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martes, 31 de mayo de 2016

EUROPEO SUB 17 AZERBAIJÁN

Con una solidez que cuesta encontrar en una selección sub 17, Portugal conquistó el Europeo de la categoría trece años después de su último título. Los lusos sumaron su sexta corona continental tras superar en la tanda de penaltis al dominador histórico de la competición, España, que regresó a una final tras seis años de ausencia y fue el único conjunto que discutió la superioridad de sus vecinos.

En Azerbayán, país que acogió la competición, Alemania volvió a meterse entre las cuatro mejores selecciones del continente por segundo año consecutivo, pero la remontada de la selección española le impidió acceder al definitivo asalto por el título. En la antesala de la final también finalizó su andadura Holanda, que sufrió la pegada de José Gomes, máximo artillero del torneo con siete dianas. La puntería del ariete con raíces en Guinea Bissau también sentenció a Austria, que dio una muestra más de su buen trabajo en categorías inferiores, pero fue avasallado por el rodillo luso en cuartos de final.

No pudo siquiera llegar a esos duelos a cara o cruz Italia, la gran decepción del torneo, que hizo las maletas de forma prematura tras no poder superar el duro grupo con Serbia, Holanda y España. En la derrota frente a los subcampeones echó en falta a su referente ofensivo, Moise Kean, que refrendó las comparaciones con Balotelli al demostrar tanto su buena mezcla de condiciones físicas y técnicas como su carácter volcánico, plasmado en una absurda expulsión que supuso la triste despedida de un torneo que siempre deja nombres a apuntar para el futuro.


Mile Svilar (Anderlecht/ 1999)
Bélgica mostró a otro producto de su prolífica factoría de guardametas, que apenas encajó dos goles en cuatro partidos. Carismático y de gran potencia en la estirada, sostuvo a su equipo en los partidos más complicados, ante Portugal y Alemania. Llegó a las esquinas de su portería para desbaratar potentes disparos desde fuera del área y protagonizar las intervenciones más espectaculares del torneo, además de mostrar velocidad para achicar espacios al atacante en el uno contra uno y concentración para abortar el peligro con salidas lejos de su área. Sus únicas dudas llegaron en saques de esquina botados cerrados, al segundo palo.
Diogo Dalot (Oporto /1999)
Un portento físico que no negoció en el esfuerzo para recorrer con regularidad todo el carril diestro. A un nivel muy alto durante los seis encuentros de la competición, ofreció un plus ofensivo en los encuentros decisivos, con un tanto para sentenciar la semifinal y otro para inaugurar el marcador en el choque por el título. Menos protagonista con balón que su homólogo en el costado izquierdo, fue perseverante y leyó bien el curso de la jugada para aprovechar en el segundo palo su potente disparo, que exhibió con frecuencia. Aguerrido en la marca, aunque mostró ambición para adentrarse en el área rival, no siempre ejecutó con pulcritud técnica.
De Ligt (Ajax /1999)
Capitán y líder de la zaga de la selección holandesa, justificó en territorio azerí los elogios que le dedicaban los técnicos de la UEFA en la previa del torneo. Central corpulento de pose elegante, con un excelente manejo de balón que le permite ofrecer una salida de balón aseada e incluso filtrar pases en campo contrario cuando decide batir líneas de presión en conducción, se reveló como una pieza clave en las acciones de estrategia ofensivas y defensivas de su equipo. Intuitivo para anticiparse al desarrollo de la jugada, le falta algo de cintura para resistir los quiebros de los delanteros más habilidosos, pero se rehace con acierto.
Tom Baack (Bochum /1999)
Se estrenó en la competición como pivote defensivo y no tardó en pasar al eje de la zaga, donde demostró las cualidades que le permitían funcionar con solvencia como ancla de la selección teutona. Muy sereno con y sin balón, gestiona con sangre fría y acierto la presión rival. Ágil en el desplazamiento lateral, no es el más rápido, pero sabe anticiparse para evitar el desafío del delantero en carrera y cuerpea con acierto. Asume responsabilidades en el inicio de las jugadas sin conceder pérdidas peligrosas, es valiente en los balones divididos y para salir del balcón del área, aunque sufre para reubicarse con balones filtrados a su espalda.
Vinagre (Mónaco/ 1999)
Lateral izquierdo de largo recorrido y brillante pierna izquierda, de la que saca réditos su equipo tanto por su tacto para el centro en carrera como por su precisa ejecución a balón parado. Muy participativo, dobló con frecuencia a su extremo por fuera y se escudó en su buena conducción cuando tiró la diagonal para transitar por pasillos interiores. Eléctrico en el cambio de ritmo, hizo valer sus inicios como extremo para eliminar rivales con el regate y crear superioridades en sus asiduas irrupciones ofensivas. Aunque algunos le buscaron las cosquillas en el juego aéreo, estuvo sólido cuando fue encarado gracias a su velocidad.
Mboula (Barcelona /1999)
Descarado, de larga zancada y buen temple para seleccionar el momento preciso en el que dar la asistencia. Tres condiciones que le convierten en un extremo muy desequilibrante y diferencial. Regateó con suma facilidad tanto en carrera como tras recibir frenado en el vértice del área. Incisivo para atacar los espacios, contribuyó a desnivelar el duelo de semifinales ante Alemania con su facilidad para el desborde y su insistencia, pero estuvo más apagado en la final, bien vigilado por Vinagre. Reposado para esperar a su compañero tras deshacerse de su par, explota la espalda del lateral y no titubea para rentabilizar su buen disparo.
Gedson Fernandes (Benfica /1999)
Un futbolista que responde al perfil de centrocampista moderno, con grandes condiciones físicas y una buena base técnica. Con personalidad para influir en la elaboración del juego ofensivo, distribuyó el balón con acierto a los costados gracias a su criterio en la entrega en corto y su buen desplazamiento de balón. Su zancada le permitió sortear rivales en conducción y eludir la presión con pocos toques y ante posibles pérdidas se mostró disciplinado para contribuir en la rápida recuperación. Ambicioso para filtrar pases y descolgarse con insistencia hacia zonas de gol, se animó a probar fortunas con disparos de media y larga distancia.
Morlanes (Villarreal /1999)
La llave maestra que activaba todo el engranaje de la selección española. Nunca le quemó el balón en los pies, bajó a recibirlo en el balcón de su área cuando la situación requería hilvanar juego con pausa y se hizo notar en campo contrario. Con un volumen bajo de pérdidas, activó a sus compañeros en la zona de tres cuartos gracias a su visión de juego y superó líneas de presión también con soltura en el manejo de balón. No es el más rápido ejecutando, pero su agilidad mental le confiera una gran ventaja. Cuanto toca confrontación física, no escurre el bulto y baja al barro. Su lanzamiento al poste en la tanda definitiva de penaltis no empañó un torneo mayúsculo.
Brahim Díaz (Manchester City /1999)
Un prestidigitador del balón que acompañó su magia con la interpretación colectiva de los grandes directores de orquesta. Imprevisible con balón por su clarividencia, capacidad creativa y bajo centro de gravedad que le predispone para el regate, su excelente manejo de ambas piernas dificulta sobremanera la labor de frenarle cuando encara, aunque su superioridad en ocasiones parece inducirle al error. Su escasa presencia física le hace partir en desventaja de un fútbol cada vez más tendente a lo muscular, aunque sabe jugar sus bazas y lo suple con buena lectura táctica. De menos a más, su paso a la mediapunta a lo largo del torneo favoreció su mayor impacto y dejó una muestra de su personalidad atrevida con el lanzamiento a lo panenka desde los once metros para dirimir el vencedor de la final.
Abel Ruiz (Barcelona /2000)
Además de por sus tantos, es un incordio para los zagueros y un gran aliado para los compañeros que juegan a su espalda por su hiperactividad en el frente de ataque. Con el gol entre ceja y ceja, sus continuos movimientos le convierten en un delantero prolífico en la generación de espacios e incisivo para atacarlos. Con buen remate al primer toque y potencia en la carrera, sabe deshacerse de su par con el recorte para generarse el hueco necesario con el que poder armar el golpeo. Fuerte físicamente para aguantar el balón de espaldas a portería y resistir los choques con los centrales, su voracidad puede llegar a ocultarle la mejor opción en la jugada, pero sabe reponerse si la precisión le juega una mala pasada en el área.
José Gomes (Benfica /1999)
El ejecutor del caudal ofensivo portugués. Finalizó como máximo artillero de la competición, con más dianas que partidos disputados y la sensación de que su contribución al equipo es bastante más amplia que la ofrecida por un simple rematador. Bien desarrollado físicamente, con una zancada portentosa que explota al contragolpe, expuso su oportunismo para castigar cualquier error de los centrales. Punzante para atacar los espacios y aprovechar los pases filtrados por los agudos centrocampistas lusos, demostró ser un excelso cabeceador, orientando bien sus remates y ganando las disputas sin dificultades gracias a su potencia de salto. Enérgico, cayó con frecuencia a los costados. Más discreto en la final que en el resto del torneo.
Fuente: fpf.pt
Diogo Costa (Oporto /1999) exhibió su sangre fría e intuición en el uno contra uno, además de su sobriedad, para mantener su portería a cero hasta la final. En el duelo por el título encajó su único tanto de la competición, un testarazo de Brahim Díaz en el que se mostró titubeante en la salida. En ese duelo estaba en la portería rival Iñaki Peña (Barcelona /1999), un guardameta con un magnífico juego de pies, muy académico en sus estiradas, aunque algo errático a la hora de abandonar su portería. Una faceta en la que también debe progresar el ucraniano Lunin (Dnipro /1999), cancerbero de mucha personalidad y buenos reflejos.
Además de Diogo Dalot, en Azerbayán mostraron su condición de lateral de largo recorrido el infatigable Bellanova (Milan / 2000) y Dujon Sterling (Chelsea/ 1999), muy potente en la zancada, percutor pese a sus carencias en el apartado técnico. Más soltura con el balón en los pies mostró Brandariz (Barcelona / 1999), un central sobrio y capacitado para ofrecer una salida aseada de balón. Más impetuso es Zagadou (PSG / 1999), zaguero zurdo pegajoso en el marcaje y dominante, que no renunciada a adentrarse en campo contrario a base de potencia en la conducción. Diogo Leite (Oporto /1999) fue otra de las notas positivas en el eje de la zaga, sin errores graves y sereno para ser el primer receptor en el inicio de la jugada. El ucraniano Popov (Dinamo Kiev/ 1999), que desde el eje de la zaga plasmó jerarquía, contundencia y buen juego aéreo.
En el costado izquierdo emergió Gian-Luca Itter (Wolfsburgo /1999), un lateral zurdo que irrumpe en compo contrario con insistencia e inteligencia tanto en conducción como doblando a su compañero de banda y asiste sin dificultades gracias a su gran golpeo, aunque le cuesta detener a extremos con gran cambio de ritmo. A pierna cambiada, Gorka Zabarte (Real Madrid/1999) se mostró como un lateral rocoso, muy bien dotado físicamente, con pocas alegrías ofensivas, pero difícil de superar en velocidad por su marcado.
Una sombra para los mediapuntas fue Florentino (Benfica/1999), el perro de presa portugués, que barrió el juego ofensivo del rival con su imponente físico. Recorre la zona ancha sin dificultades merced a una poderosa zancada que le otorga una superioridad que podría verse minimizada con el salto a una categoría superior. Comparte demarcación con un perfil muy diferente el germano Akkaynak (Bayer Leverkusen/1999), un pivote inteligente en lo posicional y ambicioso para mostrar su zancada y descolgarse hasta el balcón del área rival. El mediocentro de origen turco era el lugarteniente de Arne Meier (Hertha/1999), un centrocampista con facilidad para conferir dinamismo a los ataques de su equipo, gran manejo de balón y buen timming de pase, que facilitaba la labor a Havertz (Bayer Leverkusen/1999), mediapunta de poca fortaleza muscular y larga zancada, que le resta velocidad en la ejecución, pero habilidoso para eliminar rivales con su liviana pierna izquierda.
Fina zurda que caracteriza a Chong (Feyenoord/1999), atacante de trote fatigoso en apariencia, pero mucho tacto para asistir y amenazar al portero desde fuera del área. En el otro costado de la selección holandesa destacó Nunnelly (Ajax/1999),extremo eléctrico y siempre dispuesto a desafiar en carrera al lateral, aunque no siempre con la pausa precisa para que sus centros encuentren rematador. Esa facilidad para el desborde también la mostró Fran García (Real Madrid/1999), un jugador de banda izquierda, incisivo y muy vertical. Demostró una gran personalidad para firmar el gol más espectacular del torneo. Un tanto que supuso la eliminación de Inglaterra, aferrada las combinaciones entre los centrocampistas de buen pie Dozzell (Ipswich Town/1999) y Mount (Chelsea, 1999), faros ofensivos de un conjunto en el que la dinamita la puso Reiss Nelson (Arsenal/1999) un atacante que aúna olfato y buen regate para desenvolverse en el costado, su punto de partida en esta competición.
Desde la banda mostró su extenso catálogo de recursos para el regate Joao Filipe (Benfica/1999), un extremo con un tremendo desparpajo, muy preciso en el golpeo, que se erigió en el socio de lujo para José Gomes. Otro fue Quina (West Ham/1999), un interior con buena visión de juego y llegada el área que le arrebató el puesto a  Miguel Luis (Sporting/1999), centrocampista de buen manejo de balón y excelente inteligencia que le permite detectar el momento adecuado para sus llegadas de segunda línea. También mostró buena lectura de los espacios Yari Otto (Wolfsburgo/1999), que apareció por sorpresa para golear y aprovechar los movimientos de arrastre de Dadashov (Red Bull Leipzig/1999), quien fue de menos a más y tardó en justificar su olfato, avalado por su superioridad en el plano físico y buen golpeo. Entre los atacantes que no pudieron superar la fase de grupos, Pinamonti (Inter/1999), un ariete corpulento de buena capacidad técnica e inteligencia en la interpretación del juego. En la decepcionante defensa del título de la selección francesa, El Mokkedem (Toulouse/1999) dejó pinceladas de su facilidad para el regate en conducción, a veces lastrado por su individualismo. El error en la toma de decisiones es uno de los pecados más frecuentes en todos los participantes de una competición que sigue siendo una gran cuna de talentos.

jueves, 8 de agosto de 2013

INFORME EUROPEO SUB-19 LITUANIA 2013

Serbia recogió el testigo de España y se coronó campeona de Europa sub-19 en un campeonato igualado lastrado por las ausencias de futbolistas llamados a marcar diferencias como Óliver Torres o Bruma presentes en el Mundial sub-20. Los balcánicos apelaron a la solidez y a su inherente carácter competitivo para superar a todos sus rivales maximizando sus virtudes. Tras lograr una meritoria primera plaza en la fase de grupos, los pupilos de Drulovic sufrieron en una dura prórroga para derrotar a Portugal desde los once metros en la antesala de la final y aprovecharon su ocasión en el encuentro decisivo ante Francia. Sustentados en la seguridad de Veljkovic, la jerarquía de Maksimovic y la inteligencia en ataque de Mitrovic levantaron se alzaron con el cetro continental en una competición que siempre deja nombres para recordar.

PORTEROS
Rubén Blanco (1995, España)
Increíble la sensación de seguridad que transmite en todo momento. Excelso en el uno contra uno, achica espacios con una velocidad de vértigo y reduce el ángulo de tiro al atacante para inducirle al error. Jerárquico sin necesidad de estridencias, colocación de veterano y agilidad felina para llegar a palos sin dificultades. Potente en la estirada, reacciona bien gracias a sus excelentes reflejos. Con alguna duda en los saques de esquina, no bloca con asiduidad pero orienta perfectamente sus despejes para no conceder segundas oportunidades.

OTROS:
Van der Hart (1994, Holanda) es un guardameta espigado que aúna colocación y buen juego de pies. Concentrado para anticipar la acción del atacante, le falta un punto de explosividad en la estirada. Rajkovic (1994, Serbia)  es un portero temperamental. Le falta envergadura pero se coloca bien y demuestra determinación en los momentos calientes. Beunardeu (1994, Francia) es un cancerbero ágil y potente en la estirada. Con lagunas en el juego aéreo, se muestra muy dubitativo en las salidas.

DEFENSAS
Joao Cancelo (1994, Portugal)
Fue una gran alternativa para acelerar los ataques de su equipo, que en muchas ocasiones pecaban de tediosos. Lateral diestro de marcada vocación ofensiva, pisa campo contrario con asiduidad y saca réditos aprovechando la superioridad numérica con su compañero de banda. Potente para causar desequilibrios con el factor sorpresa como aliado, sabe generar peligro ante defensas replegadas por su habilidad en la conducción del cuero. Con la parcela táctica como área de mejora, debe vigilar mejor su espalda para que su rival no progrese por su zona.
Veljkovic (1995, Serbia)
Fue el más destacado de una selección que tenía en la solidez defensiva una de sus mejores armas. Disciplinado en la parcela táctica, gracias a su posicionamiento dentro del terreno de juego sufre poco cuando el rival busca su espalda con envíos profundos. Anticipativo, se muestra cómodo en el achique para evitar los contragolpes y acompasa bien sus movimientos con los de sus compañeros de zaga. Impetuoso  e incluso precipitado en sus acciones, demuestra eficacia en el tackle y está capacitado para batir la última línea de presión.
Laporte (1994, Francia)
Capitán y líder de la zaga gala, apenas contabilizó errores a lo largo del torneo y mostró el aplomo adquirido en la élite del fútbol español. Sereno en sus acciones, demuestra mucho criterio en el inicio de la jugada y sabe imponerse en las disputas aéreas sacando provecho de su estructura corporal. Inteligente y anticipativo, defiende bien lejos de su área y oculta sus carencias de explosividad en carrera con su buen posicionamiento. Aún bisoño a la hora de exprimir su cuerpo, debe medir mejor las distancias en los envíos cruzados.
Gayà (1995, España)
Un auténtico pulmón, capaz de recorrer sin descanso todo el carril izquierdo a lo largo de los noventa minutos. Difícil de superar en carrera por la gran velocidad derivada de su morfología, aguanta el desafío individual de su marcado pero prefiere anticiparse a su recepción para salir con potencia doblando al extremo de su banda. Crea peligro ganando línea de fondo pero no necesita aprovechar toda la amplitud del terreno de juego gracias a su buen golpeo en carrera desde tres cuartos de campo. Necesita pulir automatismos en la defensa zonal.

OTROS:

Golubovic (1994, Serbia) es un central reconvertido con acierto a lateral diestro. Difícil de superar en el uno contra uno, se incorpora con potencia al ataque pero tiene carencias técnicas. Tete (1995, Holanda)  es un correoso lateral diestro. Rápido para aguantar el desafío individual del extremo, denota lagunas en la basculación. Bellerin (1995, España) es un extremo en origen que retrasó su posición para convertirse en un lateral de largo recorrido. Aunque solamente pudo disputar dos partidos por su expulsión en el encuentro inaugural, se mostró impulsivo para suplir con sus excelentes condiciones físicas su falta de disciplina en el apartado táctico. Tobias Figueiredo (1994, Portugal) es un central capaz de ofrecer una buena salida de balón, inteligente en las coberturas y sólido en el juego aéreo. Atesora un buen golpeo pero sufre cuando su marcado cae con asiduidad a los costados.

Kongolo (1994, Holanda) es un potente central zurdo. Expeditivo al cruce y capaz de batir la primera línea de presión rival con su vehemente conducción. Aún comete errores a la hora de ejecutar algún automatismo defensivo. Borja (1995, España) es un central corpulento, pegajoso en el marcaje pero sereno para ofrecer una buena salida de balón. Concentrado, realiza las coberturas a su lateral para que muestre su vocación ofensiva pero sufre cuando defiende lejos de su área y el rival contragolpea.  También en el eje de la zaga se desempeña Conte (1994, Francia), un defensor de grandes condiciones físicas con una interesante aportación en las jugadas a balón parado de ambas áreas que contabiliza errores de bulto por desconexión del juego. Luis Rafael (1995, Portugal) es un lateral zurdo que atesora un gran golpeo de balón. Inteligente para doblar al extremo de su costado, debe vigilar mejor su espalda.
CENTROCAMPISTAS
José Rodríguez (1994, España)
Apareció con menos regularidad de la esperada, pero cuando lo hizo llegaron los mejores minutos colectivos de su selección. Preciso en la entrega para dar fluidez al juego de su equipo, peca de falta de velocidad en la ejecución y necesita mejorar en la parcela táctica para ofrecer líneas de pase con mayor regularidad. Excelente en el desplazamiento en largo, cambia la orientación del juego con celeridad y acierto aunque en ocasiones abusa de ese recurso y lo convierte en previsible. Un excelente proyecto de mediocentro que necesita madurar.
Bernardo Silva (1994, Portugal)
El faro de los ataques portugueses. Centrocampista ofensivo de gran manejo de balón y preciso en la entrega. En el balcón del área rival explota su visión de juego para batir la última línea de presión, pero no le importa retrasar su área de influencia para asumir responsabilidades en la distribución de juego ofensivo, aunque en ocasiones abusa de la conducción y dificulta la fluidez de la circulación colectiva. Poseedor de un buen golpeo, dinámico y potente en carrera, se asocia con facilidad y finaliza con criterio las jugadas.
Rabiot (1995, Francia)
Aúna despliegue y finura en el toque, iluminando los ataques de su equipo aunque aún de manera intermitente. Interior elegante de talentosa zurda que demuestra inteligencia llegando desde segunda línea. Preciso en el golpeo y con facilidad para asociarse y enriquecer la jugada, su envergadura le permite ayudar en la defensa de las jugadas a balón parado pero le penaliza en la velocidad de ejecución. Espigado, sabe emplear su cuerpo para proteger el cuero y aprovecha la orientación de sus controles para deshacerse de la vigilancia de su marcador.

OTROS:
Maksimovic (1994, Serbia) era uno de los engranajes principales del combinado campeón. Pura inteligencia, demuestra gran conocimiento del juego y un refinado rigor táctico. Anticipativo, no ofrece mucha profundidad pero apenas contabiliza pérdidas. Iñíguez (1994, España) es un pivote con buen posicionamiento y primer toque. Con criterio para iniciar la jugada, le penaliza su falta de velocidad en los movimientos. Ayoub (1994, Holanda) es un mediocentro equilibrado. Zurdo preciso en la entrega, es dinámico, buen recuperador y se suma con potencia al ataque desde segunda línea. Desbordado cuando la intensidad del encuentro es muy elevada. Hunou (1994, Francia) es un centrocampista de gran despliegue físico, con gran facilidad para la llegada desde segunda línea. Versátil para amoldarse a diversos dispositivos tácticos, abarca gran parte de la medular y realiza con eficacia las coberturas. Preciso en el pase, debe ganar en regularidad. Pavlovski (1994, Serbia) es un mediapunta que aúna buena formación técnica y visión d ejuego. Poseedor de un gran golpeo a balón parado, colabora en labores de distribución y demuestra dinamismo pero también intermitencia.
Djurdjevic (1994, Serbia)
Una de las piezas fundamentales en el combinado campeón. Atacante incisivo y trabajador, capaz de adaptarse al costado diestro por sus enérgicas conducciones. Lejos de la excelsitud técnica pero con un elevado porcentaje de eficacia, pone en aprietos a su marcador por su determinación en cada acción individual. Generoso en el esfuerzo, se emplea con intensidad para dificultar la salida de balón del conjunto adversario y demuestra oportunismo para castigar los errores de los zagueros. Punzante en la diagonal, es poderoso en el juego aéreo.
Vadillo (1994, España)
Habilidoso extremo  con aroma a los atacantes de banda de antaño, capaz de cambiar la dinámica de su equipo y ofrecerle profundidad por su destreza en el uno contra uno. Potente en la conducción, ataca bien los espacios y genera peligro al contragolpe. Descarado para buscar el uno desafío individual, gana con facilidad la línea de fondo y asiste con criterio cediendo el balón al corazón del área. Acertado en la recepción, saca ventaja de su primer toque para iniciar sus potentes galopadas pero debe progresar en la toma de decisiones.

OTROS:
Adama Traoré (1996, España) es un extremo con una inusitada facilidad para el desborde. Potentísimo en la arrancada, ensancha los ataques de su equipo pero debe adquirir la pausa necesaria para exprimir su alto porcentaje de acierto en el uno contra uno. Basacikoglu (1995, Holanda) es un incisivo extremo diestro, habilidoso en la conducción y descarado en el uno contra uno pero con margen de mejora en la toma de decisiones. Lukovic (1994, Serbia) es un interior zurdo, no muy veloz pero certero en el golpeo, pieza clave en la ejecución de las jugadas de estrategia. Marcos Lopes (1995, Portugal) es un mediapunta de buena visión de juego y precisión en el golpeo con su pierna izquierda. Potente en la conducción, es talentoso pero irregular.

Sirgedas (1994, Lituania), máximo goleador del torneo, es un atacante zurdo que destaca por su magnífico golpeo de balón. Ejecutor certero de las jugadas a balón parado, le falta continuidad en su rendimiento. Recep Niyaz (1995, Turquía) es un mediapunta dinámico que se mueve por todo el frente de ataque en busca de entrar en contacto con el cuero. Habilidoso y descarado en el regate, necesita pulir su intermitencia y progresar en la toma de decisiones. Jean (1995, Francia) es un extremo bien formado técnicamente, con salida por ambos perfiles tras el regate y buen golpeo con las dos piernas que peca de discontinuidad en su juego.

DELANTEROS
Mitrovic (1994, Serbia)
El futbolista más determinante del campeonato, asumió el liderazgo ofensivo del combinado campeón y apareció con acierto en los momentos decisivos. Corpulento delantero con gran dominio de su cuerpo para ganar los duelos individuales en la pugna física. Excelente en el juego de espaldas, no está exento de buenos fundamentos técnicos para generar peligro fuera del área. Resolutivo en la zona de castigo, su altura le resta velocidad pero con espacios también genera peligro por su destreza en el recorte. Un delantero con muchos recursos.

OTROS:
Benzia (1994, Francia) es un delantero que combina voracidad atacando los espacios con destreza en el juego asociativo. Dominador del fuera-dentro, es punzante en la diagonal y capaz de rendir a un alto nivel partiendo desde el costado. Cambia de ritmo con facilidad y define con frialdad. Sus mayores carencias residen en la parcela física. Guedes (1994, Portugal) es un ariete tradicional. Oportunista e incisivo al contragolpe, atesora un excelente remate de cabeza pero cuenta con pocos recursos lejos del área. Achachbar (1994, España) es un atacante dinámico de interesantes movimientos. Veloz y osado en el cambio de ritmo, le falta instinto asesino y necesita mejorar en la definición. Sandro Ramírez (1995, España) es un delantero con la portería entre ceja y ceja que atesora un gran remate al primer toque. Pícaro para aprovechar cualquier concesión de los zagueros, es un excelente finalizador de jugadas. Peligroso al contragolpe por su potente zancada, cae bien a los costados pero su naturaleza finalizadora le impulsa al individualismo.

domingo, 2 de junio de 2013

TONNY VILHENA


Hay resultados que, por su excesiva dureza, marcan un punto de inflexión en el devenir de un club y plantean la necesidad de establecer cambios en el organigrama deportivo en aras de evitar un pronunciado bache deportivo que amenace el equilibrio institucional. El bochornoso 10-0 encajado por el Feyenoord en el feudo del PSV a finales del año 2010 desató todas las alarmas dentro de una hinchada otrora acostumbrada a pelear incluso por títulos a nivel continental. Aunque la temporada no parecía la más halagüeña por las contundentes derrotas cosechadas en la primera vuelta, Mario Been logró evitar el fantasma del descenso y comenzar a ofrecer minutos a los jóvenes talentos del club en un clima de máxima tensión. Al finalizar aquel curso futbolístico fue reemplazado en el banquillo por Ronald Koeman, el hombre elegido para guiar un nuevo proyecto dirigido por Martin Van Geel en el que la cantera iba a tener un protagonismo preponderante ante las dificultades económicas.

Aprovechando la prolífica academia del conjunto de Rotterdam, se pasó de luchar por la permanencia a soñar con levantar el título de campeones de la Eredivisie en un lapso de tiempo inferior a un año. Un notable incremento en el rendimiento deportivo que otorga más mérito al cambio de rumbo conducido por el ex zaguero al tener en cuenta el destacado papel que tuvieron el elevado número de jugadores procedente de los escalafones inferiores del club. La mejor recompensa para esos pilares en la buena marcha del equipo fue la convocatoria para la selección absoluta, un premio que se ha vuelto a repetir en la presente temporada. Si Louis Van Gaal reclutó desde sus primeros días en el cargo a puntales feyenoorders como De Vrij, Martins Indi o Clasie, el último en sumarse a su proyecto de regeneración oranje ha sido otro diamante de la escuadra de De Kuip, el talentoso centrocampista Tonny Vilhena.

Vilhena es un mediapunta reconvertido a centrocampista que explota la llegada desde segunda línea. Nace como jugador de tres cuartos, pero desde su llegada al profesionalismo encuentra su posición más habitual en el interior izquierdo de una medular formada por tres efectivos. Dinámico, busca constantemente el contacto con el esférico y demuestra su desparpajo descolgándose frecuentemente para llegar al balcón del área y probar fortuna con su duro disparo desde media distancia. Atesora un gran nivel técnico y demuestra facilidad asociativa, pero a pesar de generar ventajas interactuando con sus compañeros de ataque tiende más a la verticalidad que a la horizontalidad. La naturaleza de su juego es simple elección derivada de sus condiciones físico-técnicas. Es potente y bate líneas de presión en conducción sin excesivas dificultades. Opta por llegar al área empleando la vía rápida, lo que no significa que esa decisión sea siempre la más acertada.

Instintivo para atacar los espacios, aunque la tendencia de Ronald Koeman ha sido retrasar su posición para implicarle en la creación de juego, Tonny se siente como pez en el agua cerca del área rival. Huye de la circulación de balón tediosa y siempre busca otorgarle fluidez a través de paredes y demás combinaciones rápidas, aunque aún denota tintes individualistas que le provocan pérdidas peligrosas. Bien formado en el apartado técnico, adereza su educado pie izquierdo con unas buenas condiciones físicas que le permiten elevar el ritmo de su juego. Lejos del estereotipo de zurdo elegante que destaca por su impacto visual moviéndose por detrás de los delanteros, explota la potencia de su carrera para agitar el entramado defensivo rival. Capacitado para el cambio de ritmo, su demoledora conducción le permite ir de área a área sin dificultades aprovechando los desajustes del rival cuando éste tiene la mayoría de sus efectivos en posiciones adelantadas.

Inteligente en los controles, se orienta de forma correcta y aprovecha su explosividad en la arrancada para eludir sin dificultades la presión de su marcado. Su manejo del cuero es el primer paso para dominar la jugada. Recibe y no tarda en alzar la cabeza para diseñar el ataque, combinando la precisión en el pase corto con la visión de juego para batir líneas a la espalda de los zagueros cuando porta el cuero en posiciones avanzadas. Hábil en el manejo del esférico, domina el timming de pase para retener el esférico y enviarlo a la espalda del lateral rival para ofrecer profundidad por el costado izquierdo. Dotado de un excelente regate corto que le permite aventurarse en complicadas jugadas individuales, en el balcón del área no se lo piensa dos veces. Control rápido y golpeo seco para no ofrecer al guardameta rival la oportunidad de prepararse en su estirada. Defensivamente peca de indisciplina táctica, roba por presencia física, lo que le induce al error en sus entradas y a la falta de frescura en los tramos finales del encuentro. Certero ejecutor de las jugadas a balón parado, es una joya que lucha por consolidar la regularidad de su juego cuando su carrera da sus primeros y brillantes pasos.

Nacido el 3 de enero de 1995, de padre angoleño y madre holandesa, Tonny Emilio Trindade de Vilhena llegó al mundo en la localidad de Maasluis. Allí dio sus primeros pasos de su trayectoria futbolística enrolado en las filas del modesto VDL de su región natal. Su zurda, repleta de precisión y no exenta de potencia, llamó la atención del Feyenoord y a los ocho años llegó a Rotterdam para ingresar en una de las canteras de los Países Bajos. Fue escalando peldaños en la cantera del club con la esperanza de triunfar algún día en el primer equipo como lo estaba haciendo por aquel entonces Robin Van Persie, otro zurdo forjado en el organigrama juvenil de la entidad.

Siempre un paso por delante, enfrentarse a rivales que le superaban en edad no fue impedimento para destacar sobre el rectángulo de juego y supuso un buen reclamo para recibir la llamada de los encargados de gestionar el vivero de talentos de la federación holandesa. Albert Stuivenberg, seleccionador sub-17, le reclutó para el Europeo de la categoría y le ofreció los mandos de un equipo que arrasó al combinado alemán en la final disputada en Novi Sad. Un éxito que aquella generación, plagada de jugadores formados en la academia feyenoorder no podría repetir meses más tarde, cuando en el verano de 2011 fracasaron estrepitosamente y fueron eliminados del Mundial juvenil en la fase de grupos.

LA MADUREZ OCULTA LA FECHA DE NACIMIENTO
Sin tiempo para lamentarse por el sabor amargo vivido con la casaca oranje, Tonny continuó con su meteórica carrera hacia el primer equipo del Feyenoord. Su estreno como profesional se produjo a inicios de 2012 y, desde ahí final de la pasada campaña, comenzó a integrarse en la dinámica del conjunto dirigido por Ronald Koeman sumando algunos minutos e incluso una titularidad en el decisivo encuentro frente al Twente por la segunda plaza. Con el traspaso del veterano El Ahmadi al Aston Villa este verano, Vilhena fue el elegido para llenar el vacío dejado por el marroquí en la medular. Antes de eso, había conquistado su segundo cetro continental en categoría sub-17 con una actuación más discreta que en la edición anterior, pero demostrando la sangre fría necesaria para anotar el último lanzamiento desde los once metros en la igualada final con los germanos de nuevo como enemigos.

Comenzó la presente temporada desde el banquillo, pero una vez superada la primera decena de jornadas recibió la titularidad y se aferró a ella a base de excelentes actuaciones que han atraído la atención de las escuadras más poderosas del continente. “Lo compararía con Steven Gerrard, él también tiene esa gran habilidad de ir de área a área” afirma su compañero Boetius, otra de las revelaciones del curso en De Kuip hasta su lesión. “Es dinámico, lucha y aparece en fase de llegada, no sólo es muy fuerte técnicamente, es un Seedorf zurdo” señala Graziano Pellè, máximo artillero del Feyenoord en gran medida gracias a las asistencias del talentoso centrocampista de origen africano. Ya citado por Van Gaal para los últimos compromisos de la selección absoluta, a pesar de no llegar a la veintena ya ha disputado varios encuentros con el combinado sub-21 y es más que probable su presencia en el Europeo de la categoría que se disputará el próximo mes en Israel. Una buena actuación en el país hebreo sería el trampolín definitivo hacia la élite del fútbol continental.



lunes, 8 de abril de 2013

MARCO VAN GINKEL

Todos los caminos conducen al gol. No importa si la vía para lograrlo es el monopolio de la posesión o vertiginosos contragolpes, al fin y al cabo el objetivo es alojar el cuero en el fondo de la portería rival. La afirmación es tan pragmática como cierta. Es evidente que es una máxima tan reduccionista como resultadista pero ello no es óbice para señalar que cualquier triunfo está intrínsecamente relacionado con el estallido de júbilo derivado de superar al guardameta para obtener ventaja en el marcador. Se trabaja la ocupación de los espacios, la presión colectiva, el ataque organizado y los automatismos de repliegue tras pérdida pero todo mirando de reojo hacia el primer mandamiento del balompié, materializar en el tanteador tu dominio sobre el contrincante.

El gol es santo y seña del fútbol y ningún habitante del rectángulo de juego escapa a su cometido. Ya no es labor exclusiva de los atacantes y según pasan los años se intenta inculcar ese atributo a cualquier jugador. Quien tiene gol posee un tesoro y es por ello que los entrenadores intentan explotar la vocación ofensiva de los integrantes de la medular. Surge así la estirpe de los llegadores, centrocampistas con sensibilidad para interpretar el juego y sorprender con sus irrupciones desde segunda línea aprovechando los espacios libres que les proporcionan los atacantes. Gerrard y Lampard fueron exponentes ilustres de este perfil que comienza a florecer en todos los escalafones del fútbol base. La Eredivisie, cuna de una atrevida escuela futbolística sustentada en la polifuncionalidad, no es ajena a ello y ya moldea a su llegador más destacado, el joven Marco Van Ginkel.

Derivado de su pasado como segundo punta, Van Ginkel muestra una inusitada facilidad para moverse con soltura por las inmediaciones del área rival. Aparece libre de marca y en el momento oportuno, circunstancias óptimas para finalizar con acierto los ataques de su equipo. Ejecutor silencioso, dinamismo y llegada le avalan, tornándose indetectable y obligando a los especialistas defensivos del conjunto rival a vivir inmersos en un grado de concentración elevada. Con su pierna derecha, con la cabeza, con la izquierda, de forma acrobática o sutil. Goles de todos los colores con un denominador común, la sorpresa como cómplice decisiva. Espigado, su escaso desarrollo muscular le penaliza en el choque y en la explosividad de la carrera, pero por su tipología física explota una larga zancada que apoya la verticalidad con la que desarrolla su juego.

Es un centrocampista de apoyo, mixto, complemento en la vertiente ofensiva y defensiva pero sin adquirir el papel protagonista en ninguna de ellas. Colabora en las facetas a desarrollar por un integrante del clásico 4-3-3 pero sin sobresalir en ninguna de ellas, exceptuando la mencionada capacidad para ver puerta sin obstáculos destacables. Se orienta bien en la recepción, juega sencillo y contribuye a dar fluidez a la circulación de balón, aunque la desconexión en algunos tramos del encuentro es una de sus áreas de mejora. Ataca bien los espacios y aprovecha la espalda de los zagueros para demostrar su sangre fría en los metros finales. Lejos de la clarividencia, retiene bien el cuero y selecciona el momento oportuno para aprovechar la profundidad que ofrece su lateral más cercano. Certero en el golpeo, se coarta y aún no explota como debería su disparo desde media distancia. De buen registro técnico, su intermitencia limita un olfato goleador innato que debe ser potenciado.

A punto de finalizar el año 1992, el 1 de diciembre, llegó al mundo en la ciudad holandesa de Amersfoort Marco Van Ginkel. Hijo de Alex, delantero del Utrecht durante la década de los 80, Marco empezó a darle patadas a un balón soñando con emular a su padre y convertirse algún día en futbolista profesional. Enrolado en las filas del modesto De Valleivogels comenzó a dar los primeros pasos, a los siete años, en el sendero de imitar la trayectoria de su referente paterno. Con la portería rival entre ceja y ceja, no tardó en mostrar un rendimiento superior al del resto de sus compañeros y plantear el dilema de su estancamiento si continuaba en un contexto donde no podía explotar todo su margen de mejora.

En busca de continuar con su progresión decidió cambiar de aires para probar en un entorno competitivo de mayor exigencia. Se mudó a Arnhem para enrolarse en el sector formativo del Vitesse. Allí pudo probarse y descubrir que había tomado la decisión correcta. Los técnicos descubrieron que su punto de partida idóneo era la medular, el emplazamiento perfecto para repartir asistencias y saciar todo su olfato goleador gracias a su capacidad para interpretar el juego y asomarse al ataque desde segunda línea engrosando sus guarismos anotadores. Aún así, alejado de grandes canteras como las del Ajax, Feyenoord o PSV no era fácil alzar la voz a lo largo de la geografía neerlandesa. Algo que Van Ginkel sí logró.

Su interesante evolución no pasó desapercibida para los técnicos de la federación holandesa, que le reclutaron para sus selecciones inferiores desde la categoría sub-15. Vestir la casaca ‘oranje’ fue un premio para una trayectoria fulgurante con destino Eredivisie más temprano que tarde viendo cómo se desenvolvía en las categorías juveniles del fútbol nacional. Escaló peldaños en la cantera del club y sin alcanzar aún la mayoría de edad se estrenó con la primera plantilla de forma oficial. En tiempos de inestabilidad institucional y con un rendimiento deportivo mediocre, Van Ginkel dio sus primeros pasos en el mundo del profesionalismo sin que el entorno supusiese una merma en su fulgurante progresión.

Tras una primera campaña de adaptación al máximo nivel en el que alternó la titularidad con el banquillo, la temporada pasada se consolidó en el once inicial de la mano de John Van den Brom convirtiéndose en uno de los líderes del conjunto de Arnhem. Con la marcha de su valedor rumbo al Anderlecht en el mercado estival, surgieron algunas dudas sobre Van Ginkel pero el joven centrocampista se encargó de disiparlas todas a base de goles y asistencias. Sus exhibiciones en el Gelderome unidas a su liderazgo en la selección holandesa sub-21 le han convertido en uno de los hombres a seguir dentro de la Eredivisie. Con contrato hasta 2015, tanto el Hamburgo como el Milan ya han mostrado interés en contar con sus servicios para reforzar su línea medular y Van Gaal ya ha mostrado su intención de introducirle en la dinámica de los oranje de cara al futuro. Es líder de la medular del conjunto revelación y el mejor socio del máximo artillero del campeonato. Con su acierto, el Vitesse puede seguir soñando.