamás, extremo zurdo reconvertido a lateral. Veloz, vertical y con buenos fundamentos técnicos, su capacidad de reacción le convierte en difícil de superar en el uno contra uno.

El brasileño Jorge se mostró como un lateral ofensivo, siempre abierto a buena altura y con inteligencia para moverse en posiciones interiores, pero bastante relajado en casi todas sus acciones defensivas. Antonov es un portento físico, un lateral de largo recorrido que devora el carril izquierdo, pero con algunos problemas para sujetar a centrocampistas de alto nivel técnico como se evidenció en la final con Gabriel Jesus. Kevin Gutiérrez demostró vocación ofensiva y golpeo de precisión quirúrgica a balón parado, aunque también excesiva precipitación en algunos lances del juego. Rafa exhibió su sedosa zurda en la ejecución de jugadas a balón parado y atrevimiento para interactuar con su compañero de banda. Con margen de mejora en labores defensivas. Tripichio fue uno de los pocos que se salvó de la quema en el desastre argentino. Versátil e inteligente tácticamente, demostró pundonor y criterio cuando se asomó a campo contrario.